Martes 12 Febrero 2008
Las incipientes “maras” argentinas.
Posted by Claudio Scabuzzo under General, Rosario, Santa Fe, argentina, control, corrupción, delincuencia, desarrollo, discriminación, educación, esperanza, fascismo, maras, menores, narcotráfico, pandillas, política, sociedad | Etiquetas: chicos populares, delincuencia, drogas, justicia, maras, menores, narcotráfico, pandillas, villas miseria, villeros, violencia |Desde hace un par de años comenzó a hablarse en la Argentina del fenómeno de las maras, conocido en centroamérica y otros países. Se trata de pandillas
violentas, con códigos místicos, vinculados a la droga, a los asesinatos por encargo, a la lucha entre bandas, al delito y al tráfico de personas. Como la “marabunda”, devora todo lo que se encuentra a su paso. Estas tribus urbanas marginales con características especiales (que incluyen hasta ritos de iniciación) nacieron de la exclusión en Centroamérica y ya llegaron con su terror a Estados Unidos, España y Australia. Hay quienes anticipan que este fenómeno se está gestando en Argentina y que aquí en Rosario hay pandillas delictivas que son incipientes maras en desarrollo. Lo cierto es que “las maras” tienen características muy especiales que no han tenido aún arraigo en nuestro país. Pero nuestros problemas con los chicos que delinquen no son, precisamente, menores.
Parecen individuos surgidos de una película de ciencia ficción del futuro: lleno de tatuajes, vestidos de negro, con símbolos cristianos y satánicos, se saludan a los golpes o escupiéndose, con mezclas de tendencias dark o punk, con actitudes violentas, armados, sin expresión de sentimientos. Así son las maras que dominan barrios enteros en otros países, principalmente en centroamérica. Son funcionales al tráfico de drogas, armas y personas. Despertaron la atención mundial por su crueldad.
Aquí también hay pandillas, todavía algo lejos de esos grupos organizados del extranjero para la violencia. Amigos de los ajeno, en búsqueda del dinero que les permita comprar droga o alcohol. En su mayoría son menores de la marginalidad, aunque no es extraño detectar a chicos de mejor posición económica que se mezclan en un ambiente de adicciones y violencia. La ausencia del estado en la seguridad, en la aplicación de las leyes o en la asistencia de los adictos, hace crecer la sensación de la gente de que estamos ante un futuro inquietante.
En Rosario algunas paredes parecen marcar territorios. Se pueden leer en las calles ELECTRO FANATIC MANDA, LA FABELA MANDA, LOS NINIOS POPULARES MANDAN o GUASOS DE VGG MANDAN. Las zapatillas enroscadas en los cables son el mito que habla de zonas propias y ajenas. Puede haber muchas leyendas sobre estas cosas. Lo cierto es que las “banditas” existen. Mezclan las actitudes de barrabravas, las adicciones y el delito. Quizás algún fanatismo deportivo o musical, una identidad que no los aleja del mal camino. No son “maras” propiamente dichas, sino grupos que rivalizan entre si y que desconocen la ley. Vinculados a la venta callejera de droga, a los hurtos… Son capaces de destruir la escuela o el dispensario donde asisten, robarles a la maestra o al médico que los cura. No existe en ellos el sentido común. Son menores en su mayoría, y a veces la policía los detiene.
La jueza de Menores Nº 1 de Rosario, María del Carmen Musa, reveló que ingresaron en enero de 2008 500 chicos a los tribunales vinculados a delitos. De esos 500, 300 lo hacían por primera vez. Casi todos estos menores tienen problemas con las drogas, y presentan un deterioro psíquico por su condición social y el consumo de drogas y alcohol.
Según reveló el Diario La Capital de Rosario el 1/2/08 “La circunstancia desnuda una profunda crisis. La provincia de Santa Fe no dispone de lugares para que esos 300 chicos nuevos que entran al sistema penal reciban tratamiento adecuado que abarca desde seguimiento y control hasta internación en casos de adicciones profundas. Muchos de esos jóvenes, dice la jueza, recurrirán al delito para comprar drogas. Y la legislación señala que los adolescentes sólo pueden estar bajo encierro como último recurso por lo cual hay un impedimento concreto para dejarlos presos. ¿Qué significa esto? Que los chicos con problemas de drogas, que son todos los que inscribió tribunales por causas delictivas en Rosario en lo que va de 2008, tienen negado un tratamiento elemental de salud sin el cual, se da por sentado, seguirán delinquiendo. Por esa razón la jueza Musa requiere que la provincia atienda el imperativo de crear instituciones públicas para consumidores y adictos. “
En una espiral interminable, la inexistencia del estado no solo en el control de la venta de drogas sino en la recuperación de sus consumidores, provoca que la situación se vaya de las manos. El nivel de delitos sube, cada vez son más quienes delinquen para obtener los recursos que le permita comprar “la merca” y su desarrollo los orienta a organizarse. Y si a este cóctel le sumamos marginalidad y exclusión social, el resultado es imprevisible. Las temibles bandas centroamericanas están mucho más cerca.
Proximamente se publicará un libro de la socióloga Laura Etcharren sobre este fenómeno. Su título “Esperando a las maras, el estado embrionario en Argentina”. En el diario La Capital de Mar del Plata se publicó el 6 de febrero pasado una nota a esta profesional.
¿Qué son las maras? ¿Cómo y dónde surgen?-
Etimológicamente la palabra mara viene de las hormigas marabuntas. Una especie que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. En lo social, actualmente, hay que hacer una diferenciación entre maras y pandillas. Esto es muy importante porque si nosotros seguimos confundiendo unas con otras estamos incurriendo en un gran error.
Hay un gran desconocimiento, ignorancia voluntaria, mucha precariedad teórica y demasiada precariedad empírica a la hora de abordar una problemática como esta. Esa confusión hace que el tema no se pueda encarar de manera concreta. Que no exista una definición concreta de lo que es una mara hasta el momento es una cosa. No obstante, si hay algo más concreto respecto de las pandillas. En un principio las maras surgen en Centroamérica, más precisamente en El Salvador. Eran pandillas emergentes de la pobreza, de la exclusión social, algunos resabios que quedaron de las guerras civiles que se produjeron en los países de la región, de algunas guerrillas. Así surge la “Mara Salvatrucha” y la “M-18″, que son rivales que entran en el campo de la acción a través de la lucha por el barrio.
¿Siempre dentro de El Salvador?-
Sí, siempre en El Salvador pero paulatinamente se van extendiendo por Honduras, por Guatemala, en menor medida por Nicaragua. Aunque los focos de acción principales son El Salvador, Honduras y Guatemala. Estos son los países de Centroamérica más comprometidos en el tema de las maras y en los cuales todos los planes que se llevaron adelante para erradicarlas lo único que lograron fue rebrotar el fenómeno y abrirles un espacio propicio para que proliferen, las pandillas por un lado y las maras por otro.
¿Cuál es la diferencia entre unas y otras?
Una pandilla propiamente dicha en un 90% está compuesta por chicos que emergen de la violencia y la exclusión social. Son víctimas del sistema que se juntan para tener un poder que individualmente no tienen y que creen que lo van a obtener mediante la unión. Son chicos que están con el merodeo de la marihuana, del paco, delitos menores, etc. Esos mismos chicos, con el paso del tiempo y debido a una necesidad de tener más poder, son puestos en una especie de panóptico para los verdaderos narcoterroristas. Es decir, están vigilados por estos últimos para saber cuáles de ellos son los más aptos para trascender la pandilla. Se fijan cuáles de esos chicos tiene más ansias de poder y cuáles creen que son los más moldeables para ingresarlos, ahora sí, al mundo de las maras.
Qué características tienen las maras en su forma de actuar?
Este mundo es el mundo del crimen organizado, el narcoterrorismo, los escuadrones de la muerte. Agarran a estos chicos y los mandan a realizar delitos que los cabecillas del narcoterrorismo no realizarían. De ese modo los chicos dejan las pandillas, dejan la lucha por el barrio y pasan a la lucha por la frontera. Mientras las pandillas luchan por el barrio, las maras lo hacen por las fronteras, ya que quienes controlan las fronteras dominan los hilos sociales del poder, del narcoterrorismo. Eso nunca lo podría hacer una pandilla que no tiene armas, ni logística, ni entrenamiento táctico y estratégico. Que no tienen una estructura y mucho menos una infraestructura del delito para poder avanzar como lo hacen las maras.
Argentina un gran caldo de cultivo
¿Cuáles son los elementos que le llevan a pensar que en Argentina hay maras?
En Argentina lo que hay es un estado embrionario de maras. Es fundamental aclararlo dicha situación. En la Argentina no hay maras. Lo que hay que hacer es empezar a descartar el desconocimiento, la ignorancia voluntaria…
¿A quien se refiere con lo de ignorancia voluntaria?
Al Estado, a las fuerzas de seguridad. Tenemos en el conurbano bonaerense un desastre en materia de seguridad como herencia de la gestión de León Arslanian. Hace más o menos un año, cuando en Argentina el fenómeno de las maras sólo se conocía en el marco académico de los especialistas, el ex ministro “importa” el tema, lo trae y dice que “el problema de la inseguridad en Argentina se debe a la existencia de maras”. Siembra una especie de terror que se reproduce en la gente que desconoce el tema. A ello se le suman los medios de comunicación que fueron funcionales a esas declaraciones haciendo informes sobre las maras. Entonces, ponen el ejemplo de la M-18 que evidentemente fue la de mayor acceso para entrar. Así, el noticiero de canal 9 y Radio 10 hicieron un experimento con este tema informando cualquier cosa. Todo queda en evidencia cuando en el país empiezan a producirse como modalidad de delito los grupos comandos en barrios cerrados con el mismo modus operandi. Ahí uno comienza a preguntarse ¿No era que la inseguridad, según el entonces ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, emerge de la exclusión social, de la marginalidad? ¿Pandilleros asaltan como grupos comandos con planes de inteligencia de meses? Es decir que lo que hay es crimen organizado y no las pandillas que se mostraba en los medios.
-El asesinato que se produce en el municipio de La Matanza y que se lo plantea como un acto de maras…
Ese es uno de los primeros indicios que hay. Ocurre que también hay un error en ese caso. No es que la mara se llama “lágrima” como se dijo, sino que al acusado le dicen así por los tatuajes que tiene en su cuerpo. La cantidad de lágrimas tatuadas representan el número de asesinatos cometidos. En este caso es en donde empezamos a hablar de estado embrionario, dado que después de que se liberó al acusado no se supo más nada.
Según algunas fuentes que tengo se dice que se fue a Perú donde también hay un estado similar al de nuestro país respecto del desarrollo de las maras.
-¿Cree que estos embriones tienen una relación orgánica con las maras centroamericanas o son imitaciones de ellas?
Hay de todo. America Latina tiene un retroceso atroz, razón por la cual existen chicos que emergen de la exclusión social y conforman sus pandillas pero también hay otros que vienen de otros lugares del mundo y encuentran en Argentina un lugar propicio para el crimen. Porque acá no hay control, no hay normas. Lo que existe, es anomia.
Por otro lado el fenómeno de los medios de comunicación, sobre todo la televisión, que es vista por todo el mundo, generó en materia de información, respecto de este tema algo que es peligrosísimo.
A ver, un chico de una pandilla de acá que ve el informe de las maras se identifica con el fenómeno centroamericano y busca tener el mismo grado de resonancia que ellos tienen. Entonces se genera una reproducción de la violencia y una creación propia de los imaginarios colectivos y como no hay conciencia social y el juzgamiento es selectivo se profundiza el problema y se agudiza la crisis. Hoy podemos decir que hay un estado de metamorfosis de las maras. Ya no son lo que eran antes, ya no se van a tatuar porque dejaron de ser pandillas para ser parte del crimen organizado. En Guatemala lo hacen ex integrantes del ejército de elite, “Los Kaibiles”, en México por los “Z”, integrantes o ex integrantes de estas fuerzas de elite que encuentran fuera de esas organizaciones mayor remuneración que dentro de ellas.
Los jóvenes en la mira
-En su análisis apunta a los sectores juveniles como foco del problema ¿Por qué?
Primero porque los menores de edad son mas fáciles de cooptar por la gente grande.
La educación en Argentina esta devaluada. En realidad, todas las esferas de la sociedad lo están. La familia, que es la célula de la sociedad, está totalmente desmembrada. Hay un quiebre en el tejido social y al desmembrarse la familia los chicos quedan a la deriva. En este sentido hay que aclarar que no todos los chicos que nacen en un medio pobre son delincuentes, eso es un error. Quizás el porcentaje es mayor pero también hay un porcentaje que quiere prosperar y no en el delito. Pero ese alto porcentaje es el que están mirando, o los ex agentes de la bonaerense, de la federal o gente con mucho poder que los usan para realizar delitos que ellos no quieren realizar por una cuestión de jerarquía y autopreservación.
-¿Qué rol juegan las instituciones correccionales para prevenir esto?
Al no haber regulación todas estas instituciones, al igual que las cárceles, son universidades del crimen. Pandilleros, mareros y algunos policías dentro de las cárceles les dicen a los que están afuera qué hacer. Obviamente siempre hay excepciones.
Primero hay que tomar conciencia del problema y después actuar interdisciplinariamente en la solución.
-¿Las maras pueden denominarse como tribus urbanas?
Si los medios de comunicación siguen diciendo que las maras son tribus urbanas estamos muertos. No son tribus urbanas. Estas pueden ser identificadas en los dark, los raperos, los góticos, etc. Son chicos que buscan diferenciarse desde la estética o la música. Caracaterísticas que si bien las pandillas también las tienen, a diferencia de las tribus urbanas, ellas buscan prosperar en el delito.
Si bien no hablamos de maras en Argentina, vemos la existencia de un crimen organizado con pandillas que son parte de la estructura del narcotráfico, del tráfico de personas, de trata de blancas y del tráfico de armas.
Gustavo Sierra, periodista especializado en política internacional, asegura que en la Argentina “estamos avanzando a pasos agigantados”, y afirma que estas bandas están formadas exclusivamente por jóvenes sin esperanzas de futuro, como en un principio: estas son “organizaciones trasnacionales” que tienen “gente trabajando en diferentes países”.
En el foro http://www.skyscraperlife.com/bar-argento/12227-maras-un-violento-fenomeno-que-se-acerca-la-argentina-2.html se habla sobre el tema y en especial se expone el temor y la xenofobia. Cuando se aborda la cuestión del delito en los grupos excluídos renacen actitudes fascistas, como si esos problemas se alojaran únicamente entre los pobres.
Allí se habla de la inmigración discriminada hacia nuestro país: “Argentina recibio casi 9 veces mas inmigrantes el año pasado que Francia… Se legalizó casi 1 millon de ilegales, y en Francia apenas 180,000…. que te parece???”. Sabemos que los controles no son efectivos, y que han venido a la Argentina en esas olas inmigratorias organizaciones criminales. Pero el delito no es siempre importado y aunque algunos lo circunscriben a las villas miseria, bandas que delinquen se encuentran hasta formada por alumnos de caros colegios y clubes privados. Rosario tuvo varios casos en donde quedaron involucrados alumnos del Colegio Español, de Maristas y del Club Gimnasia y Esgrima, entre otros.
Fabio Espíndola y Eduardo Barcat centralizan la cuestión de la inseguridad en los barrios marginales. (www.seguridad-la.com/artic/reflex/8053.htm) Señalan que:
“En la Argentina, sin perjuicio de la existencia de violentas comunidades de naturaleza mundial como los “skin-heads” ó “bad boys”, adquieren particular relevancia los denominados “villeros” ó “tumberos”, que se iniciaron en los complejos habitacionales denominados “villas miserias”.
“Estos complejos, originalmente destinados a recibir corrientes migratorias del interior del país desde la década del 40 con finalidades laborales, en la actualidad están transformadas en concentraciones urbanas de escasos recursos económicos, nivel de vida marginal y miserable, escaso progreso social y conductas diarias que bordean ó ingresan llanamente en la criminalidad, las cuales afectan directamente al cuerpo social.”
“Entiéndase que la denominación no afecta a los residentes de dichos complejos urbanos en tanto ocupantes de los mismos, sino a la sub-cultura generada a consecuencia de dicha manifestación social, como una expresión específica más de las localmente denominadas “tribus urbanas”. Aclaremos que éstas últimas se generan en los grandes ámbitos urbanos integradas por jóvenes con códigos y estilos particulares, cuales fueran estudiados por su particularidad como fenómeno social desde ópticas de ciencias varias como la criminología, psicología social, sociología ó antropología y generadas por causas plurales como el ocio, la deserción escolar, el desempleo ó el rechazo del joven a los roles asignados por la sociedad. “
“En general la falta de contención, la reprobación social, el vacío comunicacional de la comunidad y la indolencia generalizada crean un ambiente de frialdad sociocultural que congela cualquier acción asociativa integrada al urbe. “Si bien la cultura “villera” no se encuentra organizada institucionalmente al nivel de las pandillas ó “maras” de referencia en párrafos anteriores, variables significativas como crimen organizado, narcotráfico e incluso terrorismo, orientan su proyección a lograr esa tendencia grupal orientada a conformarse como mano de obra criminal de primera línea. Esto se traduce con claridad en las manifestaciones culturales de las mismas. Ejemplo acabado resulta ser la denominada “cumbia villera”, entendida como subgénero musical surgido como una “reacción ante la aceptación alcanzada por la cumbia a secas en el gusto medio de la audiencia a lo largo de los noventa, ya que vino a reflejar la aspereza de la vida en los márgenes del conurbano bonaerense, no sólo en cuanto expresión musical sino también como una modalidad de indumentaria que identificaba a sus cultores: zapatillas de marca, pantalón de gimnasia, campera deportiva y gorrita ad hoc”.
“La marcada tendencia apologética criminal se infiere en el contenido de sus canciones. Las letras de ésta subespecie cumbiera pusieron en circulación una serie de expresiones provenientes de una jerga ó una geografía urbana determinadas que se fueron entretejiendo con el habla popular: guachín (pibe ó chabón), llantas (zapatillas) ó rescatarse (ponerse las pilas). Esas mismas letras, apenas captaron la atención de los medios, instalaron la polémica. Y las mentes bienpensantes de turno encendieron la voz de alarma: Que era ésa música sino una apología del delito y del consumo de drogas?.
El domingo 10 de febrero el diario porteño Perfil publicó un artículo sobre la evidente lentitud legislativa para crear nuevas normas que atiendan el delito juvenil. En los últimos 9 años 53 proyectos distintos se presentaron sobre el tema, y ninguno fue aprobado. He extraído los párrafos más significativos:
No existen registros estadísticos a nivel nacional que demuestren el crecimiento (de menores como protagonistas de delitos), aunque profesionales consultados por PERFIL coincidieron en que el número sube sin parar. Para tratar de paliar la situación, en el Congreso Nacional se presentaron, desde 1999, 53 proyectos que proponen diferentes opciones de cómo tratar a los menores en conflicto con la ley penal, pero aún ninguno fue aprobado. Actualmente, quedan sólo 10 proyectos de ley, de declaración y de resolución que conservan la vigencia parlamentaria, de los cuales el 37 por ciento propone que los menores sean imputables desde los 14 años, el 15 por ciento desde los 16 y el 47 por ciento trata sobre la problemática general de la minoridad y el sistema penal, pero no hace mención a la imputabilidad. Los proyectos no se tratan porque a nadie le interesa el tema. Hay algunos muy buenos en los cuales se podría avanzar, pero lamentablemente no se hace nada. Creo que la discusión se va a zanjar cuando se termine de discutir el tema de la edad y se centren en las medidas socioeducativas y en las garantías que deben recibir”, dijo Nora Shulman, directora ejecutiva del Comité Argentino de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Casacidn), quien además agregó: “La baja de la edad se debe a la presión social que quiere ver a los chicos encerrados”. La Argentina, según explicaron especialistas en minoridad, es uno de los países más atrasados de Latinoamérica en materia de niños infractores. En el país no son punibles los menores de 16 años, aunque las reglas que rigen permiten que los que incurran en delitos graves puedan ser entregados a sus padres, incluso en forma inmediata, luego de haber delinquido. Algunos profesionales explicaron que de nada serviría cambiar sólo la edad, sino que dicen que para resolver la crisis hace falta crear un sistema de responsabilidad penal juvenil, aunque hay otros que piensan que disminuirla sería lo ideal. Desde la Fundación Sur Argentina, el diputado por el ARI Emilio García Méndez, creador de uno de los proyectos presentados en 2007, dijo que es imprescindible poner en marcha una ley de responsabilidad penal juvenil. “Hay consenso entre lo que hay presentado, lo que pasa es que falta una toma de posición del Poder Ejecutivo, una luz verde”, sentenció. El diputado impulsa colocar la pena a los 14 años y establece que se los prive de la libertad, pero dentro de un período menor: los que tienen entre 14 y 15 años, hasta 3 años; y los que tienen entre 16 y 17, hasta 5 años. Aunque para el abogado penalista Darío Kosovsky la solución no está en la ley, sino en implementar un programa a largo plazo pero con acciones inmediatas. Según dijo, lo que hay que atender son las urgencias, y explicó: “Lo que tiene que funcionar rápido es el Poder Ejecutivo. El Estado sabe quiénes son, dónde están y con quién viven. Hay que salir a los barrios y tratar de disminuir la violencia ya”. El licenciado en Psicología Luis Disanto dijo que en la niñez y en la adolescencia hay una necesidad de ser alguien, de sentirse reconocido, y no siempre es consciente, y que por eso si alguien no tiene un lugar en el mundo, lo busca a cualquier precio, y ahí aparecen “los pibes chorros”. “Es mucho lo que pasa por la cabeza de esos chicos, en lugar de hablar pasan directo a la acción. El delito es una respuesta, una manera de posicionarse ante el otro; y como dice Fernando Ulloa, “el desprecio que aparentemente tienen por los demás es como una respuesta a la indiferencia social que reciben”. “Es cierto que la Argentina va al ritmo de América latina, y sigue el mismo proceso que el resto de los países; pero acá la situación se dio al revés. El histórico ascenso social dio una base muy fuerte para soportar la crisis, pero hoy en 2008 estamos viviendo lo que dejaron el gobierno de la dictadura y el menemismo”, explicó el abogado penalista Darío Kosovsky, al responder sobre la situación de los menores que delinquen, y al establecer una comparación con los países de Latinoamérica. Tanto en Brasil como en Colombia o México, la creciente ola de violencia tiene como actores protagónicos a los menores de edad, que muchas veces pertenecen a bandas delictivas manejadas por mayores. A la vez, son “cazados” por bandas parapoliciales que los ejecutan en plena calle. Nora Shulman, directora ejecutiva del Comité Argentino de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Casacidn), dijo que además de que en nuestro país la delincuencia juvenil es un fenómeno en expansión, en toda América latina se está trabajando y discutiendo sobre la edad de la imputabilidad. La especialista dice que la diferencia que existe entre países como Brasil, Colombia, México y la Argentina es sólo de población. “Los jóvenes actúan por la falta de esperanza de vida y de proyectos; y la necesidad de inmediatez, de tener todo al instante, los hace actuar”, explicó Shulman.
Para el vecino común la percepción de la inseguridad es muy inquietante. La cantidad de personas que sufrieron un robo es cada vez mayor, y los hay que pueden contar varias veces haber sido víctima de un delito.
Hay ciudades, como Santa Fe Capital, donde el índice de homicidios crece descontroladamente. La droga está a la vuelta de la esquina (y para que esto sea así deben existir complicidades), los secuestros “express” retornan periodicamente a las primeras planas, la inacción de la policía y la justicia es denunciada permanentemente…
No siempre se observa que las promesas de mayor seguridad se cumplan. Crecen las rejas, las alarmas, la portación de armas, los vigiladores privados y el miedo a ser víctima de un delito.
Una cruzada contra la droga y la delincuencia, es una decisión política. Las otras alternativas que proponen algunos sectores reaccionarios de la población van en contra de los principios éticos de cualquier persona. Esa frase “hay que matarlos a todos” no me inspira tranquilidad. No creo que el autoritarismo, la prepotencia, la venganza por mano propia o la discriminación sean las únicas opciones que nos permita vivir en paz.
Claudio Scabuzzo La Terminal

Sábado 15 Marzo 2008 at 10:36 am
Esto es fascismo homosexual.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/02/23/maricones-sectarios/
Lunes 17 Marzo 2008 at 3:15 pm
La noticia se publicó hoy 17 de marzo en Rosario3.com…
Shopping: 70 adolescentes a los piedrazos y 13 detenidos
Los chicos de 12 a 18 años se enfrentaron en las cercanías del centro de compras por una convocatoria previa organizada a través de mensajes de texto. Los vecinos y los empleados del Alto dieron aviso a la policía que finalmente detuvo a 4 mayores y 9 menores
Unos 70 adolescentes de la ciudad se enfrentaron a los piedrazos en cercanías del shopping Alto Rosario y 13 de ellos terminaron detenidos por daños y amenazas. El enfrentamiento de las bandas se dio como consecuencia de una convocatoria que los chicos hicieron a través de mensajes de texto y en los boliches bailables del centro.
Desde la comisaría 8ª explicaron a Rosario3.com que las convocatorias de bandas enfrentadas es una modalidad que se repite en la ciudad. “Son chicos que se reúnen en un lugar determinado y luego se enfrentan”. En esta oportunidad el punto de encuentro era el Parque Scalabrini Ortiz.
“Los chicos populares” y “La favela” –como se denominaron las dos bandas– se encontraron en cercanías del Shopping y comenzaron a enfrentarse a los piedrazos. Los vecinos llamaron a la policía al ver la revuelta. Los empleados del shopping también dieron parte a la policía ante el temor de que la batahola continuara en el interior del centro de compras.
De los choques participaron unos 70 adolescentes de los cuáles 13 fueron detenidos por personal de la comisaría 8ª y del comando radioeléctrico.
Los detenidos fueron 9 menores de entre 12 y 14 años y 4 mayores de 18 años. Fuentes policiales confirmaron que cuando llamaron a los padres de los chicos todos decían que su hijo “no tenía nada que ver”.
Viernes 9 Mayo 2008 at 10:39 pm
ei es fanatic electro no electro faanaaticc-.-.-
ioo –
Fânátïc-Fídjï..-papa
Viernes 23 Mayo 2008 at 10:51 pm
los 18 son los mas jotos que yo ayga visto
Miércoles 28 Mayo 2008 at 12:37 pm
AHY QUE MATRLOS A TODOS ESOS HIJOS DE MIL PUTA
Lunes 9 Junio 2008 at 11:49 am
La siguiente información se publica el 9 de junio de 2008 en el diario La Nación. Descarta que las maras se desarrollen en la argentina, pero habla del fenómeno de la violencia social en la marginalidad:
Preocupa a los especialistas la acción de las pandillas juveniles
Descartan la aparición de organizaciones similares a las maras centroamericanas
LA PLATA.– La semana pasada, mientras participaba en una cena en la Recoleta, el ex presidente Eduardo Duhalde se refirió a una supuesta amenaza que, según él, gravita en los barrios más abandonados del conurbano, esos que se expanden a los costados de las autopistas, sobre los basurales, en las riberas de arroyos quietos y aceitosos. “Hay quienes creen que hemos tocado fondo en materia social y de delincuencia. Pero ¿cuánto tiempo creen que va a pasar hasta que lleguen las maras a la Argentina?”
¿Qué son las maras? Son pandillas juveniles ultraviolentas que se formaron en Los Angeles en los años 80, con jóvenes marginales que habían llegado desde El Salvador, desplazados por la guerra civil, y que hoy cuentan con miles de miembros y estructuras militarizadas, que azotan a América Central. Con esa pregunta, que no respondió, Duhalde dejó la inquietud flotando entre los comensales, en la cena de la Asociación Amigos de la Fundación Konrad Adenauer, en su retorno a la arena política.
LA NACION consultó a varios especialistas sobre esa supuesta amenaza; coincidieron en que es improbable que las maras lleguen a la Argentina. Aclararon, sin embargo, que las pandillas locales y la creciente violencia juvenil no son menos inquietantes que las otras. También destacaron que la prevención de esta violencia juvenil debe ser un asunto prioritario en las agendas de los gobiernos nacional, provinciales y municipales.
Juan Gabriel Tokatlian, especialista en asuntos internacionales y política exterior, sostuvo: “Es prácticamente imposible que las maras lleguen al país. Las maras son un fenómeno de base y aquí las pandillas se entrecruzan con el mundo de la política y de la policía. Está concebido como un «matrimonio de conveniencia». Lo que hay que evitar en la Argentina es la consolidación de la triple P: pandillas, policías, políticos. Las pandillas se sustentan, aquí, con la droga y el intercambio de favores: trabajos para la policía, zonas liberadas… Pero no contamos con pandillas tan activas como las de Centroamérica”.
Destacó una diferencia notoria entre esas organizaciones y las que operan en la Argentina: “Es la enorme cantidad de armas que circulan en América Central, debido a las guerras civiles. A eso hay que sumarle las que adquirieron en el mercado lícito de los Estados Unidos. En la Argentina, si bien las cifras del desarme no han sido grandiosas, hay menos disponibilidad de armas en la calle”.
Tokatlian señaló un punto de contacto entre las pandillas locales y las maras: “El desvanecimiento del Estado y la desaparición de la solidaridad social”. En eso coincidieron todos.
Juan Pegoraro, profesor titular de la cátedra de Delito y Sociedad de la UBA, dijo: “Sostener que puede haber maras en la Argentina es una vulgaridad. Sí puede venir un miembro de una mara, pero no es un fenómeno con raíces sociales e históricas en la Argentina. Aquí se arman grupos contingentes para cometer alguna fechoría, pero esos grupos no son perdurables”. Añadió: “Sí son fenómenos parecidos la crueldad social sobre los sectores excluidos. Aquí hay 12 millones de pobres y tres de indigentes. ¿Además queremos que sean buenos y felices?”.
Contención para prevenir
El analista y técnico superior en seguridad pública Oscar Terminiello sostuvo que si bien “no puede darse aquí un fenómeno como el de las maras, si no hay contención, dentro de 5 a 8 años tendremos las primeras pandillas juveniles con estructuras similares a las de Los Angeles, Nueva York o Centroamérica, aunque con características locales”.
El juez federal de Quilmes Luis Armella dijo: “Aquí no he visto nada que se le parezca a una mara. Pero es cierto que las villas cambiaron en los últimos 20 años. Ahora funcionan en ellas centros de poder vinculados, por caso, con el narcotráfico. Las organizaciones delictivas se conducen desde dentro de las villas. Eso pasa en las villas 1-11-14 y 31, en la Capital. Hay que evitar que las villas se transformen en lugares impenetrables. Las condiciones están dadas para que las pandillas crezcan”.
El filósofo Santiago Kovadloff sostuvo que la conjetura de Duhalde sobre la posible llegada de las maras a la Argentina “ha encontrado el eco que siembra el sentimiento de inseguridad y desborde social en el que vivimos. No se trata de determinar si tiene razón o no, sino de señalar la verosimilitud que asume esa conjetura en el contexto de inseguridad. Es una advertencia y un diagnóstico sobre la opacidad con que el Estado procede allí donde falta seguridad. La marginación de enormes sectores del país conforma un caldo de cultivo más que propicio para concebir el delito como una forma de vida. Pero el promotor del delito como forma de vida es el Estado inequitativo”.
Concluyó, tras una pausa: “La declaración de Duhalde puede leerse, también, como un desquite político”.
Por Ramiro Sagasti
Corresponsal en La Plata
Martes 10 Junio 2008 at 5:31 pm
Es indispensable repensar el sentido de acción de la Juventud y su natural predisposicion Revolucionaria…estas acciones no hacen más que dañar su individualidad y el Futuro de ellos mismos.
Convocamos a todos los Jóvenes a organizarse en un programa Revolucionario y solidario…
Convocamos a la Unión de Favellah y los Ninios Populares a para un fin común…
Organización y acción política Revolucionaria!!!
El Negro Morfeo
Sábado 21 Junio 2008 at 9:19 pm
Quisiera pertenecer a las maras yo soy ecuatoriano y vivo en Ecuador tengo amigos que tambien quieren pertenecer teniamos un grupo llamado LA NEW MARA quisiera su respuesta a mi
correo electronico ok suerte hermanitos….
Jueves 3 Julio 2008 at 9:51 pm
yo digo que las maras son las que mandan y que el que se oponga es un mamaguevaso chupa pene jajajajajajajajajajajajaj………….
Viernes 4 Julio 2008 at 12:39 am
La MaRaCoOpEtR(U)Cha
Lunes 14 Julio 2008 at 10:30 pm
en argentina ninguna mara de meirda ni ningun puto centroamericano va a salir vivo si creen que van a venir a hacer esas pavadas en nuestro pais,sino preguntenle a los putitos periodistas de mierda cuanto zurdo o cuando negro acuchillamos por año y no sale en la tele ,argentina es de argentinos y no de un negro asqueroso que solo viene a vender merca ,
Martes 15 Julio 2008 at 12:29 am
Huyy SkinheadD…. Cuanto delirio!!!. ¿No tenés otra cosa que hacer que andar “matando” personas que no piensan o no son como vos? ¿No querés trabajar, tener hijos, vivir felíz, ver una puesta de sol, leer un buen libro?… Creo que si vos tenés el cerebro anulado… quizás nunca hayas visto una sonrisa en tu rostro, te gusta ver como otros se asustán con vos. A lo mejor sos un tipo inofensivo que quiere mostrarse así en un post, total nadie lo ve. Sabés algo? Nunca nadie pudo hacer un país con tus principios, porque la muerte siempre trae venganza. Hoy vas por ellos, después irán por vos… y la vida vale la pena vivirla… No te parece?