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Un artículo publicado  en www.Rosario3.com recoge el testimonio del  secretario de Seguridad Comunitaria, Ubaldo Modarelli, quién aseguró que no se decomisó esa sustancia en ningún procedimiento policial y que no hubo casos registrados de pacientes afectados por “paco” en el sistema de Salud Pública. Sostuvo que la pasta base “como se conoce en lugares de Buenos Aires no existe acá en Santa Fe”. Sin embargo hay testimonios que aseguran lo contrario y desmienten al gobierno. El “paco” ya es producto nacional cuyas consecuencias se publican en el exterior.

 

El llamado “paco” es el desecho de los distintos procesos de transformación de la pasta base de cocaína en clorhidrato de cocaína.  Contiene productos químicos sintéticos y kerosene. Es una droga muy adictiva y altamente nociva que se encuentra presente en zonas donde se procesa droga. Una dosis de esta sustancia puede pesar 1 ó 1,5 gramos y si bien su consumo no produce sobredosis destruye poco a poco, y el adicto puede morir por el deterioro físico que su dependencia provoca, como pérdida de peso, taquicardia, insomnio o falta de coordinación.

 

Según Modarelli  en declaraciones a Radio2 de Rosario “Hice consultas a Jefatura y Salud Pública, nadie tiene registro de consumo de paco”, sostuvo el funcionario. “El paco como se conoce en lugares de Buenos Aires no existe acá en Santa Fe, al menos no hay registro”, insistió, aunque admitió que “puede haber de otro tipo de droga similar”. Explicó que “hay información de maestros en grandes centros urbanos sobre una sustancia que fuman los chicos, pero en lo general se estima que no es paco”. Y abundó: “Los chicos fuman cualquier sustancia”.

Sin embargo en abril de 2006 el sitio www.info341.com.ar   informó que  el Centro de Estudios Avanzados en Drogadependencias y Sida (Ceads) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) había detectado esa droga en territorio santafesino.

La sustancia, altamente adictiva, “está teniendo un consumo incipiente pero preocupante en la ciudad y la región”, advirtió Silvia Inchaurraga, directora del organismo. “El paco es una droga de muy fácil acceso y es el principal problema que tiene hoy la provincia de Buenos Aires por el alto nivel de adicción que genera y su elevadísima toxicidad. Es la droga clave de los sectores más pobres, la de la pobreza hoy en la Argentina. Un paco no pasa de un peso y es la sustancia, junto con los inhalantes, más barata en el mercado. Y estamos observando que está teniendo cada vez más consumidores en nuestra provincia”, remarcó la profesional.

Se sabe que el estado no ha podido hacer un control adecuado del consumo de drogas, en especial cuando las fuerzas de seguridad no han respondido adecuadamente al problema, y, en muchos, han estado involucrados en la redes que trafican estas sustancias. Por eso no debe extrañar que el “paco” sea parte de la mercadería que recorre esta provincia y que en la variedad de la oferta están los mayores negocios.

Precisamente, las últimas novedades sobre la existencia de paco en esta provincia no favorecen  la postura oficial. Rosario3 publica el 7 de marzo de 2008:

En Santa Fe también confirman consumo de paco

El jefe de Toxicología del hospital Cullen aseguró que se atienden pacientes por consumo de pasta base. Pese a la negativa del gobierno a reconocer la existencia de la sustancia en la región, el Instituto Médico Legal también lo había confirmado en Rosario

Nuevo golpe al gobierno provincial, que insiste en afirmar que no hay registros de paco en la región. El jefe de Toxicología del Cullen, Juan Carlos Langhi, confirmó que se atienden en ese hospital de la capital provincial casos de jóvenes que consumen pasta base. En la misma línea se habían pronunciado los expertos del Instituto Médico Legal de Rosario, quienes habían afirmado que el año pasado hubo al menos tres muertes vinculadas a esa sustancia.  Según declaraciones de Langhi a una radio santafesina, que registra el diario El Litoral, el médico confirmó que desde hace aproximadamente seis meses el hospital Cullen atendió varios casos de consumidores que se acercaron voluntariamente al nosocomio para recibir tratamiento por adicción.El médico planteó que en el último mes atendieron al menos a tres pacientes con adicción al paco y, ante la consulta de los profesionales, los adictos explicaron que consumen esta droga en la ciudad y que la compran en los barrios santafesinos. Según Langhi, la edad de los pacientes supera los veinte años.

Para que haya pasta base, con la que se elabora el paco, son imprescindibles los “laboratorios” o cocinas de cocaína. Un laboratorio de este tipo se descubrió en Rosario hace pocos días, en el marco de un operativo policial.

 El tema del narcotráfico es preocupante en Santa Fe. Lo describí en otro artículo de este blog (http://laterminalrosario.wordpress.com/2008/02/15/la-impunidad-la-complicidad-y-el-silencio)  Hay  denuncias sobre complicidad policial y política, sobre  los aterrizajes en el norte provincial (aquí no hay radares)  y  sospechosas fortunas en extrañas manos.   

En abril de 2003 un diario porteño reseñaba aspectos del tráfico de drogas en la provincia de Santa Fe. Eran crónicas que aquí no se escuchaban ni se publicaban.  Los grandes medios santafesinos no abordaban el tráfico de drogas: no era un tema de investigación periodística. El matutino basó su investigación en las sospechas  sobre la presunta connivencia de la policía provincial con las bandas de narcotraficantes.

Allí se publicó la denuncia  de Norma Castaño, una vecina de Santa Fe cuyo hijo es adicto a las drogas y su esposo trabaja en la policía. Castaño,  investigó y denunció ante la policía santafesina la red de narcotraficantes que le vendía droga a su hijo, pero, según ella, nada cambió.   

La investigación periodística realizada en Rosario y en Santa Fe reveló que  la policía santafesina tenía casi mil efectivos denunciados por diversos hechos de corrupción y homicidios. Incluía el asesinato de un policía que iba a revelar a la Justicia los negocios que comparten sus compañeros con bandas de narcotraficantes. 

El artículo del año 2003 no abarca los extraños accidentes que provocaron la muerte del Comisario Omar Darío López (en diciembre de 2007) y del comisario Alfredo de Félix (en agosto de 2006), ambos ex jefes de la división Drogas Peligrosas de la Policía santafesina.  

La Nación recoge el testimonio de Carlos Carranza, el entonces ministro de Gobierno de Reutemann.  Sobre la denuncia de Norma Castaño contra la policía aseguró que no tiene justificación. “A nuestro entender, el trabajo de la policía ha dado resultados. Fíjese que en menos de cuatro días se han secuestrado dos cargamentos de mil kilogramos de marihuana”, señaló. 

Sobre la droga en la provincia basta preguntarle a la Jueza federal de Rosario Laura Cosidoy que durante 15 años investigó a narcos con supuestas conexiones policiales y políticas. Cuando la jueza Cosidoy estaba investigando la fortuna y los negocios del dirigente peronista Jorge Lelli, el entonces presidente Menem, acompañado de su ministro del Interior José Luis Manzano (Hoy uno de los dueños del Diario La Capital de Rosario), le regaló su Rolex en señal de amistad. 

Desde entonces la penetración del narcotráfico en Santa Fe no tiene freno, y las denuncias sobre inacción policial, tampoco.

 El 21 de mayo de 2007  en el Diario El Litoral de Santa Fe se publican las declaraciones del  titular de la Secretaría Nacional de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) indicando que  ya se habían detectado  casos de consumo de paco en las ciudades de Santa Fe y Rosario. José Ramón Granero reconoció la preocupación y sorpresa que estos hallazgos despertaron en las autoridades. “Si bien en términos generales Santa Fe no es uno de los distritos más conflictivos en cuanto al consumo de drogas (en ese terreno sobresalen Capital Federal y el Gran Buenos Aires), sí nos preocupa que hemos tenido algunas apariciones de paco”, reveló el funcionario.  Sus declaraciones se encuentran en las antípodas de las actuales autoridades santafesinas.  

“Los casos se detectaron en Rosario y algunos menos en Santa Fe. Y esto nos llama la atención porque, normalmente, esta era una droga de consumo en el conurbano bonaerense. También registramos casos en Tucumán”, confesó. Granero reconoció que el espacio aéreo está casi fuera de control, y que ello explica la proliferación de las pistas clandestinas, por ejemplo, en el norte de la Provincia. Y destacó la falta de radares para controlar el espacio aéreo. 

El revuelo sobre la presencia o no de paco en Santa Fe (un dato menor como el sexo de los ángeles, ya que la droga cualquiera sea su composición tiene a esta provincia como lugar de tránsito y de consumo) renació a partir de un artículo publicado en el New York Times el 23 de febrero pasado.

“La cocaína barata inunda Argentina, devorando vidas”, es el título de la crónica, sobre el consumo de pasta base en Ciudad Oculta, en Buenos Aires, una triste realidad que se vive a 20 minutos del Obelisco.

 El testimonio de Bilma Acuña, madre de dos hijos adictos, es el sustento del artículo. “Ella y una grupo de madres organizadas se han convertido en el único bastión, parece, contra el imparable esparcimiento del paco, una droga altamente adictiva, residuo de cocaína que se fuma y que ha destruido miles de vidas en Argentina y causado un círculo de violencia callejera inducida por la droga, nunca antes vista en ese país”.

Según Perfil.com la nota repite datos que ya son de público conocimiento en Argentina: dice que el paco es muy adictivo debido a que se efecto tan sólo dura pocos minutos y que su intensidad es tan intensa que mucho consumidores fuman entre 20 y 50 dosis diarias. También diferencia entre la pasta base y el crack, otro derivado de la cocaína que hace destrozos en Estados Unidos, y dice que la droga consumida en nuestro país es más tóxica debido a que está hecha mayormente con solventes y químicos como el querosén y sólo una pizca de cocaína.

  

A veces hay funcionarios que creen relativizando la situación crean un escenario más favorable para su gestión. La realidad es que la droga es un grave problema, más cuando el estado no atiende adecuadamente la rehabilitación, ya sea a través de sus propias dependencias como con el subsidio que otorgan a instituciones no gubernamentales.

  

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Foto: www.rosario3.com