Sábado 1 Marzo 2008
Cuando Argentina daba en la tecla.
Posted by Claudio Scabuzzo under argentina, computadoras, desarrollo, dictadura, diseño, economía, educación, electrónica, historia, industria | Etiquetas: argentina, calculadora, calculadora argentina, cifra, electrónica, historia de la electrónica argentina, industria, industria nacional, Lanata, Lettera, Lexicon, lexicon 80, máquina de escribir, máquinas de escribir, notebook, olivetti, olivetti argentina, SICSA, tecnología | 
Recuerdo a principios del 70, cuando tenía pocos años, las enormes máquinas de contabilidad de carros muy anchos, las máquinas de calcular y de escribir, que pululaban, ruidosamente, en bancos y oficinas públicas. En ese entonces ya existía un centro de cómputos (nombre ampuloso) en la Municipalidad de Rosario, en el Palacio de Los Leones, con enormes cintas, y varios módulos del tamaño de una heladera familiar que ocupaban una habitación con una enorme vidriera. Me asombraba ver sus luces titilantes. En esos años de computadoras primitivas, los cálculos se realizaban con máquinas mecánicas y electrónicas (calculadoras), y se escribía con las maquinas de escribir manuales o eléctricas. Como el futuro recién estaba comenzando, Argentina sorprendía con productos a la vanguardia de la tecnología mundial. Este es un fragmento de la historia de algunos logros olvidados de la industria nacional.
Sabía escribir a máquina, a mi modo, desde los 7 u 8 años. Había practicado en una vieja Remington de la década de 30, pero luego pasaron por mis dedos otros modelos, incluso eléctricas y hasta teletipos Siemens. Pero de todas las marcas existentes Olivetti era la más reconocida, y su modelo Léxicon 80, la más confiable y renombrada. Fabricada por Olivetti en Argentina, cuando la firma italiana estaba entre las más importantes del mundo. Su presencia en el país no pasó desapercibida porque no solo fabricó máquinas de escribir, sino también calculadoras.
Olivetti en Argentina
Camillo Olivetti funda en Ivrea la Ing. C. Olivetti & C.S.p.A., «primera fábrica de máquinas de escribir» italiana. Esto sucedía en 1908. En 1911 pressentan su primera máquina de escribir, El crecimiento fue notable y pensaron en expandirse al mundo. En 1932 se constituye Olivetti Argentina para la venta de sus productos en el país.
Pero años más tarde los italianos querían fabricar sus productos con la misma calidad que en su matríz. Hemos extraído algunos párrafos de esta historia de Wikipedia: “La iniciativa se pudo concretar en 1951, cuando Olivetti Argentina adquirió en Ramos Mejía una fábrica que ocupaba 9.000 metros cuadrados de superficie cubierta. Las crecientes exigencias determinadas por las innovaciones en calculadoras eléctricas y manuales llevaron a la instalación de una nueva fábrica más grande y con posibilidades para ulteriores ampliaciones. El arquitecto Marco Zanusso, bien conocido en Italia, recibió el encargo de delinear el proyecto que fue aprobado y realizado en 1961.”
“El nuevo establecimiento, por concepción, funcionalidad y racionalidad en todos los aspectos, fue considerado un verdadero modelo entre los más modernos e importantes de América del Sur. Se trataba de un gran edificio que cubría 32.000 metros cuadrados sobre un total de 123.000 metros cuadrados, situado en Merlo. Promovió la urbanización de toda la zona y respondió, como todas las iniciativas de Olivetti en el mundo —en Italia era considerada la industria más progresista—, a la concepción que tenía Ivrea de la gran fábrica a escala humana: comedores, biblioteca, enfermería, jardín de infancia, campos deportivos, centro cultural y recreativo y la escuela técnica que permitiera a los jóvenes orientarse hacia un aprendizaje adecuado a la era tecnológica que se avecina.”“Trabajaban en Merlo dos mil personas, salían cien mil máquinas distribuidas por una red de ciento treinta concesionarios y mil quinientos revendedores. Sin duda se puede considerar aquel período como una contribución al desarrollo técnico y económico del país, formador de mano de obra cualificada y capaz, no solamente en el ramo específico de la industria electrodoméstica de precisión. El estilo Olivetti se difundía de esta forma a distintos niveles.”Olivettí tenía sucursales y delegaciones en todo el país. En cada ciudad importante había un técnico de Olivetti y un vendedor. Su productos más recordados son la portatil Lettera 22 y la de escritorio Lexicon 80.
Esta última máquina es legendaria. Jorge Lanata en la presentación de su nuevo periódico “Crítica de la Argentina” recuerda que una vez, en la década del 70, “le llega una carta escrita en Lexicon 80, y cuando yo vi la carta ¿sabés lo que pensé? Cómo puede ser…. es mi letra. Mi letra es la Lexicon 80”.
Pero Olivetti ofrecía además máquinas de calcular, manuales y eléctricas, también fabricadas acá para el mercado local y latinoamericano.Luego ingresó en la era de la informática: presentaron la computadora personal Programa101.La transformación que las nuevas perspectivas de trabajo implicaban llevó a la empresa, gradualmente, a modificar sus estructuras locales, a reducir en los países latinoamericanos el espacio y las organizaciones ya obsoletas.En 1979, cerró la fábrica.Olivetti deja de fabricar en el país en coincidencia con las políticas económicas de Martínez de Hoz, bajo la dictadura militar, que hicieron retroceder a toda la industria argentina, hasta casi su extinción. Había producido ciento de miles de máquinas, y exportado a varios países.Sin embargo Olivetti seguía presente en numerosas oficinas públicas y privadas con sus máquinas de escribir y sus calculadoras (siempre recuerdo la Logos de la década del 70, una belleza de diseño, y la divisumma a manija que teníamos en esa época). La competencia más fuerte que tuvo Olivetti era una empresa argentina que decidió ingresar al negocio. Hablamos de las calculadoras marca Cifra, un producto de la división electrónica de la empresa de neumáticos Fate.Hoy Olivetti vuelve al mercado ofreciendo PC y notebook fabricadas por una empresa local, con licencia de la firma italiana. Es casi como rescatar mas de 75 años de historia.La firma que la representa hoy es SICSA, una empresa argentina con más de 20 años de experiencia en el mercado tecnológico que fabrica equipamiento informático de última generación. La compañía ensambla y comercializa en todo el país equipos Olivetti y de su marca Axus, sumando además el ensamblado de las marcas propias de las más importantes cadenas de retail del país.
Cifra, la primera calculadora electrónica nacional
A fines de los 60 y principios de 70 hubo un .boom del diseño argentino, y así nació de la mano de Héctor Compaired el encendedor Magiclick (con sus 101 años de garantía), y con el ingenio de Silvio Grichener la calculadora FATE 211. También se recuerda en esa época los diseños del arquitecto Roberto Nápoli para el televisor y la radio Giulia, de Noblex. Esos productos competían con los importados, y las calculadoras Cifra, mano a mano con Olivetti. Hoy se venden como “vintage” en mercados retros o en sitios de ventas de usados por internet.
Lamentablemente no existe demasiada documentación sobre este emprendimiento innovador, ni siquiera la firma que hoy sigue fabricando neumáticos incluyó en su sitio de internet la historia de su división electrónica. Practicamente el cese de la fabricación coincide con el nacimiento del proceso militar y su políticas económicas destructivas de la industria nacional. Sin embargo la marca continúa vigente, con productos importados de China.
Un interesante artículo podemos leerlo en el sitio http://www.buenafuente.com/ escrito por Giardino Carlos, que integró el staff de Fate en los orígenes de su división electrónica. Transcribimos algunos párrafos de su recuerdos.
“El desafío era inmenso, la responsabilidad máxima y la inversión que se iba a encarar no era común para la época en el sector electrónico y en particular en el de las máquinas de oficina. Pero el respaldo tecnológico me daba una gran tranquilidad. Carlos Varsavsky (Director de nuevos proyectos), Roberto Zubieta (Gerente General) y Alberto Bilotti (Director del laboratorio de desarrollos). Todos con prestigio nacional e internacional probada.”
“La cuestión productiva era convertir una idea en máquinas y la comercial era que éstas se tornasen en un negocio rentable y perdurable. El aspecto técnico tenía suficiente respaldo. El comercial no tenía antecedentes nacionales. La única referencia era Olivetti, una empresa italiana dominante con una participación de alrededor del 90% del mercado del cálculo. En cada pueblo de la Argentina había una agencia. En toda ciudad una sucursal.”
“Por otra parte a Fate se la asociaba a cubiertas. Y cubiertas nacionales con remembranzas a “flor de ceibo”, aunque fuesen de primera calidad y provistas a autos y camiones directamente en terminales. Vislumbramos un camino para introducirnos en el mercado para competir con las famosas calculadoras Logos 328, la primera calculadora electrónica de venta masiva en el mercado local.La calculadora sin nombre definido aún, debía tener un respaldo subliminal: “los ingenieros argentinos son capaces de hacer algo igual o mejor que los extranjeros”.
“En doce meses de desarrollo en el laboratorio y ocho de estudio de mercado se llegó al prototipo: una carcasa sobredimensionada, un teclado importado, un impresor Seiko japonés y una gran cantidad de transistores, circuitos integrados y un MOS como unidad de cálculo que fue denominada: CIFRA 311.
Se presentaron cinco prototipos en noviembre de 1970 en el Centro Argentino de Ingenieros. Toda una sorpresa para el mundo tecnológico de la época.”“En febrero de 1971 ya se habían fabricado las primeras cien máquinas. Ahora había que venderlas. Se eligieron a una serie de empresas amigas que tuviesen capacidad de convertirse en referentes de sus bondades y que aportaran además, un alto efecto de demostración y deseos de imitación. Había que contaminar a las primeras células para expandir el virus Cifra.
Durante ese primer año se vendieron unas mil unidades que no alcanzaban a absorber los costos fijos.” “Pero tuvimos muy en cuenta las recomendaciones del Ingeniero Manuel Madanes: cubran el país según la generación del PBI. De esa forma hicimos una cobertura territorial que iba de Jujuy a Río Gallegos. En cada ciudad y pueblo importante había una calculadora CIFRA 311.
Se habían creado células dispersas en donde estaba colocada una bandera de la tecnología argentina.”
“Pero durante ese año 1971 se gestó el segundo éxito tecnológico aprovechando la experiencia del primer modelo. Así nacieron los dos nuevos modelos: funcionales, adaptados a las necesidades del usuario y de dimensiones y estética delicada. Comparables sin complejos a las primeras máquinas japonesas que se importaban en el país: Canon, Toshiba y Sharp y a la mejorada Logos de Olivetti que competían con las marcas norteamericanas: Monroe, Hewlett Packard, Remington y Victor. Las reglas establecidas por los acuerdos de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), facilitaban el ingreso desde Brasil y México de las máquinas armadas en esos países.”
“Así nacieron los dos primeros modelos realmente competitivos que permitieron unir las células y convertirlas en una verdadera red de distribución. CIFRA 211 y 221. Ya no nos trazábamos objetivos de 1000 unidades, sino de 2000 máquinas mensuales. Entre 1972 y 1975 exportamos siguiendo el mismo criterio, máquinas a todo Latinoamérica y dos países de Europa.”
“El crecimiento siguiendo elmodelo biológico de expansión celular, nos permitió llegar a convertirnos en el mayor fabricante de calculadoras de América Latina y figurar en el ranking mundial entre los diez primeros fabricantes de calculadoras. Su calidad sorprendía y en la República Federal de Alemania le llegaron a decir al embajador Rafael Vázquez “que no sólo teníamos carne de buena calidad. Que éramos capaces de obtener logros de ensamblado y fabricación que eran patrimonio de países desarrollados”.
Los datos sobre la fabricación de las máquinas de calcular cifra se pierden con el nacimiento de Proceso de Reorganización Nacional. Demasiada innovación para los militares de la época.
La apertura indiscriminada de la importación, la ausencia de incentivos oficiales a las industrias innovadoras, las cambiantes políticas económicas que favorecían a las multinaciones en detrimento de la industria local, la inseguridad jurídica, la agitación social, la persecusión a los intelectuales, los golpes de estado, entre muchas otras cosas, atentaron contra el desarrollo argentino. Para los economistas eramos un país agrícola-ganadero, la industria no era para nosotros.
Sin embargo supimos demostrar una enorme capacidad en crear lo que nadie pensaba que podíamos hacer.
Foto principal: Olivetti Argentina S.A.
Otras fotos: Sitios varios de internet
“En doce meses de desarrollo en el laboratorio y ocho de estudio de mercado se llegó al prototipo: una carcasa sobredimensionada, un teclado importado, un impresor 
Domingo 2 Marzo 2008 at 12:42 am
[...] El desarrollo tecnológico propio en la Argentina siempre estuvo sometido a los cambientes tiempos políticos. En la decada del 60 se inicia un impulso en la informática que si ni hubiese sido interrumpido por los sucesivos golpes de estado, el futuro en ese campo hubiese sido otro. Este artículo no es más que la continuación del anterior ”Cuando Argentina daba en la tecla”, en donde abordo el desarrollo de máquinas de escribir y calcular manuales, eléctricas y electrónicas http://laterminalrosario.wordpress.com/2008/03/01/cuando-argentina-daba-en-la-tecla/ [...]
Miércoles 12 Marzo 2008 at 6:26 pm
[...] Las casas de máquinas de oficina eran visitadas por los padres que querían homenajear a su hijo “mecanógrafo” con una portatil que pesaba varios kilos, y que solo permitía escribir. La compra anidaba el deseo de un hijo profesional. Era un privilegio tener una máquina de escribir en casa. (Lea la historia de la fabricación de estas máquinas en Argentina: Cuando Argentina daba en la tecla) [...]
Domingo 30 Marzo 2008 at 6:05 pm
[...] blog reflejan historias de industrias innovadoras: COMPUTADORAS ARGENTINAS, ELECTRONICA VINTAGE CUANDO ARGENTINA DABA EN LA TECLA MEMORIAS RAM FABRICADAS EN ROSARIO UNA HISTORIA DE AUTOS SANTAFESINOS [...]