Cuando Argentina daba en la tecla.

Recuerdo a principios del 70, cuando tenía pocos años, las enormes máquinas de contabilidad de carros muy anchos, las máquinas de calcular y de escribir, que pululaban, ruidosamente, en bancos y oficinas públicas. En ese entonces ya existía un centro de cómputos (nombre ampuloso) en la Municipalidad de Rosario, en el Palacio de Los Leones, con enormes cintas, y varios módulos del tamaño de una heladera familiar que ocupaban una habitación con una enorme vidriera. Me asombraba ver sus luces titilantes. En esos años de computadoras primitivas, los cálculos se realizaban con máquinas mecánicas y electrónicas (calculadoras), y se escribía con las maquinas de escribir manuales o eléctricas. Como el futuro recién estaba comenzando, Argentina sorprendía con productos a la vanguardia de la tecnología mundial. Este es un fragmento de la historia de algunos logros olvidados de la industria nacional.
Sabía escribir a máquina, a mi modo, desde los 7 u 8 años. Había practicado en una vieja Remington de la década de 30, pero luego pasaron por mis dedos otros modelos, incluso eléctricas y hasta teletipos Siemens. Pero de todas las marcas existentes Olivetti era la más reconocida, y su modelo Léxicon 80, la más confiable y renombrada. Fabricada por Olivetti en Argentina, cuando la firma italiana estaba entre las más importantes del mundo. Su presencia en el país no pasó desapercibida porque no solo fabricó máquinas de escribir, sino también calculadoras.
Olivetti en Argentina
Camillo Olivetti funda en Ivrea la Ing. C. Olivetti & C.S.p.A., «primera fábrica de máquinas de escribir» italiana. Esto sucedía en 1908. En 1911 pressentan su primera máquina de escribir, El crecimiento fue notable y pensaron en expandirse al mundo. En 1932 se constituye Olivetti Argentina para la venta de sus productos en el país.
Pero años más tarde los italianos querían fabricar sus productos con la misma calidad que en su matríz. Hemos extraído algunos párrafos de esta historia de Wikipedia: “La iniciativa se pudo concretar en 1951, cuando Olivetti Argentina adquirió en Ramos Mejía una fábrica que ocupaba 9.000 metros cuadrados de superficie cubierta. Las crecientes exigencias determinadas por las innovaciones en calculadoras eléctricas y manuales llevaron a la instalación de una nueva fábrica más grande y con posibilidades para ulteriores ampliaciones. El arquitecto Marco Zanusso, bien conocido en Italia, recibió el encargo de delinear el proyecto que fue aprobado y realizado en 1961.”
“El nuevo establecimiento, por concepción, funcionalidad y racionalidad en todos los aspectos, fue considerado un verdadero modelo entre los más modernos e importantes de América del Sur. Se trataba de un gran edificio que cubría 32.000 metros cuadrados sobre un total de 123.000 metros cuadrados, situado en Merlo. Promovió la urbanización de toda la zona y respondió, como todas las iniciativas de Olivetti en el mundo —en Italia era considerada la industria más progresista—, a la concepción que tenía Ivrea de la gran fábrica a escala humana: comedores, biblioteca, enfermería, jardín de infancia, campos deportivos, centro cultural y recreativo y la escuela técnica que permitiera a los jóvenes orientarse hacia un aprendizaje adecuado a la era tecnológica que se avecina.”“Trabajaban en Merlo dos mil personas, salían cien mil máquinas distribuidas por una red de ciento treinta concesionarios y mil quinientos revendedores. Sin duda se puede considerar aquel período como una contribución al desarrollo técnico y económico del país, formador de mano de obra cualificada y capaz, no solamente en el ramo específico de la industria electrodoméstica de precisión. El estilo Olivetti se difundía de esta forma a distintos niveles.”Olivettí tenía sucursales y delegaciones en todo el país. En cada ciudad importante había un técnico de Olivetti y un vendedor. Su productos más recordados son la portatil Lettera 22 y la de escritorio Lexicon 80.
Esta última máquina es legendaria. Jorge Lanata en la presentación de su nuevo periódico “Crítica de la Argentina” recuerda que una vez, en la década del 70, “le llega una carta escrita en Lexicon 80, y cuando yo vi la carta ¿sabés lo que pensé? Cómo puede ser…. es mi letra. Mi letra es la Lexicon 80”.
Pero Olivetti ofrecía además máquinas de calcular, manuales y eléctricas, también fabricadas acá para el mercado local y latinoamericano.Luego ingresó en la era de la informática: presentaron la computadora personal Programa101.La transformación que las nuevas perspectivas de trabajo implicaban llevó a la empresa, gradualmente, a modificar sus estructuras locales, a reducir en los países latinoamericanos el espacio y las organizaciones ya obsoletas.En 1979, cerró la fábrica.Olivetti deja de fabricar en el país en coincidencia con las políticas económicas de Martínez de Hoz, bajo la dictadura militar, que hicieron retroceder a toda la industria argentina, hasta casi su extinción. Había producido ciento de miles de máquinas, y exportado a varios países.Sin embargo Olivetti seguía presente en numerosas oficinas públicas y privadas con sus máquinas de escribir y sus calculadoras (siempre recuerdo la Logos de la década del 70, una belleza de diseño, y la divisumma a manija que teníamos en esa época). La competencia más fuerte que tuvo Olivetti era una empresa argentina que decidió ingresar al negocio. Hablamos de las calculadoras marca Cifra, un producto de la división electrónica de la empresa de neumáticos Fate.Hoy Olivetti vuelve al mercado ofreciendo PC y notebook fabricadas por una empresa local, con licencia de la firma italiana. Es casi como rescatar mas de 75 años de historia.La firma que la representa hoy es SICSA, una empresa argentina con más de 20 años de experiencia en el mercado tecnológico que fabrica equipamiento informático de última generación. La compañía ensambla y comercializa en todo el país equipos Olivetti y de su marca Axus, sumando además el ensamblado de las marcas propias de las más importantes cadenas de retail del país.
Cifra, la primera calculadora electrónica nacional
A fines de los 60 y principios de 70 hubo un .boom del diseño argentino, y así nació de la mano de Héctor Compaired el encendedor Magiclick (con sus 101 años de garantía), y con el ingenio de Silvio Grichener la calculadora FATE 211. También se recuerda en esa época los diseños del arquitecto Roberto Nápoli para el televisor y la radio Giulia, de Noblex. Esos productos competían con los importados, y las calculadoras Cifra, mano a mano con Olivetti. Hoy se venden como “vintage” en mercados retros o en sitios de ventas de usados por internet.
Lamentablemente no existe demasiada documentación sobre este emprendimiento innovador, ni siquiera la firma que hoy sigue fabricando neumáticos incluyó en su sitio de internet la historia de su división electrónica. Practicamente el cese de la fabricación coincide con el nacimiento del proceso militar y su políticas económicas destructivas de la industria nacional. Sin embargo la marca continúa vigente, con productos importados de China.
Un interesante artículo podemos leerlo en el sitio
http://www.buenafuente.com/
escrito por Giardino Carlos, que integró el staff de Fate en los orígenes de su división electrónica. Transcribimos algunos párrafos de su recuerdos.
“El desafío era inmenso, la responsabilidad máxima y la inversión que se iba a encarar no era común para la época en el sector electrónico y en particular en el de las máquinas de oficina. Pero el respaldo tecnológico me daba una gran tranquilidad. Carlos Varsavsky (Director de nuevos proyectos), Roberto Zubieta (Gerente General) y Alberto Bilotti (Director del laboratorio de desarrollos). Todos con prestigio nacional e internacional probada.”
“La cuestión productiva era convertir una idea en máquinas y la comercial era que éstas se tornasen en un negocio rentable y perdurable. El aspecto técnico tenía suficiente respaldo. El comercial no tenía antecedentes nacionales. La única referencia era Olivetti, una empresa italiana dominante con una participación de alrededor del 90% del mercado del cálculo. En cada pueblo de la Argentina había una agencia. En toda ciudad una sucursal.”
“Por otra parte a Fate se la asociaba a cubiertas. Y cubiertas nacionales con remembranzas a “flor de ceibo”, aunque fuesen de primera calidad y provistas a autos y camiones directamente en terminales. Vislumbramos un camino para introducirnos en el mercado para competir con las famosas calculadoras Logos 328, la primera calculadora electrónica de venta masiva en el mercado local.La calculadora sin nombre definido aún, debía tener un respaldo subliminal: “los ingenieros argentinos son capaces de hacer algo igual o mejor que los extranjeros”.
“En doce meses de desarrollo en el laboratorio y ocho de estudio de mercado se llegó al prototipo: una carcasa sobredimensionada, un teclado importado, un impresor Seiko japonés y una gran cantidad de transistores, circuitos integrados y un MOS como unidad de cálculo que fue denominada: CIFRA 311.
Se presentaron cinco prototipos en noviembre de 1970 en el Centro Argentino de Ingenieros. Toda una sorpresa para el mundo tecnológico de la época.”“En febrero de 1971 ya se habían fabricado las primeras cien máquinas. Ahora había que venderlas. Se eligieron a una serie de empresas amigas que tuviesen capacidad de convertirse en referentes de sus bondades y que aportaran además, un alto efecto de demostración y deseos de imitación. Había que contaminar a las primeras células para expandir el virus Cifra.
Durante ese primer año se vendieron unas mil unidades que no alcanzaban a absorber los costos fijos.” “Pero tuvimos muy en cuenta las recomendaciones del Ingeniero Manuel Madanes: cubran el país según la generación del PBI. De esa forma hicimos una cobertura territorial que iba de Jujuy a Río Gallegos. En cada ciudad y pueblo importante había una calculadora CIFRA 311.
Se habían creado células dispersas en donde estaba colocada una bandera de la tecnología argentina.”
“Pero durante ese año 1971 se gestó el segundo éxito tecnológico aprovechando la experiencia del primer modelo. Así nacieron los dos nuevos modelos: funcionales, adaptados a las necesidades del usuario y de dimensiones y estética delicada. Comparables sin complejos a las primeras máquinas japonesas que se importaban en el país: Canon, Toshiba y Sharp y a la mejorada Logos de Olivetti que competían con las marcas norteamericanas: Monroe, Hewlett Packard, Remington y Victor. Las reglas establecidas por los acuerdos de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), facilitaban el ingreso desde Brasil y México de las máquinas armadas en esos países.”
“Así nacieron los dos primeros modelos realmente competitivos que permitieron unir las células y convertirlas en una verdadera red de distribución. CIFRA 211 y 221. Ya no nos trazábamos objetivos de 1000 unidades, sino de 2000 máquinas mensuales. Entre 1972 y 1975 exportamos siguiendo el mismo criterio, máquinas a todo Latinoamérica y dos países de Europa.”
“El crecimiento siguiendo elmodelo biológico de expansión celular, nos permitió llegar a convertirnos en el mayor fabricante de calculadoras de América Latina y figurar en el ranking mundial entre los diez primeros fabricantes de calculadoras. Su calidad sorprendía y en la República Federal de Alemania le llegaron a decir al embajador Rafael Vázquez “que no sólo teníamos carne de buena calidad. Que éramos capaces de obtener logros de ensamblado y fabricación que eran patrimonio de países desarrollados”.
Los datos sobre la fabricación de las máquinas de calcular cifra se pierden con el nacimiento de Proceso de Reorganización Nacional. Demasiada innovación para los militares de la época.
La apertura indiscriminada de la importación, la ausencia de incentivos oficiales a las industrias innovadoras, las cambiantes políticas económicas que favorecían a las multinaciones en detrimento de la industria local, la inseguridad jurídica, la agitación social, la persecusión a los intelectuales, los golpes de estado, entre muchas otras cosas, atentaron contra el desarrollo argentino. Para los economistas eramos un país agrícola-ganadero, la industria no era para nosotros.
Sin embargo supimos demostrar una enorme capacidad en crear lo que nadie pensaba que podíamos hacer.
Foto principal: Olivetti Argentina S.A.
Otras fotos: Sitios varios de internet
“En doce meses de desarrollo en el laboratorio y ocho de estudio de mercado se llegó al prototipo: una carcasa sobredimensionada, un teclado importado, un impresor 



Por mas historia que tenga Olivetti, nada quita que las notebooks que ensambla actualmente sean una basura desde el diseño, pasando por su servicio postventa hasta la calidad de sus componentes. Preguntale a cualquier informatico argentino sobre las notebooks Olivetti y te va a decir lo mismo que yo. A pesar de ensamblarse en Argentina el soporte tecnico es pesimo y atienden en un solo barrio de Capital Fderal para todo el pais. El motherboard que trajo la Olivetti que compre era una ECS (la peor marca) y dejo de andar a los 2 años de uso.
El problema, estimado Dariom, es que las notebooks Olivetti, de Olivetti tienen solo el logotipo, ya que la firma Olivetti no existe màs a nivel mundial, y hay una empresa argentina que de alguna forma obtuvo la licencia para ponerle esa marca a productos importados de China. Olivetti SpA ya no existe, quebrò en los primeros años del siglo XXI y sus remanentes fueron adquiridos por Pirelli, pero ya no fabrica màquinas de oficina.
Que buen artículo!!! Muchas gracias por subirlo por que estaba buscando algo de la historia de olivetti en la Argentina. Muy Agradecido
!!!al fin!!!, encontre una pagina, que diga algo concreto sobre “La Olivetti” (en argentina).Trabaje en el STAC, durante 15 años, comence como tecnico de Tekne,D24,D26,praxis, en fin todas las llamadas”tradicionales”.Tambien estuve un tiempo en fabrica, y en variadas sucursales de Capital e interior.En fin, la Olivetti, me formo, me informo y en ella pase los mejores años de mi vida.
bueno, nada mas, si lee esto alguno de los tecnicos de los años 70, que se comunique y ojala podamos in tercambiar saludos y anecdotas.
saludo a todos.
Un trabajo del Departamento de Computación, FCEyN, de la Universidad de Buenos Aires toma como referencia este artículo y agrega numerosos datos que que amplian la historia de la electrónica y las computadoras en Argentina. Se encuentra en PDF.
http://lafhis.dc.uba.ar/~hernan/hernan_files/CD_2010.pdf
Creo q tengo una deuda y con esto la termino:
¿Cuál fue la causa de la repentina caída y muerte del imperio Olivetti?
Para entender lo q le pasó a Olivetti hay que entender lo q pasó en el mundo en determinado momento.
Pasó un tsunami, pasó. Un tsunami tecnológico industrial q posiblemente desde la óptica histórica casi no encaja por ser demasiado reciente pero q con el correr de tiempo seguro se reconocerá como todo un hito, anque una segunda “revolución industrial”. Q para el mundo Occidental marcó un antes y un después, es indudable.
Hay o hubo un libro q se editó hacen unos 20 años atrás q de alguna manera esta relacionado con este asunto. El título: “El Japón que sabe decir no” el nombre del autor n o me viene pero sí el cargo gubernamental q ocupaba, era a la sazón Ministro de Transporte de Japón y sé q en principio había prologado el escrito el Ingº Sony. Luego sucedió q antes de entrar en impresión, los originales cayeron en manos de los Norteamericanos y como varias cosas de lo q allí se decía no les convenía, lograron qx lo menos se eliminara dicho prólogo, comprensible ello ante la fama del autor.
El libro hablaba de los inventos, modificaciones y avances tecnológicos q los Norteamericanos les tenían parados a los Japoneses por ser ellos fuerza de ocupación de Japón y por lo tanto censuradores de lo q podía o no podía considerarse invento “estratégico” y por lo tanto prohibido fabricar o aplicar. Se enumeraban cosas para la época casi increíbles como lo q desde hacían muchos años habían logrado con la “magnetic levitation” aparecían también unos comandos para aviación q le permitía a un aparato poco menos q girar en “U” sin inclinarse demasiado y sin ocupar ese enorme radio de giro con q tradicionalmente lo hacen, en fin, toda una serie cosas muy de vanguardia. A grandes rasgos esa era la situación de Japón/USA y los inventos. También hay q reconocer q habían productos q los de USA fabricaban en Japón, éstos los tomaban copiaban mejorándolos considerablemente y se quedaban agazapados esperando la ocasión q les permitiera colocarlos en el mercado. Complicado el tema pq se mezclaban cuestiones económicas con políticas.
Aun cuando ese libro fue posterior al ya mencionado “Tsunami” industrial, esta situación se mantenía desde la 2da. Guerra mundial. Más o menos en el fin de los 60 o principio de los 70, bajo vaya a saber q arreglo, los japoneses fueron pudieron meter en el mercado mundial una dosis letal de esos inventos.
La consecuencia fue q empezaron a pasar cosas q no se podían creer, p.ej. q los de GMC (general motors company – Chevrolet) marcadores de rumbo de la economía EEUU, súper poderosos fabricantes de automotores tuvieron q re-aprender cómo había q fabricarlos. era inconcebible. Es como si los Esquimales hoy vinierana enseñarnos a los Argentinos como se hace el asado de tira. Con los relojes, los Suizos, cientos y cientos de años fabricando y desarrollando relojes (mecánicos por supuesto), amos del mundo en relojería, chau kaput total. Después se volvieron a levantar, como así también la GMC pero por nunca jamás fueron ni serán los mismos. Los fabricantes de motocicletas… nuestras joyas, la famosa “Gilera” y las otras pedorras más chiquitas q no recuerdo ni como se llamaban, bueno… parecían hechas por cavernícolas al lado de las Japonesas como Honda q fue la primera en llegar. Los instrumentos musicales electrónicos, Casio y cía. ¡¡Dios mío!!.
Olivetti cayó en la volteada. Por ej. en el rubro de las Calculadoras en esos momentos tenía una diba total a nivel mundial q aquí en la jerga le llamaban las cabeza negra o las camello (totalmente mecánicas), sumaban, restaban y esperando un ratito (con cada nuevo modelo menos) multiplicaban pero… dividir, pero ni en sueños. Se despachaban como pan caliente. Un buen día llegó uno de los vendedores de tradicionales con algo en la mano q se lo había prestado un cliente. Era una máquina electrónica de calcular, marca DAYME, 7 veces más chica q las camello, 70 veces más liviana, hacía las 4 operaciones fundamentales, tenia visor de cristal líquido, y hasta creo tenía memoria y una impresorcita marca Seiko q era una obrita de arte, imprimía sobre papel común, no hacía ruido, era inodora, incolora e insípida, en fin… las tenía todas. Yo creo q si a los técnicos y vendedores alguien les hubieran dicho q había caído del espacio, lo creían sin dudar. Entre vendedores y técnicos se juntaron unos diez y en un silencio absoluto la máquina pasaba de uno a otro y cada uno la miraba como hacen los monos cuando tienen algo en la mano y lo investigan, bueno… esa imagen tengo. Recuerdo bien la máquina pero mucho más la cara de boludo q les había quedado a todos. Creo q en ese momento, quien más quien menos, entendimos q la suerte de Olivetti y la propia estaban hechadas.
Algún tiempo después yo anduve por la fábrica en Merlo y muy al estilo Argentino en un rincón de esa inmensidad q era la fábrica, algunos con vocación redentora habían armado con mostradores de distinto tamaño una especie de… de corralito (perdón x la expresión) y esa era la nueva “división electrónica”. En el apuro los muchachos habían parido un cajón rectangular de más o menos 40 x 50 x 15 cm q pretendía ser una calculadora electrónica, con una impresora q trabajaba con “papel térmico” ¡¡??, q se prendían fuego ( no se sabía si era por desperfectos o pq se suicidaban). La única forma era acompañarlas con un ventilador de pie con un motor de unos 2HP, el riesgo era q se volara el cajón. En fin, un desastre. Y aunque no se crea, era tal el vicio con Olivetti q se vendieron unas cuantas.
Olivetti, además de ser una gran empresa era una empresa grande. No se podía dar el lujo de q se detuviera su flujo de ingresos. Éramos un montón en el mundo, cobrábamos muy buenos sueldos, teníamos beneficios adicionales como xej en salud q teníamos para nosotros, familiares directos y a cargo todo absolutamente gratis; internaciones, operaciones, medicamentos,etc. Q indefectiblemente viajábamos en avión para tomar los cursos, etc. etc.
La caída fue estrepitosa, rápida y sorpresiva, fue como el hundimiento del Titanic.
Ahora bien, el espacio de mercado q Olivetti dejaba no era para nada despreciable y ojo q junto con ella habían caído en el mundo varias más. Supongo q lograr quedarse con el 1% del mercado fanático de Olivetti ya era muy buen negocio. Supongo q eso fue lo q vieron Madanes-Cincotta y Cía. cuando pensaron en Cifra. Luego la historia de Cifra es otra historia.
Alberto, muchas gracias por tu comentario, enriquece la historia y muestra que el fin de esa compañía fue la avanzada japonesa sobre occidente, pero me permito imaginar que en estos casos el estado tiene una responsabilidad, que es proteger su industria y a la fuente laboral ¿Habrá hecho algo para impedir el fin?. Indudablemente Olivetti representó un hito en la industria nacional, como tantos otros que ya no están, y está en la memoria colectiva, y aunque hoy su marca no tenga nada que ver con el pasado, sigue inspirando confianza, pese al “made en China” que tiene debajo.
Hay unos cuantos datos erroneos en este mensaje, uno de ellos se refiere a la “division electronica” de Olivetti, que en Argentina puede haber sido lo que el caballero refiere, pero que de ninguna manera habia sido improvisada en la casa matriz. Por otro lado, las calculadoras electronicas Olivetti (Logos) tenìan un impresor de impacto con cinta entintada, no usaban papel termico, las que se incendiaban (en serio, no es chiste) eran las fotocopiadoras de proceso humedo Olivetti. En fin, un aporte mas a esta historia
Lamento que no hayas podido hacer tu carrera en electrónica. Hasta hacen relativamente pocos años atrás no era una carrera fácil, digo en el sentido que no habían muchas Facultades donde concurrir.
Ahora quiero comentarte con respecto a lo que pones arriba sobre Olivetti respecto a que se comercializaban las máquinas tradicionales (así se les llamaba a las de calcular y escribir) en el país y latinoamérica. Si te fijas bien, casi hay incoherencia entre lo que informas sobre la amplitud de las Instalaciones de Olivetti y el mercado donde se vendían (imaginate lo grande que eran que los técnicos y supervisores se movian adentro de la planta, entre tornos y balancines, en las famosas motonetas siambretta). Cálculo que las solicitudes de compra, en aquellos años y de los paises de latinoamerica, todos juntos no superarian las 100 máquinas por mes. No, se vendian en muchísimos paises de mundo. Es más, y como nota casi jocosa, Olivetti en una movida magistral y con una lucha y un esfuerzo bastante grande habia conseguido comprar una fabrica en EEUU de máquinas calculadoras (esta intención de penetrarlos, los yankees lo tomaban como una afrenta). La fábrica se llamaba Underwood y aún despues de la compra de Olivetti salían con esa marca supongo para no agravar la tensión con los yankees. Para ese entonces no entraba importado a la Argentina ni un afiler, entonces habían muchos pícaros que viajaban a EEUU y de contrabando se traían una máquinita de calcular Underwood con la tremenda distinción de ser importada y nada menos que de Norteamérica. Cuando por X motivo la tenían que abrir se encontraban adentro con un terrible cartel que decia: Olivetti – Industria Argentina. Logicamente terminaban siendo reparadas en los servicios técnicos locales de Olivetti. Aún más, aqui en la Argentina se fabricaban modelos específicos que no se comercilizaban nacionalmente ni en el continente sino en otros paises de mundo, como por ejemplo Turquía,s i mal no recuerdo. Como verás relativizo todo lo que digo para evitar que Fernando me pegue un wikipediazo de aquellos.
Gracias Fernando por tu aclaración. Tal y como decia en mi comentario iba escribiendo lo que iba saliendo de mis recuerdos de 40 años atrás, así sin editar. En aquellas épocas no disponiamos de internet ni siquiera algo que se aproximara, épocas en que en la Argentina era dificil hablar por telefono nacional y al extranjero toda una aventura, de modo que la información que uno tenía sobre temas tan nuevos y revolucionarios como el caso de la computación provenían, con suerte, de alguna publicación escrita o de información boca a boca, es decir todo bastante incierto y muy carente de propiedad, por lo menos comparativamente hablando respecto a la actualidad. Lo cual no quiere decir que aquellos que tenian los recursos necesarios pudieran viajar, establecer especiales contactos y así moverse en un desarrollo sin que el grueso, aunque fuera cuestion de sumo interés para varios, llegaran a enterarse. En Olivetti teníamos Instructores que venían de Italia exclusivamente a impartir un determinado curso para 10 o 20 personas de los 2.000 permanentes que habian en el DCAP tomando cursos, provenientes de los 11.000 que eramos en todo el país. Estos instructores terminaban y se iban habiendo conocido de Argentina poco más que la ruta de Ezeiza a Ciudadela donde estaba el DCAP. Más comun era que viajara alguien de aquí a Italia y se trajera el curso. Además eramos bastante celosos, por no decir mezquinos, con la información recibida pues esa sabiduría luego te otorgaba algún poder, por algun tiempo, una vez vuelto al lugar original de trabajo.
El tema del Cifral así quedó en mi memoria. Ahora se me ocurre pensar que tal vez quien o quienes trabajaron en este lenguaje se basaron en estas investigaciones que vos mencionas y lo sacaron en Español. ¡¡Qué bueno!! sería si apareciera aquí alguien que hubiera trabajado en el Cifral y nos contara como fue el asunto. De todos modos pido disculpas por este muy posible error. Me dejé llevar por la emoción.
Asi se construye una historia, a través de distintos testimonios y viviencias. Cuando escribí este artículo hace 2 años lo hice empujado por la curiosidad que de chico me despertaron esas máquinas argentinas. Tenía 6 o 7 años cuando las veía con asombro, las mecánicas por su complejidad y eficiencia, las electrónicas por su avanzada e incompresible tecnología. Soy un técnico electrónico frustrado, terminé haciendo un secundario de Perito Mercantil. Por eso muchos despues me pregunté que sucedió con ese desarrollo que había impresionado tanto, porqué todo terminó reemplazado por equipos importados… Investigando llegué a esa historia que es solo un retazo, pero que habla de una Argentina que tenía posibilidades y que, sin embargo, se la condenó al atraso. Habrá motivos globales para que eso haya sucedido, pero sobre todo hubo motivos políticos, intereses que nada tenían que ver con el conocimiento y la ciencia. Hoy muchos se enteraron de esta historia que colgada en la red quiere ser un testimonio para el futuro. Llegaron gracias a otro blog, “La Cosa y la Causa” de Eva Row (http://lacosaylacausa.blogspot.com/2011/02/no-ser-que-seas-estupido.html)y no será extraño que en futuro podamos contar con el testimonio de otros actores de la época, que con su memoria sacudan nuestra argentinidad.
Alberto dice: “Tan es así que el lenguaje de programación utilizado desde el mismo comienzo ( conocido con el nombre Cifral) un buen tiempo después lo encontré traducido en Inglés con el nombre de “Basic” no se si alguien del extranjero lo adquirio o se apropiaron pero lo cierto es que ha sido y es en versiones actualizadas uno de los sistemas de programación más usado en el mundo. ”
Alberto, el BASIC fué inventado en 1964 por alumnos de un profesor secundario en New Hampshire. Este toma elementos de otros lenguajes como Fortran, que venía de los años 50, pero “simplificado” para ser accesible por estudiantes sin experiencia previa en programación.
http://en.wikipedia.org/wiki/BASIC
Me parece un poco aventurada tu afirmación…
FC
¡Qué recuerdos! Pero creo que tenés una deuda con lo hecho por Fate y Cincotta (quienes fueran sus distribuidores de cubiertas en todo el país creo desde siempre) en el campo de la Computación. En este punto no puedo dejar de rendir un homenaje a esos Empresarios que además de sus éxitos como tales tenían por sobre todo un Don de Gentes, hombría de bien, inmensos. Con Empresarios como estos yo sería fanático del “Capitalismo”, diría casi más que Pino Solanas.
Yo venía de Olivetti habiendo sido Analista de Sistemas y programador primero de máquinas mecánicas de registro directo (Audi y Mercator) y finalmente a las totalmente electrónicas (Programma 101, 201). La debacle previsible de Olivetti (problemas locales + serios problemas en Italia y el mundo) me llevó a tener que emigrar muy poco antes de su desplome local y luego mundial.
Así fue como tiempo después recalé en la entonces la prometedora empresa “Cincotron”. Como ex- Olivetti lo primero que me sorprendio fue la tecnología empleada y más aún cuando a poco me entero de que es desarrolla integramente en nuestro país. Además no solamente el hardware (la parte física) si no también el software (lenguajes, compiladores, instaladores, etc). Como se dice en otro blog desde donde vengo con el link que si no hubiera sido por el entorno Nacional apatrida de siempre, este emprendimiento seguramente nos hubiera llevado a estar entre los primeros en el mundo en cuanto a desarrollo y aplicación de la tecnologia de la Computación. Corroboro esto pq además fue en un momento en donde la Macro Computación caía rendida ante la Micro Computación en red y de allí que este emprendimiento de Fate hubiera hecho pata ancha en el mundo. Tan es así que el lenguaje de programación utilizado desde el mismo comienzo ( conocido con el nombre Cifral) un buen tiempo después lo encontré traducido en Inglés con el nombre de “Basic” no se si alguien del extranjero lo adquirio o se apropiaron pero lo cierto es que ha sido y es en versiones actualizadas uno de los sistemas de programación más usado en el mundo. Otra cosa que sirve para medir lo que “nos perdimos” fue el hecho en aquellos momentos el amo de la Macrocomputación mundial (IBM) tal vez, en una actitud de desprecio, le encarga a un purretón no muy capaz para la computación (a diferencia de un medio compinche suyo llamado Steve Jobs), decía, le encarga la parte sistematización para sus nuevos productos ante su casi forzada necesidad de ingresar en la Micro. Bueno, como habrán adivinado, aquel jovenzuelo era el hoy tan conocido Bill Gates. Algunas malas lenguas dicen que MamaGates que trabajaba en IBM y gozaba de muy buenos atributos físicos, los hizo valer y así consiguio para su niño semejante posibilidad.
Bueno… todo este chimenterío para tratar de retratar un poco lo favorable de aquel momento para haber hecho algo muy, pero muy grande, con lo que aquellos pioneros de la computación en la Argentina ya habian comenzado. Como siempre en solitario y con pateadores en contra. He pretendido con esto, complementar tu información, aprovechando para rendir un pequeño homenaje a estos precursores, sacando del arcón de los recuerdos a medida que escribía.
Muchas gracias Alberto, muy importante tu aporte. Es bueno tener estos testimonios de primera mano, porque ayudan a reconstruir una historia de la que hay pocos datos. Este aspecto del pasado argentino es muy interesante y permite también entender el presente.
Todo bien Alberto, y no hay que discuparse de nada. Tampoco quise sonar acusador… simplemente que en el tema de los lenguajes de programación, todos se fueron “inspirando” en desarrolloss de otros… y hoy en día cada 3 o 4 años sale un nuevo lenguaje de programación que toma elementos de otros y “corrije” formas de hacer las cosas, siempre desde el punto de vista del autor que cree que puede hacer las cosas mejor que todos los anteriores.
Por eso en una primera época los servidores web corrían casi exclusivamente scripts en lenguaje Perl, y después pasaron a correr PHP, después vino Java, luego otras modas como Python, Ruby, y una larga lista de etcéteras… y nadie le “afana” nada a nadie sino que es más bien comparable con la literatura… todos se van inspirando en el trabajo de otros. :)
Saludos a todos,
FC
Soy empleado público y hace poco nos trasladamos a un nuevo edificio. Nuevas compus, nuevos muebles, nuevo todo. En la mudanza, con mis compañeros de oficina logramos conservar (trasladando a escondidas) una legendaria Olivetti Lexikon 80. La cual pensamos exhibir como un símbolo de la època en que las cosas se hacían “a máquina”. Quisiera saber si tenés alguna información sobre este modelo, por ejemplo el año de fabricación; el material con que está hecha la carcasa (tiene 2 milímetros de espesor!!); o cualquier otro dato técnico. La idea es exhibirla con un cartel que diga por ejemplo: “Máquina de escribir Olivetti modelo Lexicon 80; fabricada en Argentina por Olivetti en el año….; confiable, resistente y segura. Todo un símbolo de los comienzos de la actividad mecanográfica en la administración pública.. etc”. Desde ya, muchas gracias.
Marta
23 de setiembre de 2010
Hola Claudio:
Estaba buscando información sobre Fate “División Electrónica” y así encontré tu artículo.
Yo trabajé en la parte de “Teclado” como operaria y luego en “control de calidad” de las
máquinas Cifra”.Con Jorge Laserna Tengo hermosos recuerdos y no tan lindos cuando va desapareciendo la empresa.Que indudablemente de poder haber continuado y permitido el desarrollo nuestro país hubiera sido otro. Me gustaría saber sobre el ingeniero Zubieta.
Lo saluda muy atte. Marta
¡Ja! Soy un ex-olivetti y empiezo por explicarte que con los tanos, en su faceta industrial y en otros campos se daba un fenómeno muy particular. Esto era que largaban al mundo “algo” que era de avanzada total y atrás un par de engendros que no servían ni para tirarlos. Por ejemplo, en automovilismo la Fiat, muchos años atrás lanza el Fiat 1100 (todavía anda algunos por allí) el mundo se maravilló. Atgrás de eso, vienen bodrios que ya no recuerdo su nombr,e hasta que aparece el Fiat 600 otra vez causan furor. Poco tiempo después aparece el Fiat 1500, otro golazo. Atrás pegado el Fiat 133 y otros que no servían ni para tirarselos por la cabeza y así sucesivamente. Las máquinas de escribir, lo mismo. Cuando sobre todos los de la USA copaban el mercado de las máquinas de escribir (millones y millones en el mundo) los tanos largan la Lexicon 80 y la embocan. Los plancharon a todos juntos. Años viviendo de los laureles ganados con la Lexicon hasta que por una cuestion de paso del tiempo y avance tecnologico había que sacar algo nuevo, entonces largaron al mercado mundial un engendro macabro llamado Linea 88 pucha..que era mala. Con las máquinas de calcular pasaba otro tanto. Con las Máquinas de contabilidad igual: hablar de la Audit 1513 es como hablar de la lexicon80, en el remate ya electrónicas yentre otras muy buenas como las Programma 101 y 202, la más grande, la principal, la increíble Auditronic. Acá en el país deben haber habido unas 30 o 40 víctimas. Tal vez exagero pero no se si en alguna de ellas se logró alguna vez ingresar “un dato” y despues poderlo recuperar, aunque más no fuese intacto. Te comento esto pq segun la época y la máquina, aunque Olivetti, a alguien le haya tocado teclar tendrán un buen recuerdo o un mal recuerdo. La lexicon joya, de 10 pero también en la época estaban las Norteamericanas Remington Rand que algo de sombra hacían, sobre todo en la administración pública donde las compras no se hacían tomando exclusivamente en cuenta la calidad y el precio (digo..bueno… sabés… la mordida).
Exibirla con un cartel que diga “todo un símbolo” si… me parece bien, pero no todas las de Olivetti fueron buenas, las lexicon no estaban solas y en la administración pública desde muchísimo antes de la lexicon se usaban “máquinas de escribir” , unas eran las Royal y habían otras 2 o 3 marcas, muy buenas por cierto pero quedadas en el tiempo de aquellas épocas. Digo como para aclarar.
tengo una calculadora mecanica olivetti, no se de que año será, supongo anterior a los 70, es la que tiene la palanca para hacer la entrada de datos y escribe directamente en papel, usando tinta roja para dar el resultado.
Hola!
Excelente blog. Yo recuerdo que mi viejo me contaba de chico de la Cifra y el laboratorio de Fate. Es bueno leer toda esa data.
Esperemos que vuelvan esos dias. Hoy en Tierra del Fuego se fabrican las netbooks de Olivetti, Bangho, y BGH, ademas de armarse los televisores de Philips. Algo es algo. Hubo mucha destruccion gracias a Martinez de Hoz y la segunda ola que fue con Cavallo. Lamentablemente a la clase media en gral solo le importa tener dolar barato sin importar las consecuencias para el pais.
Por suerte en el tema software Argentina ha crecido como nunca desde 2003 a la fecha, gracias al tipo de cambio competitivo, la ley de la Industria del Software, el FONSOFT, y las becas gratuitas de Sun-IBM-Microsoft-Oracle (ver http://www.becascontrolf.com.ar ).
Esperemos en hardware se pueda seguir avanzando. Hace poco se rumoreo la posibilidad de que HP fabrique los motherboards para sus maquinas en una de las fabricas en Rio Grande, TDF, bajo el regimen de promocion industrial. Algo es algo. Hacer un motherboard multi-layer y soldar los componentes surface mount con una soldadora de ola no es moco de pavo. Por algo se empieza. Hay que imitar a Brasil.
Aprovecho para invitarte, si es que estas en Facebook, a unite a mi grupo donde buscamos que se fabrique en Argentina la laptop XO del proyecto One Laptop Per Child. El creador del proyecto, Nicholas Negroponte del MIT ha recientemente liberado los planos del mother de esa laptop (que es innovadora no solo en hardware sino sobre todo en su software) para que cualquier factoria que quiera las fabrique y ensamble, sin royaltie alguno.
Creo que es una oportunidad para la industria argentina. Que aunque no les sea estrictamente “negocio” desde el punto de vista comercial es una herramienta de marketing perfecta, ademas de no competir con la venta de Netbooks tradicionales ya que la OLPC XO esta disen~ada para ser la primer maquina de chicos de primaria.
Aca esta el grupo:
http://www.facebook.com/group.php?gid=77176694130
Saludos
FC
Gracias Fernando por participar de este blog. Muy buena tu información y recuerdos. Respecto a Facebook, por ahora no tengo participación en esa comunidad virtual, por falta de tiempo (creo, no estoy frente a la pantalla todo el día). Un gusto que “the nerd cowboy of the South American pampas” haya llegado aquí.
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