carreras.jpg  

Una supuesta institución ofrece títulos de técnico, perito, profesor o licenciado en diversas carreras que abordan lo paranormal, sin embargo esos títulos de grado no son oficiales.  Se trata de una  sede de la Organización Mundial de la Salud Pública, sin vínculo alguno con el organismo internacional de las Naciones Unidas. Esa organización también promociona en Colombia sus cursos en una universidad no oficial, precisamente en la tierra de los mediáticos brujos y chamanes. El caso del blog “El periodista en su laberinto” y el suculento negocio de lo sobrenatural.

 La parapsicología no es aceptada como una ciencia natural o social por casi toda la comunidad científica. Sus experimentos muchas veces están teñidos de fraudes. Sin embargo hay departamentos en universidades del mundo que abordan la materia a nivel investigativo, como complemento de carreras vinculadas a la psicología, pero el título por si solo, no existe.

Como en todo el mundo, en Argentina la parapsicología no es una profesión legalmente autorizada y con reconocimiento oficial. No existe matrícula porque no tienen un colegio público profesional,  por lo tanto esa actividad no está reglamentada legalmente.

Hecha la salvedad, es extraño ver como se ofrecen cursos para estudiar parapsicología y otras ciencias ocultas, anunciados como inscriptos en el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.  Me llegó un folleto a mis manos que despertó mi curiosidad.

sedemontevideo1912.jpgSe trata del Centro de Estudios Parapsíquicos ubicado en Montevideo 1912, en Rosario. Es una antigua vivienda que no exhibe ningún cartel que señale su propósito. Allí se dictan cursos presenciales y a distancia con títulos como Técnico en radioestesia, Técnico en Reequilibrio Psicofisiológico, Técnico en Curaciones Psíquicas, Perito en Demonología, Perito en Angelogía, Profesorado en Parapsicología, con niveles de grado como auxiliar, maestro investigador, profesor y licenciado. ¿Puede un instituto no oficial otorgar títulos de técnico, perito, profesorado o licenciado?. En el volante se indica que está “inscripto en el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, incorporado a la enseñanza no oficial, ley 13.047, decreto 40.471, bajo el Nº 9347″. Obviamente en el sitio del Ministerio no existe manera de corroborar esos datos.

parpasiquicos_volante.jpgNingún curso cuesta menos de 700 pesos y su responsable se presenta como Licenciado Pedro Roberto Sánchez quién en una página de internet (http://pedro-roberto-sanchez.neurona.com/) informa que es  profesor en Psi. Social, profesor en Psi. Transpersonal, (¿Psi. es psicólogo?) Licenciado en Parapsicología, entre otras especialidades.

pedro-sanchez.jpgComo antecedente académico el licenciado Sánchez exhibe varios congresos de entidades de parapsicólogos,  un post grado universitario de Parapsicología en la Facultad de Educación de Guaringueta en San Pablo, Brasil; un postgrado en Psicología Social de la New York Institute of Science (cuya sede no pude localizar) y un profesorado en Parapsicología en el Instituto Dr. H.H. Anunziatta de Villa Dolores, San Luís (es extraño no hallar ninguna referencia en internet sobre esa institución).

Ahora bien, tratando de llegar a una conclusión sobre este supuesto ofrecimiento educativo y científico encuentro que la dirección postal del Centro de Estudios Parapsiquicos (Montevideo 1912, Rosario) coincide con una de las sedes en el interior del país de la Organización Mundial de la Salud Pública, que nada tiene que ver con ese organismo dependiente de las Naciones Unidas. Esta organización dicta cursos que permitirían su desempeño profesional en hipnoterapia, masoterapia, reflexología, digitopuntura, auriculoterapia, naturopatía y terapias florales, entre otros.

La OMSP no es la OMS, entre otras cosas.

Precisamente en el blog “El periodista en el laberinto” hace ya un tiempo, se inició una investigación periodística sobre esa entidad que ofrece títulos supuestamente avalados por el Ministerio de Educación y con validez internacional (un supuesto “apostillado de la Haya”).  (Vea este interesante trabajo sobre las actividades de esa supuesta organización mundial: http://elperiodistaensulaberinto.blogspot.com/search?q=organizaci%C3%B3n+mundial+de+la+salud+p%C3%BAblica)

En un país donde no es extraña la usurpación de títulos y honores, aquí también tenemos una deliberada intención de confundir al público con la utilización de  logos, nombres y símbolos ajenos, citando normativas e instituciones que no se vincularían a la actividad de esa “institución”. Esta  Organización Mundial de la Salud Pública  no tiene que ver con ningún organismo de Naciones Unidas, pero en sus páginas de Internet no se aclara en absoluto. Incluso aparece citada la UNESCO con un delegado, pero ese organismo nunca lo designó. Además comparten la tarea con la Asociación Mundial de Parapsicología, y otras entidades nacidas a partir de la búsqueda de notoriedad y franquicias. Los nombres ampulosos, los congresos en prestigiosos lugares contratados y sus títulos académicos son productos comerciales, pero no educativos. Sellos de goma, nada más.

La cuestión abordada por Fabían Scabuzzo (para evitar suspicacias, es mi hermano) en su blog “El periodista en su laberinto” mereció varias intimaciones por carta documento del titular de la entidad, Luis Jorge de Felice. Precisamente esa misma persona sería el titular de otro blog  (http://blogdelpresidentecbomsp.blogspot.com/) que pretende neutralizar las denuncias sobre su organización, y que con el estilo que le es propio, recurre al la tipografía y nombre del blog de Fabián.

En Colombia. 

Esta organización está ampliando sus fronteras con franquicias sobre las actividades “académicas” que ofrece.  Anuncia su arribo a Colombia, una tierra que a exportado numerosos psíquicos y brujos que merodean ciudades y pueblos con sus promesas mágicas.  Ahora el país del café y de las FARC importa a miembros de la Organización Mundial de la Salud (Pública) desde la Argentina para ofrecer cátedras en la Universidad de Medellín, según indican. 

Dicha universidad no es oficial, por lo que sus títulos tampoco lo son: “La Universidad de Medellín es una institución no oficial de educación superior, organizada como corporación de utilidad común que ofrece programas de formación universitaria mediante un currículo integrado o por ciclos, de formación avanzada, educación no formal y educación continuada”, indica la wikipedia.

 Si no me tienen fe….

parapsicologo.jpgTodos los días nacen nuevos mentalistas que llenarán las páginas de los diarios ofreciendo sus servicios como parapsicólogos,  terapeutas en medicina natural, astrólogos, tarotistas, adivinos, chamanes o magos de distintos colores. Exhibirán estudios, antecedentes, congresos, que son muy dificiles de verificar.  Es el negocio de la “credulidad”  y la sugestión, la farsa hecha espectáculo. Un rubro más para agregar a esa serie de historias que relaté en “El País trucho“.

Ninguno puede exhibir convincentemente sus poderes, ni siquiera títulos de estudios oficiales que avalen su capacidad, ni matrícula en colegios profesionales reconocidos legalmente, aunque a veces se presenten como licenciados, profesores, doctores o científicos.  Suelen utilizar nombres de fantasía, montan un show y  bordean peligrosamente el ejercicio ilegal de la medicina.

avisos-en-rosario.jpgAl igual que los brujos importados de Colombia, todos tienen como promesa la velocidad en sus resultados, y una conexión con el más allá única y poderosa.

Comparten la habilidad de convencer a sus víctimas agustiadas o depresivas, manipulando su voluntad y su billetera. Juegan con los miedos y debilidades ajenas. Los estafados difícilmente lleven el caso a la policía o a la justicia, por la vergüenza de exhibir a las autoridades sus problemas personales.

Y es precisamente Colombia quién desarrolló una industria de la brujería y adivinación.

Exorcismo por radio.

giro.gifColombia, al igual que otros países de Latinoamérica, concentra un sincretismo cultural que oscila entre el fervor religioso de los que se dicen ‘católico, apostólico y romanos’, con las consultas adivinatorias y las prácticas de brujería. Esta inclinación de la sociedad hacía la solución mágica de su problemas ha generado un negocio suculento. Y cuando se agotó el mercado local salieron al mundo, exportando su sistema. Hoy se los encuentra en casi todos los países de habla hispana, en Estados Unidos y hasta en España.

La magia, los brujos, el narcotráfico y la guerrilla colombiana tienen lazos en común. Además del poder económico comparten el temor que provocan.   

En Argentina, como los circos, estos magos recorren pueblos y ciudades del interior, a la caza del incauto que confíe en sus promesas.

Exhibiendo alhajas de oro, buena ropa y autos nuevos, se instalan en casas alquiladas o en hoteles y utilizan espacios radiofónicos (que contratan al contado) para convencer a sus víctimas. Allí ponen en el aire un mensaje reiterativo sobre los poderes que ofrecen, testimonios de dudosa veracidad y amuletos para la suerte. Invocan a Dios, Jesús y sus santos, a figuras de la creencia popular y hasta al mismo demonio. Los guiones de sus programas de radio ya están escritos, al igual que sus testimonios, porque nada se improvisa.

Muchos aseguran en Colombia que el éxito empresario de varias cadenas de comunicación se debió al suculento negocio de esos brujos mediáticos. Finalmente el estado debió prohibir esas emisiones, aunque continuaron esporádicamente gracias al soborno.  Se cuenta que llegaron a comprar cadenas enteras de emisoras. 

No es muy distinto a lo que ocurre en Argentina, donde sus aportes económicos para sus espacios son el sustento de varias emisoras del interior del país. Al igual que la brasileña Iglesia Universal del Reino de Dios, necesitan de los medios masivos de comunicación para llegar a su público con sus promesas de milagros instantáneos, nunca gratuitos.

En Colombia, sede central de estos negocios, la influencia de las prácticas esotéricas  llega hasta la política, donde no son extraños los escándalos por haber sido contratados para trabajos de magia en dependencias públicas, o como financistas de políticos, en busca de protección. La historia argentina recuerda a José López Rega, el brujo de Perón, como un activo protagonista del poder, involucrado en el ocultismo.

Estas prácticas son extrañamente toleradas en muchos sitios del país.  Se presentan como personajes mágicos, poderosos mentalistas, brujos, chamanes o lo que fuera que permita imaginar su poder sobrenatural. Mediante el engaño obtienen dinero de sus clientes a cambio de servicios intangibles.

Un millón de dólares para el verdadero parapsicólogo.

Cuenta la Wikipedia que “en EE.UU. existe desde el año 1964 la Fundación Educativa James Randi del ilusionista y escéptico James Randi, dedicada a desenmascarar las falsedades que surgen en torno a los supuestos fenómenos paranormales. La fundación ha venido ofreciendo desde hace varios años la suma de un millón de dólares de EE.UU. a quien consiga, bajo condiciones controladas de laboratorio (y supervisadas por la fundación), demostrar un solo fenómeno paranormal como los anteriormente mencionados. Hasta ahora nadie ha podido hacer una demostración satisfactoria y el premio sigue sin reclamar desde hace 43 años.”

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Fotos folleto y sede Rosario: C.Scabuzzo
Foto Lic. Sanchez: sitio de la Organización Mundial de la Salud Pública http://www.organizacionmundial.com/Rosario.htm
Otras fotos: WEB