Entré al blog del “Colectivo 3M”, un grupo que impulsa la liberación de la marihuana. Me llamó la atención que Blogger colocara una “advertencia de contenido” para acceder. Una vez dentro pude informarme sobre la movilización que se realizará el 3 de mayo en Rosario, en coincidencia con el día mundial de la despenalización de la cannabis. Los amantes de la hierba prohibida de fiesta. Sin embargo las drogas tienen intereses mucho más poderosos que sus consumidores.

Para los lectores del mundo hispano, un “porro” es la definición argentina de un cigarro de marihuana.

En el blog http://3mrosario.blogspot.com/ se recuerda el artículo 19 de la Constitución Nacional que dice “Las acciones privadas de los hombres, que de ningún modo ofendan al orden y la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley ni privado de lo que ella no prohíbe”.

En ese marco, los amantes de la marihuana esperan encontrar en la legislación la autorización para su consumo sin restricciones. Sin embargo el debate no pasa por permitir el consumo, sino despenalizar la tenencia, que no es lo mismo.

Según cuentan “el 3 de mayo es el día elegido mundialmente para manifestarse en contra de las políticas prohibicionistas que castigan y persiguen a los usuarios de drogas, sometiéndolos a largos procesos judiciales y de criminalización. Desviando de esta manera la atención de los verdaderos problemas que implican el consumo de drogas para nuestras sociedades actuales.”

“En la ciudad de Rosario desde el año 2000 se vienen desarrollando acciones tendientes a revertir el actual estado de situación, promoviendo políticas alternativas al prohibicionismo propuesto por Estados Unidos. Así, han dado a luz métodos de intervención en el campo de las drogodependencias como la Reducción de Daños y, por supuesto, también se ha comenzado a plantear enérgicamente la Despenalización de las Drogas para consumo personal, entendiendo que la actual ley 23.737 que penaliza el simple consumo, es una ley discriminatoria, anticonstitucional, atenta contra los Derechos de las personas y expulsa del sistema de salud a los Usuarios de Drogas.”

“La segunda mitad del año 2007 y durante el 2008 a nivel país y más específicamente en la ciudad de Rosario, se han levantado voces pro despenalización y abiertamente en contra de lo que ha significado y significa la prohibición en nuestro país. Es así como miembros del gabinete de la gobernación santafesina se han pronunciado a favor de la despenalización, encontrando eco en gobiernos locales como es el caso de la Municipalidad de Rosario, que posee su propio Programa de Reducción de Daños en usuarios de drogas inyectables dependiente del Programa Municipal de Sida y se han ejecutado políticas de Derechos Humanos para promover los Derechos de los Usuarios de Drogas, en sintonía con actividades ligadas a la Reducción de Daños impulsadas por el Concejo Municipal de Rosario . Al mismo tiempo la Universidad Nacional de Rosario a través del Centro de Estudios Avanzados en Drogodependencias y SIDA de la Universidad Nacional de Rosario junto al Servicio Asistencial en drogodependencias del Hospital Regional Dr. Agudo Avila, han llevado adelante junto a distintas organizaciones de la sociedad civil como ARDA y 3M Rosario, distintos programas y proyectos tendientes a disminuir los daños sociales del consumo de drogas.”

“Actualmente la Suprema Corte de la Nación Argentina está revisando diversos fallos en el marco de la ley 23.737 que penaliza la tenencia para consumo personal, tendiendo a retornar a la jurisprudencia sentada por el fallo Bazterrica que despenalizó durante el período 1986-1989. El sistema judicial santafecino a través de su máximo exponente, Daniel Erbetta, se ha pronunciado a favor de la despenalización de las drogas para consumo personal en sintonía con lo que se planteó desde la Presidencia de la Nación cuando el Ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, expuso ante la ONU un discurso claramente antiprohibicionista y a favor de los usuarios de drogas.”

“Basta de perseguir a los perejiles”, dijo el Ministro Fernández ante la prensa nacional cuando expuso claramente que no son los usuarios de drogas los culpables del terrible mal.  Pero no habló de permitir su venta.

Sr. kioskero, deme un atado de porros.

El tema no es fácil. Más cuando el narcotráfico representa una poderosa mafia que alimenta de corrupción y violencia las sociedades donde opera. ¿Permitir la venta de marihuana ayudará a evitar el crecimiento del narcotráfico y del delito? ¿El acceso a esta hierba podrá ser controlada adecuadamente para evitar la expansión de un consumo peligroso para la salud?.

Por más que quiera abordarse su uso como una alternativa médica, no constituye un producto saludable. Al igual que otros productos adictivos, como el alcohol o el tabaco, no merecería consideración sanitaria.  Pero las sustancias ilícitas conviven con otras lícitas, igual de peligrosas.

Lo que no imaginan los impulsores de estas ideas es que las tabacaleras desde hace décadas mantienen en secreto marcas registradas y fórmulas para incluirlas en sus cigarrillos con marihuana. Estas industrias que transformaron en adictos al tabaco a miles de millones de humanos, están agazapados al aguardo de cualquier resolución que les permite mantener su negocio. Marcas como Grass, Pot y Joint se encuentran reservadas. Las tabacalera tienen desde hace muchos años cultivos experimentales de cannabis.

Olga Viglieca en la revista El Porteño de setiembre de 1992 señala que la brasileña Jandira Masur de la Escuela Paulista de Medicina publicó que si se comparan los riesgos de las sustancias lícitas e ilícitas de mayor consumo, el deterioro orgánico que producen lo lidera el alcohol y le siguen el tabaco, la cocaína, la marihuana y la heroína. Si la variable es el síndrome de abstinencia el orden sería así: alcohol, heroína, cocaína, tabaco y marihuana.

Cuenta esta periodista que el término “merca” (utilizado en argentina para definir las drogas) proviene de Merck, uno de los laboratorios que la comercializaban antes de su prohibición después de la década del 30, junto a otro laboratorio que era Parke Davis. El único requisito era una receta médica. Pero se accedía libremente a pastillas y jarabes “heroinados” para las afecciones bronquiales y la tuberculosis. Existían las pastillas de “mentol y cocaína” que estaban indicadas para la gripe o tos.

El papa Leon XXXIII agradeció los envíos desde Perú del vino tónico “Coca Mariani”, y son innumerables los reyes, presidentes y figuras estelares que hicieron uso de estos productos farmaceúticos elaborados con estas “diabólicas” sustancias.

Los que impulsan la legalidad de la droga hablan de que el factor más peligroso de los productos es “el corte” o adulteración que realizan los narcos para aumentar sus efectos y sus ganancias.

Detrás de un porro hay una actividad productiva violenta, ya que para su cultivo, fabricación, distribución y venta se recluta a adictos y delincuentes, que defienden su negocio de la peor manera. La vinculación del consumo de drogas y el aumento del delito es algo que la opinión pública percibe. Detrás de robos, hurtos o asesinatos, muchas veces, se esconden adictos que buscan el dinero que les permita la compra de sustancias.

Existe una campaña que reviste de connotaciones sociales el uso de drogas, como ingreso a determinado grupo social. Precisamente el éxito en algunos sectores tiene que ver con el consumo de sustancias prohibidas, por la pagan cualquier precio.

Las clases más pudientes son las que exponen sus quejas por la inseguridad que viven, pero no quieren ver que muchos delincuentes están vinculados al negocio de la droga que ellos consumen.

Su ilegalidad ha creado una red de tráfico donde el error se paga con la muerte.

La corrupción, el lavado de dinero, los negocios de recuperación de adictos, presupuestos millonarios para atacar el problema…. Se trata de una compleja trama que será muy dificil de ordenar. Demasiados intereses atienden el mostrador, pero pocos se ocupan de los adictos, dañados por la drogas lícitas e ilícitas.

Si se liberara el consumo de cannabis, el estado debería sentarse con los narcotraficantes. ¿Piensan que esas personas acostumbradas a la corrupción y el dinero fácil van a legalizar un negocio tan lucrativo? ¿Las narcos estarán dispuestos a compartir su ganancias con el estado?. ¿Aceptarían que otros agricultores apuesten por estos cultivos, transformándose en su competencia? ¿Que ocurriría con nuestra relación con el mundo que está dividido entre el eje del bien y del mal?.

Lo contrario sería enfrentar al narcotráfico. Tarea difícil, pero no imposible. Quienes son víctimas de ese negocio deberían recibir la atención médica que les permita mejorar su calidad de vida.

¿Es un acto privado drogarse? Si, es absolutamente privado. Lo que no es un acto privado sería contactar a un narco para comprarle la “merca”.

Mientras tanto, algunos quieren permitir que el porro sea de venta libre y que sus consumidores no sean observados por la ley. ¿Como desarmar el negocio que ellos mismos ayudaron a crear?. Pregunta muy directa, pero sincera.

La Terminal
Claudio Scabuzzo
 Fotos: http://3mrosario.blogspot.com/