La crotoxina, un engaño que perdura.


cancer

Hace un cuarto de siglo se debatía en Argentina y en el mundo las propiedades de una droga extraída del veneno de serpientes que contribuía a curar el cáncer, una de las enfermedades de mayor impacto social. La crotoxina no tardó en ser descalificada por el mundo científico, pero retorna de vez en cuando a la actualidad, porque continúa despertando esperanzas cuando sus propiedades terapéuticas son dudosas.

“Hay más gente que vive del cáncer

que pacientes que mueran de él”

Dr. Enrique Schvartzman

medicamentos oncologicos En 1996 los médicos Luis Costa, Guillermo Hernández Plata y Carlos Coni Molina, anuncian que la crotoxina -una droga elaborada en base al veneno de la serpiente cascabel- tenía propiedades beneficiosas para el tratamiento del cáncer.

Tras el pronunciamiento de una comisión de oncólogos que aseguraron que los datos ofrecidos por los investigadores “estaban falsificados y que no había ninguna razón que justifique tratar a pacientes con crotoxina”, el entonces ministro de Salud, Conrado Storani, prohibió el uso de la droga en octubre de 1986. Con el gobierno de Carlos Menem, el secretario de Ciencia y Tecnología, Raúl Matera, reflotó el tema y en setiembre de 1995, su sucesor, Domingo Liotta, reveló la realización de nuevas pruebas sobre la probable eficacia de la crotoxina, pero no se realiza la Fase II de la experiencia.

Un año después la Fundación Crotoxina Esperanza de Vida retoma la solicitud de  completar el estudio junto al investigador del CONICET Dr. Juan Carlos Vidal, pero jamás reciben el financiamiento por parte del estado.

Pero la comunidad científica y política era escéptica sobre las propiedades curativas de esa fórmula, que fue registrada internacionalmente por el Dr. Luís Costa. Nunca se pudo verificar el beneficio a la salud del compuesto, aunque la opinión pública y algunos científicos aseguraban resultados asombrosos. Pero los ámbitos que debían darle certificación a los estudios jamás se expidieron porque los resultados eran inciertos. Las pruebas no existían, fueron fraguadas y el engaño parecía premeditado. Hubo denuncias contra los impulsores de la crotoxina que obligó a abandonar la publicidad del producto.

La revista Exactamente ( Año 2 – Nº 3) de  Agosto 1995 revela algunos detalles sobre los sucesos pocos conocidos de la pseudo-investigación:

Información fraguada

medicina Del material escrito presentado, como de los testimonios ofrecidos por los participantes directos tanto al CONICET como durante los juicios de amparo ya mencionados, surgió que no existían evidencias experimentales que justificaran efectos antitumorales de la crotoxina, que no se habían realizado ninguno de los estudios que se exigen para la realización de un ensayo clínico y, lo que es más grave, que mucho de lo que se había presentado como evidencia de estudios preclínicos era información fraguada y que los pacientes estaban siendo engañados en lo que se refería a la naturaleza del ensayo.

Estas afirmaciones se pueden sintetizar en los siguientes hechos:

· Las nueve imágenes fotomicrográficas presentadas en la monografía con la intención de demostrar efectos de dosis bajas de crotoxina sobre células tumorales fueron fraguadas. Estas imágenes están extraídas del libro de Anthony T. Tu (profesor de Bioquímica y Anatomía de la Colorado State University) titulado Venoms Chemistry and Molecular Biology capítulo 19 páginas 301-320, John Wiley & Sons, USA, 1 977. Los efectos que el Dr. Tu muestra en las figuras no corresponden a acciones de la crotoxina sobre células tumorales sino a efectos de venenos de otras serpientes sobre células normales.

· Los pacientes creían recibir una solución pura del complejo crotoxina A y B. En realidad recibían dos frascos, el primero contenía una solución de veneno entero de cobra (Naja naja siamensis) y el segundo una solución de crotoxina contaminada con otros componentes del veneno de la cascabel.

· Los pacientes eran engañados al firmar un formulario de consentimiento por el cual aceptaban recibir crotoxina A y B (y no la mezcla de sustancias mencionada en el párrafo anterior) con el agravante de que dicho formulario era falso ya que poseía un membrete de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, que no había tenido participación alguna en los ensayos.

La demostración de estas irregularidades corrió en paralelo con la comprobación por parte de la Comisión de Oncólogos del Ministerio de Salud y Acción Social de la ineficacia de la crotoxina en el ensayo clínico. Esto último dio lugar a que este Ministerio diera terminado el ensayo y prohibiera el uso de la crotoxina como medicamento. Después de estos episodios el tema fue lentamente desapareciendo de los medios. Vidal, luego de una breve estadía en Argentina, retornó a los Estados Unidos. El CONICET inició juicio penal a Vidal y la Facultad de Farmacia y Bioquímica, por pedido de su Departamento de Química Biológica, solicito al rectorado de la UBA la iniciación de juicio académico. Ninguna de estas acciones dieron lugar a sanciones. El tribunal académico de la UBA en dictamen dividido devolvió el expediente al Consejo Superior El juicio penal sobreseyó a Vidal en primera instancia y no fue apelado por el CONICET Ambos hechos transcurrieron ya durante la gestión de Raúl Matera al frente de la SECyT.

Aparte de estas acciones y en vista a la expectativa pública creada, el CONICET comisionó a grupos de oncólogos experimentales del Instituto Campomar del Instituto de Biología y Medicina Experimental y del Instituto Roffo una serie de investigaciones destinadas a estudiar si el producto suministrado a los pacientes destruía o detenía el crecimiento de células provenientes de cánceres humanos o de tumores de ratones, tanto en cultivo como en animales de experimentación. Las conclusiones se publicaron en el número de noviembre de 1988 de la revista “Medicina” órgano de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica. Los resultados obtenidos fueron uniformemente negativos. También se señaló que no se detectaron alteraciones en el peso, el nivel de alimentación o el comportamiento de los animales tratados, hecho que parecía excluir también efectos indirectos sobre el estado general de los animales portadores de los tumores.

Reflexiones

conicet Como testigo directo de las acciones transcurridas en 1986/87 desearía en este punto del relato formular las siguientes reflexiones personales.

· Las autoridades del CONICET y de la SECyT de ese entonces actuaron respetando con estrictez los principios de la conducta científica y nunca cedieron a presiones de otro tipo.

· Prácticamente ninguna de las instituciones que deberían velar por la buena práctica de las ciencias médicas en el país se sintió obligada a opinar sobre el tema. Es así como permanecieron calladas la Academia Nacional de Medicina y la mayor parte de sociedades científicas y profesionales vinculadas con la práctica médica.

· A nivel de los medios masivos de comunicación, el pensamiento mágico, en general, triunfó sobre la presentación de evidencias razonadas. El ejemplo más claro de ello lo constituye la falta de eco que tuvo la difusión de la noticia de que las evidencias experimentales sobre la acción antitumoral de la crotoxina en células en cultivo estaban fraguadas.

El asunto crotoxina tuvo un transitorio renacimiento a mediados de 1989 en los inicios de la gestión de Raúl Matera al frente de la SECyT. El Dr. Matera volvió a encargar a otros grupos el repetir los estudios en células en cultivo y en tumores en animales de experimentación. Los resultados fueron también negativos y el asunto se abandonó.

El segundo renacimiento del asunto ha transcurrido en estos meses con el anuncio del Dr. Liotta de la repatriación del Dr. Vidal y de la reiniciación de las investigaciones sobre efectos de la crotoxina en Argentina. El sustento dado por el Dr. Liotta para esta acción son la publicación de dos trabajos de los cuales Vidal es coautor y que aparecieron en 1993. Estos trabajos indican efectos tóxicos de la crotoxina en algunos sistemas tumorales experimentales. En sus referencias bibliográficas no se hace mención alguna a publicaciones previas, lo que prueba que cuando se anunció en 1986 el descubrimiento de una cura contra el cáncer no existía evidencia experimental que sustentara tamaña afirmación.

Declaración del Foro de Sociedades Científicas Argentinas

La reincorporación de Vidal a la Carrera del Investigador Científico y la decisión de reiniciar los estudios sobre la crotoxina se produce en un momento en que prácticamente el CONICET no dispone de recursos para financiar a los grupos de investigación existentes ni para incorporar nuevos investigadores. Esto motivó una declaración del Foro de Sociedades Científicas Argentinas que se hizo pública el 25 de junio del presente año y cuyos párrafos iniciales se transcriben a continuación:

“La decisión del Secretario de Ciencia y Tecnología Dr. Domingo Liotta de reabrir la cuestión de la crotoxina constituye un hecho de extrema gravedad institucional. Fue tomada haciendo caso omiso de las serias irregularidades que el propio CONICET en 1986 probó que habían rodeado al asunto y marginando la opinión de los organismos asesores del CONICET, cuyo público menosprecio por parte del Dr. Liotta dio lugar a la denuncia de los integrantes de la Comisión Asesora de Ciencias Médicas en una actitud que el Foro valora y apoya.

“La crisis generada en torno a este asunto es una consecuencia más de una gestión caracterizada por la arbitrariedad y por el desconocimiento de las normas más elementales de la vida académica. Los sistemáticos atropellos de los principios que deben regir la conducción de la actividad científica han conducido al colapso de la credibilidad y a la quiebra financiera del CONICET Esto coloca en serio riesgo la investigación científica en nuestra país y, en consecuencia, su participación en la creación de conocimiento.”

“El CONICET dispone para 1995 de 188 millones de pesos, esto es, dieciocho millones menos que en el año 1994. No más que el 7 % de este monto se podrá aplicar a los gastos de investigación, el resto está destinado a gastos de personal y de mantenimiento. Esto implica la paralización de los programas de repatriación de científicos, de incorporación de nuevos investigadores y de financiación de proyectos de investigación. Por lo tanto, una serie de decisiones desatinadas han convertido al CONICET en una institución incapaz de proporcionar a su personal los recursos para que pueda, cumplir el papel para el cual fue creado.”

El autor es Profesor Titular de Fisicoquímica Biológica. Se desempeña también como Secretario Ejecutivo del Foro de Sociedades Científicas Argentinas y como editor de la revista “Ciencia Hoy”.

El efecto social de la crotoxina.pacientes

  En su edición del domingo 14 de setiembre de 1997, Jorge Halperín escribió en el diario Clarín sobre el efecto social de la Crotoxina  ya que su resultado científico no estaba comprobado en ese momento, Indudablemente el manejo del tema obligaba a que humanitariamente los enfermos puedan recibir la especialidad, aunque era un placebo:

¿Por qué investigó el caso de la crotoxina?-No fue una decisión espontánea. En el CONICET estaban muy preocupados porque mucha gente fue a reclamarles la droga. Y algunos dirigentes del organismo fueron criticados e insultados y, al mismo tiempo, se veían frente a casos de gente realmente desesperada. Entonces, hablaron conmigo y con otra gente del CLADE (Centro Latinoamericano para el Análisis de la Democracia) y nos pidieron examinar los aspectos sociales de la crotoxina porque en los aspectos científicos y medicinales se sentían seguros. Dirigí la investigación con la colaboración de Isidoro Cheresky y de Luis Alberto Quevedo.¿Ustedes ya se lo planteaban como un problema de creencia?-Sí. Pero, al mismo tiempo, un problema cuyo alcance apenas empezábamos a medir. Queríamos ver cómo la gente empieza a creer en algo, cómo esa creencia va en aumento y alcanza una amplitud y una intensidad y cómo también -y esto es muy difícil de explicar- luego se extingue o al menos se retrae. Porque la mayoría de la gente sigue pensando que la crotoxina es buena y que por ahí se podría haber hecho algo o que aún estamos a tiempo.De hecho, la investigación científica sigue en pie.-Lo que pasa es que en este momento se amoldan a cánones científicos un poco más rigurosos que los que aparecían entonces. Y, al mismo tiempo, han disminuido mucho las pretensiones. En aquel momento la crotoxina era vista como una panacea. El representante de un grupo que se llamaba Crotoxina, esperanza de vida decía que curaba muchas otras cosas, no sólo el cáncer. Ahí pasamos a ver cómo emerge una creencia y por qué. Volvemos a la amenaza: existía el problema del cáncer y cómo exorcizarlo. La creencia también servía. Creer en algo sirve al menos para sostener anímicamente a las víctimas y a sus parientes. Algunos no lo entendían.¿Quiénes?-Bueno, hay gente que piensa que el proceso de conocimiento es una suerte de rectángulo dividido en dos líneas y que la cuestión es ir agrandando el rectángulo de la ciencia e ir achicando el de la creencia. Yo creo que eso es simplemente otra creencia. El saber científico y la creencia no son dos cosas enemigas. Puede ser que en algún momento choquen, pero van juntas. Sarmiento decía que las ideas no se matan. Pero, en cambio, sabemos que se puede llegar a matar en nombre de una creencia. -Claro. Y se puede analizar por la línea que va de la creencia al sentimiento de amenaza, y de éste al miedo. Porque el miedo es funcional para la constitución de la identidad, en el sentido de que algo de mi identidad o de mi integridad sea puesto en cuestión¿Qué fue lo que hizo extinguirse a esas movilizaciones indignadas? -En parte, es una incógnita cómo se va extinguiendo una creencia. Paradójicamente, tuvo que ver una defensa de la racionalidad del remedio, en el sentido de que el veneno era funcional para matar células. Ese fue un argumento de los médicos que trabajaban con la crotoxina, que ya se empleaba el veneno en otros casos. Esa defensa disminuía la visión de la crotoxina como una panacea que curaba todo y le daba el carácter de una droga experimental, todavía con alcances muy limitados y discutibles. Eso debilitó la creencia militante que se observaba hacia julio de 1986. Eso y el hecho de que el propio investigador de la crotoxina, el doctor Vidal, no quiso entrar en polémica. Por otra parte, el tono militante de la gente hay que atribuirlo también a que era una época de efervescencia política.¿Por qué lo relaciona con lo político?-Porque la forma de reclamo, de defensa y protesta de la época eran aún las manifestaciones, la salida a la calle. Incluso, los que se movilizaban por la crotoxina recuperaban los cantitos políticos de la época. Es más, hasta hubo un pronunciamiento de la CGT. Ahora, como el grupo no tenía un origen popular sino de los universitarios que investigaban la droga, no pudieron convertirse en predicadores de la nueva fe porque ellos también necesitaban de la relación con la ciencia. Hoy, cuando tenemos un bajísimo nivel de movilización política, sería impensable un grupo militante como aquel. Pero creo que, al mismo tiempo, se acepta mejor que la creencia y la ciencia no son cosas opuestas, y eso es todo un avance.

La crotoxina hoy.

A 25 años del debate sobre la crotoxina, aun persiste en la conciencia colectiva la esperanza de que esa fórmula retraiga el cáncer. Un mercado negro del producto, cuyo contenido no puede asegurarse, aprovecha esa necesidad. Incluso se importan desde el extranjero medicamentos que poseen crotoxina, o dicen tenerla.

En Alemania se comercializa como un medicamento de venta libre, pero no como anticancerígeno, sino como multivitamínico.  Con un costo desde más de $ 300 por mes se accede al producto que puede ser utilizado como tratamiento alternativo, pero sin ningún rigor científico.

P ero hay médicos que la suministran y extienden sus propiedades a otras enfermedades, a veces porque sus pacientes se lo piden, otras porque prometen lo imposible. 

 Recientemente un consultorio de Seguí, en la provincia de Entre Ríos, fue allanado por recetar  remedios contra el cáncer y el SIDA, que le proveía laboratorios clandestinos de Buenos Aires. El Dr. Horacio Vidal Figueroa fue detenido, aunque se labor era conocida  desde hace años. Lo que no sabía el médico de pueblo es que la crotoxina que suministraba a sus pacientes era un fraude, fabricado por una banda que adulteraba cualquier medicamento. Esos laboratorios ilegales también proveían falsas especialidades oncológicas a obras sociales y hospitales, según la investigación de la justicia. Todo entra en la misma bolsa.

BIOTIQUIN AYUDA A CURAR EL CANCER 043 Un tal Dr. Carlos Daniel Ducasse, de Buenos Aires, inundó la red de publicidad ofreciendo la aplicación clínica de la crotoxina a enfermos de cáncer, como tratamiento alternativo.

No siempre el ofrecimiento de tratamientos o  productos “milagrosos” se envuelve en una acción humanitaria. Se trata de un gran negocio que lucra con la credibilidad ajena y que no duda en exagerar y mentir, sin tapujos.

cura de cancer

 

La imaginación comercial no se agota y en distintos países se promocionan preparados que prometen la cura del cáncer y de todo tipo de enfermedades. Es obvio que se trata de un engaño, al que muchos adhieren ante la desesperada situación de su salud.

 

 

Pero todo vuelve.  El 7 de noviembre de 2008 la revista brasileña “ Jornal O Dia”, publicó la siguiente nota sin caer en la cuenta que esa historia tenía 25 años de antigüedad:

Jornal O Dia - Brasil

 

Claudio Scabuzzo

La Terminal

 

Fuentes:
http://www.asalup.net/index.php?option=com_content&task=view&id=93&Itemid=22
http://www.clarin.com/diario/1997/09/14/i-02211d.htm
http://www.paranacampana.com.ar/boundle.php?id=2427
http://www.parati.com.ar/nota.php?ID=4200
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