¿El fin de la era nuclear?.


La manipulación de tecnología nuclear no está siempre en las mejores manos. Hay 439 reactores atómicos en el mundo y muchos de los incidentes que expusieron a la gente al peligro de la radiación tuvieron que ver con errores humanos. Quizás lo que sucede en Japón se relacione más con un terremoto y un tsunami simultáneo sobre una de las usinas más grandes del mundo, pero la contención del accidente depende de la sabiduría y responsabilidad científica sobre una tecnología de consecuencias impredecibles. A 72 años de su nacimiento, la era nuclear parece tener sus días contados. América del Sur expuesta a un peligro semejante a Japón. 

El Ford Nucleon, un auto proyectado en la década del 50 para funcionar con fusión nuclear. Todo era posíble con los átomos usados para fines pacíficos.

Cuando era pequeño se decía que estábamos en la era nuclear, porque esa tecnología innovadora iba a dominar el futuro.  Transporte, energía, medicina y nuevos materiales nacían con el avance humano, pero los peligros colaterales no estaban dimensionados. ¿Que pasaría ante la inoperancia, la irresponsabilidad o el descuido de técnicos o gobiernos en el uso o mal uso de la fusión nuclear?.

La era comenzó trágicamente el 12 de octubre de 1939 cuando el presidente norteamericano, Franklin D. Roosevelt, autorizó la fabricación de la primera bomba atómica. Si, la energía del átomo se ponía en nuestras manos para matar en el marco de la II Guerra Mundial.

Hiroshima, Japón, 1945, la primera bomba atómica sobre una ciudad.

Los científicos Albert Einstein y Leo Szilard convencieron al líder de EEUU de la necesidad de adelantarse a Alemania en la creación del explosivo nuclear y así nace el Manhattan Project, cuyo primera prueba fue la detonación del artefacto ‘Trinity’, el 16 de julio de 1945 en Alamogordo (Nuevo México).

Solo tres semanas después la bomba de uranio ‘Little Boy’ arrasaría la ciudad de Hiroshima (Japón), causando la muerte de unas 140.000 personas. Estados Unidos volvería a emplear la bomba en Nagasaki, el 9 de agosto de 1945 y desde entonces en acciones de guerra no se volvieron a utilizar armas atómicas.
Sin embargo las potencias del mundo continuaron su desarrollo en pruebas a cielo abierto o bajo tierra. Los tratados que desde 1963 limitan la fabricación de armas nucleares no impidieron que los principales países del mundo tengan en sus arsenales ojivas atómicas en sus cohetes. Se calcula en más de 10 mil las existentes, suficientes para destruir al mundo varias veces.

Las consecuencias de la radioactividad son terribles para el ser humano. Chernóbil brindó suficientes ejemplos de lo que puede suceder cuando se descontrola la energía del átomo.

Mientras el uso militar de la energía nuclear era una variable de poder entre las naciones, el uso civil también lo fue. El temor que el desarrollo pacífico derive en un uso bélico hizo que los controles sean exigentes a través de distintos organismos internacionales (controlados por las potencias nucleares).

Pese a ello la ciencia fue incrementando su saber y el uso civil ampliando su seguridad de un actividad de alto riesgo cuyas consecuencias son desconocidas. Pero el mundo necesita cada vez mas energía, en especial los países centrales cuyo consumo descontrolado excede cualquier razonamiento lógico. No solo la industria necesita electricidad sino las ciudades, donde sus habitantes desconocen el ahorro y solo desean incrementar su confort.
Una bomba pacífica.

La Central Nuclear de Embalse, Argentina, la más importante de sudamérica.

Diseños y protocolos de las centrales nucleoeléctricas han evolucionado a partir de pruebas y errores. Esta energía “limpia” (mientras se contenga) y barata se transformó en la alternativa al uso de hidrocarburos para generar electricidad. Pero nadie hubiese previsto hechos simultáneos que desencadenaron en Japón una tragedia nuclear que todavía no tiene un descenlace.

Esto demuestra que esa tecnología es vulnerable y el núcleo de uranio puede calentarse en forma descontrolada sin que nada ni nadie pueda detener ese proceso. En esas condiciones un accidente nuclear es imposible de revertir. Pero a Japón, pese al cuidado que tienen de sus centrales atómicas, la naturaleza le jugó una mala pasada y sucesivos terremotos sumados a un tsunami (una conjunción de las más importantes recordadas por el hombre) hicieron estragos en los sueños de la energía eterna. Fukushima, la principal central de Japón, hoy en ruinas, es la bisagra entre el pasado y el futuro de la energía atómica.
Según dicen, cada 20 años se produce un incidente, pero esta tecnología tiene poco más de 50 años y fueron varios los hechos que replantearon su existencia.
Radiaciones descontroladas.

El incidente de Three Mile Island, Estados Unidos

En la central de Mayak, en la ex Unión Soviética, ocurrió el primer incidente de gravedad el 29 de septiembre de 1957, cuando un fallo en el sistema de refrigeración de un tanque que almacenaba decenas de miles de las toneladas de desechos nucleares disueltos causó una explosión no nuclear que tuvo una fuerza estimada en aproximadamente 75 toneladas de TNT (310 gigajoules), que liberó aproximadamente 20 MCI (740 petabecquerels) de radiación. Al menos 200 personas resultaron muertas debido a la radiación, 10,000 personas fueron evacuadas de sus casas, y 470,000 personas estuvieron expuestas a la radiación.

También en 1957 en Windscale, en el norte del Reino Unido, el grafito moderador en una planta refrigerada por aire, se incendió y una significante cantidad de productos radioactivos, fueron emitidos al exterior, sin que se conocieran víctimas. Tanto las instalaciones inglesas como rusas respondían a necesidades militares, ya que allí se procesaba plutonio para armamento atómico.
Hace 32 años sucedía algo parecido a lo de Japón, pero de menor dimensión en la usina eléctrica de Three Mile Island, Estados Unidos, cuyo núcleo entró en fusión parcial, pero no habría ocasionado lesiones a la población.

La central de Chernóbil, el peor accidente atómico de la era nuclear.

El accidente más importante registrado sucedió el 26 de abril de 1986 en Chernóbil, en Ucrania (ex Unión Soviética). Fue durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, lo que provocó un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de esa central nuclear y el sobrecalentamiento del núcleo del reactor, lo que terminó ocasionó una explosión del hidrógeno acumulado en su interior.

Efecto de la radiación sobre un niño de Chérnobil.

La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsado, materiales radioactivos y tóxicos fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima  y causó directamente la muerte de 31 personas.
Las desprolijidades técnicas y políticas provocaron la evacuación tardía de 116.000 personas y una alarma internacional al detectarse radiactividad en, al menos, 13 países de Europa central y oriental. Sus efectos alcanzaron a millones de personas, algunos con rastros monstruosos.
Hubo varios incidentes menores durante los últimos años en diversas partes del mundo, algunos cuyos datos fueron secretos de estado o manipulados para que no se conozca la verdad. Todo esto  muestra el alto riesgo de esta energía cuando se producen errores técnicos humanos. En el caso de Japón, es el primero en donde el problema fue causado por la naturaleza, pero los riesgos son idénticos.
América del Sur no está excenta.

Niños de Goiânia son analizados para ver si tienen radiación, en 1987.

En 1987 se produce un incidente en Brasil de suma gravedad, el primero en la región. Ocurrió en Goiânia, capital del estado de Goiás y mató a cuatro personas, lesionando a 249 a causa del envenenamiento por radiación.
Se produjo por una fuente radiactiva de un aparato de medicina que estaba en desuso y que había sido robada de un hospital abandonado. Era un cilindro de plomo, con cloruro de cesio en su interior, con una ventana de iridio desde donde irradiaba cesio-137.
Las autoridades tardaron dos semanas en descubrir el robo y la presencia de radioactividad en un grupo de chatarreros y personas de bajo nivel económico que manipularon el material radioactivo sin conocer su peligrosidad. Luego debió ser descontaminada la zona, mientras se procedió a un trámite judicial para establecer responsabilidades.
Energía inquietante.

Central Nuclear Atucha I y II, la primera de sudamérica.

El desarrollo nuclear en américa latina tiene a Argentina como un referente, cuyos trabajos cientíticos comenzaron en la década del 50.
La primera central del subcontinente se inauguró en 1974 y es la Atucha I, ubicada a orillas del río Paraná de las Palmas, a unos 100km al noroeste de Buenos Aires.
Otra central contigüa a esa, Atucha II se encuentra aún en fase de construcción, pero se prevé ponerla en servicio durante el año en curso. En tanto la otra central en funcionamiento es la mas grande de sudamérica y es la Central Nuclear Embalse Rio Tercero, ubicada en la localidad del mismo nombre, en la provincia de Córdoba, a 100km de la ciudad de Córdoba y 700km de Buenos Aires.
Las tres centrales argentinas son operadas por Nucleoeléctrica Argentina S.A. y generan el 6,2 por ciento del suministro eléctrico del país. Aunque es probable que esta cifra aumente en el futuro, ya que en diciembre de 2010 se confirmó que la empresa estadounidense Westinghouse construirá la cuarta central nuclear argentina: Atucha III.
Central Nuclear Álvaro Alberto, en Río de Janeiro, Brasil.

Central Nuclear Álvaro Alberto, en Río de Janeiro, Brasil.

En tanto Brasil genera el 3,1 por ciento de sus necesidades eléctricas a través de energía atómica. Los brasileños cuentan actualmente con dos plantas nucleares en acción y una en construcción. La Central Nuclear Almirante Álvaro Alberto (CNAAA), conocida como Central Nuclear de Angra, se encuentra en la playa de Itaorna, en Angra dos Reis, estado de Río de Janeiro.
En 1982 se conectó Angra I a la red, le siguió Angra II en el año 2000 y en junio de 2010 se comenzó a construir Angra III. Si bien el Gobierno brasileño prevé realizar otras cuatro centrales nucleares, ante la catástrofe en Japón, el presidente del Congreso brasileño José Sarney declaró que es necesario “adoptar un cambio serio en la visión sobre las plantas nucleares de generación de energía. (…) Ahora, con ese problema en Japón, vamos a tener que parar un poco para pensar”.
Otros países están interesados en desarrollar plantas nucleares, entre ellos Chile, cuya próxima visita del Presidente nortemericano Baral Obama, tenía que ver, entre otras cosas, con ese asunto. Pero sin duda no será discutido. Los temas nucleares no serán políticamente correctos en el futuro. En tanto el gobierno de Venezuela ya tiene tratativas con Rusia para la construcción de otra central, pero todo dependerá del descelance de la crisis de japón.
Un futuro incierto.

La central nuclear de Fukushima resultó averiada tras el sismo de magnitud nueve en la escala de Richter y posterior tsunami que arrasaron costas del noreste de Japón. Cuatro reactores de seis se encuentran fuera de control.

El sueño atómica se desmorona con el desastre de los reactores de Fukushima. También el negocio de generar electricidad: las empresas que venden la tecnología y los países que controlan el conocimiento, obtienen millonarias ganancias con la puesta en marcha de centrales nucleares que terminarán vendiendo su energía a la población, que demanda más y más. Sin la energía nuclear no se habría podido mantener los altos consumos de los últimos tiempos.

“La industria nuclear quedará afectada por el accidente porque rompe la sensación de invulnerabilidad“, señala el catedrático de Sociología de la Universidad de Santiago de Compostela Benjamín González, que lleva 15 años estudiando la evolución de la opinión pública sobre el riesgo nuclear. Todos los países han detenido sus programas nucleares y esperan a ver que pasará.
Quizás el fin de la era nuclear tenga tambien que ver con el auge de los medios de comunicación y las redes sociales: la mayor información, libre de censura, genera conciencia y abre un debate que siempre fue encriptado, pero ahora participa la humanidad.
Claudio Scabuzzo
La Terminal
Algunas fuentes consultadas:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/renacer/nuclear/apaga/elpepisoc/20110316elpepisoc_1/Tes
http://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_nuclear
http://misteriospublicos.blogspot.com/2011/03/energia-atomica-y-en-donde-estan-las.html
http://www.elpais.com/articulo/internacional/OIEA/confirma/danos/nucleos/reactores/Fukushima/elpepuint/20110316elpepuint_1/Tes
http://www.cuba.cu/noticia.php?actualidad&id=7568
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