Néstor, más allá de lo real.


Suplemento Kirchner Pop Star

“La propaganda intenta forzar una doctrina sobre la gente… La propaganda opera sobre el público general desde el punto de vista de una idea y los prepara para la victoria de esa idea.” Lo escribió Adolf Hitler en su libro Mein Kampf (1926). Su régimen necesitaba de la propaganda y del control de los medios de información  para la dominación social de la ciudadanía. Así creó un Ministerio de Ilustración pública y Propaganda encabezado por Joseph Goebbels para asegurar que el mensaje nazi fuera comunicado con éxito a través del arte, la música, el teatro, las películas, los libros, la radio, los materiales educativos y la prensa. Esta práctica tan amplia de la propaganda estatal fue utilizada por el peronismo en la década del 40 y 50, pero también por regímenes no democráticos. Hoy parece volver con los mismos fines, garantizar que una idea se instale como única verdad y crear un mito que sostenga esa idea.

Revista Pop Star“Pop Star” es una revista adolescente de las tantas que existen. Editada en Argentina revela la actualidad de artistas internacionales que alteran las hormonas de la juventud incipiente. La saga de Crepúsculo, Glee, Lady Gaga y galancitos que no conozco, pero que mi hija reconoce, tiene su lugar en fotos y posters, publicando secretos y novedades de fuentes dudosas.  En sus páginas del número de noviembre de 2012, entre coloridas fotos de “One Direction”, “Big Time Rush”, “Foster the People” y “The Wanted”, aparece un suplemento extraño: “Un hombre llamado Néstor”.

Se trata de una necrológica (no me animo a decirle biografía porque es demasiada escueta) de quién fuera presidente de la nación, esposo de la actual mandataria Cristina Kirchner. Este hombre llamado Néstor es Néstor Kirchner, fallecido el 27 de octubre de 2010 que “vivió 60 años intensos.”

El relato de 8 páginas de este suplemento está escrito por Mariano Caruso, a dos años de la muerte del ex presidente y en ningún sitio dice si es un producto publicitario o no. Lo cierto es que, descolgado de la línea editorial de una revista de adolescentes, aparece este texto de doctrina kirchnerista. Alguien ordenó que estuviera allí y en otras revistas similares.

“Los grandes hombres sólo viven por esa partícula de ensueño que los sobrepone a lo real. Llevan en su ser el resorte misterioso de un ideal, un fuego sagrado capaz de templarlos para las grandes acciones”. Así se refiere el autor a Kirchner, entre la magia y la exaltación de una figura, para él (y para quienes pagaron el suplemento), mágica, sagrada y sacrosanta, consagrada por la historia y canonizada por el pueblo.

“Cuando todo era zozobra, él supo, entendió claramente, que había que comenzar de cero,  que era imperioso correr la barrera de lo posible (…). Vale recordar cuál fue el legado de Néstor Kirchner, el hombre que se puso al frente de un país que –hace menos de una década- era un agujero con forma de mapa. (…)”

Suplemento Kirchner Pop Star 2El relato no duda en otorgarle a Kirchner condiciones especiales y extraordinarias en su trabajo político que deben ser resaltadas, aunque parezca lo contrario. Las innumerables fotos del suplemento lo muestran en su inquieta vida, con las figuras populares, exhibiendo los mil rostros de un gobernante. Pero esas fotos tienen un sentido en el relato y su adulación.  Llama la atención que una sola línea rescata su propia voz en una secuencia de palabras (“No llegué aquí para dejar mis convicciones en la puerta de la casa de gobierno”), porque el resto del escrito cita su obra, la que debe trascender sobre su pensamiento.

El texto destaca algunos logros de su gestión, que deberían madurar en el tiempo para comprobar su efectividad real en el futuro del país. Allí esta el detalle para que no queden dudas: “Durante su gestión  se aumentaron las reservas del Banco Central de 9800 a 42800 millones de dólares. Logró refinanciamiento y reducción a 30 años de la deuda externa en default. Renovó la Corte Suprema de Justicia adicta, vergüenza del menemismo, por una corte proba. Derogó las leyes de obediencia debida y  punto final, y con esto dejó sin efecto los indultos para que empezaran a enjuiciar a los genocidas de la última dictadura, Pagó por anticipado la deuda del FMI por 9810 millones que terminó con la intromisión del Fondo en la economía nacional (…). Renegó de las relaciones carnales de EE.UU”(…)”  entre otras medidas de su gobierno que deben trascender en el tiempo.

Suplemento Kirchner Pop Star 3Su deceso tiene facetas de canonización para el relator. “El frenesí de la actividad política, en la que siguió cuando dejó la presidencia, fue minando su precaria salud.” El autor quiere poner el énfasis en el heroísmo de Kirchner, que puso su vida en juego para el país, pero también en responsabilizar de su muerte a otros:  “la crisis de la Resolución 125 y el campo con la que el establishment y los grupos concentrados de poder quisieron hacer tambalear el gobierno de su esposa, la derrota de las elecciones legislativas de 2009, el crimen del militante del PO, Mariano Ferreyra, lo gastaron”. Así los ideólogos de este trabajo proyectan la resurrección de Néstor a través de un mito.

Esta burda propaganda del gobierno, introducida en una revista para adolescentes, no tiene explicación oficial, pero allí está sin que medie sentido alguno por su presencia, con un claro objetivo político. Pero hay otro aspecto oculto que tiene que ver con el relato. Aquí  es el propio estado el que construye una versión de la historia sin dar la libertad de que el futuro se encargue de ello. La construcción mitológica intenta hacer un dogma, una figura metafísica que no responda por su pasado, que sea el ideal político de una nueva generación, y el sucesor y heredero de otros mitos.

Esta tarea no tiene la finalidad de esclarecer la verdad, sino de condicionar el futuro al mito que se construye. El muerto no puede descansar en paz, su imagen será transformada en función de las necesidades de sus seguidores.  En la parcialidad del relato está lo necesario para proyectarlo, todo lo otro no sirve, porque eso otro lo humaniza, con sus errores y aciertos.

Antonio Pérez  escribió en Juderías (1960, p. 459):

“La gran epopeya del vivir histórico está formada, más aún que la pugna entre los diversos héroes referida en las crónicas, por la suma de otras batallas oscuras que se libran en la conciencia de cada hombre entre el espíritu del bien y el espíritu del mal. Es frecuente que ni nosotros mismos nos demos cuenta de ellas. Desde luego, no suelen advertirse en los grandes relatos, a través de los mantos reales, ni de las relucientes armaduras. En cambio el estudio detenido de estos procesos nos puede conducir, a través de cartas perdidas, de gestos fugaces, de un dato olvidado entre el fárrago de la literatura escribanil, hasta las simas tenebrosas o hasta los ámbitos claros de la remota subconsciencia colectiva. Y allí podemos ver bullir, como en un prodigioso alambique, el amor, el odio, la generosidad, el resentimiento, el ímpetu de poderío, la fruición del bien y la del mal,   los hilos, en suma, que hacen agitarse y actuar a los protagonistas y a los comparsas de la gran tragicomedia”.

Claudio Scabuzzo

La Terminal

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