Las incipientes “maras” argentinas.


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Desde hace un par de años comenzó a hablarse en la Argentina del fenómeno de las maras, conocido en centroamérica y otros países. Se trata de pandillaspintadadistritonoroeste.jpg violentas, con códigos místicos, vinculados a la droga, a los asesinatos por encargo, a la lucha entre bandas, al delito y al tráfico de personas. Como la “marabunda”,  devora todo lo que se encuentra a su paso. Estas tribus urbanas marginales con características especiales (que incluyen hasta ritos de iniciación)  nacieron de la exclusión en Centroamérica y ya llegaron con su terror a Estados Unidos, España y Australia.  Hay quienes anticipan que este fenómeno se está gestando en Argentina y que aquí en Rosario  hay pandillas delictivas que son incipientes maras en desarrollo. Lo cierto es que “las maras” tienen características muy especiales que no han tenido aún arraigo en nuestro país. Pero nuestros problemas con los chicos que delinquen no son, precisamente, menores.

    

mara-1.jpgParecen individuos surgidos de una película de ciencia ficción del futuro: lleno de tatuajes, vestidos de negro, con símbolos cristianos y satánicos, se saludan a los golpes o escupiéndose, con mezclas de tendencias dark o punk, con actitudes violentas, armados, sin expresión de sentimientos.  Así son las maras que dominan barrios enteros en otros países, principalmente en centroamérica.  Son funcionales al tráfico de drogas, armas y personas. Despertaron la atención mundial por su crueldad.

 

chico-cona-rma.jpgAquí también hay pandillas,  todavía algo lejos de esos grupos organizados del extranjero para la violencia. Amigos de los ajeno, en búsqueda del dinero que les permita comprar droga o alcohol.  En su mayoría son menores de la marginalidad, aunque no es extraño detectar a chicos de mejor posición económica que se mezclan en un ambiente de adicciones y violencia. La ausencia del estado en la seguridad, en la aplicación de las leyes o en la asistencia de los adictos, hace crecer la sensación de la gente de que estamos ante un futuro inquietante.

 

En Rosario algunas paredes parecen marcar territorios. Se pueden leer en las calles  ELECTRO FANATIC MANDA, LA FABELA MANDA, LOS NINIOS POPULARES MANDAN o GUASOS DE VGG MANDAN. Las zapatillas enroscadas en los cables son el mito que habla de zonas propias y ajenas. Puede haber muchas leyendas sobre estas cosas. Lo cierto es que las “banditas” existen. Mezclan las actitudes de barrabravas, las adicciones y el delito. Quizás algún fanatismo deportivo o musical, una identidad que no los aleja del mal camino. No son “maras” propiamente dichas, sino grupos que rivalizan entre si y que desconocen la ley. Vinculados a la venta callejera de droga, a los hurtos… Son capaces de destruir la escuela o el dispensario donde asisten, robarles a la maestra o al médico que los cura. No existe en ellos el sentido común. Son menores en su mayoría, y a veces la policía los detiene.

 

La jueza de Menores Nº 1 de Rosario, María del Carmen Musa, reveló que ingresaron en enero de 2008 500 chicos a los tribunales vinculados a delitos. De esos 500, 300 lo hacían por primera vez. Casi todos estos menores tienen problemas con las drogas, y presentan un deterioro psíquico por su condición social y el consumo de drogas y alcohol.

 

Según reveló el Diario La Capital de Rosario el 1/2/08 “La circunstancia desnuda una profunda crisis. La provincia de Santa Fe no dispone de lugares para que esos 300 chicos nuevos que entran al sistema penal reciban tratamiento adecuado que abarca desde seguimiento y control hasta internación en casos de adicciones profundas. Muchos de esos jóvenes, dice la jueza, recurrirán al delito para comprar drogas. Y la legislación señala que los adolescentes sólo pueden estar bajo encierro como último recurso por lo cual hay un impedimento concreto para dejarlos presos. ¿Qué significa esto? Que los chicos con problemas de drogas, que son todos los que inscribió tribunales por causas delictivas en Rosario en lo que va de 2008, tienen negado un tratamiento elemental de salud sin el cual, se da por sentado, seguirán delinquiendo. Por esa razón la jueza Musa requiere que la provincia atienda el imperativo de crear instituciones públicas para consumidores y adictos. “

En una espiral interminable, la inexistencia del estado no solo en el control de la venta de drogas sino en la recuperación de sus consumidores, provoca que la situación se vaya de las manos. El nivel de delitos sube, cada vez son más quienes delinquen para obtener los recursos que le permita comprar “la merca” y su desarrollo los orienta a organizarse. Y si a este cóctel le sumamos marginalidad y exclusión social, el resultado es imprevisible. Las temibles bandas centroamericanas están mucho más cerca. 

 

Proximamente se publicará un libro de la socióloga Laura Etcharren sobre este fenómeno. Su título “Esperando a las maras, el estado embrionario en Argentina”. En el diario La Capital de Mar del Plata se publicó el 6 de febrero pasado una nota a esta profesional.

 

¿Qué son las maras? ¿Cómo y dónde surgen?-

Etimológicamente la palabra mara viene de las hormigas marabuntas. Una especie que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. En lo social, actualmente, hay que hacer una diferenciación entre maras y pandillas. Esto es muy importante porque si nosotros seguimos confundiendo unas con otras estamos incurriendo en un gran error.

Hay un gran desconocimiento, ignorancia voluntaria, mucha precariedad teórica y demasiada precariedad empírica a la hora de abordar una problemática como esta. Esa confusión hace que el tema no se pueda encarar de manera concreta. Que no exista una definición concreta de lo que es una mara hasta el momento es una cosa. No obstante, si hay algo más concreto respecto de las pandillas. En un principio las maras surgen en Centroamérica, más precisamente en El Salvador.  Eran pandillas emergentes de la pobreza, de la exclusión social, algunos resabios que quedaron de las guerras civiles que se produjeron en los países de la región, de algunas guerrillas. Así surge la “Mara Salvatrucha” y la “M-18”, que son rivales que entran en el campo de la acción a través de la lucha por el barrio.

¿Siempre dentro de El Salvador?-

Sí, siempre en El Salvador pero paulatinamente se van extendiendo por Honduras, por Guatemala, en menor medida por Nicaragua. Aunque los focos de acción principales son El Salvador, Honduras y Guatemala. Estos son los países de Centroamérica más comprometidos en el tema de las maras y en los cuales todos los planes que se llevaron adelante para erradicarlas lo único que lograron fue rebrotar el fenómeno y abrirles un espacio propicio para que proliferen, las pandillas por un lado y las maras por otro.

¿Cuál es la diferencia entre unas y otras?

Una pandilla propiamente dicha en un 90% está compuesta por chicos que emergen de la violencia y la exclusión social. Son víctimas del sistema que se juntan para tener un poder que individualmente no tienen y que creen que lo van a obtener mediante la unión. Son chicos que están con el merodeo de la marihuana, del paco, delitos menores, etc. Esos mismos chicos, con el paso del tiempo y debido a una necesidad de tener más poder, son puestos en una especie de panóptico para los verdaderos narcoterroristas. Es decir, están vigilados por estos últimos para saber cuáles de ellos son los más aptos para trascender la pandilla. Se fijan cuáles de esos chicos tiene más ansias de poder y cuáles creen que son los más moldeables para ingresarlos, ahora sí, al mundo de las maras.

Qué características tienen las maras en su forma de actuar?

Este mundo es el mundo del crimen organizado, el narcoterrorismo, los escuadrones de la muerte. Agarran a estos chicos y los mandan a realizar delitos que los cabecillas del narcoterrorismo no realizarían. De ese modo los chicos dejan las pandillas, dejan la lucha por el barrio y pasan a la lucha por la frontera. Mientras las pandillas luchan por el barrio, las maras lo hacen por las fronteras, ya que quienes controlan las fronteras dominan los hilos sociales del poder, del narcoterrorismo. Eso nunca lo podría hacer una pandilla que no tiene armas, ni logística, ni entrenamiento táctico y estratégico. Que no tienen una estructura y mucho menos una infraestructura del delito para poder avanzar como lo hacen las maras.

Argentina un gran caldo de cultivo

¿Cuáles son los elementos que le llevan a pensar que en Argentina hay maras?

En Argentina lo que hay es un estado embrionario de maras. Es fundamental aclararlo dicha situación. En la Argentina no hay maras. Lo que hay que hacer es empezar a descartar el desconocimiento, la ignorancia voluntaria…

¿A quien se refiere con lo de ignorancia voluntaria?

Al Estado, a las fuerzas de seguridad. Tenemos en el conurbano bonaerense un desastre en materia de seguridad como herencia de la gestión de León Arslanian. Hace más o menos un año, cuando en Argentina el fenómeno de las maras sólo se conocía en el marco académico de los especialistas, el ex ministro “importa” el tema, lo trae y dice que “el problema de la inseguridad en Argentina se debe a la existencia de maras”. Siembra una especie de terror que se reproduce en la gente que desconoce el tema. A ello se le suman los medios de comunicación que fueron funcionales a esas declaraciones haciendo informes sobre las maras. Entonces, ponen el ejemplo de la M-18 que evidentemente fue la de mayor acceso para entrar. Así, el noticiero de canal 9 y Radio 10 hicieron un experimento con este tema informando cualquier cosa. Todo queda en evidencia cuando en el país empiezan a producirse como modalidad de delito los grupos comandos en barrios cerrados con el mismo modus operandi. Ahí uno comienza a preguntarse ¿No era que la inseguridad, según el entonces ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, emerge de la exclusión social, de la marginalidad? ¿Pandilleros asaltan como grupos comandos con planes de inteligencia de meses? Es decir que lo que hay es crimen organizado y no las pandillas que se mostraba en los medios.

-El asesinato que se produce en el municipio de La Matanza y que se lo plantea como un acto de maras…

Ese es uno de los primeros indicios que hay. Ocurre que también hay un error en ese caso.  No es que la mara se llama “lágrima” como se dijo, sino que al acusado le dicen así por los tatuajes que tiene en su cuerpo. La cantidad de lágrimas tatuadas representan el número de asesinatos cometidos. En este caso es en donde empezamos a hablar de estado embrionario, dado que después de que se liberó al acusado no se supo más nada.

Según algunas fuentes que tengo se dice que se fue a Perú donde también hay un estado similar al de nuestro país respecto del desarrollo de las maras.

-¿Cree que estos embriones tienen una relación orgánica con las maras centroamericanas o son imitaciones de ellas?

Hay de todo. America Latina tiene un retroceso atroz, razón por la cual existen chicos que emergen de la exclusión social y conforman sus pandillas pero también hay otros que vienen de otros lugares del mundo y encuentran en Argentina un lugar propicio para el crimen. Porque acá no hay control, no hay normas. Lo que existe, es anomia.

Por otro lado el fenómeno de los medios de comunicación, sobre todo la televisión, que es vista por todo el mundo, generó en materia de información, respecto de este tema algo que es peligrosísimo.

A ver, un chico de una pandilla de acá que ve el informe de las maras se identifica con el fenómeno centroamericano y busca tener el mismo grado de resonancia que ellos tienen. Entonces se genera una reproducción de la violencia y una creación propia de los imaginarios colectivos y como no hay conciencia social y el juzgamiento es selectivo se profundiza el problema y se agudiza la crisis.  Hoy podemos decir que hay un estado de metamorfosis de las maras. Ya no son lo que eran antes, ya no se van a tatuar porque dejaron de ser pandillas para ser parte del crimen organizado.  En Guatemala lo hacen ex integrantes del ejército de elite, “Los Kaibiles”, en México por los “Z”, integrantes o ex integrantes de estas fuerzas de elite que encuentran fuera de esas organizaciones mayor remuneración que dentro de ellas.

Los jóvenes en la mira

-En su análisis apunta a los sectores juveniles como foco del problema ¿Por qué?

Primero porque los menores de edad son mas fáciles de cooptar por la gente grande.

La educación en Argentina esta devaluada. En realidad, todas las esferas de la sociedad lo están. La familia, que es la célula de la sociedad, está totalmente desmembrada. Hay un quiebre en el tejido social y al desmembrarse la familia los chicos quedan a la deriva. En este sentido hay que aclarar que no todos los chicos que nacen en un medio pobre son delincuentes, eso es un error. Quizás el porcentaje es mayor pero también hay un porcentaje que quiere prosperar y no en el delito. Pero ese alto porcentaje es el que están mirando, o los ex agentes de la bonaerense, de la federal o gente con mucho poder que los usan para realizar delitos que ellos no quieren realizar por una cuestión de jerarquía y autopreservación.

-¿Qué rol juegan las instituciones correccionales para prevenir esto?

Al no haber regulación todas estas instituciones, al igual que las cárceles, son universidades del crimen. Pandilleros, mareros y algunos policías dentro de las cárceles les dicen a los que están afuera qué hacer. Obviamente siempre hay excepciones.

Primero hay que tomar conciencia del problema y después actuar interdisciplinariamente en la solución.

-¿Las maras pueden denominarse como tribus urbanas?

Si los medios de comunicación siguen diciendo que las maras son tribus urbanas estamos muertos. No son tribus urbanas. Estas pueden ser identificadas en los dark, los raperos, los góticos, etc. Son chicos que buscan diferenciarse desde la estética o la música. Caracaterísticas que si bien las pandillas también las tienen, a diferencia de las tribus urbanas, ellas buscan prosperar en el delito.

Si bien no hablamos de maras en Argentina, vemos la existencia de un crimen organizado con pandillas que son parte de la estructura del narcotráfico, del tráfico de personas, de trata de blancas y del tráfico de armas.

 

 

Gustavo Sierra, periodista especializado en política internacional, asegura que en la Argentina “estamos avanzando a pasos agigantados”, y afirma que estas bandas están formadas exclusivamente por jóvenes sin esperanzas de futuro, como en un principio: estas son “organizaciones trasnacionales” que tienen “gente trabajando en diferentes países”.

 

En el foro  http://www.skyscraperlife.com/bar-argento/12227-maras-un-violento-fenomeno-que-se-acerca-la-argentina-2.html se habla sobre el tema y en especial se expone el temor y la xenofobia. Cuando se aborda la cuestión del delito en los grupos excluídos renacen actitudes fascistas, como si esos problemas se alojaran únicamente entre los pobres.

 Allí se habla de la inmigración discriminada hacia nuestro país:  “Argentina recibio casi 9 veces mas inmigrantes el año pasado que Francia… Se legalizó casi 1 millon de ilegales, y en Francia apenas 180,000…. que te parece???”. Sabemos que los controles no son efectivos, y que han venido a la Argentina en esas olas inmigratorias organizaciones criminales. Pero el delito no es siempre importado y aunque algunos lo circunscriben a las villas miseria, bandas que delinquen se encuentran hasta formada por alumnos de caros colegios y clubes privados. Rosario tuvo varios casos en donde quedaron involucrados alumnos del Colegio Español, de Maristas y del Club Gimnasia y Esgrima, entre otros.

Fabio Espíndola y Eduardo Barcat centralizan la cuestión de la inseguridad en los barrios marginales. (www.seguridad-la.com/artic/reflex/8053.htm) Señalan que:

“En la Argentina, sin perjuicio de la existencia de violentas comunidades de naturaleza mundial como los “skin-heads” ó “bad boys”, adquieren particular relevancia los denominados “villeros” ó “tumberos”, que se iniciaron en los complejos habitacionales denominados “villas miserias”.

“Estos complejos, originalmente destinados a recibir corrientes migratorias del interior del país desde la década del 40 con finalidades laborales, en la actualidad están transformadas en concentraciones urbanas de escasos recursos económicos, nivel de vida marginal y miserable, escaso progreso social y conductas diarias que bordean ó ingresan llanamente en la criminalidad, las cuales afectan directamente al cuerpo social.”

“Entiéndase que la denominación no afecta a los residentes de dichos complejos urbanos en tanto ocupantes de los mismos, sino a la sub-cultura generada a consecuencia de dicha manifestación social, como una expresión específica más de las localmente denominadas “tribus urbanas”. Aclaremos que éstas últimas se generan en los grandes ámbitos urbanos integradas por jóvenes con códigos y estilos particulares, cuales fueran estudiados por su particularidad como fenómeno social desde ópticas de ciencias varias como la criminología, psicología social, sociología ó antropología y generadas por causas plurales como el ocio, la deserción escolar, el desempleo ó el rechazo del joven a los roles asignados por la sociedad. “

“En general la falta de contención, la reprobación social, el vacío comunicacional de la comunidad y la indolencia generalizada crean un ambiente de frialdad sociocultural que congela cualquier acción asociativa integrada al urbe.  “Si bien la cultura “villera” no se encuentra organizada institucionalmente al nivel de las pandillas ó “maras” de referencia en párrafos anteriores, variables significativas como crimen organizado, narcotráfico e incluso terrorismo, orientan su proyección a lograr esa tendencia grupal orientada a conformarse como mano de obra criminal de primera línea. Esto se traduce con claridad en las manifestaciones culturales de las mismas. Ejemplo acabado resulta ser la denominada “cumbia villera”, entendida como subgénero musical surgido como una “reacción ante la aceptación alcanzada por la cumbia a secas en el gusto medio de la audiencia a lo largo de los noventa, ya que vino a reflejar la aspereza de la vida en los márgenes del conurbano bonaerense, no sólo en cuanto expresión musical sino también como una modalidad de indumentaria que identificaba a sus cultores: zapatillas de marca, pantalón de gimnasia, campera deportiva y gorrita ad hoc”.

“La marcada tendencia apologética criminal se infiere en el contenido de sus canciones.  Las letras de ésta subespecie cumbiera pusieron en circulación una serie de expresiones provenientes de una jerga ó una geografía urbana determinadas que se fueron entretejiendo con el habla popular: guachín (pibe ó chabón), llantas (zapatillas) ó rescatarse (ponerse las pilas). Esas mismas letras, apenas captaron la atención de los medios, instalaron la polémica. Y las mentes bienpensantes de turno encendieron la voz de alarma: Que era ésa música sino una apología del delito y del consumo de drogas?.

El domingo 10 de febrero el diario porteño Perfil publicó un artículo sobre la evidente lentitud legislativa para crear nuevas normas que atiendan el delito juvenil.  En los últimos 9 años 53 proyectos distintos se presentaron sobre el tema, y ninguno fue aprobado. He extraído los párrafos más significativos:

No existen registros estadísticos a nivel nacional que demuestren el crecimiento (de menores como protagonistas de delitos), aunque profesionales consultados por PERFIL coincidieron en que el número sube sin parar. Para tratar de paliar la situación, en el Congreso Nacional se presentaron, desde 1999, 53 proyectos que proponen diferentes opciones de cómo tratar a los menores en conflicto con la ley penal, pero aún ninguno fue aprobado. Actualmente, quedan sólo 10 proyectos de ley, de declaración y de resolución que conservan la vigencia parlamentaria, de los cuales el 37 por ciento propone que los menores sean imputables desde los 14 años, el 15 por ciento desde los 16 y el 47 por ciento trata sobre la problemática general de la minoridad y el sistema penal, pero no hace mención a la imputabilidad. Los proyectos no se tratan porque a nadie le interesa el tema. Hay algunos muy buenos en los cuales se podría avanzar, pero lamentablemente no se hace nada. Creo que la discusión se va a zanjar cuando se termine de discutir el tema de la edad y se centren en las medidas socioeducativas y en las garantías que deben recibir”, dijo Nora Shulman, directora ejecutiva del Comité Argentino de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Casacidn), quien además agregó: “La baja de la edad se debe a la presión social que quiere ver a los chicos encerrados”.  La Argentina, según explicaron especialistas en minoridad, es uno de los países más atrasados de Latinoamérica en materia de niños infractores. En el país no son punibles los menores de 16 años, aunque las reglas que rigen permiten que los que incurran en delitos graves puedan ser entregados a sus padres, incluso en forma inmediata, luego de haber delinquido. Algunos profesionales explicaron que de nada serviría cambiar sólo la edad, sino que dicen que para resolver la crisis hace falta crear un sistema de responsabilidad penal juvenil, aunque hay otros que piensan que disminuirla sería lo ideal.  Desde la Fundación Sur Argentina, el diputado por el ARI Emilio García Méndez, creador de uno de los proyectos presentados en 2007, dijo que es imprescindible poner en marcha una ley de responsabilidad penal juvenil. “Hay consenso entre lo que hay presentado, lo que pasa es que falta una toma de posición del Poder Ejecutivo, una luz verde”, sentenció.  El diputado impulsa colocar la pena a los 14 años y establece que se los prive de la libertad, pero dentro de un período menor: los que tienen entre 14 y 15 años, hasta 3 años; y los que tienen entre 16 y 17, hasta 5 años.  Aunque para el abogado penalista Darío Kosovsky la solución no está en la ley, sino en implementar un programa a largo plazo pero con acciones inmediatas. Según dijo, lo que hay que atender son las urgencias, y explicó: “Lo que tiene que funcionar rápido es el Poder Ejecutivo. El Estado sabe quiénes son, dónde están y con quién viven. Hay que salir a los barrios y tratar de disminuir la violencia ya”.  El licenciado en Psicología Luis Disanto dijo que en la niñez y en la adolescencia hay una necesidad de ser alguien, de sentirse reconocido, y no siempre es consciente, y que por eso si alguien no tiene un lugar en el mundo, lo busca a cualquier precio, y ahí aparecen “los pibes chorros”. “Es mucho lo que pasa por la cabeza de esos chicos, en lugar de hablar pasan directo a la acción. El delito es una respuesta, una manera de posicionarse ante el otro; y como dice Fernando Ulloa, “el desprecio que aparentemente tienen por los demás es como una respuesta a la indiferencia social que reciben”.  “Es cierto que la Argentina va al ritmo de América latina, y sigue el mismo proceso que el resto de los países; pero acá la situación se dio al revés. El histórico ascenso social dio una base muy fuerte para soportar la crisis, pero hoy en 2008 estamos viviendo lo que dejaron el gobierno de la dictadura y el menemismo”, explicó el abogado penalista Darío Kosovsky, al responder sobre la situación de los menores que delinquen, y al establecer una comparación con los países de Latinoamérica.  Tanto en Brasil como en Colombia o México, la creciente ola de violencia tiene como actores protagónicos a los menores de edad, que muchas veces pertenecen a bandas delictivas manejadas por mayores. A la vez, son “cazados” por bandas parapoliciales que los ejecutan en plena calle.  Nora Shulman, directora ejecutiva del Comité Argentino de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Casacidn), dijo que además de que en nuestro país la delincuencia juvenil es un fenómeno en expansión, en toda América latina se está trabajando y discutiendo sobre la edad de la imputabilidad. La especialista dice que la diferencia que existe entre países como Brasil, Colombia, México y la Argentina es sólo de población. “Los jóvenes actúan por la falta de esperanza de vida y de proyectos; y la necesidad de inmediatez, de tener todo al instante, los hace actuar”, explicó Shulman.

Para el vecino común la percepción de la inseguridad es muy inquietante. La cantidad de personas que sufrieron un robo es cada vez mayor, y los hay que pueden contar varias veces haber sido víctima de un delito.

Hay ciudades, como Santa Fe Capital, donde el índice de homicidios crece descontroladamente. La droga está a la vuelta de la esquina (y para que esto sea así deben existir complicidades), los secuestros “express” retornan periodicamente a las primeras planas, la inacción de la policía y la justicia es denunciada permanentemente…

 

No siempre se observa que las promesas de mayor seguridad se cumplan. Crecen las rejas, las alarmas, la portación  de armas, los vigiladores privados y el miedo a ser víctima de un delito.   

 

 

 

 

Una cruzada contra la droga y la delincuencia, es una decisión política. Las otras alternativas que proponen algunos sectores reaccionarios de la población van en contra de los principios éticos de cualquier persona. Esa frase “hay que matarlos a todos” no me inspira tranquilidad. No creo que el autoritarismo, la prepotencia,  la venganza por mano propia o la discriminación sean las únicas opciones que nos permita vivir en paz. 

 

   

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Fotos propias y de expresionesjovenes.com.ar /Diario El País de Madrid
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83 Comentarios Agrega el tuyo

  1. .....el que no es estupido dice:

    callesen si las maras son unas perdidas de tiempo busquen que hacer no saben que le estan haciendo daños a sus seres queridos

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  2. Ms13 dice:

    ese chaco es puto el hijo de perra y nos vemos cuando quieras puto

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  3. No es asi dice:

    La base histórica esta mal, no han investigado bien… Las maras no nacen en centroamerica, nacen en el mismisimo Estados Unidos, y sus inicios se enmarcan con la moda del brake dance, donde en sus videos se veía como los jovenes de un barrio defendían el supuesto honor de su barrio, por supuesto en el baile, pero eso se fue degeneran y voviendo violento. Estas maras tienes los nombres de las calles 13 y 18, en donde comenzaron a enfrentarse por rivalidades para control de drogas y territorio. Además se suma, que los inmigrantes ilegales se vieron en la equivocada necesidad de organizarse y defenderse de las agresiones raciales en los EEUU. Posteriormente esos delincuentes, cuando ya se habían vuelto criminales fueron deportados a sus paises de origen, lastimosamente ya carcomidos por esa enfermedad contagiosa, para lo cual los paises sin recursos no pueden aplicar las dosis necesarias de medicina para curarlos. Como ven, las maras nacieron en Estados Unidos y posteriormente crecieron en centroamerica, alimentadas por la pobreza, la exclusion social, la falta de educación, post guerras donde ex combatientes no recibieron las atenciones minimas necesarias para incorporarse a una sociedad en paz, en fin, pienso que le falta fundamento histórico.

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  4. Argentina dice:

    HOLA,LO QUE QUIERO DECIR ES QUE ACA EN ARGENTINA NO EXISTEN PANDILLAS NADA MAS BARRABRAVAS Y PIBES CHORROS,DESPUES NO ESXISTE UNA PUTA PANDILLA,ESTAN LOS “BERRETINES” O “LOS ROCHOS” QUE NO SON PANDILLAS SON PENDEJOS QUE SALEN DE LOS BAILES O DISCOTECAS Y SE CAGAN A PIÑAS Y SON RECONTRA RE PELOTUDOS POR QUE HASTA LA PERSONA MAS NORMAL DEL MUNDO LO PUEDEN MATAR A GOLPES,CREO QUE LA PANDILLA MAS TEMIDA DE TODO EL MUNDO ES “LA MARA” Y NADA MAS ME VOY JAJAJA,ACUERDENSEN QUE ACA EN ARGENTINA SOMOS TODOS CAGONES NADIE SE PLANTA CON NADIE,NADIE TE HACE UN MANO A MANO SON TODOS CAGONES,A NADIE DE ARGENTINA LE DA LA SANGRE PARA HACER LO QUE HACE UN VERDADERO PANDILLERO NADA MAS ASUSTAN PERO NO TE HACEN NADA,VUELVO A REPETIR SOY ARGENTINO Y AGUANTE “LA MARA” JAJA!!!

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  5. gangero dice:

    nanana miren hijos de la verga soy mexicano de leon guanajuato yo soy pandillero de los surenos 13 .:mi vida loca estoy en seattle wa soy unos de los grandes estoy aqui contactemen por little cripy y les diran quien soy y arriva los surenos y la mexican mafia y guanajuato 100% putos y los que esten encontra de esto que chingen su puta madre eeeeeeeeeee putos hijos de mierda

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    1. ffffds dice:

      eres un pinmche pendejo no sabe lo que sdises perobuerno es tu putisima vida
      asi que te va a chingas madre
      maldito pandillero hijo de puita

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  6. LA COSOTA dice:

    BUENO NO SE MUCHO SOBRE LAS MARAS PERO E VISTO ALGUNOS DOCUMENTALES EH HISTORIAS QUE FUERON HECHOS DE LA VIDA REAL SOLO QUIERO DECIR QUE CADA UNO DE NOSOTROS ESTAMOS EN ESTE MUNDO POR QUE ASI LO QUIZO DIOS Y NO DEBEMOS JUSGAR A NINGUNA PERSONA EN ESTE MUNDO SOLO RECUERDEN EL AMOR QUE TIENE DIOS POR CADA UNO DE NOSOTROS YA QUE ENTREGO A SU HIJO JESUS PARA EL PERDON DE NUESTROS PECADOS ENTONCES POR QUE LASTIMAR A NUESTROS HERMANOS .

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  7. avila dice:

    puro perro ke ladra mucho..
    han de morder poco locos..

    jaja..
    ..
    puro sur..aka no nos andamos con mamadas…
    puro sur…..
    un saludo de parte de avila..de la mafia 13..la mafia del sur..

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  8. Her100 dice:

    MUCHAS VECES UNA PANDILLA O UNA MARA TE DA LO QUE NOS FALTA. UN GRUPO UNA FAMILIA Y TE ALLUDA A VIVIR ESTA VIDA DE MIERDA Y SI PARA DEFENDER ESTA FAMILIA HAY QUE MATAR VAS A MATAR COMO CUALQUIERA MATARIA POR LO QUE UNO QUIERE::
    TAMBIEN NO CABE DUDA QUE SI TODAS LA PANDILLAS Y MARAS DEL MUNDO SE UNIRIAN NADIE LOS PODRIA PARAR!!! NI EL EJERCITO DE LOS ESTADOS UNIDOS!!!

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  9. trane dice:

    me gustaria pertenecer a maras soy argentino de mendoza

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