Ahora todos somos periodistas.


denunciasconeldelular.jpg  

Un celular o móvil con cámara es suficiente para que su poseedor se transforme en un periodista virtual. Los ciudadanos cuentan con una herramienta poderosa para defender sus derechos, cuestionar o denunciar. Los medios de comunicación les abren las puertas a esos contenidos informales y audaces, producidos por gente que no sabe de comunicación, pero tiene algo que decir. El caso del periodismo virtual en Rosario, Argentina. 

Hace algunos años un abuso de poder, una estafa o un acto de discriminación no podían ser denunciados fácilmente. Ese paso en la defensa de sus derechos estaba reservado para aquellos que podían enfrentar una demanda judicial, con todos los riesgos implícitos. Uno se exponía a perder todo, porque se enfrentaba a sectores que habían incrementado su poder en forma desmesurada y que contaban con el dinero suficiente para atender cualquier juicio por sus actos.

Pero los impunes no tuvieron en cuenta al  celular o móvil con cámara. Cuando se agotó la novedad de sacar fotos a los rostros de la familia o amigos, nació su uso como “arma” para defender nuestro derecho a expresarnos o denunciar. La tecnología se ponía de nuestro lado.

Quizás el precedente más cercano de esta modalidad de información como testimonio de un hecho real, nació en la televisión con dos productos: los videos “cazados” por los televidentes que eran enviados a los canales de noticias, y las producciones que realizaban estos con “cámaras ocultas” las que luego derivaban en investigaciones periodísticas y judiciales. La mayoría no recibían condenas penales, aunque la opinión pública las tuvo muy en cuenta.

En estos meses una de ellas ocupa el interés periodístico, y es la cámara oculta realizada al intendente de la ciudad argentina de Pinamar, Roberto Porretti, quién, junto a otros funcionarios, participaba supuestamente de un intento extorsivo a un comerciante. Filmado por sus supuestas víctimas con un celular y grabado el audio con un MP3, la denuncia pública y judicial no se hizo esperar. El material llegó a los medios, y la condena social se adelantó a cualquier dictámen de la justicia.

prensacelular.jpgprensacelular.jpg¿Quién iba a pensar que hoy un teléfono celular con cámara digital incorporada se transformaría en el arma más temida para proteger al consumidor, contribuyente o ciudadano? Gracias a esta tecnología y a su aliada internet, la gente ha podido poner a consideración de la opinión pública conductas que no deberían ser aceptadas. Otras veces, actos que eran irrelevantes para los protagonistas, fueron conmocionantes para los ciudadanos.

Pero de nada vale obtener una foto digital o un video digital de un ilícito, si no tuvieramos sitios en internet donde exhibirlos. Cada vez hay más espacio para estas inquietudes.

El sitio de videos You Tube permite que cualquiera, con solo una cuenta de correo virtual y sin una identidad comprobable, “colgar” o “postear” en sus páginas imágenes que luego pueden abrir debates, o pasar desapercibidas.

A mediados de 2007 en You Tube un título invitaba a ver el contenido: “Cuando los profesores no están, esto es lo que pasa en nuestra escuela”. La breve película mostraba a alumnos de la Escuela de Educación Técnica 468 de Rosario destruyendo pupitres y escritorios. Eran chicos de entre 15 y 16 años que luego tuvieron que disculparse, aunque recibieron sanciones. Alguien quiso compartir una hazaña, pero no se percató que la travesura era un delito, y que su difusión pública los iba a condenar.

En estos días otro video obtenido con un teléfono celular muestra a un inspector de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Rosario recibiendo un soborno para no sancionar a un automovilista. Solo era una “coima” de $ 20,-, pero el acto, difundido por la red y los medios de comunicación, indignó al público. Es que tomó notoriedad un hecho que es privado, reservado, a veces avergonzante y que quedaba sellado con el silencio entre el funcionario y el infractor. Era la complicidad de dos transgresores, con una culpa compartida. Ahora todo el mundo veía como descaradamente un funcionario que debía velar por la seguridad de los ciudadanos se dejaba sobornar (como lo hacía habitualmente) por un conductor que violó las normas de tránsito (como lo hacía habitualmente).

Videos y fotos que inquietan a las autoridades. 

Un simple celular con un archivo de video de pocos kilobytes (calidad de imagen y sonido mediocres) es suficiente para poner en evidencia lo que antes se callaba. Esta facilidad de los ciudadanos de poder registrar su testimonio fue vista rápidamente por sitios informativos de internet que transformaron a sus lectores en ocasionales comunicadores virtuales.

La edición on line del diario La Capital de Rosario puso recientemente su sección “Ciudadano Periodista”, al notar el éxito que tenía la página “Periodismo Ciudadano” del sitio Rosario3.com, la primera de ese tipo que se conocía en la ciudad, y la más visitada.

Allí los lectores se transforman en cronistas, camarógrafos o reporteros, y brindan al  medio reportajes sobre acontecimientos, fotos insólitas o videos comprometedores.

Además, varios diarios imitan a los blogs al permitir que su lectores publiquen comentarios adjuntos a la noticia. Al igual de lo que sucede con las tradicionales “cartas de los lectores” y con las llamadas directas a los programas de radio, suelen  reiterarse opiniones de las mismas personas, que abusan de la posibilidad que se les brinda. Pero ¿Cómo contener ciertas opiniones sin caer en la censura? ¿Cómo evitar el lenguaje vulgar, la crítica despiadada y sin fundamento?. Aunque existe el filtro del “moderador”, no parece ser un tema que hoy preocupe a los medios, pero cuando esta participación aumente con el tiempo (y así será) deberán abordarse los límites.

Esta alternativa de feed back con sus lectores permite ampliar los contenidos y el impacto de la información, y por consiguiente, incrementar las visitas a esas páginas. Aumenta así la publicidad y eso es muy importante para las empresas periodísticas.

Muchas veces ese material que se entrega gratuitamente a los medios nunca hubiese podido obtenerse de no contar el lector con un equipo celular adecuado y un servicio de banda ancha para enviarlo.  Pero la tecnología existe libremente, y está muy difundida.

Una simple foto, y el anonimato necesario, permite exhibir un hecho irregular, a veces leve, otras veces grave. Así se pasa por alto el ineficiente sistema burocrático estatal para estos trámites de denuncias. Se rompe, además, con la impunidad o el temor que despiertan ciertas figuras o dependencias, se participa de un cambio, sin saberlo.

El poder en píxeles.

Es así como unos taxistas suspendieron su servicio público para tomar un café, sin importarle si era una hora pico y llovía (Rosario3.com):

taxistas.jpg

Un inspector de tránsito está a la caza de un incauto. Se ubicó detrás de un arbol, como jugando a las escondidas (Rosario3.com):

inspector.jpg

Un baño con un letrero discriminativo en la playa  Dixon Beach de una isla frente a Rosario. Fue retirado después de la publicación de la imagen (Rosario3.com)

gay.jpg

Siete empleados de la Municipalidad de Rosario, más uno que estaba en un vehículo, retirando un tronco de un árbol. Mano de obra excesiva y falta de control muncipal sobre el trabajo de sus empleados. (La Capital).

arbol-municipales.jpg

Demasiada libertad. 

Estos fueron algunos ejemplos de como un navegante de internet se integra a la estructura de un medio de información. Es un nuevo perfil para la comunicación masiva que  recién da su primeros pasos, y me pregunto: ¿Podrá permanecer en el tiempo esta libertad de denunciar? ¿Aparecerán cuestionamientos sobre la legalidad de estos reclamos o denuncias? ¿Se desvalorizará el testimonio por el anonimato de su autor? ¿Podrá terminar esta alternativa en manos de inescrupulosos que la usarán para la extorsión o la refriega política?

Esperemos que podamos sostener estos canales de libertad y de denuncia e inventar otros. Los impunes, los delincuentes y los corruptos saben ahora que cualquier ciudadano tiene en su poder la posibilidad de capturar sus excesos.

Claudio Scabuzzo

La Terminal
Foto principal: Claudio Scabuzzo
Otras fotos: WEB, www.rosario3.com y www.lacapital.com.ar
Anuncios

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. fernando dice:

    Quisiera denunciar que en el hospital alberdi,la tardanza en la atencion es desesperante,ademas me gustaria saber por que no funciona el equipo de rayos,ya que el presupuesto participativo se gano y todavia no hay equipo nuevo.Donde esta la plata de eso directora Pini????????????????????????????????????????????????????????????????????????

    Me gusta

  2. claudioscabuzzo dice:

    El sitio Periodismo Ciudadano ofrece en su página un link al artículo Ahora todos somos periodistas. http://periodismociudadano.com

    Me gusta

Deja un comentario y participa del debate....

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s