Agua que se va y no vuelve.


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Recientemente  el científico británico John  Anthony Allan, de 71 años, recibió el Premio del Agua  de Estocolmo 2008 por su invención del “agua virtual”. La noticia no abundaba en detalles y mis dudas crecían ¿Qué es el agua virtual?  No se trata de un líquido electrónico, ni artificial. Es nuestra agua, que incluida en los productos que exportamos, se va para no volver. El caso de Entre Ríos, que no se abastece de los ríos sino de los acuíferos.

En Santa Fe un millón de habitantes tienen problemas de suministro de agua. Es por eso que un ambicioso plan de acueductos intenta paliar la falta de un líquido imprescindible para la vida. Sin embargo no existen políticas claras sobre el cuidado del agua, en un país que la explota en demasía.

En Entre Ríos a la hora de utilizar agua para una producción una persona puede acudir a siete organismos nacionales, trece provinciales, cinco interjurisdiccionales y deberá encuadrarse en alguna de las diez leyes parciales vigentes referidas a los recursos hídricos, a veces con normas superpuestas, según indicó el diario La Nación en un artículo.

El agua virtual

En el diario El País de Montevideo se publicó una nota el 14 de julio de 2006 donde se describió el “agua virtual”. Habla de valores nunca divulgados de consumo de agua de la producción agropecuaria: Para lograr un kilo de carne se necesitan 16 mil litros de agua, un kilo de trigo 1.350 litros y uno de arroz casi 3 mil litros.

Es una huella hídrica que muestra como un recurso escaso en el mundo es explotado para satisfacer a los mercados mundiales. Argentina integra el ranking mundial en exportación de “agua virtual”. Nuestros productos incluyen el agua que disponemos en abundancia, pero que no cuidamos demasiado.

vacas-pastando.jpgEs muy probable que nunca nos hayamos preguntado cuánta agua se necesita para producir la carne que comemos o mantener limpia la ropa. Quizás porque vivimos en un país en el cual existe abundancia del recurso más preciado del planeta. O tal vez, porque nuestra cultura ha sido muy descuidada a la hora de comprender la dinámica de los recursos naturales que hacen posible nuestras vidas.

Pero el mundo está cambiando a alta velocidad. Cada vez la población mundial es más numerosa. Crece el desarrollo tecnológico, industrial y de servicios, y con ello la demanda de mayores volúmenes de recursos naturales. Entonces, la sustentabilidad de los sistemas y del propio desarrollo de la sociedad, se ha transformado en un objetivo de enorme importancia.

produccion-girasol-argentina.jpgEn ese abanico de posibilidades, el agua emerge como un asunto estratégico del más elevado interés para la humanidad. Es por eso que importa hablar de la “huella hídrica”. Es un indicador de la demanda de agua necesaria para producir los bienes y servicios en cada país, respecto a los recursos hídricos del planeta. También podríamos calcular la huella hídrica individual. Por ejemplo, si nuestra dieta es carnívora supone una huella hídrica muy superior a sí somos vegetarianos, debido a que un kilo de carne vacuna requiere 16 mil litros de agua para producirse, mientras que el trigo demanda 1.350 litros o el arroz 3 mil litros (Unesco).

Este concepto está íntimamente ligado al de “agua virtual”, ya que éste último se define como la cantidad de agua empleada en los procesos industriales y agropecuarios de producción de bienes y servicios, incluyendo el agua contenida en esos productos.

agua-2.jpgEl cálculo del agua virtual pasa a ser un método de medición del uso real del recurso hídrico para cada producto, que nos permite valorar de qué forma el Estado está gestionando los recursos hídricos. Uno de los puntos interesantes de estos controles es establecer cuanta agua se importa y exporta en cada país. Cuando vendemos carne, lácteos, fruta o soja, estamos exportando agua virtual. Lo mismo ocurre al revés. Si comparamos ambos guarismos nos permitirá establecer si somos exportadores o importadores de agua virtual.

Consultando el cálculo de la balanza comercial de agua realizado por en las 13 regiones del mundo, para el período 1995-1999 (A. Y. Hoekstra; P. Q. Hung), surge que los cuatro primeros lugares de exportación neta de agua virtual, los ocupan: América del Norte, América del Sur, Oceanía y Asia Sudoriental. Mientras que en la importación neta de agua virtual se ubican: Asia Meridional y Central (la más poblada del mundo y por ello con una gran demanda de alimentos), Europa Occidental, África del Norte y Oriente Medio.

La importancia de considerar el agua virtual podría estar en que puede ayudar a hallar soluciones válidas e inteligentes, al problema de escasez de agua que padecen muchos países áridos. ¿Cómo? No tiene mucho sentido que un país con poca agua produzca alimentos de elevada agua virtual -para producir una taza de café se necesitaron 140 litros de agua. Se los comprará a naciones con abundancia de agua y racionalizará el uso de su escasa agua según sus prioridades.

El agua es la materia prima más utilizada por la agricultura y la industria, pero la más barata. Imaginemos el agua mineral o mineralizada. Es capturada y embotellada, luego vendida a un buen precio, pero el líquido no representa una inversión de sus comercializadores. Al contrario, es el negocio de vender caro algo que casi no cuesta nada.

Es así como las fuentes de agua pueden agotarse con el abuso y el descontrol.

En el suplemento Campo de La Nación del 5 de noviembre de 2005 se publica un artículo con el título “El agua va”escrito por Daniel Tirso Fiorotto.

rio-gualeguaychu-2.jpgEntre Ríos, que destina casi el 86% de sus reservas hídricas a la producción, es una muestra de cómo la región no logró aprovechar bien este recurso

En un tictac del reloj salen del país más de seis millones de botellas de agua. Son 230.000 millones de metros cúbicos, como si fuera un gigantesco chorro que nadie ve, porque el agua no se exporta por acueductos. Es el agua “virtual”, que se necesita para producir granos, carnes, frutas, metales y otras mercaderías, embarcadas luego hacia todos los continentes.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, en sus siglas en inglés), hace tres años la Argentina exportó casi 230.000 millones de metros cúbicos y se convirtió en el cuarto exportador de agua del mundo, pero se estima que hoy el país ya está disputando los tres primeros lugares, detrás de los Estados Unidos, por el aumento vertiginoso de las ventas al exterior. “Existe un flujo mundial de agua virtual encabezado por los Estados Unidos”, dijo Oscar Duarte, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos. En el mundo, dijo, un país con una disponibilidad de agua de 5000 m3 por habitante en un año es considerado rico en este recurso, y la Argentina ronda los 22.600 m3 al año. Pero si se mide Entre Ríos en particular, la disponibilidad per cápita supera los 288.600 m3 hab./año, es decir: el país es riquísimo en agua, y esta provincia de la región centro posee 12 veces más agua que la media argentina. Por eso vale la pena estudiar cómo se cuida y se aprovecha (o se menosprecia) el agua en esta provincia.

Lluvia, ríos y acuíferos

molino.jpgEl potencial entrerriano está constituido por precipitaciones medias anuales de un metro de agua sobre todo el territorio (entre 900 y 1200 milímetros), y 41.790 kilómetros lineales de ríos y arroyos (más que una vuelta al planeta), repartidos en 7733 cursos de agua, sin contar el Paraná y el Uruguay como fuentes principales. Entre los cursos interiores, sólo el río Gualeguay, que surca la provincia de Norte a Sur por el centro, posee una cuenca con 14.600 kilómetros lineales. Además, se suman tres acuíferos importantes a una profundidad de entre 10 y 80 metros, llamados Ituzaingó, Paraná y Salto Chico.

acuifero-guarani.jpgComo si fuera poco, con pozos de 800 o 1000 metros de hondura se puede tomar agua del acuífero Guaraní que esta provincia comparte con Uruguay, Brasil, Paraguay y parte de la Mesopotamia, y que tiene un volumen total (estimado) de agua lista para consumir comparable a una pileta de natación en todo el territorio entrerriano (200 Km. de ancho por 400 de largo), por 5 cuadras de profundidad, es decir: 40.000 kilómetros cúbicos.

“Para producir cualquier bien comercial es necesaria el agua; las papeleras que están de moda, los granos, las carnes, todo eso lleva mucha agua; para hacer un kilo de maíz necesitamos 600 litros; un kilo de arroz, 1100 litros de agua, aunque parezca mentira”, explicó a LA NACION el doctor en ciencias Eduardo Díaz, de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

“Hay que pensar que para hacer una tonelada de maíz usamos 600 toneladas de agua. Por eso hay países que tienen problemas vinculados con la disponibilidad de agua, que están transfiriendo los usos consuntivos virtuales a países donde existe disponibilidad, como el nuestro, y optimizan el uso del agua en la producción de bienes o servicios más rentables por cada litro de agua consumida: turismo, agua potable, tecnología, producción de microelementos, microchips”, indicó Díaz.

Abundancia mal usada

vaca-tomando-agua.jpgY brindó más ejemplos: “En cada kilo de carne que se exporta, aparte del agua que bebió el animal, unos 50 litros por día, está el agua necesaria para producir la pastura o los granos. Estamos exportando soja o aceite de soja con agua virtual asociada; frutas y carnes. En nuestro caso, en Entre Ríos, el uso consuntivo más importante es la producción arrocera, porque exportamos más de la mitad del arroz, principalmente a Brasil, y eso lleva incorporada agua”. El concepto del agua ha cambiado. “Es un problema discutible que se está planteando en la Organización Mundial del Comercio: asumir el agua como un bien comerciable”, comentó Díaz.

En Entre Ríos, “estamos gastando recurso de baja renovabilidad como es el agua subterránea, y en la mayoría de las ciudades tomamos agua de pozo. Es una incongruencia”, opinó, y recordó que pese a la abundancia de agua superficial y profunda, los agricultores entrerrianos todavía dependen en extremo de la naturaleza para el riego. Aun así, el riego representa el 80 por ciento del agua consumida en la región, según el ingeniero Oscar Duarte, y el arroz ocupa casi el 80% de ese volumen.

Pocas ciudades de Entre Ríos tienen plantas de tratamiento de líquidos cloacales, de modo que los ríos y arroyos vecinos de las grandes urbes están contaminados y en algunos casos no sólo por los efluentes, sino también por toneladas inconmensurables de bolsas de residuo, que se arrojan en sus cauces con desaprensión. Eso se ve a simple vista en los arroyos de Paraná, pero LA NACION pudo comprobarlo también en islas casi vírgenes del delta de Victoria, y en orillas de arroyos cercanos a Diamante, tapizadas de botellas de plástico y otros materiales de difícil degradación.

Los nuevos estudios demuestran que algunas apariencias engañan. Se ha dicho que Entre Ríos está sobreexplotando el acuífero Guaraní con 13 pozos y otra decena de exploraciones en camino, pero si bien es cierto que el problema ambiental no está resuelto también se señala que esa masa de arena saturada de agua, que es el acuífero Guaraní, ha recibido 13 pinchazos en Entre Ríos, 135 en Uruguay, 200 en Paraguay, y aquí calculan que Brasil ha superado los 30.000 pozos.

En definitiva, los chorros de tantas termas inquietan, pero por ahora sólo consumen el 1,1% del líquido que usa todo Entre Ríos. Nada, comparado con el 79,4% que usa la provincia para riego de la producción, del 6% que se usa para la ganadería o el 13% que utiliza la población de la provincia, según los datos de la Dirección Hidráulica de Entre Ríos.

Lo cierto es que la incorporación del concepto de agua virtual, agua exportada en bienes diversos, está cambiando la valoración de este recurso en el universo, pero en provincias como Entre Ríos el tema no trasciende aún de las cátedras universitarias.

 

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Foto principal: Claudio Scabuzzo
Otras fotos: Propias, Ministerio de Agricultura de Paraguay y WEB
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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Rodrigo Aranda dice:

    Hola, soy estudiante de administracion de empresas agropecuarias en la ciudad de Santa Fe, estoy haciendo un trabajo sobre “agua vitual” y no me resulta muy sencillo conseguir informacion, por lo que me seria muy util si pudieran mandarme algun material de donde poder sacar algunos datos, tambien me seria util si pudieran mandarme algun contacto de quienes estan en el tema.
    Muchas gracias, Rodrigo Aranda

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  2. claudioscabuzzo dice:

    Gracias Lara y espero seguir contándote entre mis lectores.

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  3. Lara dice:

    Además estáel problema de la salindad de algunos acuíferos, ya que al sacar el agua de ahí para los “baños termales” de los spas, luego esa misma agua se vierte a los rios de baja salinidad de la superficie y esto es muy dañino…

    muy lindo articulo y la pagina tambien

    Lara

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  4. Qué horror, por favor.

    Pensar que llenanos la pileta con agua buena.

    Lavamos los autos en la calle con ese agua.

    Y pensar que tiramos la cadena con agua potable…

    Agua virtual… qué terrible.

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