Represores argentinos: El camino de las ratas.


miguel-cavallo.jpg  
El represor Miguel Ángel Cavallo, que llegó extraditado desde España para ser juzgado en Argentina acusado de crímenes de lesa humanidad, es una de las piezas del “lavado” de las fortunas robadas durante el proceso militar. Al igual que los nazis que arrastraron su oro mal habido a través del camino de las ratas, los represores argentinos se sacaron los uniformes para transformarse en empresarios internacionales, con el dinero robado. Los negocios de Cavallo salpican al grupo Vila-Manzano, propietario del Diario La Capital de Rosario, entre otros medios.

 Despiadado asesino, usaba sobrenombres como “Sérpico” o “Marcelo”. Su crueldad fue denunciada por víctimas del régimen militar que gobernó el país entre 1976 y 1983. Fue beneficiado por las leyes de punto final, obediencia debida e indultos.

El Capitán de corbeta Miguel Ángel Cavallo era responsable de “la pecera”, un sitio de la Escuela de Mecánica de la Armada donde los detenidos dependían de él para vivir. Los vuelos de la muerte a través del Río de la Plata era la culminación de su tarea. Se calculan por lo menos 264 desapariciones y 159 secuestros, y la comisión de otros delitos, como  falsificación de documentos, robo de autos y saqueo de viviendas. Esto último le permitió capitalizarse para el futuro.

Aparentando ser un hombre de negocios, Cavallo se presentaba como un empresario vinculado al control de la información de personas, vehículos, armas y transporte. Talsud, una de sus empresas, se presentaba como líder mundial en la prestación del servicio integral de emisión de licencias de conducir utilizando tarjetas inteligentes. Ese producto, otros como documentos y papel moneda, le permitió ganar licitaciones en México, El Salvador, Bolivia, Brasil, Zaire y Argentina.

La red de empresas que conformó Cavallo parece tener un sentido en el negocio de los autos robados. México confió al represor el empadronamiento de 14 millones de autos, con la intención de evitar los 160 robos de promedio que se registran diariamente en el distrito federal. Los autos robados salen vía El Salvador y de allí a África. Precisamente en el Salvador y en Zaire, Cavallo operaba otras puntas de su negocio.

Pero la prosperidad de sus emprendimientos tuvo su primer impulso en 1995 cuando el gobernador menemista de Mendoza, Rodolfo Gabrielli, “confió” a un grupo de empresas, entre las que estaba Talsud, la emisión de los registros de conducir.

En esa licitación aparecieron Seal Lock S.R.L. y Shehuen, asociadas a Cavallo. Los dueños de Seal Lock, Guillermo Mazaira y Osvaldo Vilas Figallo, comparten otra sociedad del mismo nombre -pero inscripta como sociedad anónima- con otro genocida de la ESMA: Jorge Radice, alias “Ruger”, cómplice en los secuestros, las torturas y la reventa de bienes de desaparecidos.

luis-maria-casero.jpgEn tanto la empresa Shehuen tiene como cara visible al ex suboficial mayor (R) Luís María Casero, ejecutivo del Grupo Uno de Mendoza,  que llegó a ocupar la gerencia general del Diario La Capital de Rosario. Allí lo conocí cuando me desempeñaba en radios vinculadas al grupo. Ese diario supo traer un inocente suplemento infantil editado por la Editorial Follonier, cuyo presidente era Casero.

Este hombre calvo y serio escondía una historia que ninguno conocía.  Casero había pasado  por el directorio del banco Mendoza durante la gestión de Raúl Moneta (allegado a Vila y Manzano), cargo por el que tuvo que comparecer ante la justicia por diversas denuncias, aunque no fue condenado. Según trasciende, la sociedad Shehuen que representa Casero estaba registrada para la actividad agropecuaria y de caza, aunque después devino en proveedora de servicios para el estado.

Marcos Salgado escribe para el sitio chileno El Mostrador, el 5 de setiembre de 2000 (http://200.27.6.252/modulos/noticias/constructor/detalle_noticia.asp?id_noticia=9595) :

(…) Sobre el final de la dictadura en Argentina, decenas de represores transmutaron en prósperos empresarios, gracias a privatizaciones salvajes, buenos contactos nacionales e internacionales y millones de dólares robados a las víctimas del terrorismo de Estado.

Apenas arañando la cáscara de los negocios de Cavallo, aparecen los contactos con sus viejos camaradas del grupo de tareas GT 3.32, con asiento en la temible Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), que funcionó como centro de detención y maternidad clandestina durante la dictadura argentina (1976-1983).

Cavallo se quedó con la privatización del registro automotor mexicano encabezando la firma Talsud. De capitales argentinos, la empresa registra una actividad comercial tan exigua como sugestiva. En 1995, Talsud se asoció con Sehuen S.A. y Seal Lock SRL, para emitir las licencias de conducir en la provincia de Mendoza.

En el directorio de Seal Lock figura el ex teniente de navío Jorge Rádice, compañero de promoción de Cavallo. Con el alias de “Ruger”, Rádice también revistó en la ESMA, y llegó a ser uno de los hombres de confianza del almirante Emilio Massera, integrante de la primera junta militar, entre 1976 y 1980.

En el expediente que sustancia el juez Garzón en España, Rádice es señalado como el encargado de vender los bienes robados a desaparecidos, calculados en US$70 millones. Como pantalla, Rádice creó varias inmobiliarias furtivas, que sirvieron para vender las propiedades allanadas ilegalmente. Con el mismo mecanismo, en la ESMA se “reciclaban” los automóviles robados a las víctimas, los que eran vendidos o utilizados en nuevas “operaciones” de los grupos de tareas.

En Mendoza, los ex represores tendieron buenos contactos con el poderoso Grupo Vila, encabezado por el banquero preferido de Carlos Menem: Raúl Moneta. En el mismo grupo, con fuertes intereses en varios medios de comunicación del oeste argentino, se destaca como asesor un ex ministro de Menem, José Luis Manzano, ex vocero y actual colaborador de la Fundación Cubano-Americana creada por el ya fallecido Jorge Más Canosa.

Son conocidos los lazos de esta organización con los terroristas del Movimiento Nacionalista Cubano, ligado a los asesinatos del ex canciller chileno Orlando Letelier, en Washington (1976), y del ex jefe del ejército chileno Carlos Prats (1974), en Buenos Aires, por el que ya fueron interrogados los máximos responsables de la disuelta DINA chilena.

storycavalloprotest.gifVarias investigaciones periodísticas vinculan a las empresas de Cavallo y Rádice con Miguel Ángel Eggea, un ex socio del ex secretario general de la Presidencia argentina, Alberto Kohan, hombre cercanísimo al ex presidente Menem. Eggea fue interventor de la provincia de Córdoba en los últimos meses del gobierno de Isabel Perón, previo a la dictadura militar, que se instaló en marzo de 1976. Durante su administración, grupos paramilitares asesinaron a centenares de militantes políticos y sindicales, apenas un “anticipo” de lo que llegaría después.

En tanto el periodista Juan Gasparini escribió en el diario Clarín del 10 de setiembre de 2000 un artículo donde describe los negocios de Cavallo con empresarios mendocinos que crecieron en la democracia de manera extraordinaria.

 La irrupción de los ex miembros del grupo de tareas de la ESMA, devenidos empresarios, Cavallo y Radice en Mendoza se produjo en 1994, en tiempos del gobierno de Rodolfo Gabrielli (PJ), cuando el empresario Luis María Casero les propuso hacer negocios en gran escala. Casero era para entonces fundador y presidente de la sociedad Shehuen. Hoy en día es gerente general del holding Vila-Manzano, un conglomerado multimedia que nuclea canales de televisión, radios y los diarios Uno de Mendoza y La Capital de Rosario.

Para presentarse en cuatro concursos de privatizaciones provinciales Shehuen se asoció con Martiel S.A.- escritura 68, certificada por el escribano Jorge D. di Lello, el 18 de marzo de 1988-, Seal Lock Identificación SA- escritura 115, certificada por el escribano Héctor Slemenson del 15 de julio 1998- y Talsud- escritura 23, certificada por el escribano Patricio Pastor, el 20 de febrero de 1995-, todas constituidas en Buenos Aires.

En estas empresas se reparten puestos directivos los citados Cavallo y Radice, mancomunados con Miguel Ángel Egea, un dirigente de la extrema derecha del peronismo y Víctor Taiariol, que exhibió en Mendoza un currículum como consejero superior de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y cargos en una docena de compañías. Taiariol no mencionó sin embargo, el antecedente de haber sido procesado en Buenos Aires por la venta de sucursales del Banco de Italia -como consta en el despacho 34.865 del 19 de junio de 1997, del Ministerio Público de la Nación-, una causa sobreseída por la jueza María Romilda Servini de Cubría.

El 6 de julio de 1994, Martiel y Shehuen se unieron para obtener el servicio de control de tránsito de carga en el corredor andino que une a la Argentina con Chile, la confección de las cédulas de identidad de la Policía de Mendoza y la informatización del Registro Civil de Mendoza, presentando una espesa carpeta de ofertas y referencias, con las escrituras de las sociedades, sus relaciones nacionales e internacionales y los antecedentes de los directivos antes citados.

En esos papeles Cavallo disimuló su verdadero legajo militar, enmascarando su actuación en la ESMA y el Centro Piloto París. Puso, en cambio, que entre 1976 y 1982 estuvo en el Liceo Naval Almirante Storni y en el “Centro de cómputos de la Armada”, enfrascado en los “estudios estratégicos de la Dirección de Inteligencia de la Armada”, coronando su carrera con la Medalla de Operaciones de Combate de la Armada Argentina y con la agregaduría naval adjunta en Francia, donde fue condecorado con la Orden Nacional del Mérito con grado de oficial. Durante toda esa época Cavallo fue oficial operativo y de inteligencia en la ESMA- según consta en la Conadep- donde desaparecieron cerca de 5.000 personas.

Pero el plan del corredor andino, las cédulas de identidad y la informatización del Registro Civil no prosperaron. La UTE volvió a la carga en setiembre de 1994, consiguiendo finalmente para Shehuen la emisión de licencias de conducir en la provincia de Mendoza, un expediente al que accedió Zona, en el que figuran dos comunicaciones por fax que demuestran que el contrato se arregló en las sombras. Una fechada el 14 de setiembre de 1994, en el que Taiariol lo ponía al tanto a Mario Alberto Battaglia, operador de Casero en Shehuen, “de lo que está pasando y lo conversen hoy en la tarde con el Milli” (o sea Casero pues es su seudónimo), porque “Ojo el pliego así no puede salir”, reconociendo implícitamente que disponían de información privilegiada que no les convenía. Dos semanas más tarde, desde su fax personal número 45721499, en su domicilio particular en Buenos Aires, en el 3556 de la calle Lavoisier, con copia a Taiariol, Ricardo Cavallo le fija las reglas al comisario mendocino Roque Riveros, encargado de organizar los pliegos de la licitación, diciéndole que “gran parte de la ventaja que tenemos en este proyecto radica en el conocimiento anticipado de las variables a tener en cuenta”.

La presentación oficial a la licitación de las licencias de conducir se concreta el 9 de mayo de 1995. A tal efecto, el sumario 21 del Juzgado de Procesos Universales N` 3 de Mendoza refleja que para ello se acoplan en una Unión Transitoria de Empresas (UTE) las sociedades Shehuen (Casero y Battaglia), Talsud (Taiariol y Cavallo) y Seal Lock SRL. Seal Lock tiene como representante en la UTE a Cavallo. Quien fuera contador naval y luego secretario privado del almirante Massera, Jorge Radice, forma parte de otra empresa de nombre similar: Seal Lock Identificación S.A.. En la ESMA -según testimonios probados recogidos por la Justicia- se ocupó particularmente de administrar una inmobiliaria ambulante que revendía los bienes de los desaparecidos, con domicilios en Zapiola 3696, Warnes 350-352 y Ciudad de la Paz 1034. La oferta de esta UTE resultó séptima sobre los 8 concursantes que se presentaron, pero el ministro de Gobierno Roberto Domínguez Pinto y el gobernador Gabrielli le adjudicaron el contrato, desestimando por decreto 473/95 a las demás propuestas porque se alegó que la licencia que proponía Cavallo contaba con un “microchip” multipropósito que, según el expediente que inició la competencia, “resultó falso”.

El dictamen del rechazo de las 7 competidoras y la adjudicación de la licitación a Shehuen en nombre de la UTE lo elaboraron el subsecretario Ernesto Nieto, en la actualidad senador provincial, y la directora de Administración del Ministerio de Gobierno de Mendoza, Mabel Peralta, pareja de Cavallo con la que tiene un hijo. Se trata de su acompañante en México, hasta que el 24 de agosto fue detenido por la Justicia mexicana, en el avión que lo devolvía a la Argentina, acusado por el juez Baltasar Garzón en la causa que se sigue por genocidio durante la dictadura.

La licitación acordaba que el precio de los carnés de conducir fuera de 15 pesos más el IVA, de los cuales 10,65 pesos correspondían al concesionario y 4,35 pesos se destinaba al Tesoro provincial. No obstante, cuando el gobernador Gabrielli firmó el decreto 473 el 7 de abril de 1995, cambió los montos. Elevó el precio a 18,15 pesos, reduciendo la participación de la provincia a 3,15 pesos. El gobernador Arturo Lafalla (PJ), que sucedió a Gabrielli en Mendoza, subió el valor de la licencia de conducir a 30 pesos, el doble de lo estipulado inicialmente. El pliego licitatorio no permitía la cesión del contrato, empero once días después de que la UTE lo consiguió, Shehuen le cedió el 80 por ciento de sus derechos a Battaglia, testaferro de Casero, en el irrisorio importe de 1.000 pesos, tratándose de un contrato de 8 millones de pesos. Por otra parte, el 18 de enero de 1996, para extender sus negocios en Mendoza y conseguir la licitación pública para la instalación, explotación y administración de la revisión técnica de vehículos en la Municipalidad de Godoy Cruz, Taiariol y Cavallo modificaron el objeto social de Talsud para incorporar dichas actividades. El intendente de ese municipio, Rubén Montemayor, les concedió la revisión técnica obligatoria (RTO) de los automóviles a la UTE “Talsud-Seal Lock-Shehuen”, cuya presentación fue preparada por el abogado Ricardo Ganum, funcionario de ese municipio, adjudicándoles también en forma directa el procesamiento informático de las multas de tránsito. Este contrato les permitió tener antecedentes que utilizaron después para que la provincia de La Rioja le adjudicara a Talsud idéntico servicio y para que Seal Lock se transformara en proveedor de la mayoría de los concesionarios de ese control en el país.

La documentación que obra en poder de la Justicia, que tiene intervenida a la UTE, indica que desarrollaban sus actividades en un departamento ubicado en la calle San Martín 1035, piso 2 “C”, propiedad de Luis María Casero, en el cual Shehuen radicó su domicilio. Cuando preparaban la licitación recorrieron la provincia para analizar las instalaciones de la Dirección de Tránsito, Cavallo se desplazaba en un Renault 21 patente M 290393, propiedad también de Casero, viajes en los que lo acompañaban el subsecretario de Gobierno, Ernesto Nieto, el comisario Moneti, responsable de la delegación de licencias de conducir de Mendoza y el director de Tránsito, Rojas.

En el mes de julio de 1995, Luis María Casero vendió ese departamento de la calle San Martín, debiendo mudar el funcionamiento de la UTE a la calle Juan de Dios 370, lugar donde residían Cavallo y Taiariol. En esa vivienda, también propiedad de Casero, se produjo un robo el 2 de octubre de 1995, denunciado en la seccional 6 de la Policía de Mendoza. De la lista de los objetos y bienes hurtados, tal como se enumeran en acta policial, de que dispone este diario, se destaca una pistola 9 milímetros Smith & Wesson, con tres cargadores, modelo 59, serie A-547431, registro T 25421, cuyo titular era Ricardo Cavallo, y el Renault 21 TXE, dominio M 290393, que como se ha dicho pertenecía a Casero.

Más leña al fuego

La causa judicial 8015-C por “subversión económica”, que instruye el juez federal Luis Leiva de Mendoza, tiene a Ricardo Cavallo en el centro de la investigación por una presunta estafa contra el Banco de Mendoza. El ex integrante del grupo de tareas de la ESMA es propietario, en nombre de Talsud de nueve departamentos en el Valle de las Leñas, el centro deportivo mendocino de invierno más caro y más importante del Cono Sur, comprados de una manera “irregular” o “delictiva” según la causa que instruye el juez Leiva. La causa vincula a Cavallo, según la documentación judicial en poder de Zona, con Luis María Casero, actual gerente general del holding Vila-Manzano.

El origen de los delitos que el juez investiga se remontan al endeudamiento por 3.500.000 pesos contraído entre 1988 y 1992 con el Banco de Mendoza por cuatro empresas asociadas en la construcción del complejo Valle de las Leñas, es decir, Ecalo, Skileñas, Valles Mendocinos y Equinox, representadas en los pedidos de préstamos al Banco de Mendoza por el abogado Miguel Ángel Nicastro, vicepresidente de ese grupo de sociedades. El banco hizo una importante quita, reduciendo la deuda a 1.902.840 pesos, y aceptó saldar el resto contra la entrega, por parte de las empresas endeudadas, de 18 departamentos ya edificados en el paradisíaco centro turístico invernal.

El Banco de Mendoza cayó en cesación de pagos en 1995, imposibilitado de devolver depósitos a raíz de la incobrabilidad de su cartera de créditos. Para sacarlo de la crisis, la provincia le inyectó 900 millones de pesos, iniciando un proceso de privatización. En el nuevo directorio de la institución en vías de privatización figuraba el abogado Osvaldo Inchauspe, vinculado con Luis María Casero. En un concurso de precios de 1995 se presentó a comprar nueve departamentos la sociedad Talsud, manejada por Víctor Taiariol, presidente, y Ricardo Cavallo, vicepresidente. De la causa que investiga el juez Leiva por subversión económica, surge que la compra de los nueve departamentos la realizó en realidad Talsud y el señor Mario Battaglia, en representación de Luis María Casero. Hubo un acuerdo privado entre Talsud y Casero por el cual participaban en la compra de esos departamentos, dividiéndoselos por partes iguales. Así lo solventan varias pruebas documentales que están en manos de la Justicia.

La operación fue aprobada por el directorio del banco el 18 de enero de 1996. Cavallo firmó los boletos de compraventa en nombre de Talsud. La transacción se cerró por un total de 329.000 pesos, de los cuales abonó solo 84.700 pesos, comprometiéndose a pagar el resto mediante un préstamo a 5 años concedido por el propio banco a un interés preferencial del 13,5% anual sobre saldos. Dicho préstamo se amortizaba solo con los alquileres de los citados apartamentos a los turistas, a un valor de 460 dólares diarios. El juez Leiva analizó que al Banco de Mendoza esos 9 apartamentos le costaron 1.750.000 pesos, pero se los traspasó a Cavallo por 329.000 pesos, con un insignificante anticipo de 84.700 pesos. Confirmando su alianza con Battaglia y Casero en la operación ahora bajo la lupa judicial, una vez realizada la compraventa, Cavallo elevó un escrito al banco indicando que el 50% de los inmuebles fuera escriturado a nombre de Battaglia, pero la escrituración finalmente no se llevó a cabo. Battaglia replicó, sometiendo el caso a la Justicia, que la detención de Cavallo en México cambia el curso de la operación pactada con él.

Los hechos descriptos superan la década, pero sus protagonistas se encuentran vigentes, así como los vínculos con grupos empresarios que hoy tienen alcance nacional. Jamás podremos saber cuanto del dinero en juego no era producto de un esfuerzo legítimo, sino del saqueo y el robo a víctimas de la dictadura. ¿Qué podríamos decir de la moral de las empresas alimentadas con estos fondos manchados de sangre?.

En su “camino de las ratas” los represores borraron muchas huellas, pero no todas.  El caso Cavallo muestra de que forma pudieron reciclar el dinero robado, con la complicidad de sectores políticos y empresarios bajo el paraguas de la democracia.

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Fotos: Diario Perfil y WEB
Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

Deja un comentario y participa del debate....

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s