¿Existirían narcos sin drogadictos?.


Una película brasileña genera un debate sobre la delincuencia y la sociedad, en el marco del comercio de drogas. Con 26 asesinatos cada 100 mil habitantes, la inseguridad es el problema Nº1  de Brasil. Al igual de lo que ocurre en Argentina el tratamiento de la delincuencia se encuentra sometido a interpretaciones diversas, mientras el número de delitos y el crecimiento de las bandas delictivas no se detiene. En estos países la corrupción policial es una constante que alimenta a la delincuencia de armas, y le garantiza la impunidad necesaria para su tarea. El narcotráfico es el negocio más extendido que opera en las zonas marginales y abastece de estupefacientes a las clases más acomodadas. Este punto abre  interrogantes.

En Brasil una película está generando un debate profundo sobre los orígenes de la inseguridad. “Cuerpo de elite”, “Fuerza de Elite” o “Tropa de elite” (según como se traduzca)  es un film que recrea la realidad de las favelas y que remite a otra película magistral “Ciudad de Dios”.

Pero ahora el ángulo de la visión se trastoca. Ya no vemos la miseria y exclusión de los marginados, que se inclinan a la delincuencia empujados por su realidad, sino a la policía que lucha por sacarse a los deshonestos de encima y a las bandas organizadas para el crimen. No solo recurre a tecnología militar, sino a excesos penados por la ley que dicen defender.

Cuenta Marcelo Carneiro, para la revista Veja de Brasil:

Para ser calificada de grande, una obra de arte necesita establecer conexiones profundas con la gente. Al analizar el papel de las tragedias teatrales, por ejemplo, el filósofo Aristóteles concluyó que lograban purificar a los espectadores cuando les causaban sentimientos de terror y de compasión. Eso porque, después de experimentarlos, las personas salían aliviadas, purgadas de sus propias pesadillas. Aristóteles llamó a eso catarsis. El tipo de conexión proporcionado por Tropa de elite, el film del director brasileño José Padilha, es de otro orden. Se trata de una gran película justamente por lo contrario: no concede válvulas de escape al retratar cómo la criminalidad degradó a Brasil de arriba abajo. La pesadilla real alcanza una mayor nitidez. La sociedad brasileña, por ejemplo, ansiaba colocar ese golpe en la cara dado por el capitán Nascimento, el policía interpretado magistralmente por Wagner Moura.

El tema de la obra del director Padilha es la guerra cotidiana que la policía de Río de Janeiro libra contra los narcotraficantes camuflados en las favelas de esa ciudad. Más específicamente el Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), la tropa de elite del título. El tráfico de drogas, el nervio más expuesto de un país en desorden y rehén del miedo, es un tema común en la cinematografía nacional reciente. La diferencia es que este film lo aborda poniendo los puntos sobre las íes. Los delincuentes son delincuentes y no “víctimas de la cuestión social”. Hay policías corruptos, pero también hay muchos que son honestos. Si existen los traficantes de marihuana y de cocaína es porque hay millones de consumidores que los bancan. Muchos de esos consumidores, además, son aquellos mismos que hacen “marchas por la paz” y que pactan con los delincuentes para abrir ONG en las favelas. Por último, la brutalidad de algunos policías puede ser explicada por el grado de penuria y abandono que el Estado les reserva.

Dichas de manera tan simples, estas verdades parecen de una obviedad ululante. Y lo son. Pero Brasil, lamentablemente, es un país de ideas fuera de lugar por causa de la afección ideológica izquierdista que invierte papeles, transformando a delincuentes en jóvenes buenos y a jóvenes buenos en delincuentes. Aquí, la “cuestión social” es una justificación para robos, asesinatos y toda suerte de delitos y contravenciones, aun cuando estén realizados por bandas especializadas, compuestas por integrantes que nada tienen de pobrecitos.

El policía protagonizado por el actor Moura se ha hecho muy popular, pero eso no significa que la gente vea en un Rambo la solución a un problema tan complejo como la delincuencia. En la opinión del 53%, el capitán es un héroe, pero el 43% rechaza esa idea. Según el director del film, Padilha, “un policía tiene tres opciones en la vida real: o se corrompe, o no hace nada o va a la guerra”. Brasil sólo tiene dos opciones: o derrota a los criminales o es derrotado por ellos. Por la acogida que el film está recibiendo, los brasileños no tienen la menor duda del camino a seguir.

Película, realidad y ficción.

La película abrió varias sondeos en Brasil. reveló que un 85% de los encuestados por Vox Populi estaban de acuerdo en la afirmación de que los drogadictos son culpables de la existencia de los narcos. Un 51% de las personas que vieron el film no está de acuerdo con la tortura como método para obtener la confesión de un narco, pero el 47% está de acuerdo. Para el 72%, los traficantes son tratados como se merecen por la policía.

Otro sondeo, de Ipsos, sostiene que en 1997 la delincuencia era la principal preocupación para el 31% de los brasileños, y que ese número saltó al 59% este año, cuando se convirtió en la preocupación número 1 del país. Sobre este film polémico es interesante el artículo publicado en el sitio Noticias del Sur (http://www.noticiasdelsur.com/nota.php?nota=3025):

“Retrata a los efectivos del BOPE como inmaculados, en contraposición a los “corruptos” de la Policía Militar, también los muestra torturando para arrancar confesiones y no dudando en ejecutar a narcotraficantes en las favelas cariocas.

Es, precisamente, esa exposición llana y sin supuesta crítica la que incomodo a muchos que no dudaron en calificar el planteo de fascista, como por ejemplo el columnista Arnaldo Bloch, del diario O Globo.

Bloch, quien al igual que otros se atrevió a desafiar los elogios que inicialmente cosechó la película desde el punto de vista técnico cinematográfico, entiende que el guión asume el discurso real del BOPE y muestra como héroes a los personajes de la trama, justificando algunos “pequeños deslices” –como dice irónicamente– a la tortura y la ejecución extrajudicial.

Por su parte, el sociólogo Ignacio Cano, del Laboratorio de Análisis de Violencia de la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ), se refirió al libro que dio origen a la película indicando que le resultó “un tanto perturbardor, porque en ocasiones no está claro si el tono es de crítica, de condescendencia o de simple descripción de atrocidades diversas”. Lo que más “perturbó” a Cano, como a activistas defensores de los derechos humanos, es la reacción de la platea aplaudiendo o vitoreando a coro escenas como la ejecución de un traficante o las de torturas.

Algunos gritaban “!caveirao!”, el nombre que se le da en las favelas a las patrullas del BOPE, identificado con una calavera y una daga que la perfora.

“Los gritos de caveirao y la exaltaciones a la tortura no me sorprenden. Encajan dentro de la concepción actual como si fuera una guerra entre ellos y nosotros, en la que mucha gente esta dispuesta a que se tome cualquier medida contra los “enemigos”, analizó Cano.

Para el sociólogo, el BOPE representa simbólicamente la idea del “policía incorruptible”, de “guerrero” que mata para defender.

“Creo que el BOPE de hecho es menos corrupto que el resto de los batallones, pero no inmaculado. Pero ellos también tienen sus compensaciones económicas, de formas diversas. Así, contratar como seguridad privado a un policía del BOPE es más caro que un policía normal”, aclaró.

Los integrantes de BOPE se autodefinen como los guerreros urbanos más eficientes del mundo y es esa, aparentemente, según Cano, la visión que da el libro que originó la película.

La crítica apuntó, por otra parte, a la relación promiscua que se muestra entre el narcotráfico y las organizaciones no gubernamentales que actúan en las favelas, que, desde el punto de vista del discurso de los policías de la trama, son cómplices u omisos ante el delito, al igual que los son las clases media y alta por consumir drogas.

Delincuencia y sociedad.

La conducta antisocial  de la delincuencia, su violencia y frialdad, y las leyes que humanizan las condenas, parecen ser de mundos distintos. El propio estado no ha podido enfrentar el delito creciente con su legislación, ni con su personal de seguridad, infectado de corrupción.

Siempre se habló de la cuestión social, de la exclusión, la marginalidad y de la falta de afecto en la infancia como motor de conductas delictivas. ¿Serán motivos suficientes para tolerar el avance de la delincuencia juvenil y de los asesinatos?.

También se asegura que ningún extracto social se encuentra libre de delincuentes, pero el aumento de la marginalidad acompañó nuevas formas de delito, imposibles de combatir.

La inseguridad ha provocado reacciones no deseadas en la población, la justicia por mano propia e incluso la reinvindicación de regímenes antidemocráticos y el desarrollo de grupos de extrema derecha, con violencia y xenofobia.

Si alguien pregunta el motivo de la delincuencia juvenil, la pregunta quedará sin respuesta cierta. Es verdad, no hay una causa única, ni la suma de las causas aseguran que dará lugar al nacimiento de un delincuente. Pero el estado con su distracción, corrupción y la falta de inversión en educación, viviendas y justicia, han abonado el terreno que hoy no queremos ver.

La ineficacia ha  contribuido al desarrollo de bandas que delinquen sin piedad, que disfrutan de mucho dinero y se escudan en la marginalidad, utilizando a sus vecinos como cómplices. Las mismas que corrompen a la policía y a la política. Las que abastecen de droga los barrios acomodados y las fiestas del jet set. Las que blanquean sus robos en comercios céntricos, o el oro en joyerías importantes. Las que entregan sus autos robados a desarmaderos que luego venden las piezas en comercios de repuestos. Parecen vasos comunicantes, uno necesita al otro, y todos la “vista gorda” del poder.

Claudio Scabuzzo
La Terminal 
Fotos:web
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9 Comentarios Agrega el tuyo

  1. yo mismo dice:

    Vaya…uno que quiere apagar el fuego echándole agua al humo…waaao

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  2. Mikelonio dice:

    Buena pelicula y buen post. ¿existirian narcos sin drogadictos? sin duda no como los conocemos. ¿son correctos los metodos de la policia? ummm, prefiero mirar para otro lado, pero si me obligan a decidirme me quedo con los bope por su entrega y valor sin nada a cambio. Un saludo!

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  3. turko dice:

    hola soy de argentina y la berdad es que los narco y todos los que los rodean no son mas que unos animales que habria que cazarlos a todos .
    no se porque pero tengo la mentalidad de que la gente ahora es mas debil . y somos pocos los que nos destacamos es eso ,
    mi padre me dijo que para sacar el berdadero hombre de uno tenia que tener un 10%de corazon y un 90% de animal ¡¡¡¡¡ espero poder entrar ala armada muy pronto ha por sierto esta bien que soy de argentina pero no puedo dejer de felicitar a la BOPE y les aconsejo de que miren la pelicula TROPA DE ELITE eos es la realidad y son pocos los que queremos cambiarlos ……………. saludos a todos

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  4. Claudio Scabuzzo dice:

    El chico de 18 años me confiesa: “Yo te desarmo un auto en una noche. La policía me tira 300 o 400 pesos. La otra vez fue un Bora. Con un par destornilladores, una pinza… saco el tablero, ruedas, paneles, todo lo que se pueda vender. También la cana me tira celulares, computadoras para vender….”. Sucede en un pueblo al sur de Rosario, muy pocos kilómetros. Setiembre de 2008, la corrupción policial atiende su polirrubros de delincuencia e impunidad. Por esa zona pasan las rutas más importantes que conectan a la ciudad con Buenos Aires y pasa la droga, la mercadería robada y el contrabando.

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  5. CONFIO EN MI MADRE Y EN MI PADRE Y LOS RESPETO UNTEDES JOVENES AGAN LO MISMO SEAMOS POBRES PERO CON FEEEEEEEEEEEEEEE EN TUUUUUUUUUUUU MAMA Y EN TU PAPA POR FAVOR APOYEN A LAS MUJERES DE TODO EL MUNDO NO SOLO SEAMOS ,,.bebes…niños …jovenes …y adultos…ypor ultimo viejitos …todos tenemos derecho a tener el alma de bebes de niños sonos humanos no somos animales verdad…………………………..cuidanse todos los amo a todos y a todasssssss…………..corazon despues cabezaaaaaaaaaaaaaaaaaa…………….

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  6. marlene dice:

    nosotros los pobres tenemos que dedicarnos al pueblo y nuestros paises hermanos beveriamos de dedicarnos a salbar vidas por que la droga a las finales se quedan en nuestro pais no en nuestros corazones mi pais se llama peru y yo solo quiero que la droga se benda a otros paises para ganar plata y oro porque mi pais peru no tiene plata ni oro solo tiene pobresa y a las finales todo el mundo sabe que la droga es una medicina para curar a las personas no para enfermarlas son hiervas no son pistolas no la droga no nos quita el alma de ser gentes si no nos lleva al paraiso…………………………………………………………….y dale UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU CARAJOOOOOOOOOOOOOOOOOO PERUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU EL MUNDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO Y BRASIL EN NUESTROS CORAZONES
    ESTOY HORGULLOSA DE SER PERUANA Y TU ESTAS URGULLOSO DE SER DE TU PAIS …..SIIIIIII …. O…..NOOOOOOOOOOOOOOO ….CHAU CUIDENSE LOS QUIUEROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO A TODOS CONFIEN EN SI MISMOS .PADRE YYY MADREEEEE ………..SANTIFICAR LAS FIESTAS Y A TODOS LOS HUMANOS

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