La desigualdad y el estado corrupto.


El crecimiento del P.B.I. no se condice con la reducción de la pobreza.  Muchos países del tercer mundo entraron en la senda del desarrollo económico pero la brecha entre pobres y ricos persiste. Latinoamérica todavía no ha superado la desigualdad. Por eso se habla en algunos discursos de “redistribución de la riqueza”. Pero ese reparto no es solo sacarle al que más tiene y darle al pobre, sino que el Estado debe contribuir con su eficiencia y transparencia, invirtiendo en planes que erradiquen la miseria. No se debería usar a los pobres para fines políticos. Los gobiernos corruptos son los que más pobres tienen en sus países.

 ¿Es posible crecer y eliminar la pobreza?. La experiencia en latinoamérica no muestra un resultado alentador. El boom económico que impulsa la producción y las exportaciones de la región no alcanza para atacar la marginalidad social. Los barrios pobres persiten alrededor de las ciudades latinoamericanas, y poco se hace para erradicarlos.

 

Precisamente esa marginalidad urbana es la generadora de graves conflictos con la sociedad a partir de que allí se escuda la delincuencia y el narcotráfico, utilizando como mano de obra a los jóvenes desesperanzados. Estas mafias operan bajo protección de fuerzas de seguridad o políticos.

 

El clientelismo político ha transformado a las zonas marginales en reenes de los llamados punteros (operadores barriales de figuras políticas) que se presentan como los únicos que puedan solucionar sus problemas. En verdad el engaño se descubre cuando las elecciones pasaron y las promesas no se cumplen.

 

Perú es otro país que exhibe números increíbles en crecimiento, pero demasiados pobres. Jaime Cordero escribió un artículo en el diario El País de Madrid sobre la floreciente economía peruana y sus consecuencias sociales.

(http://www.elpais.com/articulo/internacional/Dorado/peruano/pocos/elpepuint/20080526elpepiint_5/Tes )

 

En algunas zonas, como Huancavelica, la pobreza llega al 80% de la población “La desigualdad se reduce a un ritmo menor al deseable”, afirma un experto.

 

Los centros comerciales se multiplican en los barrios populosos de Lima, e incluso llegan a ciudades del interior del país donde, hasta hace nada, no existían instalaciones de este tipo. Son un símbolo del crecimiento económico, como también lo es que las exportaciones estén alcanzando cifras récord y que el pujante sector de la construcción crezca a un ritmo anual del 15% anual. En la reciente cumbre UE-América Latina, que tuvo lugar en Lima, el presidente, Alan García, lanzó como desafío “superar a Chile”, el antagonista histórico, considerado un modelo de desarrollo económico en la región.

 

No ha sido la única propuesta ambiciosa que se ha escuchado en la capital peruana en los últimos días. A instancias del presidente, el jefe del Instituto Peruano del Deporte señaló la semana pasada que el país debería prepararse para organizar unos Juegos Olímpicos. “No se trata de una broma. Perú tiene capacidad competitiva”, dijo la ministra de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz, a los que pensaban que se trata de un delirio.

Argentina rica, Argentina pobre.

  

El crecimiento económico del país ha incrementado la desigualdad, en especial entre los jóvenes que no se insertan en el sistema educativo ni en el mercado laboral. ¿Existen políticas nacionales que planteen que hacer con los chicos?. No se ven…. Lo que si se nota es la enorme cantidad de menores y adolescentes que viven en las calles, que, incluso de noche, están lejos de su padres, cuidando autos, limpiando vidrios, pidiendo una moneda… La droga y los delitos no le son ajenos.

 

Bernardo Kliksberg creó el concepto de gerencia social, que cambió radicalmente el manejo de los planes contra la marginalidad en el mundo. Es un especialista en pobreza. Habla en esta nota sobre las trampas de la pobreza, esas que hacen que un chico pobre, morirá pobre si no existen políticas que cambien su realidad.

  

(http://www.ajintem.com/index.php?option=com_content&task=view&id=361&Itemid=88)

  

Argentina pasó de un 58 por ciento de pobreza en 2000 a un 26 por ciento ahora. Una mejora fenomenal, que a nivel internacional registra pocos antecedentes. Pocos países redujeron tanta pobreza en tan poco tiempo. Se ha aumentado la inversión en salud pública y en educación. Se ha logrado la alfabetización casi total. Y la esperanza de vida ha aumentado casi un año en el último tiempo. Es un dato impresionante. Hubo avances importantes en términos de calidad de la política social, luego de una primera etapa de respuesta inmediata a la crisis. Se incorporó la descentralización, los consejos comunales. Hay resultados, en Argentina y en otros países. Pero la magnitud del problema es tan grave, la combinación de pobreza con la peor desigualdad del planeta es tan explosiva, que crea un problema muy complejo. Y eso que estamos en un período de bonanza económica de todo el continente, desde hace unos años.

 

Argentina, igual que la mayoría de los países de la región, crece a buen ritmo. ¿El crecimiento económico no alcanza para combatir la pobreza?

El crecimiento del PBI incide en la pobreza, pero de forma muy limitada si persisten grandes desigualdades. La desigualdad permea todo. En cambio, una mejora en los índices de desigualdad, aunque sea leve, tiene un enorme impacto sobre la pobreza, mucho más que el crecimiento.

 

¿Qué ocurre con la pobreza extrema, la marginalidad, la pobreza más dura?

Es lo que yo llamo las trampas de la pobreza, los destinos marcados. Un chico que nace en una villa, en una favela, en un pueblo joven de Perú, está virtualmente condenado si no hay políticas públicas agresivas que lo saquen de esa trampa. No va a terminar la primaria, no va a conseguir un empleo estable y va a sobrevivir toda la vida haciendo changuitas. Uno de los grandes desafíos de los nuevos gobiernos, que tienen apoyo popular, un mandato social claro y líderes con una trayectoria de preocupación por estos temas, donde no se han logrado avances hasta ahora, es el de los jóvenes. Es hoy una de mis grandes preocupaciones. Hoy en América latina hay un 25 por ciento de jóvenes que está fuerza del mercado de trabajo y del sistema educativo, totalmente excluidos. Son más de 50 millones. Si quieren saber de dónde viene la inseguridad, hay que mirar en esa dirección.

 

¿Allí está la causa de la inseguridad?

Claro. La cifra de homicidios por año en América latina es el doble que en los ‘60. Pasó de 12 a 26 por cada 100 mil habitantes. América latina ha sido invadida y dominada por el paradigma de la mano dura, que propone un enfoque policial: si se pasa la policía de un lugar a otro, si se les dan armas largas, si se baja la edad de imputabilidad. Y la evidencia en todos los países en que se ha aplicado la mano dura es que no funciona. Por ejemplo, en El Salvador, donde hubo un plan mano dura, que por supuesto falló, ahora hay otro, al que llaman “super mano dura”. En El Salvador basta tener un tatuaje para poder ser detenido legalmente, porque se supone que esos tatuajes son los que usan las bandas, las maras. La población carcelaria creció geométricamente. Y las tasas de criminalidad siguen creciendo. No hay correlación estadística entre llenar las cárceles de gente y bajar la criminalidad. El foco tiene que estar puesto en ese 25 por ciento de jóvenes que no trabaja ni estudia. La desocupación juvenil en América latina es el doble que la general: 8,5 contra 20 por ciento. De cada 10 jóvenes, solo 4 terminan la secundaria. Y hoy, sin secundaria, no hay posibilidad entrar al mercado laboral, incluso para trabajos no calificados. Y luego el tema de la familia desarticulada. No me refiero a la familia nuclear, o las nuevas formas de familia, en esa discusión no me meto. Hablo de tener un entorno familiar, que es el mejor tutor para que los jóvenes no caigan en la delincuencia. Una investigación indica que el 67 por ciento de los jóvenes delincuentes de Uruguay vienen de familias desarticuladas. La alternativa es un enfoque integral, porque es el sistema social el que genera inclusión. Los países nórdicos tienen la tasa de delincuencia más baja del planeta y también la proporción más baja de policías por habitante.

 

¿Cómo la política atiende a los necesitados?

 

La pregunta se responde con los hechos. El caso de Luis D’elía, el dirigente de la Federación de Tierra y Vivienda, vinculado al kirchnerismo, muestra de que forma las entidades “sin fines de lucro” que nacen para la asistencia social se transforman en delegaciones políticas y partidistas, funcionales al gobierno. Pasan a formar parte del aparato político, pero la realidad de su gente no cambia.

 

Esta nota se publicó el 24 de mayo en el diario Crítica de la Argentina, y la transcribe el portal  de noticias Nuevoencuentro.com.   http://www.nuevoencuentro.com/modules.php?name=News&file=article&sid=6478 

Hasta hace tres meses, Jorge Núñez era el número dos de la Federación Tierra y Vivienda en el ámbito nacional. Y aunque durante veintidós años estuvo junto a Luis D’Elía en tomas de tierras, cortes de rutas y manifestaciones de apoyo al gobierno kirchnerista, decidió romper y tomar otro camino. “Está haciendo caja. Anda de rodillas con este Gobierno; es su fuerza de choque. Y ya no le importa si los negros comen o no”, dispara con una mezcla de bronca y dolor. Acaba de bajarse de un escenario frente al Congreso, donde hizo pública la conformación de la FTV disidente, en la que están confluyendo todos los que dijeron “basta”.
Además de abrirse de D’Elía, el Mono, como le dicen en La Matanza, decidió salir a denunciar “los kioscos políticos y el manejo de los planes” que realiza el dirigente que sale en defensa del Gobierno “cada vez que lo llama Néstor”. Consultado por este diario D’Elía prefirió no opinar sobre su ex compañero de ruta. “Milité muchos años con él, no quiero hablar, que diga lo que quiera”, dijo. El siguiente es el tramo más importante del reportaje de Crítica de la
Argentina a Núñez:

–¿Por qué recién ahora decidió romper con D’Elía?

–Cuando asumió Néstor Kirchner decidimos acompañar el proceso, creyendo que sería un gobierno popular. Teníamos una luz de esperanza. Pero desde 2005 hasta hoy vimos que esa idea se fue debilitando. Al principio las críticas las hacíamos hacia adentro y aguantábamos, éramos flexibles entendiendo que es un proceso. Pero Kirchner prometió la redistribución de la riqueza y no pasó nada. La gente, si no recibe el bolsón de comida se muere de hambre, ya no tenemos más tiempo para esperar la política macro. Mientras tanto, D’Elía siempre espera un llamado del Gobierno, y va a Balcarce 50, de rodillas, siempre de rodillas.

–¿El Gobierno les prometió cosas que no cumplió?

–Nos dijeron que ya no hablemos de planes ni alimentos sino de trabajo genuino. Así se abrieron talleres con máquinas de coser para los jefes y jefas. Pero no teníamos insumos ni marco de comercialización. Nos hicieron el cuento del tío y no pudimos seguir trabajando. Ahí empezamos a ver que este Gobierno no era lo que creíamos.

–¿Qué pasó con las viviendas que estaban construyendo?

–En 2003 nos prometieron que nos iban a dar para construir 500 viviendas a través de 25 cooperativas. Íbamos a ir haciendo de a 100. Nos pagaban 20 mil pesos por cada casa de 43 m2 mientras que al sector privado el Estado le pagaba 55 mil, desigualdad. A cinco años de eso, no se terminaron ni las primeras 100 porque no se bajó la plata. Eso fue llenando el vaso. Nosotros le decíamos a D’Elía: “Esto no está bien, las cosas así no funcionan…”, y él prometía que iban a cambiar.

–¿Y cambiaron?

–No. Otras cinco cooperativas construyeron veredas y ahora, como esas cooperativas se abrieron de D’Elía, hace tres meses que no cobran.

–¿La plata pasa por D’Elía?

–Sí, como apoderado de la Federación, él tiene que cobrar lo que el gobierno nacional le da al municipio para, por ejemplo, estas cinco cooperativas. Ahora hay treinta familias que esperan esa plata que él no distribuye.

–¿No distribuye porque se abrieron de la FTV?

–Claro, lo mismo ocurrió con la mercadería. La FTV retira 100 mil kilos por mes de mercadería para el conurbano. A los 36 barrios de La Matanza que rompimos con D’Elía nos corresponden 20 mil kilos, pero hace dos meses que no nos dan nada. Estoy conteniendo a la gente que le quiere hacer una pueblada en su casa o en el galpón de San Justo donde tiene toda la comida.

–¿Y los planes?

–En La Matanza teníamos 2.400 planes de 150 pesos y a nosotros nos quedaron 1.100, pero él puede tocar una tecla y meter a 1.100 nuevos. En el Gobierno me dijeron que después del 25 de mayo hablamos. Nadie nos garantiza nada.

–¿D’Elía sigue viviendo en el barrio?

–Sí, con dos patrulleros que lo custodian en la puerta de su casa. Antes podía salir a caminar y todos lo saludaban. Hoy no puede. Él amenaza con que va a ir con 30 mil compañeros a Entre Ríos, pero no tiene a nadie. Treinta y seis de los cincuenta referentes barriales en La Matanza se vinieron conmigo. Otros seis distritos se abrieron. Les mandó a decir que no le pusieran FTV disidente así él podía seguir negociando con el Gobierno. Nosotros somos la FTV original, el trucho es él. Hoy a D’Elía sólo le queda el apellido. Por eso, hace tres semanas le dieron 10 mil planes para que reclutara soldados y así enfrentar a los del campo. Ladran sancho, señal que D’Elía recibe planes.

–¿Quién le dio planes?

–Alberto Fernández. D’Elía salió a defender al Gobierno cuando nosotros desde siempre defendimos a la Federación Agraria de Eduardo Buzzi. Su xenofobia le hace creer que en el campo está la oligarquía y que en Balcarce 50 está el pueblo. Me da vergüenza, veintidós años trabajando juntos y ahora anda de rodillas, como fuerza de choque del Gobierno, olvidándose de si los negros comen o no. Dijimos basta.

–¿Anda de rodillas por planes?

–Le dan kioscos políticos para que no salga a pegarle al Gobierno. Por ejemplo, le dieron una sucursal nueva de la ANSES en Virrey del Pino y puso de gerente a su hijo de 23 años y de tesorera a la hija, que ni es contadora. También colocó al otro hijo y a dos sobrinos más. Antes salió contra Blumberg, ahora contra el campo… Néstor lo llama para que diga lo que el Gobierno no puede, lo usan. Mucha gente me dice: “Sacate la venda, a D’Elía le están dando mucha plata”. Y creo que sí… D’Elía está haciendo caja.

 

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Fotos: Web
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