El juego de la crisis.


La debacle económica del mundo desarrollado no nos sorprende. Ni siquiera las medidas adoptadas. Hay regiones del mundo que han vivido reiteradas crisis internas que demolieron el poder de compra de su moneda y su actividad productiva. Detrás de esos procesos hubo intereses ocultos, políticos y económicos. Mientras la gente común lamentaba caer en la miseria, otros obtenían resultados inesperados.

En los negocios hay quienes ganan y quienes pierden. Podrán explicarnos detalladamente la terrible mala suerte de los norteamericanos en haber inflado su mercado inmobiliario desproporcionadamente, de haber prestado su plata sin respaldo, lo que le ocasionó la casi demolición de sus sistema financiero. Pero estas historias justificadas en términos técnicos no habla de quienes se benefician cada vez que algo tiembla o se rompe. Porque nada es tan azaroso, ni siquiera esta particular situación del mundo.

El sitio http://www.invertirol.com  transcribe un artículo de “La Tribuna Hispana” donde explica algo de todo esto.

De acuerdo con las leyes históricas del capitalismo, para que se produzca la concentración monopólica de la riqueza, debe generarse (a través de la competencia capitalista por el mercado y la rentabilidad ) un proceso de alta circulación de dinero y de ganancias, primero, y otro de retracción de ganancias con escasez del dinero circulante después.

O sea, deben haber “burbujas” y “crisis” financieras, donde unos pierden y otros ganan, y donde los monopolios más súper-concentrados del sistema capitalista se degluten y/o absorben a los menos concentrados (el pez grande se come al chico). Esta dinámica es la que ha posibilitado la existencia de bancos y trasnacionales (la mayoría abrumante con asiento en Wall Street) que facturan ganancias y tienen activos equivalentes a los presupuestos y al PBI de decenas de países juntos del llamado “mundo periférico” (los “mercados emergentes”). Pero, para que haya concentración monopólica capitalista en alta escala, ambos procesos, las “burbujas” y las “crisis”, deben estar controlados por el poder imperialista central, en este caso por medio de la Reserva Federal de EE.UU. y el dólar, la moneda patrón de las transacciones financieras y comerciales a escala global.

En resumen: Los bancos y fondos de inversión (incluidos los llamados “buitres”) que colocaron y ganaron sumas millonarias con los bonos subprime de la “burbuja hipotecaria” a escala global, y que ahora están comprando bonos y acciones devaluadas para hacer otro negociado financiero descomunal con la “crisis hipotecaria”, pertenecen (a través de infinitos vasos comunicantes) a los mismos grupos sionistas ultra-concentrados que controlan la Reserva Federal y el Tesoro de EE.UU. Esos grupos manejan información fidedigna y confidencial respecto de las decisiones de la Reserva Federal sobre el dólar y las tasas que luego utilizan para “comprar” o “vender” en el momento oportuno, generando, según más les convenga, las “burbujas” o las “crisis” en los mercados globales.

Además, la misma asociación (protegida por el anonimato de las sociedades anónimas) mantienen con las calificadoras de riesgo y los monopolios sionistas de la información financiera que (a través de los “pronósticos” y/o “rumores” echados a rodar por los garúes y analistas) lanzan operaciones de acción psicológica orientadas a promover “burbujas expansivas” o “crisis depresivas” en los mercados globales. La información preliminar de los movimientos y decisiones de la Reserva Federal, conforma la materia prima de estas gigantescas operaciones de robo a escala planetaria con la especulación financiera que realizan los grupos sionistas súper-concentrados que controlan los resortes básicos del poder económico en el Imperio locomotora del capitalismo.

¡Cómo cambiaste Wall Street!

Las voces que suenan parecen repetir palabras de nuestro pasado. Nacionalización, intervención, subsidios, garantía de depósitos, “el que puso un dólar tendrá un dólar”… Es aquí donde el pragmatismo alcanza su máximo nivel, donde se dan la mano el comunismo y el capitalismo, la izquierda y la derecha. Todo sea por sostener los negocios.

Cómo tirar la ideología por la ventana.

Sorprende escuchar por la cadena Bloomberg reproches como el que formuló el presidente de la comisión de finanzas, el congresista demócrata Henry Waxman: “¿Usted cree que las ganancias se la deben llevar los ejecutivos y las pérdidas deben ser socializadas?. Usted se llevó cerca de 500 millones de dólares y en cambio sus inversores y la gente que puso dinero en el banco, ahora están sin nada”. 

Frente al legislador estaba el CEO de Lehman Brothers(que desde 2000 embolsó u$s 480 millones de “sueldo”) Richard Fuld, el máximo responsable del primer gran banco sepultado por la crísis.

Pero nada ya puede sorprender. Los principios del capitalismo eran la bandera que seducía a los pueblos dominados del subdesarrollo, hasta que el propio sistema necesitó acomodar sus esquemas y todo lo que se escribió con la mano se borró con el codo.

El muy ortodoxo George W. Bush quiere nacionalizar parte de la banca norteamericana y nadie en su país sale a protestar por la excesiva intervención del estado en asuntos privados. La nacionalización de los bancos es un intento más para frenar la debacle de los mercados especulativos, después de haber intervenido sin éxito en el salvataje de otras instituciones privadas,  a las que, virtualmente “estatizó”, sin sonrojarse. No es para decir que el mercado financiero norteamericano se va a parecer al de Cuba, pero los modelos opuestos parecen mirarse con cariño.

Los contribuyentes norteamericanos, anesteciados por el boom del consumo y el nacionalismo exacerbado, no perciben que los ejecutivos de las corporaciones financieras en bancarrota siguen disfrutando de su riqueza e impunidad gracias al aporte estatal. Ya lo hemos visto en estos lados. Las grandes fortunas crecieron con las crisis, incluso los funcionarios públicos que debían conducir al país hacia un buen destino, no dudaron en hundir el barco y salvarse ellos con sus amigos. Esos ciclos nefastos permitieron rotar gobiernos, derrocar proyectos, aniquilar esperanzas. Es un juego donde las piezas son eliminadas del tablero sin ninguna contemplación. Donde los más pobres deben ser más pobres y los más ricos, más ricos.

Algo para ver.

 John Bird y John Fortuna pueden ser dos personajes de ficción, pero en medio de la sátira y la ironía, revelan detalles de un capitalismo lleno de parches e intereses oscuros. Un programa de la televisión norteamericana agregado a YouTube sobre la crisis que vive el mundo gracias a ellos, subtitulado en castellano:

Claudio Scabuzzo
La Terminal 

 

Artículo citado:
http://www.invertirol.com/index.php/Finanzas/Los-beneficiarios-de-las-burbujas-y-las-crisis.html
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. por q tiene q ser asi la vida despues habra crisis en el mundo bueno eso nadie sabe solo dios lo sabe

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