El default de la confianza.

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confianza

La tecnología que nos vincula y facilita nuestras vidas está permitiendo que nazcan nuevas conductas sociales. Lo que antes era condenado por las normas, hoy resulta habitual. La inventiva facilita la transgresión y se deshace un valor humano esencial: la confianza. Las sociedades que supimos construir la dejan de lado y aportan mayores indices de desconfianza colectiva. Ese valor ha quedado reducido a la nada y su ausencia genera las mayores diferencias entre las personas.

Un reportaje de la agencia Reuter indica el resultado de una encuesta: “un 65 por ciento consideró que el teléfono móvil facilita la comisión de una infidelidad, seguido por el correo electrónico”.

Infieles hubo siempre. Pero la modernidad nos permite acceder a ese mundo de placer secreto con demasiada facilidad. El progreso humano va camino a desarmar los delicados tejidos que unen a seres humanos y que generan tolerancia y respeto. Los afectos se ven confundidos por la gran atracción a la que estamos expuestos y esto debería originar nuevos estudios acerca del mundo que nos tocará vivir en el futuro.

Tanto la tecnología como la realidad que hemos construido, han hecho de la confianza algo inhallable. Dañar a quien nos quiere con un acto de traición o mirar a ese individuo con cara extraña porque creemos que es un delincuente tiene una misma raíz: haber perdido la confianza o jugar con la confianza que nos tienen. En todos los casos ese fragil valor humano queda destrozado y su recuperación es casi imposible. Volver de la desconfianza es sumamente complejo, y ninguna estamos dispuestos a revisar nuestros conceptos para permitir que vuelvan a afectarnos.

Confianza y responsabilidad.

Sergio Sinay publicó el 7/9/08 en la revista La Nacíón un puñado de reflexiones sobre la confianza y el amor:

Es imposible hablar de confianza sin mencionar la responsabilidad. Esta invoca la capacidad de responder por las propias acciones, actitudes y palabras. La responsabilidad se demuestra con actos, no con declaraciones ni juramentos. Y se expresa siempre ante otro ser humano. Cuando en un vínculo, o en una trama de vínculos, las personas actúan responsablemente (no culpan a otros por los efectos de sus acciones, no delegan las consecuencias, no niegan haber hecho lo que hicieron ni haber generado lo que generaron), se construye entre ellas un entramado de confianza. Las personas responsables (por lo que hacen y no por lo que dicen) son confiables.

“La confianza nunca es fruto de la teoría, porque nace de la experiencia y de la actuación”, recuerdan con claridad Jaume Soler y María Mercé Conangla en La ecología emocional. Nadie es confiable porque jure o prometa serlo. La confianza (como el amor) es una construcción, se edifica ladrillo a ladrillo, acto tras acto. No está en los vínculos como punto de partida, más allá de que tengamos el deseo o la intuición de confiar. Se trata, mejor, de un punto de llegada. Y es un punto de llegada convergente, que deviene real cuando arribamos juntos a él. Igual que el amor, o que el compromiso, la confianza no se construye con el deseo o la voluntad de una sola persona. Necesita de dos o de todos los que estén involucrados en un vínculo (de pareja, de familia, de fraternidad, de trabajo, social, político, etcétera).

No siempre lo que alguien traiciona es la confianza real. Muchas veces la defraudada es la ilusión de quien creía que el otro era confiable o deseaba que lo fuera, aunque dicha expectativa no resultara “fruto de la experiencia y la actuación”. También hay quienes destruyen un verdadero lazo de confianza. Eso no siempre es explicable: la psiquis y el corazón humanos son universos infinitos que contienen zonas misteriosas, y con ese misterio, con el propio y con el del otro, hay que vivir y convivir. Quien confía, con confianza certera, suele ser una persona que cree en sus propios recursos, que ha aprendido, a través de las experiencias vividas, a hacerse responsable de su vida, a generar lo que Fritz Perls, el padre de la terapia gestáltica (de quien se puede leer, entre otras obras, Sueños y existencia) denominó la capacidad de autoapoyo. Y quien malversa la confianza, acaso lo hace porque no confía en su propia capacidad para afrontar ante otro una situación difícil. Ese ser no es confiable para sí mismo. Confianza proviene del latín, confido, que significa “esperanza en la buena fe de alguien”. Su traición denuncia mala fe, y ésta nace de mentirse a uno mismo, porque quien actúa de mala fe sabe siempre lo que hace.

Te amo ¿Y?

Estamos en una era donde decir “te amo” puede significar mucho menos de lo que se cree. Esa búsqueda del amor se encuentra plagada de confusos mensajes que intentan poner el término en una supercialidad absoluta.

Esa intepretación de que “el amor no existe”, es el resultado de experiencias vacias que jamás llegan a encontrar sentido en la vida de los protagonistas. “Hacer el amor” no es más que un acto sexual y ya no tiene esa carga de emociones que hacían de esa frase algo trascendente.

¿Que sociedad nos tocará en el futuro con tantos sentimientos devaluados?.  ¿Que nos sucederá cuando no tengamos confianza, responsabilidad y amor?.

 

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Fuentes consultadas:
http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/01/22/2009/01/22/noticia_0001.html 
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1045702
Imagen principal:
Escultura de Lorenzo Quinn (año 2002).
Vale la pena leer lo que escribió sobre la misma:
El sentimiento mas maravilloso y la mayor responsabilidad, es la de saber que alguien tiene completa confianza en ti. Aquel sentimiento total de abandono en tus manos. Es un honor que te den la confianza de llevar en tus manos los sentimientos de alguien. Este poderoso vínculo nunca debería romperse, pues puede hacer que se desmorone una montaña en un instante. Trabajo constantemente para ganarme la confianza absoluta de mis hijos. Tienen que saber que el amor de su padre es incondicional, pero también deben entender que, como todo lo que une a las personas, ese amor es un viaje que debemos recorrer juntos para que nunca nos lleve por el camino equivocado. Por naturaleza soy optimista, sé que somos humanos y que cometemos errores, que laconfianza implica fe, así que si alguien era y se da cuenta de su error,debemos poner toda nuestra fe para que pueda reconstruir la montaña de la confianza. 
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Claudio Scabuzzo dice:

    Hola. Contesto tu pregunta: se encuentra en 800 visitas actualmente. Se ha estabilizado allí. Gracias.

    Me gusta

  2. delmundo42 dice:

    en promedio, cuantas visitas recibe tu log al dia?

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