Los niños de laboratorio.


rostro niño

En Argentina, experimentaron una vacuna contra el neumococo  sobre una población indefensa, violando normas éticas y legales. Una denuncia periodística abrió la investigación que concluyó con una multa millonaria a los responsables de la aplicación. El veredicto oficial no habla de la calidad de la vacuna (que ya estaría a punto de aprobarse) y  de las muertes que supuestamente provocó. Las corporaciones farmacéuticas necesitan probar sus medicinas en esta parte del mundo.

gsk

El caso involucra al laboratorio GlaxoSmithKline y a los investigadores Miguel Tregnaghi y Enrique Smith.  Este trabajo científico se ha desarrollado en varios países de Latinoamérica, donde la pobreza y la ignorancia permite emprender estos negocios que toman a los humanos como conejillos de indias. Argentina no es la excepción.

¿Y los bebés fallecidos?

vacuna experimento santiago del estero Pero la historia empieza con olor a muerte. En el año 2007 la experimentación de esta nueva vacuna contra el neumococo fue la sospecha sobre la muerte de 14 bebés en el norte argentino: dos en San Juan, cinco en Mendoza y siete en Santiago del Estero, donde más del 34 por ciento de la población vive bajo el umbral de pobreza.

En Santiago del Estero se aprovechan de madres pobres a quienes no les dicen que sus hijos van a ser sometidos a un experimento, las hacen firmar sin leer e incluso las amenazan si quieren abandonar el estudio”, denunció el presidente de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de Argentina (Fesprosa), Jorge Yabkowski.

vacuna Estos laboratorios, al experimentar en humanos, consideran los protocolos como secreto, de modo que ni siquiera a pedido del juez revelan detalles de las investigaciones. Si un paciente queda grave, no hay cómo averiguar qué y cuánto le dieron para salvar su vida, lo que constituye un abuso criminal.

Julieta Ovejero, tía de un niño fallecido en Santiago del Estero, indicó que su hermano recibió la visita de agentes sanitarios que prometieron beneficios médicos para el bebé si se incorporaba al estudio y ofrecieron “dinero para callar” sus denuncias. “Cuando llevamos al bebé al hospital con neumonía, antes de que muera, dijeron que no podían atenderlo porque era paciente del protocolo y tenía que esperar al doctor del programa”, para el cual “nunca le hicieron estudios previos”, denunció.

El diario Clarín dio a conocer una resolución de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica con las multas por los procedimientos incorrectos. Dicha resolución no mereció una notificación a los medios y a la población a través de comunicados de prensa, ni declaraciones de funcionarios. El poder de las multinacionales de los medicamentos provoca anestesia.

Así lo publica Clarín el 12 de julio de 2009:

Un millón de pesos es la multa que acaba de imponerle el Gobierno a los responsables del estudio Compas, que prueba una vacuna contra el neumococo en casi 14.000 niños de Santiago del Estero, Mendoza y San Juan.Los motivos son la mala calidad de la información que se les dio a los padres sobre el alcance y los riesgos del experimento, el incumplimiento de los criterios de selección de pacientes con antecedentes de enfermedades, la falta de documentación de padres que aceptaron la participación de sus hijos, la debilidad de los controles internos y desvíos en materia de Buenas Prácticas en Investigación Clínica.

El caso de los ensayos fue descubierto por Clarín a fines de 2007, luego de entrevistar a padres de niños reclutados en Santiago del Estero. Salió a la luz que varios eran analfabetos y no comprendían los términos científicos contenidos en las 13 páginas del consentimiento informado, que es el formulario donde se acepta la inclusión de los niños. Tampoco se enteraban cabalmente de los peligros potenciales que encerraba el estudio, según los testimonios recogidos entonces. Por incorporar, monitorear y seguir durante 3 años la evolución de los niños, se pagan 350 dólares por cada caso a los médicos que llevan el estudio.

El caso de Azul: de animales a humanos.

rabia_bovina Hace 20 años la revista Humor, con la firma de Horacio Verbitsky, denunciaba una operación científica irregular en la campiña de Azul, provincia de Buenos Aires.

Se estaba ensayando una nueva vacuna contra la rabia bovina que utilizaba un virus genéticamente modificado, denominado vaccinia-rabia.

En el experimento estuvieron involucrados la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a través del Centro Panamericano de Zoonosis de Argentina (CEPANZO) y el prestigioso Instituto Wistar de Filadelfia, el más antiguo en investigación biomédica de Estados Unidos.

Vaccinia-rabia fue fabricado por los laboratorios Mérieux de Francia y por el instituto Wistar. Mediante técnicas de clonado y secuenciación de ADN, se identificaron los genes que codifican las proteínas estructurales del virus rábico y se logró insertar el gen que codificaba una glucoproteina viral en el virus vaccinia. Se decidió probar su efectividad inmunizante sin inactivarlo para aprovechar su potencial multiplicación en sujetos susceptibles. Tenía la ventaja de hacer factible su distribución en cebos que pudiesen ser consumidos por animales silvestres, y así inmunizarlos contra la rabia. Aun sabiendo que el virus variólico modificado era un agente exótico potencialmente peligroso, máxime cuando se estaba en los inicios de la investigación de transgénicos, se decidió probarlo a campo en Argentina sin pedir autorización al Servicio Nacional de Sanidad Animal de este país.

ordeñe tambo Una veintena de vacas lecheras fueron inoculadas con la vacuna experimental, y otras con otra vacuna. Los trabajadores rurales, sin su autorización, participaron del experimento, pero no fueron los únicos. Le leche obtenida se vendió en la zona, portando esos virus de comportamiento incierto.

Del contagio de esos trabajadores  y consumidores se comprobaba la virulencia del mal. Sin embargo no realizaron estudios de sangre de esas personas.

El escándalo

El experimento se llevó adelante en secreto. El virus modificado llegó a Argentina en maleta diplomática. No se avisó sobre el mismo al gobierno argentino, al Servicio de Sanidad Animal (SENASA) ni a ninguna repartición oficial. Aparentemente, tampoco la OPS había sido notificada. Su representante oficial en la Argentina dijo desconocer lo de Azul. Los peones ignoraban la índole del experimento en el que participaban y sus posibles peligros. Ningún Comité de Bioética argentino examinó el protocolo. No existió fórmula de consentimiento informado.

El experimento iba a durar de julio a diciembre de 1986 pero el secreto fue develado en septiembre cuando un investigador argentino que trabajaba en Wistar, enterado y preocupado por las consecuencias de lo que se estaba haciendo en su país, lo hizo público. Como consecuencia directa fue despedido de su trabajo.

El gobierno argentino inició la investigación. La comisión oficial que inspeccionó la zona, integrada por científicos y técnicos del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y de la Secretaría de Salud Pública, informó que las condiciones de descuido imperantes en el lugar eran alarmantes. Las experiencias se habían realizado en sitios abiertos donde ratas, perros, zorros, conejos y otros animales silvestres y domésticos tuvieron amplias oportunidades de contacto con las vacas infectadas y, por lo tanto, con el nuevo virus. Se había permitido que los peones consumieran la leche ordeñada y que vendiesen el excedente en la ciudad de Azul.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería y el Ministerio de Salud y Acción Social argentinos suspendieron el experimento de inmediato y resolvieron brindar protección sanitaria a las personas involucradas. Cabe puntualizar que tres de los cuatro peones encargados de las vacas inoculadas con vaccinia-rabia desarrollaron anticuerpos contra la rabia como consecuencia de su contacto con los animales inoculados. Tres meses después de iniciado el experimento y tres antes de lo previsto en los protocolos, las vacas fueron sacrificadas previa toma de muestras de sangre y tejidos para análisis y estudio.

Ante el escándalo hecho público por la prensa nacional e internacional, las autoridades del CEPANZO adujeron la existencia de convenios generales entre la OPS y la Argentina que, en su opinión, servían de marco legal para la experiencia. Hilary Koprowski, responsable de la investigación por el instituto Wistar, afirmó que el experimento no había sido secreto, que no se habían entendido las motivaciones del mismo, que se había llevado a cabo en Argentina no para eludir las regulaciones existentes en Estados Unidos sino para ayudar a aquel país en donde la rabia bovina era un grave problema económico.

Nunca sabremos cuantas experiencias de este tipo se instalan en esta Argentina descuidada. Se me presenta ahora la sospecha de medicamentos que llegan a nuestras manos sin los controles necesarios y   tratamientos que pueden ser parte de un estudio secreto.  Hay muchos intereses en juego, corporaciones que cosechan millones con sus productos y autoridades dispuestas a “dejar hacer”.

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Fuentes consultadas:
http://www.clarin.com/diario/2009/07/12/um/m-01957036.htm
http://www.connuestroperu.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2692&Itemid=54
http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/index-2008-03-26.html
http://www.cimero.org.ar/verrevista.php?i=7
Imagen principal: http://www.argenpress.info/2009_06_08_archive.html
Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

Deja un comentario y participa del debate....

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s