La rebelión de Atlas.

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impuestos
¿Que ocurriría si los ciudadanos trabajadores, cumplidores de sus obligaciones fiscales, emprendedores, pensadores de un país mejor e invisibles víctimas de un sistema que no duda en apropiarse de su esfuerzo, decidieran declararse en huelga, no hacer nada ni pagar más impuestos?. Indudablemente el estado argentino caería en pedazos, porque son el combustible de sus enormes recursos, extraído de las capas más laboriosas y menos conflictivas de nuestra sociedad.

La democracia es dos lobos y una oveja votando sobre que se va a comer.
La Libertad es la oveja, armada, impugnando el resultado.
Benjamin Franklin

Quienes son independientes, pequeños y medianos, y desarrollan su tarea lejos del subsidio estatal o del empleo público, conocen muy bien el término “mi socio es el estado“. Demás está decir que la enorme cantidad de exigencias y tributos que envuelve cualquier emprendimiento lo hacen sumamente frágil ante los vaivenes políticos y sociales de la Argentina. Como un castillo de naipes, miles de proyectos independientes quedan pisoteados por los caprichos de nuestros gobernantes, sus cuentas deficitarias y sus ambiciones desmedidas.

corrupcionSin embargo otros llegan a los grandes negocios de la mano del poder con la garantía de una mayor rentabilidad que el resto de los mortales. Pero a la mayoría, aquel que no amasó una fortuna dudosa o que no son proveedores ni concesionarios del estado, alcanzar su meta es, a veces, imposible.  El estado, en todos sus niveles,  no solo deducirá parte de su ganancia sino de sus ventas y si tiene empleados, retendrá parte de sus salarios. Tendrá que pagar por trabajar y dar trabajo, y será visto como un oligarca, en el mejor de los sentidos.

Semejante apropiación no se justifica cuando ese mismo emprendedor debe afrontar las situaciones generadas por un estado ausente: justicia ineficiente, inseguridad elevada, servicios pésimos… Es así como muchos sueños quedan en el camino o sobreviven con la voluntad indeclinable de quién insiste en luchar contra la tormenta. Esa masa invisible no cortan rutas, ni se movilizan, ni siquiera suspenden su tarea para protestar, porque no pueden dejar de trabajar.

¿Que pasaría si esta gente decidiera bajar sus brazos, cerrar sus negocios o fábricas, salir de sus escritorios y de sus estudios  en reclamo de un mejor trato por parte del estado?. El tema no es nuevo, fue la inspiración de una obra literia.

Si bien este planteo puede tener un debate ideológico, quiero tomarlo con la realidad de un país cuyo discurso oficial excluye a aquellos que trabajan diariamente en su propio emprendimiento, los que los transforma en espectadores de una realidad ajena a su ideosincracia y principios.

Atlas se encogió de hombros.

randEn 1957 se publica en Estados Unidos una novela que llevó el título en español “La rebelión de Atlas”, obra de la escritora y filósofa rusa-norteamericana Ayn Rand. Es una obra inmensa, con más de 1000 páginas y es una de las novelas más largas.

La Wikipedia nos ofrece una interesante síntesis de su argumento.

El libro narra la decadencia de los Estados Unidos como consecuencia del excesivo intervencionismo del gobierno. El libro divide la fibra social de Estados Unidos en dos clases: la de los saqueadores y la de los no–saqueadores. Los saqueadores están dirigidos por clase política, que piensa que toda actividad económica debe estar regulada y sometida a una fuerte imposición fiscal. Los no-saqueadores son hombres emprendedores, aquellos dirigentes políticos, religiosos y sindicalistas, los capitanes de empresa y los intelectuales que piensan que la solución está justamente en todo lo contrario. Entre ellos, y más en concreto, de los patronos, surge un movimiento de protesta que se concreta en una huelga de empresarios acompañada de sabotajes y desapariciones de empresarios y emprendedores, que desaparecen misteriosamente. El líder de este movimiento es John Galt, a la vez un filósofo y científico. Galt, desde su escondite en las montañas, da órdenes, sugiere iniciativas y mueve todos los hilos. junto con él se refugian los principales empresarios. Durante el tiempo que dura la huelga y la desaparición de los empresarios, el sistema americano se va hundiendo bajo el peso del cada vez más opresivo intervencionismo estatal. La obra termina cuando los empresarios deciden abandonar su escondite de las Montañas Rocosas y regresan a Wall Street y a los centros de decisión; marchan encabezados por el dólar, símbolo que Galt ha elegido como símbolo de su particular rebelión.

Más crisis, mas impuestos.

indicadores-godinaEl sitio Diario Política  indica que en la Argentina, la recaudación se genera a través de una gran cantidad de impuestos, administrados de manera superpuesta por los tres niveles de gobierno, donde la mayoría se aplica a los mismos contribuyentes por los mismos hechos imponibles”, según  un informe del Instituto de Desarrollo Social (Idesa).

Y agrega: “Como agravante, se apela a impuestos poco usados o directamente no utilizados en los países más desarrollados, debido a sus impactos distorsivos. En esta categoría entran los impuestos al trabajo, al cheque, a la ganancia mínima presunta, a los combustibles, los impuestos internos, los aranceles a la importación de insumos, los derechos de exportación y los impuestos a los ingresos brutos y las tasas municipales”.

Según Idesa, los impuestos más neutrales (como el impuesto a las ganancias) ejercen presión sobre el 13% del Producto, es decir, generan sólo el 40% de la recaudación total. Pero el resto de los impuestos generan una presión de 18% del PBI, siendo “los más importantes por sus impactos distorsivos los impuestos al trabajo (5,1%), las retenciones (3,5%), al cheque (1,9%) y el impuesto a los ingresos brutos (3,2%)”.

“Los datos confirman que se ha alcanzado un nivel de presión tributaria muy alto basado en impuestos altamente distorsivos”, dice la investigación.

Los impuestos vuelven a la comunidad.

Eso es lo que nos han hecho creer, pero no. Vuelve en mayores exigencias, en temores, en incertidumbre y en desilusión. Pero seguimos pagando, para que una clase política se mantenga en el poder, una multitud de empleados públicos generen el gasto necesario y el bienestar sea el privilegio de unos pocos.

Claudio Scabuzzo
La Terminal

 

Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/La_rebeli%C3%B3n_de_Atlas
http://www.objetivismo.com/
http://www.diariopolitica.com/foro/presion_impositiva_del_gobierno_vuelve_recaer_sobre_los_que_menos_tienen_noticias_4827.html
Última ilustración:  Fernando Cyanalcien http://cyanalcien.wordpress.com/2009/04/08/tortura-infinita/
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