Rosario, 1969.


La mayor rebelión social de la Argentina sucedió en Rosario, en  1969. Eclipsada por el “cordobazo”, el llamado “rosariazo” aglutinó a todas fuerzas democráticas, entidades gremiales y profesionales, estudiantes y sacerdotes tercermundistas. Fueron dos alzamientos civiles en un año de alta intensidad, de grandes disturbios, de “guerras urbanas”. 250 mil rosarinos salieron a las calles.  No se toleraba más la represión, la muerte de inocentes, la injusticia. Se trató de un desborde social provocado por la  dictadura del general Juan Carlos Onganía.

En ese tiempo muchas familias dejaron de ver por televisión “La Familia Falcón”, el éxito de Hugo Moser auspiciado por el Ford Falcon. Estaban atentos a la radio, a lo que contaban quienes iban y venían.

Detonaban explosiones lejanas, tiros que  presagiaban sangre,  pasaban las unidades militares y policiales a toda marcha ululando sus sirenas. Los troles y ómnibus quemados estaban humeando en las calles.

 El ejército y la policía controlaba los autos que circulaban, pedían papeles nerviosos y que se mantenga la luz de habitáculo prendida. Todos eran sospechosos. La ciudad estaba alzada. Yo tenía 5 años y recuerdo los gritos de mi mamá para que nos quedemos quietos mientras un fusil era apoyado en la ventanilla del conductor para ver quienes estaban adentro del auto. Veía los vehículos incendiados y sentía temor. No comprendía lo que pasaba.

Esas calles las transito hoy sin imaginar su historia negra. Fueron el soporte de una rebelión que no contuvo a las clases más desposeidas, sino a trabajadores, profesionales y estudiantes. Uno fue en el centro, el otro alcanzó los barrios.  Pedían democracia, paz y justicia, y el fin del onganiato.

Durante la llamada  ”Revolución Argentina”, slogan de la dictadura de Onganía, el Ejército interviene militarmente sólo tres universidades nacionales: La Plata,Tucumán y Litoral, en sus sedes de Rosario y Santa Fe.  La persecución de profesores y alumnos opuestos a la política oficial  nutrió el malestar que creció  con otras situaciones nacidas en un estado totalitario.

Durante mayo de 1969 la tensión social era generalizada.  Incidentes en Tucumán durante una protesta de trabajadores azucarero y  manifestaciones en la ciudad de Córdoba que reclamaban a reinstauración del  descanso sabático (el sábado inglés, vigente desde la década del ’20).

En Córdoba 3.500 obreros que estaban reunidos en una asamblea se enfrentaron con la policía, lo que desembocó en un total de 11 heridos y 26 detenidos. También en Corrientes los reclamos no fueron menores cuando los estudiantes universitarios protestaron contra el anuncio de un aumento del 500% en los precios del comedor universitario. En todos hubo represión y en Corrientes cae muerto el estudiante Juan José Cabral.

Los estudiantes rosarinos encabezaron sus protestas por el exceso de violencia oficial, pero para el gobierno de facto la responsabilidad de todo era de la izquierda. Sin embargo el arco político consideró legítima la protesta.

Los hechos de mayo de 1969 no fueron los únicos en Rosario, luego tuvo su réplica el 7 de setiembre del mismo año cuando se inician nuevas movilizaciones, enmarcadas en paros generales en toda la región industrial. Las refriegas que se extendieron a los barrios se prolongó durante 10 días.

 El primer rosariazo.

Así lo cuenta Beba C.Balvé,  directora de CICSO-Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales:

 En Rosario, durante 1968, se producen dos hechos: 1) Un conflicto entre jueces, constitucionalistas de Rosario, que consideraban inconstitucional el Acta de la Revolución Argentina, organizan un acto contando con el apoyo de jueces, abogados y estudiantes, los que fueron reprimidos por la policía y finalmente es intervenido el Poder Judicial por el gobierno nacional; 2) Treinta sacerdotes con parroquias en barrios obreros de Rosario, Cañada de Gómez y sur de la Provincia de Santa Fe, mantienen un conflicto con el Obispo de Rosario Monseñor Bolatti, por su falta de sensibilidad ante las cuestiones sociales y por haberse apartado de la gestión del II Concilio Vaticano y de la Encíclica Populorúm Progressio. A partir de aquí se desencadena una serie de acciones en apoyo y solidaridad con los sacerdotes renunciantes.

Clérigos, laicos y dirigentes en general organizan movilizaciones, las que alcanzan a reunir cerca de 3000 personas. Finalmente, envían un documento al Obispo solicitándole una entrevista. Y el día fijado con el Obispado, en lugar de encontrar al Obispo se encuentran con el Comando Radioeléctrico de la Policía de Rosario.

A la par que se desarrolla este conflicto al interior de la Iglesia y en relación con el exterior de esa institución, distintas personas sensibilizadas con los problemas sociales, ocupan distintas vicarías en el interior de la provincia de Santa Fe. Las movilizaciones en Rosario continúan y, en los distintos encuentros con la policía se desarrollan enfrentamientos con luchas en las calles, que incluye la utilización de barricadas registrándose heridos de bala de ambos bandos. El martes 22 de julio en la ciudad de Cañada de Gómez, en adhesión a los sacerdotes renunciantes y en repudio a la política del Obispo Bolatti, se lleva a cabo un paro general local organizado por el movimiento obrero al que adhiere el comercio local y entre las formas de lucha se ocupan las Iglesias. A partir de aquí emerge lo que después se denomina Curas del Tercer Mundo.

El 15 de mayo de 1969, estudiantes de la Universidad del Nordeste se movilizan en oposición a la privatización del comedor estudiantil. Se activa toda la ciudad de Resistencia: la Iglesia ofrece lugares para abrir comedores, los comerciantes colaboran con víveres y la CGT local adhiere.

La Universidad del Nordeste enlaza las ciudades de Resistencia y Corrientes y, una movilización con apoyo de la Iglesia y de profesionales en Corrientes y, autorizada por la policía, es violentamente reprimida y cae asesinado el estudiante Cabral.

Anteriormente, el 1 de mayo, en un acto homenaje al Día del Trabajo, la policía en Rosario cerca todo el centro de la ciudad para impedir que este se lleve a cabo, mientras cincuenta jóvenes identificados con el Movimiento de Acción Revolucionaria realizan actos relámpagos en la zona de Arroyito entonando consignas de adhesión a la CGT.

El 17 de mayo el diario La Capital critica duramente los “episodios” de Corrientes. También la Unión Nacional Reformista Franja Morada y el Partido Reformista Franja Morada, manifiestan “repudio e indignación por la muerte del estudiante Cabral en manos de la policía”; el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas; el Frente Estudiantil Nacional (FEN); ARAU, de Ciencias,Ingeniería y Arquitectura; ALVER(Ciencias Económicas) LAU (Filosofía y Letras) LANU(Derecho) LAM(Medicina) y ANES(Estudiantes secundarios) emiten un comunicado donde rechazan “ la violenta agresión policial a los estudiantes de Corrientes” y más adelante agregan “…bregar por el logro de una auténtica justicia tanto en nuestras casas de estudios como en el resto de la sociedad”.

Ese día los estudiantes de Rosario, que no cuentan con un lugar de reunión, dado que el Rector clausura la Universidad el 16, se dan cita en el comedor universitario, instalado en pleno centro de la ciudad. Por la mañana se suceden actos relámpago en distintas arterias del centro, siendo arrojadas bombas de tipo molotov y volantes con las posiciones de los grupos que manifiestan. Sus estribillos fueron: “Asesinos, asesinos”, “Juan José Cabral, te vamos a vengar”, “Acción, acción para la Liberación”.

Exactamente a las 12:15 horas, los estudiantes desde el comedor emprenden nuevas acciones. Las fuerzas policiales que custodian el lugar muestran sus armas de fuego. Los estudiantes les arrojan piedras y otros elementos mientras otros tiran piedras contra el frente del Banco Transatlántico y la Bolsa de Comercio. Paralelamente en el Comedor Universitario se improvisa un acto donde se arenga por “la unidad obrera estudiantil”.

Una columna estudiantil llega hasta la calle Córdoba intentando bajar hasta Entre Ríos; allí mismo un coche policial a la carrera entra por Córdoba haciendo disparos al aire. Instantes después se escuchan nuevos disparos y un grito desgarrador. El oficial Lescano, apuntó con su pistola sobre la cabeza de un estudiante hiriéndolo de muerte. A las 19.30 horas, muere el estudiante herido, Adolfo Bello. Los estudiantes intentan reagruparse frente al Hospital Central Municipal. La represión policial disuelve a los grupos que se reagrupan incesantemente, gritando “…Asesinos, ustedes también son pueblo”, “…Luchamos porque queremos que también sus hijos puedan ir a la Universidad”.

Conocida la muerte del estudiante Bello, los estudiantes se reúnen en el local de la CGT y resuelven: “1) repudiar la violenta agresión policial con que la dictadura de los monopolios responde a las exigencias de los estudiantes y el pueblo argentino, que concluyeron con el asesinato de tres estudiantes, otros cuatro desaparecidos y decenas de heridos en Corrientes, y hoy, en Rosario, con el asesinato de Adolfo Ramón Bello, y gran cantidad de heridos, varios de ellos de bala, como también la brutal represión a las movilizaciones estudiantiles y populares desarrolladas en todo el país;2) convocar a todos los organismos representativos de Rosario a expresar en forma activa su solidaridad y protesta frente a los hechos acaecidos, coordinando acciones que posibiliten canalizar en forma masiva el repudio del pueblo;3)hacer un llamamiento en particular a la CGT de los Argentinos y demás nucleamientos obreros al respecto;4) convocar a los estudiantes a concurrir el día lunes a sus respectivas facultades aún cuando la intervención universitaria apele al asueto como maniobra;5) convocar a un paro general universitario el día 20, coordinado a nivel nacional y6) invitar a los distintos sectores de la población de Rosario a convocar la realización de una marcha popular de protesta el próximo miércoles 21.”

Mientras tanto y paralelamente se llevaban a cabo huelgas de distintos gremios de Rosario, tanto los adheridos a la CGT de los Argentinos como a la CGT de Azopardo y el día 22 se declara una huelga general para el día 23 lográndose unificar la CGT. Conviene aclarar que, después del Congreso de 1968 lo que diferenciaba al movimiento obrero era la siguiente consigna: “Primero lucha y después unidad”(CGTA) ó “Primero unidad y luego lucha”(CGT Azopardo).

Ya el día 20 un Plenario de gremios adheridos resuelve pedir el cese de la intervención a la Universidad (1966) y el cese de la intervención al Poder Judicial de Rosario (1968.)

A la marcha programada por los estudiantes adhieren también distintos partidos políticos: el Bloque de Agrupaciones Peronistas, el Movimiento Peronista de Rosario, las “62 organizaciones” y los grupos estudiantiles FURN, JUP, UEL, UNE, La Unión Cívica Radical, Partido Demócrata Progresista, Partido Socialista, Partido Comunista, la CGT de Villa Constitución y otros. Los profesionales: médicos, ingenieros, escribanos, contadores, agrimensores etc.

El día 20 viaja el Rector de la Universidad de Rosario a Capital Federal citado por el Ministro del Interior Borda para analizar los últimos acontecimientos y, ese mismo día, los estudiantes universitarios y secundarios de todo el país, incluido Rosario llevan a cabo el paro general.

Se prepara la Marcha del Silencio para el día 21, hasta ese momento prohibida por la policía mientras comienzan a funcionar las “ollas populares” en el local de la CGT.

Un grupo de sacerdotes identificados como tercermundistas adhieren a la lucha estudiantil y, en una declaración sobre el momento actual, hacen referencia a distintos postulados que surgen de la reunión del Episcopado argentino del 30 de abril de 1969 y la reunión de Obispos de Medellín. Denuncian la represión a los distintos reclamos que surgen del campo estudiantil, laboral y popular, a las manifestaciones de Tucumán, Norte de Santa Fe, inundados y jubilados de Rosario. Sobre la policía expresa que estos “…son parte castigada del pueblo, mal remunerada y crónicamente desamparada, convertidos en mano ejecutoria de la injusticia legalizada…invitan a plegarse al proceso de liberación. Finalmente invitan a todos los sacerdotes, de abstenerse a participar públicamente en los actos oficiales del 25 de mayo adhiriendo a la Marcha del Silencio”.

La Asociación Empresaria de Rosario y sus Cámaras adheridas invitan a cerrar las puertas a partir de las 18 horas del 21 de mayo “como acto institucional y como expresión de pesar ante los graves hechos que han enlutado a la ciudad”. Y la Junta Departamental de la Comisión Pro-Retorno de Perón hace un llamado a todos “….a la unidad combativa de todos los sectores del movimiento obrero en torno a las banderas de la independencia económica, la justicia social y la soberanía política…” y el Partido Demócrata Conservador advierte que”…nuestro silencio anterior no ha significado complicidad, sino expectación, creyendo contribuir de esa forma al logro de los altos intereses de la Nación”.

Hasta aquí la mayoría de los sectores sociales fijaron su posición. Es este ciclo de luchas que cubre un período que abarca del 16 al 21 de mayo, el estudiantado es quien acaudilla el bloque de oposición a la política de gobierno.

La marcha del silencio

La concentración está prevista para las 18 horas. El lugar: la Plaza 25 de mayo. El intento es llegar a la Galería Melipal donde cayera muerto el día 16 el estudiante Bello y aproximarse al local de la CGT, sito en la calle Córdoba donde inicialmente se había invitado a Raimundo Ongaro a dar una conferencia y este desistió viajar a Rosario porque corría riesgo de ser detenido.

La Plaza se había convertido en un fortín por la policía e impenetrable para los manifestantes. La ciudad en el perímetro que va desde Mendoza a Urquiza, Boulevar Oroño a Buenos Aires, está fuertemente custodiada por un vasto operativo de seguridad compuesto por: el Escuadrón de Caballería, soldados de Infantería, Unidades del Comando Radioeléctrico, carros de asalto, camiones hidrantes y cientos de agentes de civil y uniformados.

A las 18 horas los manifestantes se encuentran en los alrededores de la Plaza 25 de mayo. La policía mediante megáfonos ordena dispersar y ante la desobediencia ataca. Este es uno de los primeros enfrentamientos entre ambas fuerzas y a partir de aquí, comienzan las acciones de constante ataque y repliegue del estudiantado que se desarrollarán durante cinco horas. Hacia las 22 horas los manifestantes avanzan hacia el local de la CGT ubicado a escasos metros de las emisoras radiales LT8 y LT3; de la Jefatura de Policía; el Cuerpo Central de Bomberos y del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército. Los enfrentamientos se van sucediendo en distintos puntos, los grupos se desarman y vuelven a rearmarse constantemente, lo que hizo decir en grandes titulares de los diarios de esos días “Guerrilla en Rosario”, “Primer antecedente de guerrilla urbana en Rosario”,etc.etc.

Los enfrentamientos se suceden a lo largo de horas, lográndose superar a esta fuerza armada debiendo ser reforzada en la madrugada del día 22 y reemplazada finalmente por la Gendarmería que toma a su cargo el control de la ciudad. La Gendarmería es reforzada por efectivos de la Policía Federal llegados desde Buenos Aires y finalmente, toma el control total de Seguridad el Ejército al mando del Comandante del II Cuerpo, General Roberto Aníbal Fonseca.

Los combates los libran fundamentalmente estudiantes secundarios, hecho inédito en manifestaciones estudiantiles anteriores y que le otorga y le da un sentido especial a la fuerza movilizada en acción de enfrentamiento. Los estudiantes comienzan a quemar papeles, los vecinos desde los balcones gritan a la policía “asesinos”, arrojando papeles y toda clase de materiales para provocar el fuego. Luego comienzan a levantar barricadas viéndose a cientos de estudiantes ir y venir cargando materiales y trayendo piedras, maderas y se valían de las clásicas carretillas que usan los albañiles de la construcción. A las 21 y 20 horas los estudiantes ya han ganado terreno, obligando a las fuerzas represivas al repliegue. En esos momentos ya se habían incendiado trolleybuses, quedando la ciudad sin este tipo de transporte. Las barricadas impedían el paso de las fuerzas policiales y los estudiantes marchan hacia la CGT. Cuando la marcha pasa por el frente de la emisora LT8 unos tiran piedras y palos contra el frente del edificio, otros tratan de calmar los ánimos no pudiendo evitar que entren al local. Se proponen transmitir una proclama revolucionaria y el intento fracasa. Se escuchan detonaciones de armas de fuego y se ve caer a un joven bañado en sangre.

Entre las 18 y 23 horas, espacio de tiempo en que se dan los mayores enfrentamientos entre manifestantes y policías, no se registran detenidos. Estas cinco horas son de batalla, combate callejero. Esto es importante comparándolo con otros hechos similares que se iban dando en otros puntos del país por ejemplo, Capital Federal. Allí la cantidad de detenidos es numerosa pero, no había combate, por lo tanto las fuerzas represivas tenían espacio para tomar detenidos. Aquí sólo se registran en el espacio de cinco horas, muertos y heridos entre ambos mandos. Algunos de suma gravedad dentro de las fuerzas policiales.

El estudiantado rosarino en el combate callejero triunfa, obligando a la policía y a la fuerza de seguridad a reconocer su fracaso militar replegándose a los cuarteles.

El estudiante caído es Luis Norberto Blanco, joven de 15 años de edad, ayudante metalúrgico

El enfrentamiento del día 21 y la huelga general decretada por la CGT Unificada para el día 23 motivaron al General Fonseca Comandante del Segundo Cuerpo de Ejército a declarar a Rosario Zona de Emergencia. Era la primera vez después de la guerra civil librada en Rosario en 1955 que debía tomarse una medida como ésta.

La ciudad de Rosario es ocupada militarmente, se dictan 14 bandos y comunicaciones militares y se anuncia la pena de muerte, mediante la formación de Consejos de Guerra, nombrando un Tribunal Militar presidido por el Tte. Cnel.Ledesma. Este pidió ser relevado de su cargo porque” en mis funciones no entra juzgar personas honestas”. Fonseca le respondió: “ Usted Teniente Coronel tiene dos caminos, o preside el Tribunal o se pega un tiro”. El Tne. Cnel. Ledesma fue intervenido quirúrgicamente por una bala que penetró su cabeza con orificio de entrada en el entrecejo.

El Tribunal Militar iniciará el juzgamiento de los delitos de “hurto, robo, daño, incendio, y otros estragos, como ser delitos contra la seguridad de los medios de transporte y comunicaciones, ataque a personal militar o de las fuerzas de seguridad, serán juzgados por la justicia militar a cargo de los Consejos de Guerra Especiales. Tal medida está fundamentada como actitud de preservación de los bienes materiales y espirituales puestos en peligro por obra de los elementos “extremistas”.

Los días 22 y 23 con el inicio de la huelga general se realizan manifestaciones relámpago en el centro de la ciudad. Los manifestantes atacan a patrulleros policiales, estos responden con gases lacrimógenos y, mientras la policía custodia el centro, desde los techos de algunos edificios es atacada, siendo repelido el ataque por los efectivos policiales. Estos hechos que se encuentran en el marco de una huelga general de la CGT Unificada, el Ejército por medio de un Bando Militar, los conceptualiza como subversivos.

A las 8 de la mañana del día 23 junto con la huelga general de la CGT una multitud se concentra frente a la casa del estudiante Blanco, en el Barrio Sarmiento, para acompañarlo hasta el cementerio. Las 87 cuadras que separan la vivienda hasta el cementerio fueron recorridas por miles de obreros, estudiantes y vecinos. Los obreros ferroviarios en adhesión al duelo levantaron las barreras del cruce de las vías permitiendo pasar a la columna. El sindicato de la UOM se hizo cargo de los gastos del sepelio de Blanco y su Secretario General Demichilo, estuvo presente en el velatorio. El Frente Estudiantil Nacional hizo una colecta entre los estudiantes y la UOM de Villa Constitución, de las fábricas Marathón, Acindar y Metcom, colocan una ofrenda floral y hacen un minuto de silencio.

Los enfrentamientos librados en Rosario durante mayo de 1969 tienen una particularidad que lo distingue del Cordobazo del 29 de mayo y de la insurrección proletaria de setiembre de 1969 en Rosario. 1) Están articuladas las luchas estudiantiles y todo el arco de solidaridades con la lucha del movimiento obrero de Rosario. Es en el único lugar donde se hacen presente los Sacerdotes del Tercer Mundo o Sacerdotes Obreros. A pesar de estar ocupada militarmente, se mantiene la lucha demostrando que se ha constituido una fuerza social armada moral y materialmente y con disposición a la lucha. A la vez es el único lugar en que se hace efectiva la Unidad obrero-estudiantil no en las consignas sino en los hechos.

Y para finalizar. Lo llamativo de este hecho, tanto en el mundo académico como el político, es que no se registra. Desapareció de la memoria y de la historia. Este es un tema-problema a ser investigado porque se rompe un proceso histórico que articula Rosariazo, Cordobazo, y el Rosariazo de setiembre convirtiendo al Cordobazo en un estereotipo ideológicamente hablando, y se obstruye el proceso de conocimiento acerca de la realidad histórica, objetiva.

Durante este proceso de luchas que prácticamente dura un mes y en donde se encuentra involucrada toda la sociedad, se hace observable que allí se constituye o toma forma una alianza de clases entre la burguesía y la pequeña burguesía, los estudiantes y la clase obrera, alianza de clases la que tomó forma de fuerza social y a partir de aquí, protagonizó, con sus contradicciones, todas las luchas desde 1969 hasta 1976.

Fue la realización del programa de esta misma alianza creada durante la década del ´60 y que aquí toma forma de fuerza social por medio de su disposición al enfrentamiento. El indicador es que la presencia y disposición de los estudiantes secundarios en mayo de 1969, condensa todas las luchas libradas por ellos en la década del ´60 y, en realidad la famosa consigna Unidad Obrero-Estudiantil, en los hechos, se concretizó en Rosario en mayo de 1969.

 El segundo rosariazo.

El historiador Leónidas Ceruti rememora:

 La dictadura militar de 1966, tras intervenir “La Unión Ferroviaria”, anulo convenios y conquistas, produjo rebajas de categorías y de sueldos, 116.000 empleados y obreros fueron sancionados.

El 8 de septiembre de 1969, el Cuerpo de Delegados de la Seccional Rosario del Ferrocarril Mitre y la Comisión Coordinadora de la Unión Ferroviaria comunicaba que “se iniciaba una huelga de brazos caídos en los lugares de trabajo”, tras la suspensión de un delegado administrativo. Pararon ese día los Talleres de Rosario, Pérez, Villa Diego, y personal administrativo. Por la noche en una masiva asamblea se decidió continuar la huelga, esta vez por 72 hs., con la adhesión de La Fraternidad, y la medida se extendió a las Seccionales de Arroyo Seco, Empalme, Villa Constitución, San Nicolás, Cañada de Gómez y Casilda.

La empresa anuncio suspensiones, la CGT Rosario se declaro “en estado de alerta y convoco a un plenario”, mientras los delegados declararon “LA HUELGA POR TIEMPO INDETERMINADO” a partir del día 12. La solidaridad del resto de los ferroviarios se extendió por todo el país.

La dictadura a través del CONASE (Consejo Nacional de Seguridad), ordenaba la aplicación de la “Ley de Defensa Civil”, por lo cual todo el personal ferroviario era movilizado, con convocatoria militar y les sería aplicado el Código de Justicia Militar.

Un plenario de 32 gremios de la “CGT Unificada de Rosario”, resolvió “realizar un paro por 38 horas, los días 16 y 17”. La solidaridad llegaba de todos los trabajadores de Rosario. Los estudiantes universitarios y los partidos políticos se sumaron al paro.

Desde las 10 hs, masivas columnas de trabajadores comenzaron a marchar partiendo de sus sedes sindicales o de los lugares de trabajo. Desde LA FRATERNIDAD más de 7000 ferroviarios, se dirigieron a la empresa Minetti, posteriormente se les sumaron los obreros textiles de “Extesa”, se incorporan los trabajadores del vidrio, de la construcción, etc. Desde Oroño al 1300, marcho la columna de LUZ Y FUERZA, y otra lo hizo de la Usina Sorrento. Del sur venían los obreros del frigorífico SWIFT, los portuarios y los metalúrgicos. Todos trataban de converger al local de la CGT, en Córdoba al 2100. Los estudiantes concentrados en las distintas facultades se unían a las columnas.

Al comenzar la represión policial, esta lograba parcialmente dispersar a los manifestantes, pero estos levantaban barricadas, resistían, se reagrupan y continuaba la protesta.

Por toda la ciudad, aparecían barricadas en donde se encontraban peronistas, radicales, comunistas, socialistas, etc.. Los puntos de concentración aumentaban, se incendiaban los colectivos y troles que no paraban, y la policía se fue replegando.

Con el correr de las horas, era cada vez mayor la cantidad de vecinos que se sumaban a la protesta, y la lucha se desplazo a los barrios. Se incorporaron las amas de casa y los niños, y durante toda la jornada se turnaron para mantener en actividad las barricadas, donde se realizaban espontáneas asambleas para discutir como continuar.

Las fuerzas policiales fueron desbordadas, y no consiguieron penetrar en Empalme Graneros, algunas zonas de Arroyito, en Tablada y varias manzanas de la zona sur, y en numerosos barrios.

El Ejército se hizo cargo de la represión y comenzó a recuperar el control de la ciudad. Un desconocido Coronel Galtieri, comandaba uno de los batallones. Los enfrentamientos siguieron por la noche y durante el día 17.

Los trabajadores acorralados por la proscripción del peronismo, la intervención de sus sindicatos, el cercenamiento de conquistas históricas de la clase obrera, la detención de muchos dirigentes, y la situación económica que se agravaba, creo un clima de bronca y lucha, que estallo en los “Azos” del 69.

Historia en blanco y negro.  

 La imágenes  no muestran rostros cubiertos. Algunos exponen la moda de la época, camisas, pantalones, sacos oscuros, zapatos formales, minifaldas, cabello corto, lentes de marcos gruesos. Hay obreros con su overol, motonetas y corridas sobre calles empedradas. No había armas, arrojaban lo que encontraban en la calle, contra uniformados con viejos fusiles FAL,  pistolas y granadas lacrimógenas.

La ciudad no es lo que hoy exhibe. Sus casas bajas, sus carteles de neón de comercios ya inexistentes y cercos de madera puestos por las fuerza de seguridad para impedir la llegada de manifestantes. No hubo celulares, ni redes sociales, ni correos electrónicos para la convocatoria.

Parece otro Rosario, pero es el mismo, cuatro décadas atrás. Fue una muestra de la resistencia de la ciudadania frente a lo inaceptable del poder. Quizás había más valentía porque todavía no habian vivido la década del 70, con el perfeccionamiento de la represión, los desaparecidos, las torturas y los métodos más horribles de condicionamiento social.

El pueblo aprendió a reclamar sin miedo, pero el poder aprendió a controlar y desarticular estas situaciones que lo ponen en jaque. No pudo repetirse.

Claudio Scabuzzo
La Terminal

 

Fuentes y fotos:
http://www.antimafiadosmilarg.com.ar/investigaciones.html
Un mayor desarrollo se encuentra en: “De protesta a rebelión: la “subversión”.(Rosario, Mayo 1969).” Beba C.Balvé y Beatriz S.Balvé, Cuadernos de CICSO Serie Estudios N° 45, Buenos Aires junio de 1985.
http://es.wikipedia.org/wiki/Rosariazo
http://www.todo-argentina.net/historia/civmil/ongania/1969.html
http://compartiendocapital.org.ar/blog/2009/06/03/a-la-barricada-en-minifalda/
http://argentina.indymedia.org/news/2008/09/626716.php
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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. belen dice:

    no se que decir claudio, yo soy belen la nieta del teniente coronel Ledesma, y casi te puedo decir que me crie pensando que otra cosa habia ocurrido, me gustaria que te pongas en contacto conmigo, mi mama te leyo y se puso muy triste ella tenia 18 años, pero esta muy orgullosa de su padre y te agradece hasta el infinito que lo hayas investigado y sacado a la luz, gracias claudio, espero tu respuesta

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  2. calixto dice:

    extraordinario, digno de leer y recomendar

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  3. Martín dice:

    Se me estrujó el corazón. Volver a ver y leer aquello. Yo terminaba el secundario ese año y recuerdo las fotos en los diarios y algunas imágenes en la tele (B/N). Gracias por hacer que el registro de esos hechos no se olviden.

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