El “centenario” de la Revolución de Mayo.


 

Hace un siglo el país vivía los festejos de los primeros 100 años de los acontecimientos que determinaron nuestra independencia del Reino de España. Argentina era observada por el mundo con cierta admiración: la capital tenía  un millón doscientos mil habitantes y era la ciudad más grande de Latinoamérica y la octava del mundo. El país era uno de las más ricos gracias al modelo económico agroexportador que se venía aplicando desde 1880. El interior del país lo vivió de otra manera: mi ciudad logró su mejor hospital en esa época, que todavía perdura, un auténtico símbolo del centenario y la decadencia.

Los inmigrantes no dejaban de llegar a estas tierras de futuro comparadas con los Estados Unidos, aunque existía un descontento social escondido en tanto lujo arquitectónico y crecimiento económico de familias poderosas.

Anarquistas y socialistas aglutinaban a los trabajadores explotados y olvidados por el estado elitista y conservador. Los beneficios económicos no eran repartidos en forma justa y la falta de derechos laborales eran la mejor forma de obtener mejores ganancias.

Roque Sáenz PeñaLos fraudes electorales habían demolido la credibilidad de la incipiente democracia, hasta el punto de que  el partido Unión Cívica Radical se abstenía de participar en elecciones por la falta de garantías comiciales, habiendo protagonizado un levantamiento  en febrero de 1905 por el reinado del “fraude como método de supervivencia del proyecto establecido en el ochenta”.  Si bien Roque Sáenz Peña triunfó en las elecciones de 1910 en medio de huelgas, agitación obrera y fraude electoral, su gobierno promulgó la ley de voto universal, secreto y obligatorio, poniendo fin a la democracia restrictiva de la República Conservadora.

Sáenz Peña era el presidente electo pero gobernó en el centenario Figueroa Alcorta.

Festejos lujosos.

Separadas las clases sociales, Buenos Aires y las grandes urbes del país pudieron festejar a su manera el centenario de la Revolución de Mayo.

Fueron invitados notables de diferentes nacionalidades, se realizaron todo tipo de eventos tales como ceremonias civiles y religiosas, desfiles militares, congresos, banquetes, funciones de gala, entre otros. También se acercaron a nuestro país poetas y literatos, viajeros profesionales e invitados especiales que dejaron noticia de ese año.
En 1910, mientras el mundo esperaba poco menos que una catástrofe a causa del cometa Halley, los porteños se preparaban para un acontecimiento único.  Se montó una exposición universal cuyo nombre no pudo ser más atinado: Exposición Internacional del Centenario.

Pero quienes organizaron esa muestra de lo que el país podía ofrecer al mundo fueron capitales privados que sostenían el modelo político, liderados por la Sociedad Rural Argentina y Unión Industrial Argentina.

Se había construido una ciudad dentro de la ciudad de Buenos Aires con la muestra de arte y técnica más impactante del momento. Fue algo único e irrepetible, y Buenos Aires, como no podía ser de otra manera, fue el centro de los festejos.

La represión policial y militar permitió contener a las masas descontentas y alejarlos de los actos oficiales, mientras se anunciaban decenas de monumentos prometidos por distintos países o gestionados por residentes extranjeros.

La exposición del Centenario duró desde mayo hasta noviembre de 1910 y se concentró en el Barrio Norte de Buenos Aires- Se organizó por rubros y por las provincias argentinas y naciones invitadas.

Argentina estaba en su pico más alto de crecimiento y desde allí empezó a caer. La imagen de prosperidad y solidez institucional que querían mostrar al mundo no era más que un esfuerzo por sostener un sistema político desgastado. Un sistema que cambiaría poco tiempo después.

El escritor Manuel Gálvez, cuyos pensamientos no eran ajenos a la clase gobernante de entonces, ofreció una visión crítica del Centenario:

ManuelGalvez.JPG“¡La superficialidad! He aquí la condición más arraigada entre los argentinos del presente. La superficialidad es la síntesis de nuestras cualidades execrables. […] Ella es el espejo en que el pueblo argentino contempla sus méritos exteriores, esos méritos exteriores que denuncian una absoluta vaciedad espiritual. Ella nos ha convertido en el pueblo más vanidoso de la Tierra. Aquí se vive en perpetua mise en scène, triunfa lo decorativo y se vituperan los valores éticos espirituales. […] Aquí somos como ciertos propietarios que ponen todo el lujo de su casa en la fachada mientras el cuarto de baño carece de esenciales comodidades. La vida nacional está envenenada de exhibicionismo. Sólo admiramos lo exterior, lo que brilla, lo que deslumbra”.

En Rosario se construye un hospital. 

En 1910,  a mediados de abril, el Intendente de Rosario doctor Isidro Quiroga, convocó a un grupo de vecinos de la alta sociedad para cambiar ideas acerca de un programa con el que se celebraría, un mes después, el Centenario de la Revolución de Mayo. De algunos asistentes, que frecuentaban el Club Fénix y el Jockey Club, surge la idea de realizar una suscripción pública para construir un hospital y una escuela de medicina, de la cual Rosario carecía.

Más de 200 mil habitantes tenía esta ciudad y un pésimo estado sanitario. La iniciativa iba dotar a la región de un gran hospital a la altura de los mejores del mundo, pero con el aporte particular de los ciudadanos.

Cornelio Casablanca La comisión formada para lograr el objetivo escribió un manifiesto con ciertas particularidades que muestran el ideal de algunos impulsores como el Dr. Cornelio Casablanca, indudablemente un rebelde de las clases acomodadas:

No cuenta Rosario con ninguna Escuela Superior. Y una ciudad de 200.000 habitantes debe tenerla. Las tres facultades de medicina de la República no alcanzan a dar profesionales suficientes. Todavía tenemos que aceptar en la campaña y seguiremos aceptando por mucho tiempo, diplomas extranjeros dudosos y sin revalidar. Sería más fácil recurrir exclusivamente a la munificencia oficial para estas iniciativas pero las energías que emplearíamos en pedir apliquemoslas en hacer.

Conviene fomentar la iniciativa privada, mucho más en el Rosario, que no dispone de lo que disponen las ciudades que son sedes de gobiernos.

Invitamos al pueblo de Rosario y muy especialmente a los hombres de dinero, a suscribirse.  Los ricos tienen una función social y económica que legitima las diferencias de la fortuna. Y en esta ocasión deben mostrar que son dignos del envidiado lugar que ocupan y de las ventajas que gozan por su dinero.

Abrigamos la esperanza, un tanto arrogante, de levantar la suscripción más grande que se haya hecho en ciudad alguna de la república. Si el 25 de mayo colocamos la piedra fundamental del monumento, podremos decir bien que nadie celebró con más honor el primer centenario de la Revolución Argentina.

Cuenta el intelectual Jack Benoliel, entre otras cosas:

Esa misma noche de la primera reunión, la suscripción alcanzaba a $430.000. Corrieron los corresponsales de los diarios La Nación y La Prensa a telegrafiar tan extraordinaria noticia. Pero los diarios porteños no podían creer y pidieron confirmación.

Hospital Centenario El diario La Capital abrió una suscripción popular; lo mismo hicieron la Bolsa de Comercio, el banco de la Nación y el banco Español. La prédica de Casablanca, ya cosechaba, y cómo…

Y al colocarse la piedra fundamental, habíase recaudado la suma de $1.231.750.- Pocas semanas después, mediante subsidios oficiales y donaciones de toda índole, se reunían $4.500.000.- Casi 40.000.000 de pesos al cambio de nuestro tiempo. Era, como dice Juan Álvarez en su Historia de Rosario, UN HERMOSÍSIMO TORNEO DE ALTRUISMO…Y he aquí la muestra: el doctor Pedro Rueda, deja un legado a la Facultad de Medicina, que alcanza a la cantidad de $1.200.000.- Un médico de niños que honró a la niñez…y a la humanidad…

Hospital Centenario, carruajes Ladrillo tras ladrillo, suspiro tras suspiro, la obra avanza. La Primera Guerra Mundial aminora sus pasos. Pero no los detiene. El tesón es inmenso. La voluntad arrolladora. Se suman voluntades; se vencen antagonismos y se encolumna a todos.

La obra titánica, ya muestra su prestancia casi definitiva. El Gobierno Nacional designa Delegado Organizador a un hombre de valía: Dr. Antonio Agudo Ávila; y otro hombre de singulares valores humanos y profesionales, Dr. Raimundo Bosch, es designado secretario organizador.

Hospital Centenario, interior Y llega el día en que se escribiría un capítulo de gloria para la ciudad y la ciencia argentina. Es el 11 de abril de 1920. LOS AUTORES DEL MÁS GRANDE HOMENAJE AL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO por intermedio de su vicepresidente señor Casiano Casas, hace entrega de las obras a las autoridades nacionales. Está presente el Ministro de Instrucción Pública, Dr. Pedro S. Salinas.

En la última semana de Mayo de 1920 Rosario está de fiesta. SE INAUGURAN LOS CURSOS EN LA FACULTAD DE MEDICINA.

El hospital en emergencia edilicia.

Hospital Centenario, obras

La obra sorprendió a la época y jamás se repitió algo así con semejante impulso. El Hospital del Centenario de Rosario llegó al bicentenario en un estado catastrófico, lleno de parches  que borraron su modernidad. No faltan proyectos para revivirlo, pero la realidad es otra cosa.

Es el Hospital Público más importante de la región junto con el Hospital Provincial de Rosario. Ambos tienen un número de pacientes que no deja de crecer y un servicio reconocido por su calidad, aunque la infraestructura esté en crisis.

 

El bicentenario repite lo peor de la historia.

“200 años. Bicentenario Argentino. Un país más grande. Un gran país.” Así dice el slogan oficial de este aniversario histórico. Nuevamente se intenta magnificar el presente, proyectar hacia el futuro una imagen distintorsionada, perpetuar el aniversario con obras simbólicas que no contemplan las necesidades básicas de la población. Ojalá me equivoque.

Sin el fervor almidonado e hipócrita del pasado, hoy se revive el bicentenario a través de los medios de información que tiñen el acontecimiento con color político. Algunas cosas quedarán para el futuro que hoy son polémicas, pero nada será parecido el viejo hospital de Rosario.

El Hospital del Centenario se alejó de la opulencia y al egoísmo de las clases altas para acercarse a las necesidades de la gente común. Nada semejante parece gestarse hoy.

 Claudio Scabuzzo
La Terminal
 
 
Artículo relacionado en este sitio:

25 de mayo de 1810, historia confusa

https://laterminalrosario.wordpress.com/2009/05/11/25-de-mayo-de-1810-historia-confusa/

Algunas fuentes consultadas:
http://notihistorico.blogspot.com/2010/04/centenario-de-mayo-1910.html
http://www.monografias.com/trabajos6/rema/rema.shtml
http://www.taringa.net/posts/info/1843429/%5BMegapost%5D-Centenario-de-Argentina-1910.html
Celebraciones centenarias: nacionalismo y cosmopolitismo en las conmemoraciones de la Independencia. Buenos Aires, 1910 – Río de Janeiro, 1922”, por Álvaro Fernández Bravo. Capítulo 10 de Galerías del progreso.
http://www.hepagastro.org/Arte/Articulos/Arte_05.htm
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Hospital_Centenario_Rosario_Argentina_3.jpg
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