La guerra del helado.


Las cremas heladas, servidas a la vista del comprador en conos comestibles (o cucuruchos, como le decimos aquí), son una tradición en mi ciudad, Rosario. Autodefinida como “Capital del helado artesanal”, numerosos comercios se dedican a fabricar esas cremas, cuya calidad es variable pero indiscutible.  Ese ramo comercial vivió en las últimas décadas distintas situaciones producto de un mercado que demandó nuevas alternativas y ahora se enfrenta a una de las cadenas de heladerías de mayor crecimiento en el país, que nació en otra ciudad distante y rival. El pánico de competir y bajar los precios.
Una heladería de Rosario perteneciente a un grupo empresario que industrializa el producto. Rosario no tiene solo helados artesanales.

La venta de estas golosinas exquisitas es un negocio muy lucrativo donde muchos actores quieren su tajada, No solo irrumpieron los helados industrializados que se ofrecen envasados en todo tipo de comercios a precios competitivos (cuyas principales fábricas están aquí en la ciudad), sino que el helado forma parte de las ofertas gastronómicas para el público infantil en las cadenas de comida rápida, cines y centros comerciales. Las “máquinas de candy” o el “freezer” con palitos, bombones y conos envasados, le dieron nuevos perfiles al negocio del helado. Atrás quedaron esas heladerías tradicionales que se resistían a abrir en invierno o a vender un café. En la última década debieron convertir su negocio, abrir sucursales y sumar servicios, como el delivery. 

Sin embargo no fue suficiente para impedir que apareciera Grido, una cadena oriunda de Córdoba cuyo principal atractivo es el precio, hasta un 50% más barato que las heladerías tradicionales. Grido tiene más de 700 sucursales en 86 localidades del país y se han extendido a Chile. En Rosario ya abrieron 14 sucursales y quieren más bocas de expendio, pero los heladeros tradicionales agremiados no aceptan semejante competencia.   Grido creció sin pisar Buenos Aires, y su presencia genera pánico en el rubro.

A comienzos de este siglo gracias a una buena interpretación del mercado del helado en Córdoba capital, la familia Santiago inició la historia con la creación de la marca Grido. Con tres generaciones que garantizan un detallado conocimiento de los secretos del helado, los Santiago centraron su atención en la elaboración de cremas heladas. Por otra parte la comercialización se desarrolló a través de la concesión de diez heladerías en la zona oeste de la ciudad. Estas heladerías nacieron con el nombre de Grido. La producción de un helado de la mejor calidad, a un precio accesible, se convierte en el principal objetivo. En el primer año de vida, este objetivo se alcanza con creces y con gran aceptación. En la segunda temporada de vida, Grido explota comercialmente ya que en este tiempo se alcanza una cantidad de heladerías estimada a largo plazo: 50 sucursales distribuidas en toda la ciudad de Córdoba.

Los siguientes años son testigos de un excepcional desarrollo territorial y organizativo. Grido llega a las principales localidades de la provincia mediterránea cubriendo toda su geografía y finalmente se posiciona en catorce provincias del país. Durante 2008 incorporaron nuevas tecnologías y maquinarias de avanzada con lo cual se incrementó la producción y la calidad de la elaboración de las cremas heladas. 

Fuente: Gastronomiconet.com/Webretail/Grido

Los productos fabricados en Córdoba no difieren en calidad con los que se venden en las heladerías tradicionales, pero su precio es significativamente menor. Los detractores de Grido hablan de una calidad inferior, pero ninguno puso las cartas sobre la mesa mostrando que insumos los hacen tan diferentes en precio y donde esta la adulteración de un producto tan masivo. La verdad es que los costos de fabricación y de rentabilidad de los fabricantes hace la diferencia entre unos y otros, no la calidad.

No queremos competencia.

Es asi como un malestar gremial trascendió al mundo de la política, ya que la cámara de empresarios del helado artesanal, cuyas siglas son C.I.C.H.A. ha reclamado al gobierno municipal reglas que limiten la expansión de Grido. Quieren proteger su negocio impidiendo que otros vendan más barato, así de simple. No aprovechan la oportunidad de competir, de reformular su atractivo y de reconocer que todo cambia tan rápidamente que nos obliga a pensar nuevas formas, siempre.

 “Nosotros creemos que 15 bocas de expendio por marca en la ciudad está bien. Teniendo en cuenta que existen diez cadenas importantes podría haber 150 heladerías, a lo que habría que sumarle otra 100 artesanales o de barrio. Estaríamos hablando de 250 comercios, uno cada cuatro mil habitantes en la ciudad”, afirmó a Rosario3.com Oscar Osman, presidente de la Camara Industrial del Helado Artesanal (Cicha). La compleja fórmula del dirigente empresario habla de limitar la competencia o erradicarla, midiendo nuestra decisión y elección.

Imaginemos si todos los rubros comerciales dispondrían del beneficio de la regulación de su actividad por parte del estado, impidiendo que la competencia sea tan cercana. Regulación que no tiene que ver con la seguridad ciudadana ni con el sentido común, sino con la rentabilidad de unos pocos.

Frente a esta guerra comercial el público ya eligió. Hizo exitosa la incursión de Grido en Rosario, puso a la competencia en la obligación de ofrecer menores precios y amplió el consumo de un producto que estaba limitado por su costo.  

 Algunos concejales de Rosario están interesados en regular la actividad, como si dependiera de esto la mejora de nuestra calidad de vida. Influenciados por el poder de “lobby” de los tradicionales empresarios heladeros, algunos están dispuestos a aplicar reglas sin medir las consecuencias. Lo mismo sucede en localidades donde Grido recibió la negativa a abrir sucursales, porque los heladeros locales no aceptaban un nuevo competidor.

 Es extraño. Todo por el precio barato y el desprecio a competir. Se les cayó la careta.

Claudio Scabuzzo
La Terminal
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Celina Mangisch dice:

    Este es un claro ejemplo de lo cerrada que es la sociedad rosarina. Rosario seguirá siendo un pueblo grande y no una ciudad grande porque sus habitantes todavía piensan como pueblerinos del siglo pasado.
    En una sociedad moderna y consumista, no se le puede tener miedo a la competencia. Hay que ganarle con nuevas ideas de captación de clientes. No se puede vivir 150 años de la misma forma: ir toda la familia a la heladería a tomar degustar una cappelina y mirar la gente pasar como se hacía en otras épocas.
    En Córdoba, como en Capital y muchas grandes urbes del mundo, el helado se acostumbra a tomar o comer “al paso” porque el ritmo de vida de estas ciudades, así lo requiere. Rosario debe abrirse y aceptar que hay “otras formas de vida” fuera de Rosario.
    Saludos desde Ushuaia, la tierra del Fin del Mundo.

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  2. Federico dice:

    mi humilde opinión, como a alguien que le gusta comer ricos helados, estos helados de grido pueden ser baratos, pero hasta ahí nomas, el sabor va para atrás, no podes comparar un helado de grido (aguado) por un buen helado cremoso de alguna heladería tradicional de rosario (bajo cero, twinki y kiwi en fisherton, etc…)

    salu2

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