¿Somos brutos?.


Usted se imagina que no vivo de escribir estas cosas en un sitio no comercial. Mis ingresos se originan en un negocio al público que trato de llevar adelante, pese a las increíbles trabas que se presentan ajenas a mi voluntad. Pero no viene al caso hablar de lo difícil que es emprender un trabajo independiente en un país lleno de empleados públicos. Lo que voy a relatar se vincula a las sensaciones de tratar con numeroso público que viene en busca de productos o servicios a mi negocio. Personas que representan una muestra de la población de mi ciudad, Rosario, ya que distintas clases sociales, niveles educativos y edad se exponen ante mi mirada crítica, sin que se den cuenta de ello. La conclusión de mi experiencia es dura y quizás nos permita un debate amplio. Estamos mas cerca de barbarie que de la civilización.

Gran parte de mis ocasionales clientes no leen los letreros, no respetan las reglas internas ni las normas conocidas e impuestas por las autoridades. No saben solicitar un producto o servicio, no pueden explicar lo que necesitan con claridad. 

A la locura que se les presenta por una vida diaria agitada, es probable que agreguen el ingrediente de no pensar antes de actuar. Es así como se enfrentan a necesidades previsibles en momentos imprevisibles. Están dispuestos a pagar caro algo malo, a no comprender que la calidad tiene un precio y discutir una tarifa por un servicio superfluo, absolutamente innecesario. Vemos con altanería a otras nacionalidades y las catalogamos de brutos, porque no son como nosotros. ¿Y nosotros que somos?.

Caemos en un consumo poco inteligente, alejado de nuestras reales necesidades y olvidando cuales son las prioridades para vivir y sobrevivir en esta sociedad. No leemos etiquetas, advertencias, prohibiciones, ¿será un síntoma de rebeldía al sistema capitalista?. Lo dudo. Somos poco informados, moldeados por la televisión de alta audiencia, creídos de que el fútbol que amamos es auténtico… Lejos de la cultura y del buen gusto, aunque esto parezca elitista. 

Muchos son racistas, intolerantes, amenazantes y ventajeros. Se aprovechan del más débil quizás en venganza de aquellos que se aprovechan de ellos. No tienen un razonamiento crítico de su propia actitud pero si de toda la sociedad y del mundo entero. Opinamos de cualquier cosa, sabemos todo y cuando los otros van “nosotros estamos de vuelta”. 

Exhibimos con orgullo los logos de la ropa de marca, pero es ropa falsa. Algunos compiten con poseer el celular más caro pero especulan lo menos que pueden cargarle para que esté en funcionamiento. No comprendemos razones, ni escuchamos explicaciones por más amables que sean. Somos capaces de dañar el lugar que se nos presta, escribir y rayar lo ajeno o lo público, tirar la basura en cualquier lado y no aceptar ninguna observación. 

No saludamos, ni nos despedimos. El “gracias” se perdió en el olvido. No sabemos hablar, sin distinción de dinero ni de educación recibida. Es increíble, pero la sensación que me queda es de absoluta desolación. Rara vez me sorprende alguien con su originalidad, amabilidad y razonamiento, porque la mayoría atropella, insulta y descarga sus odios en el lugar menos indicado. 

Me he topado con gente que conocía pero no me reconocía, porque ven a otros, a veces, sin prestarle atención, sin siquiera percibir que están frente a otra persona. 

Quizás muchos tengan estas actitudes en forma inconsciente, pero me temo que son naturales. Hay desconfianza, inseguridad, temor a ser engañados… Hay un rechazo a las normas públicas, al sentido común, al respeto. No hay equilibrio. 

Soy parte de ese pueblo, quizás alguno pueda notar esas actitudes en mi. Espero que no sea así, que pueda con mi observación evitar replicar esos actos brutales que nos alejan de una sociedad civilizada. Pero no creo que sea inmune a semejante onda de brutalidad y desmesura, prácticamente irreversible en lo inmediato. Parece que caminos, sin sobresaltos, a la ignorancia.

No hay planes visibles para atender esto, si muchos que aprovechan estas faltas para ampliar su negocio o poder. ¿Será el sistema que debe nutrirse de estas actitudes y necesita un pueblo bruto para dominar?. Podemos caer en pensar que todo lo que pasa está premeditado por algún poderoso, pero parece que es solo consecuencia de nuestros propios errores, de nuestra falta de memoria y ausencia de sueños y proyectos. Culparemos a otros de nuestra brutalidad, pero nosotros somos los únicos responsables de haber olvidado superarnos.

Claudio Scabuzzo
La Terminal
 
 
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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Sabrina dice:

    “se exponen ante mi mirada crítica, sin que se den cuenta de ello. La conclusión de mi experiencia es dura y quizás nos permita un debate amplio. Estamos mas cerca de barbarie que de la civilización”

    ¿Doctor en sociología? jua.
    Que loco, esa gente no se da cuenta que ÉL lo esta evaluando con su sagaz y visionaria mirada crítica. Pobre gente, que tonto que son, parece que todos son tontos, o brutos.
    Los últimos párrafos denotan una falsa pertenecencia a ese grupo, parece que este brillante ciudadano es el erudito y el resto son los brutos jua.

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    1. Claudio Scabuzzo dice:

      Creo que cuando nos despegamos de la cotidianeidad, de los movimientos automáticos y de la indiferencia podemos observar algunas cosas para entender otras. No es mi visión una manera de desmerecer a otro, sino de vernos como seres sociales que van abandonando sus propios logros, involucionando. No soy erudito, solo alguien pensante, y Sabrina, mi relato es una descripción de la sociedad en decadencia, de la que formás parte y, por lo visto, con orgullo.

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  2. nick dice:

    muy interesante tu comentario de lo abstraido que se encuentra el mundo en un ir y venir de ignorancia, y cuando le hablas de su realidad lo da por equivocado.
    quiza la brutalidad es permanente en el mundo por que marcamos un circulo vicioso del cual no saben como salir. o quiza como tu le dices de su condicion economica o por la educacion que recibieron, creo mas bien en la educacion que pasaron desapercibida o dejaron a un lado por que sus escuetas mentes no comprendieron, he visto profecionales galardonados con su titulo universitario y he visto personas que por la forma en que se diluyen en la vida, se logra observar su poca educacion, y increiblemente no veo ninguna diferencia la brutalidad impera en ambos, como vestidos para el mismo ejercito.
    lo que tu dices respecto a que el celular de ultima generacion o la ropa falsa no exime de ser bruto.

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  3. crhistian dice:

    estamos en la una sociedad indeferente, es cierto, predominan los brutos, fueron educados como brutos por generaciones de brutos, en el pais de la avivada y el ventajismo, lo unico que nos queda por hacer (tampoco me eximo de ser bruto) es pregonar con el ejemplo, aunque sea indiferente a los demas, no sumarnos en la barbarie, tal vez algun despabilado continue el ejemplo, encendamos la mecha

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  4. Matias dice:

    Hola Claudio, tu post me parecio brutal. Es buenisimo, y tan acertado que despues de un mes de publicado (a menos que falle mi pc), nadie tiene palabras y cojones para abatirlo y/o tomar su lugar en el. Es la falta de autocritica la que nos destruye. Estoy mil veces de acuerdo con vos. Un abrazo desde Bs As.

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