La obsolescencia programada, la premeditada duración de nuestras cosas.


Tiralo y comprate otro. Parece ser la conclusión sobre los artefactos tecnológicos que nos rodean y que ofrecen una vida efímera. Arrasados por nuevos modelos, no siempre mejores pero mas vistosos, terminamos comprando otra vez algo que teníamos y que podría haber cumplido un ciclo mayor. Pero esto no es algo casual, sino premeditado. Todo tiene una vida programada desde el tablero de diseño y es la pieza fundamental del mercado de consumo. La obsolescencia programada.

Se llama obsolescencia programada, una reducción intencional de la vida de un producto para incrementar su consumo.

Mi hija pequeña posa al lado de la legendaria heladera General Electric que perteneció a mis abuelos. Fabricada en la década del 30 sigue funcionando.

Esa heladera que está en la foto es de mi familia,  prestó servicios durante más de 70 años y sigue funcionando. Su motor está encerrado en ese cilindro, sumergido en aceite y jamás fue abierto.Es silenciosa y efectiva, pero duró demasiado.

General Electric la fabricó con una garantía centenaria, pero despues no repitieron esa filosofía. Hoy una heladera moderna debe sobrevivir 5 años y ser reemplazada por otra más elegante o eficiente, pero no duradera.

A la basura, no tienen arreglo y el modelo nuevo es más lindo.

Las impresoras, los celulares, las cámaras digitales y hasta las computadoras no tienen siempre reparación. El consejo de los técnicos es comprar un aparato nuevo, porque las piezas de reposición no existen o porque su software interno bloqueo el uso del equipo. Su diseño también incluye su vida últil.

En el mundo muchos juicios fueron iniciados por consumidores que se sintieron estafados y han sido ganados. Apple sufrió uno por la corta duración de las baterias de un modelo I-pod que no tenia reemplazo: había que tirar el aparato. Semejante política obliga a comprar uno nuevo y descartar el viejo que terminará en un basurero de electrónica, como los que hay en África, sin poder ser reciclado o reutilizado.

La lámpara eléctrica, pionera del descarte.

Según cuenta el sitio “Público.es” los fabricantes de bombillas o lámparas eléctricas se impusieron no fabricar un producto que durara demasiado tiempo, porque el negocio era cambiarlas :

Una lámpara primitiva, algunas siguen funcionando.

Thomas Alva Edison quería crear una bombilla que iluminara el mayor tiempo posible. En 1881 puso a la venta una que duraba 1.500 horas. En 1924 se inventó otra de 2.500 horas. Con la sociedad de consumo en ciernes, aquello no era una buena noticia para todo el mundo. Diversos empresarios empezaron a plantearse una pregunta inquietante: “¿Qué hará la industria cuando todo el mundo tenga un producto y este no se renueve?”. Una influyente revista advertía en 1928 de que “un artículo que no se estropea es una tragedia para los negocios”.

Un poderoso lobby, el cártel Phoebus, presionó para limitar la duración de las bombillas. En los años cuarenta consiguió fijar un límite de 1.000 horas. De nada sirvió que en 1953 una sentencia revocara esta práctica, porque se mantuvo. No salió al mercado ninguna de las patentes que duraban más (una, 100.000 horas). Warner Philips, bisnieto del creador de la compañía Philips, cree que en aquella época no se pensaba en la sostenibilidad. “Entonces consideraban que el planeta tiene unos recursos ilimitados y todo lo miraban desde la óptica de la abundancia”, comenta. Él está convencido de que la sostenibilidad y el negocio deberían haber ido de la mano.

Todo dura cada vez menos y no nos damos cuenta de la enorme inversión de dinero por mantener nuestro nivel vida renovando lo que debería seguir sirviendo. Es una cultura del descarte y la renovación, por moda o tendencias, nos rodeamos de lo inútil y lo efímero.

El diseño y la duración.

La moda del diseño va de la mano de la obsolescencia programada. Las tendencias buscan la renovación de productos a veces repitiendo ideas del pasado, poniendo otra vez en vigencia lo que antes había sido descartado. El proceso se imprime en la sociedad de consumo y afecta a todo aquello que no es imprescindible, pero que genera deseo de ser poseído

El concepto del primer auto popular fue ser duradero. Tuvo que se descartado por la filosofía del mercado de consumo capitalista.

Henry Ford había creado el Ford T, el primer auto fabricado en cadena de montaje y en forma masiva. Estaba creado para durar, pero General Motors atacó su liderazgo con diseños que hacian atractivo sus modelos, aunque no tenían la misma calidad. después de 15 millones de Ford T, la empresa los sacó de línea y empezó a fabricar autos con más diseño y menos calidad para que el consumidor los cambiara frecuentemente. El negocio cambió de perspectiva, lo superficial pasó a tener mayor sentido que la calidad.

Con el naylon inventado por DuPont sucedió lo mismo. El producto original era de gran resistencia y duración, pero después debió ser reducido en su calidad para que se rompiera fácilmente y asi ser renovado por sus usuarios.

Recientemente en España se presentó una documental sobre la obsolescencia programada que abrió enormes debates. El tema es preocupante más cuando estamos inmersos en una sociedad en crisis, donde el salario debe cubrir las necesidades básicas y también la renovación de nuestra tecnología.

Todo tiene un vencimiento.

Algunas cosas se tiran porque nuevas tecnologías avanzan, otras veces porque resultan pasadas de moda.

Los productos ya no duran como antes, cada día se reinventan modelos y formatos para que tiremos lo que hay en casa. Nada es para siempre, ni lo será. Esta locura del consumismo es observado por algunos como algo que está deteriorando nuestra calidad de vida y plantean algo inquietante “decrecer“, es decir, abandonar el crecimiento del consumo.

 Julio García Camarero, autor del libro El decrecimiento feliz y el desarrollo humano (Editorial Catarata, 2010), explica algo de todo esto:

Por un lado podemos decir que el Crecimiento: es la acumulación (por parte de unos pocos) de la riqueza que producen: los recursos del planeta y el trabajo humano, a costa de aumentar la explotación y la pobreza de unos muchos y el agotamiento de los recursos del planeta.

El crecimiento solo es indispensable para los explotadores, los usureros y los especuladores. Pero… para la inmensa mayoría de la población el crecimiento es muy perjudicial y rechazable. 

Por otro lado tenemos que el Decrecimiento: es la redistribución de la riqueza del planeta entre todos y además que los trabajadores trabajen menos, consuman menos y por que eso sean más felices.

Si a veces la publicidad nos invita a ser felices con nuevos productos ¿Realmente nos sentimos así cuando descubrimos que no nos hicieron tan felices y menos cuando los vimos estropeados y sin poder repararlos?. Lo cierto es que volvemos a ser seducidos con una nueva compra y repetimos nuestra experiencia hasta el infinito. No nos damos cuenta que somos instrumento de un sistema que requiere nuestro dinero para seguir funcionando.

Salvador Gallego Cabrera escribe al respecto:

La obsolescencia programada es ya el motor de los mercados: la caducidad de un aparato o de un formato está prevista e incorporada desde su concepción. Entre los gramófonos y la aparición de las consolas y las grabadoras de casetes hubo un tiempo largo. Entre las grabadoras y los modulares el tiempo se acortó. La aparición de nuevas líneas de aparatos, de procesos y de formatos, va compactando el tiempo hasta convertirlo en factor de obsolescencia: reproductores de discos compactos, micro componentes, radiocasete portátil, MP3, ipod o modelos sin número de teléfonos celulares móviles surgen como por generación espontánea; brotan nuevas líneas, se empalman, en un flujo de recomposición ilimitada.

El sentido de generación tecnológica se ha difuminado lo mismo que el sentido de la sucesión por progresión lineal: hay una sustitución simultánea, lateral, de productos y procesos. Sustitución inconexa; sustitución sin sucesión. Sustitución como la electrónica, de costado, por variación y no narrativa o cronológica. Por ello, el flujo de recomposición ilimitada no puede asimilarse a la lógica del progreso tal como fue proyectada en la modernidad. En vez de la tríada infinito, limitado, discontinuo, propia de la modernidad, nos movemos en un flujo Sin Fisuras: finito-contiguo-continuo-ilimitado. La lógica del progreso se ha vuelto irrelevante, como una cámara súper 8 o un disco de vinil. El factor de obsolescencia programada toma el relevo del progreso.

Ruido blanco, vacío reciclado, despliegue geométrico del poder: en las escalas de distancia, la obsolescencia programada brilla como una roca helada en el curso de su inmersión.

 Vivir con menos.

¿Podriamos relegar de nuestra existencia nuestras compras superfluas y luchar contra el mercado de consumo que nos obliga a tirar todo lo que compramos?. Para algunos sería como volver a la época de las cavernas, pero significa un ideal que se está divulgando, con mucho sentido común.  

Es un cambio radical en la estructura de la sociedad, pero que por ahora se debate y que en el futuro deberá ser tenido en cuenta para detener una maquinaria realmente nociva y perjudicial: la que genera la basura tóxica más peligrosa y que, de a poco, va rebalsando su daño.

Cuando la industria sea responsable de sus desechos, deberá plantear fabricar productos que no le signifiquen un problema a la hora de reducirlos. Pero hoy tienen  vía libre para fabricar cosas efímeros,  sin sentido.

Claudio Scabuzzo
La Terminal

 

Para ver.

El programa de la televisión española que me inspiró a escribir este artículo. Una excelente producción sobre la Obsolescencia Programada emitida en enero de 2011.

 

Fuentes consultadas:
http://www.publico.es/ciencias/351722/corta-vida-al-producto
 http://www.decrecimiento.info/2009/09/obsolescencia-programada.html 
La bombilla o lámpara incandescente más antigua del mundo está encendida on line desde un cuartel de bomberos de Livermore, California. Es de 1901 y jamás se quemó: 
http://www.centennialbulb.org/cam.htm

 

 

 

 

 

Anuncios

3 Comentarios Agrega el tuyo

Deja un comentario y participa del debate....

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s