Giuseppe Garibaldi: el pirata que se transformó en mito.


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Polémico participante de la historia argentina, pero también de la brasileña, uruguaya e italiana, y de tantos otros lugares. ¿Qué lo trajo por estas tierras?. Una figura poco clara de un pasado agitado, donde las logias tejían los destinos de estas naciones incipientes. Para algunos un paladín de la libertad y luchador de la independencia, pero para otros un ladrón, esclavista y corsario.

P1030216Junto a mi hija veo el bello monumento que desde hace décadas se encuentra en el Parque Independencia de Rosario. Esos mármoles transmiten la fuerza de un hombre cuyo mito esconde sus verdaderos valores. ¿Era un pirata o un libertador?. Lo cierto es que supo “vender” su imagen, alcanzar la fama siendo “actor secundario” a la orden de otros,  ser referente de ideas que casi no conocía por su falta de cultura pero cosechar riqueza y fama, a veces de la peor forma. No hubiese llegado a tanto en el mundo moderno porque sus debilidades hubiesen colapsado con el poder de internet y las redes sociales. Pero en su época, sus historias parecían cuentos de aventuras, y quizás la fantasía superó a la realidad, y su crueldad y codicia disimulada por las historias en la que se involucró.

Dicen que fue políglota, republicano, amante del socialismo utópico, seductor de los libres pensadores y miembro de varias logias. Pero también un hombre con poco brillo intelectual, pero gran dinamismo y atracción.

¿Héroe de los dos mundos?

Giuseppe Garibaldi nació en Niza, Italia –parte entonces del reino de Piamonte — el 4 julio de 1807 y murió en la isla de Caprera, archipiélago de La Maddalena, Cerdeña, el 2 junio de 1882. Pésimo estudiante terminó en un carguero como marinero y así empezó a recorrer el mundo alimentando su intelecto con las historias que le contaban.

La biografía que difunden sus adeptos lo pulen en su intelectualidad a partir de un importante encuentro en uno de esos barcos donde trabajó. Se habría topado con Émilie Barrault, un dramaturgo y magnífico orador sobre la libertad y la justicia, adepto a las ideas de Henri de Saint-Simon (para algunos fundador del socialismo utópico y socialismo francés). Quizás este encuentro nunca haya existido.

Garibaldi estaba afiliado con el nombre de «Pane» a la secta Giovine Italia fundada por Giuseppe Mazzini, un célebre masón,  donde había pronunciado el juramento que lo obligaba a hacer todo lo que se le ordenara. Allí colaboró con la organización secreta, participando de las agitaciones sociales que ponían en tensión a los estados italianos. Garibaldi era seguido por las fuerzas de seguridad, y a veces detenido, mientras su jefe Mazzini permanecía seguro en Suiza o en Londres.

Finalmente el “revolucionario” Garibaldi fue condenado a muerte, pero huyó de Génova, a Marsella primero y después a Túnez donde se enroló en la flota corsaria de Hussein Bey, señor de Túnez. Como voluntario contra el cólera pudo retornar a Italia, pero cansado de los sueños imposibles se embarca a Brasil y llega a Río de Janeiro en 1836.

Un Pirata en Sudamérica.

En Brasil Garibaldi encontró a viejos compañeros y no pudo iniciar una nueva vida. Atrapado por la política local comienza a vincularse a la revolución de Río Grande do Sul, dando sus servicios al líder detenido por las fuerzas de Río de Janeiro, el corsario Bento Gonçalves da Silva. Este es quién impulsó la revolución farroupilha, pero el ideólogo era un conde italiano, Tito Livio Zambeccari. Ambos le dieron la autorización a Garibaldi para que haga piratería en navíos imperiales. El italiano se adhirió a las logias que en ese momento querían imponer una república en Brasil, destronando a la monarquía.

Alista un barco y lo bautiza como Mazzini, en memoria de su mentor. Así empezó a detener embarcaciones de comercio que iban al norte, saqueando su mercadería, pero al poco tiempo debió huir al Río de Plata perseguidos por navíos del imperio brasileño. En 1837 las fuerzas de la Banda Oriental y la Confederación Argentina atacan su barco y en sus memorias relata que fue herido de muerte en el cuello. Lo cierto es que siguió viviendo. Considerado pirata fue llevado a Gualeguay, Entre Ríos, donde fue curado y detenido.

Allí debía permanecer por orden de Juan Manuel de Rosas, líder de la Confederación. Pero huyó. Llegó a Ibicuy donde donde fue devuelto a Gualeguay, por poco tiempo porque alcanzó a lograr un permiso que le permitió volver a Brasil.

Al  servicio de Bento Gonçalves da Silva, quien había  huido de sus captores, participa de la invasión al  estado de Santa Catalina, pero  fueron derrotados.

Garibaldi se quedó sin su licencia de pirata y se fue a Montevideo para ponerse a las órdenes de Fructuoso Rivera. Al parecer Rivera, Gonçalves y algunas logias secretas, compartían la idea de fundar la Federación del Uruguay o Uruguay Mayor, integrando el estado brasileño de Río Grande, la República Oriental, Entre Ríos, Corrientes y tal vez el Paraguay y Santa Fe.

Rivera había contratado varios corsarios porque quería hacerse con el control del Río de la Plata. No pudo lograrlo, aunque la empresa le costó muy caro porque sus colaboradores acumulaban riquezas ajenas.

En 1942 Garibaldi se acerca a la isla Martín García e izó una bandera de la Confederación. Los artilleros lo dejaron pasar pero cuando se dieron cuenta ya era tarde. Garibaldi estaba en el Río de la Plata como un pirata.

Garibaldi, el chacal.

Ya en estas tierras su trabajo fue llenar los barcos con mercadería ajena, asociándose en ocasiones a franceses e ingleses. Los ideales quedaban de lado ante la codicia.

Cuenta el sitio de historia La Gazeta Federal:

Las jóvenes corrían despavoridas por las calles de Colonia del Sacramento, aullando de terror con sus ropas desgarradas. Los saqueadores arrasaban con todo lo que encantaban. El cielo parecía cobrar vida con el relumbre de los incendios.

El jefe de los vándalos, (que nació en Niza pero criado en Italia) echó las culpas a lo “difícil de mantener la disciplina que impidiera cualquier atropello, y los soldados anglofranceses, a pesar de las órdenes severas de los almirantes, no dejaron de dedicarse con gusto al robo en las casas y en las calles. Los nuestros, al regresar, siguieron en parte el mismo ejemplo aún cuando nuestros oficiales hicieron lo posible para evitarlo. La represión del desorden resultó difícil, considerando que la Colonia era pueblo abundante en provisiones y especialmente en líquidos espirituosos que aumentaban los apetitos de los virtuosos saqueadores” Ni siquiera la iglesia se libró de los desmanes, ya que en ella se celebró la victoria con orgías y borracheras.

Días después, la escuadra de mercenarios italianos, con sus talegos rebosantes de oro y plata, leva anclas y se interna en el río Uruguay.

Al llegar a Gualeguaychú repiten el saqueo. El pueblo estaba desguarnecido y fue fácil presa para los italianos, que actuaban a las órdenes de la escuadra anglofrancesa que invadía la Provincias Unidas del Río de La Plata, desarrollar sin inconvenientes su cruel codicia y lujuria. “Durante dos días los legionarios saquearon las casas de familia y principalmente las de comercio”, dice el historiador Adolfo Saldías apoyándose en las protestas de los comerciantes (sardos, españoles, portugueses y franceses) que la Gaceta Mercantil publicó el 23 de octubre.

El jefe e los saqueadores, a quien los diarios de Buenos Aires apostrofaban “el chacal del los tigres anglosajones”, se disculpará en sus “Memorias”. “El pueblo de Gualeguaychú nos alentaba a la conquista por ser un verdadero emporio de riqueza, capaz de revestir a nuestros harapientos soldados y proveernos de arneses (….) Adquirimos en Gualeguaychú muchos y muy buenos caballos, la ropa necesaria y algún dinero que se repartió entre nuestros pobres soldados y marineros que tanto tiempo llevaban de miseria y privaciones”.

El jefe e esta horda de salteadores era GIUSEPPE GARIBALDI (el mismo que tiene una estatua en nuestra plaza Italia de Buenos Aires).

Héroe, esclavista, pirata y ladrón.

Su trayectoria depredadora no solo fue conocida en Colonia y Gualeguaychú. También alcanzó la Isla Martín García, Paysandú, Concordia, Salto… Tuvo varios enfrentamientos y ninguna gloria, pero se ensañaba con las poblaciones desprotegidas a los que saqueaba, violaba y mataba. Fue escandalosa su campaña y enseguida fue abandonado por sus mecenas.

Hoy los monumentos  a Garibaldi se erigen a montones en Argentina, pero pocos se animaron a debatir si valía la pena eternizarlo aunque haya recibido el mote de “chacal pirata”.

Después de su paso por el Río de la Plata, trabajó de lo que sabía hacer en México, Nicaragua y en la venta de armas en China, y recorrió Estados Unidos e Inglaterra. En vida ya era famoso y popular.

Retornó a su nación y participó de la lucha por la unidad de Italia, al grito de “¡Roma o muerte!”. Sus acciones militares nunca fueron brillantes, todo lo contrario: terminaba prisionero. Tras la unión italiana fue elegido diputado en 1870, pero abandonó el cargo. Al año siguiente intervino en la guerra francoprusiana y también fue elegido diputado de la Asamblea Nacional Francesa.

Su vida fue extraña y confusa, alagado y despreciado, codicioso pero carismático. Rubén Darío rescató su lado romántico, su figura casi mística y sus sueños de libertad, pero sus acciones no siempre tuvieron aceptación pública.

Mitre lo elevó a la categoría de estadista, solo porque en sus confusos enfrentamientos, alguna vez atacó a Rosas, pero sus huellas en nuestras tierras no tienen muestra de gloria y heroísmo.

En la colocación de la piedra fundamental del monumento en Buenos Aires, en 1899, Mitre dijo que era honrado por “El Brasil como soldado de su democracia; la República del Uruguay como su defensor; los argentinos como combatiente contra su tiranía, en su tierra y en sus aguas […]

Cuenta la Wikipedia: “En sus últimos años se retiró a la isla de Caprera, donde falleció el 2 de junio de 1882. Por sus luchas en Italia y Sudamérica, desde siempre se lo ha llamado el héroe de dos mundos, de Europa y de América. Aunque también existe un lado negro: se dice que en América fue esclavista, pirata y ladrón de caballos y en el sur de Italia destruyó el reino más próspero de la península, las Dos Sicilias; dejando al Mezzogiorno en la pobreza. Es por eso que sus opositores lo llaman mercenario de dos mundos”.

Archivo:Risorgimento, Giuseppe Garibaldi.jpg¿Cómo pudo el cultísimo Bartolomé Mitre dar a la posteridad esta idea de Giuseppe Garibaldi, si los propios italianos lo consideraban rozzo e di scarsa cultura, que aunque hubiera leído a escritores como Cesare Balbo o Massimo d’Azeglio non gli avrebbe mai  potuto capire, un babbeo, alguien que, según Mazzini, quanto a coerenza di idee, è una vera canna al vento? Probablemente ésa habrá sido la idea que cobró Mitre del rozzo Garibaldi en comparación con el resto de quienes lo rodeaban en Montevideo, la Toya americana. Dice de Garibaldi Indro Montanelli en L’Italia del Risorgimento: Grazie anche alla lontananza e alla magia degli esotici nomi —Corrientes, La Plata, ecc.— in Italia se lo raffiguravano come un qualcosa di mezzo fra Bolivar e Buffalo Bill. Ma tutto questo era avvenuto senza ch’egli se lo proponesse: era un uomo troppo semplice, schietto e istintivo per curare le messinscene pubblicitarie: anche la camicia rossa era stata una «trovata» involontaria.

Indalecio Gómez, diputado por Salta, en la sesión del 13 de agosto de 1897.

Claudio Scabuzzo
La Terminal
Fuentes:
http://www.picotto.net/histo/historia104.html
http://www.lagazeta.com.ar/garibaldi.htm+
http://es.wikipedia.org/wiki/Henri_de_Saint-Simon
Hay una logia masónica en argentina que lleva el nombre de Giuseppe Mazzini: http://www.logiamazzini.org.ar/index.htm
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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. juan dice:

    Demasiados ¡ ADJETIVOS ! en los relatos para creer que es una recopilación histórica más o menos creíble . (no digo que no sea cierto)

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  2. Hola a todos
    Soy italiano y estoy haciendo la investigación sobre el pirata, esclavista, lechón, masón del servicio británico y francés, el canalla, ladrón Garibaldi..

    Y ‘posible tener recursos sobre cómo Garibaldi fue condenado a ladrón de caballos .. ?? Y ellos cortaron las orejas ..

    Gracias a quienes digan..

    Luca

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  3. Nico dice:

    Humberto hablas de la tirania de Rosas porque no hablas de Lavalle, Mitre, Sarmiento, Urquiza, terribles hijos de puta, Rosas tuvo unos huevos de oro, defendió la soberanía como pocos.

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  4. Garibaldi lucho contra las tiranias ,la de los austricasos,la francesa ,el emperador de brasil ,mauel de rosas y el vaticano.concreto la unidad italiana ,estubo por cuba,nicaragua y adhirio al socialismo utopico de la epoca.Lo de pirata del titulo es totalmente errado

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  5. mariana dice:

    muy,muy interesante… en horario de trabajo a veces me dedico a aprender cosas interesantes como estas aunq no lo creas ja y me gusta leer todo lo que tu escribes.

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