¿Me creerías…?


¿Después de Semana Santa se devalúa la moneda argentina?. ¿Chávez murió mucho antes de su velatorio y en el ataúd había un muñeco?. ¿En el atentado a la AMIA jamás existió el coche bomba?. ¿La muerte de Néstor Kirchner fue planeada?. Cientos de historias se filtran a partir del trabajo premeditado de sectores que estarían vinculados a los servicios de inteligencia. Las “operaciones” no siempre pasan desapercibidas y llenan de incertidumbre a sus destinatarios. Espionaje, mentiras, operativos ocultos para desestabilizar o beneficiar el poder, a veces inspirados en Maxwell Smart, el recordado súper Agente 86. Otras veces se transforman en realidad.

No existe país que no espíe a sus ciudadanos, más cuando son opositores. No se salvan ni los propios miembros del estado de ser observados. Muchas decisiones que toma el poder se basa en información recopilada por personal que responde a dependencias oficiales dedicadas a la inteligencia política. El control se hace evidente cuando se ve la dimensión de las mismas y sus filtraciones.  agente 86

Todos recordamos esas películas y series de espías en donde se enfrentaba la CIA de Estados Unidos con la KGB de la ex-Unión Soviética. No podemos olvidar a la tristemente famosa GESTAPO de Adolf Hitler. Las funciones de esos organismos eran siempre las mismas y se replican en otros paises con distintos nombres: ANI en Chile; SIN en Perú; MOSSAD en Israel; DAS en Colombia; CISEN en México; DISIP en Venezuela y SIDE en Argentina.

Inteligencia autóctona.

La SIDE, Secretaría de Inteligencia del Estado ya no tiene ese nombre. Se la denomina a secas Secretaría de Inteligencia (S.I.) desde el 2006 cuando se creó un nuevo sistema de inteligencia nacional. Depende de la Presidencia y son públicas sus leyes y decretos desde  el 2001. La S.I. es la cabeza de una serie de organismos similares que poseen las fuerzas armadas y de seguridad.

La inteligencia política argentina nace durante la primer presidencia del general Juan Domingo Perón, en 1946 y fue evolucionando con cada gobierno, legítimo o de facto, hasta transformarse en una estructura cuya dimensión es desconocida para los ciudadanos. Se cree que tiene cerca de 3 mil empleados anónimos, cuyo secreto de  identidad está amparado por leyes nacionales. Algunos reciben salarios no registrados, como se dice en Argentina “en negro”, o sobresueldos fuera de los registros.  Debido a ello no se conoce su presupuesto ni el dinero que gasta. Recordemos el episodio de la “Banelco”, un supuesto acto de corrupción en el Congreso Nacional durante el gobierno de Fernando de la Rua para aprobar la reforma laboral. En esa ocasión se habría distribuido dinero a legisladores  con fondos originados en la SIDE.

Su entrenamiento es otro misterio, pero se sabe que muchos llegan por recomendación de un familiar debido a la confianza necesaria o por el partido gobernante que necesita personal afín en áreas sensibles.

Hoy la tecnología es parte del trabajo diario a partir de la intercepción de comunicaciones telefónicas (incluso la red celular), el hackeo de cuentas privadas en internet y el recorte de artículos de prensa y emisiones de medios electrónicos de comunicación.  Hay seguimientos, allanamientos ilegales y robo de documentación, como en las mejores series televisivas. También se hacen trabajos más sucios que trascienden a partir de las propias fisuras de un supuesto organismo blindado por el secreto y la discreción. Se sabe que en el exterior hay agentes que recopilan información para el país,  pero sobresale el espionaje interno.

Internet nos permite respirar esa atmósfera de conspiraciones, de mentiras y verdades que tienen el mismo fin de favorecer a alguien con poder.

Algunos periodistas, oficialistas y opositores, se nutren de información nacida en esas secretas dependencias del estado. Esos datos llegan a trabajos difundidos en medios de comunicación tradicionales y también en páginas de internet.

Secretos publicados.

Los tiempos políticos que vivimos han incrementado las infidencias. Se publica de todo, cosas ciertas, inciertas o falsas. No importa, contribuyen a ciertos objetivos.  En esa nebulosa de la duda y la incertidumbre leo en un sitio detalles de la supuesta operación Amanecer Patriota anticipando el caos nacional y el juicio político al actual gobierno. Con un tinte nacionalista extremo, sus divulgadores no ahorran críticas a la gestión de la presidenta Cristina Kirchner, pero no revelan sus identidades.

Otra información da cuenta de un hecho que habría protagonizado Cristina Kirchner en el velatorio del presidente venezolano Hugo Chávez. Aseguran que en el ataúd no estaba el bolivariano sino una reproducción en cera ya que su muerte había sucedido tiempo atrás. Cristina se volvió antes de finalizar la ceremonia, al igual que otros mandatarios, ya que no quería ser partícipes de un montaje fraudulento. Como un chisme de las revistas de los espectáculos, me pregunto: ¿Será verdad?. Pero no es todo, hay mucho más.

Esos misteriosos comunicadores de la verdad secreta se animan a anticipar  que durante la semana santa que se aproxima el gobierno estaría por devaluar la moneda e implementaría un plan económico por la situación inmanejable de la economía. Sería un desastre que nadie espera, pero, aunque nunca suceda, la información inquieta y atemoriza.

La muerte del ex-presidente Néstor Kirchner en 2010 alimentó numerosas teorías conspirativas o “pescado podrido” como le llaman en el periodismo a la información incierta. Las fuentes anónimas y en las sombras afirmaron que su fallecimiento fue planeado por una corporación industrial y el sector político identificado como “duhaldismo” a partir del desmejoramiento de salud de Kirchner semanas antes de su muerte.

Dos figuras allegadas lo habrían mortificado con malas noticias con el fin de alterar su delicada salud, en un acto premeditado. Esa inteligencia clandestina llegó a afirmar que el ataúd de Kirchner estaba vacío y que era de menor largo que su altura. Imaginación no falta para estas historias secretas.

A mediados del 2012  las mismas usinas oscuras insistían en que la presidenta iba renunciar por su depresión y que sufría pérdida de cabello por el litio que ingiere después de la extirpación de sus glándulas tiroides. Lo cierto que nos sigue gobernando con un cabello espléndido.

Esos mismos informes  no dudan en mostrar una historia clínica desastrosa de la gobernante, con bipolaridad y baja presión que dificultaría su tarea, cosa que contrasta con la energía que muestra para  llevar la tarea por la que ha sido elegida.

También el año pasado se “filtró” que el partido gobernante estaba entrenando a Máximo Kirchner, el hijo del ex-presidente y actual mandataria, para candidato a presidente de la nación. Nada se sabe todavía, ni siquiera se lo escucha a hablar al líder de la fracción “La Cámpora”.

La interna de los agentes de inteligencia parece trascender en las historias que se publican en la red de redes. Allí uno puede enterarse de que habría un video secreto de la explosión de la AMIA y que jamás habría existido esa camioneta llena de explosivos que estalló en la puerta de la mutual judía en el barrio de Once, en Buenos Aires, en 1994. Esos mismos informantes revelan la red que habría armado Néstor Kirchner para espiar a periodistas y opositores, e incluso a jueces y fiscales. Nada puede ser verificado como esas carpetas ocultas con información personal que son un mecanismo extorsivo que doblega voluntades.

Nombres conocidos y desconocidos, periodistas, políticos y funcionarios son citados como parte de un organigrama de inteligencia clandestina e ilegal, a la vista de todos y de nadie al mismo tiempo. Nos hace rememorar los excelentes argumentos del cine y la televisión, que atrapan al espectador por sus tramas llenas de acción e intrigas. Estas informaciones develadas tienen ese sabor a ficción aunque algunos aseguren que es tan real como esa computadora que tiene adelante.

El proyecto X

proyecto xMedios de prensa que no comulgan con el gobierno kirchnerista han difundido en los últimos tiempos una información inquietante: Gendarmería Nacional habría estado espiando a militantes sociales, en un acto ilegal pero a favor del gobierno.

Esa actividad fue bautizada como Proyecto X, igual nombre que un film pasatista que nada tiene que ver con espías y agentes secretos.

La ministra de seguridad Nilda Garré aseguró su existencia pero no como instrumento de espionaje sino como un software que recopila información, pero que está en desuso desde el 2009. Sin embargo la justicia intervino para dilucidar la verdad y secuestró diversos hard-disks en el Centro de Reunión de Información de Campo de Mayo.

La ley 25520 (ley de inteligencia) establece en su artículo 4 que ningún organismo de  inteligencia está facultado para realizar tareas represivas ni cumplir funciones policiales o de investigación criminal, salvo ante requerimiento de la justicia.

El proyecto X habría actuado al margen de la ley. Los espiados serían de distintas filiaciones políticas y organismos de derechos humanos, incluso allegados al gobierno. Desde Madres de Plaza de Mayo hasta los familiares de las víctimas de la incendiada discoteca “Cromagnon”, además de  referentes de pueblos originarios y familiares del desaparecido Jorge Julio López, testigo de una causa que involucra a represores de la dictadura. Investiga la causa un juez que vinculan al gobierno, Norberto Oyarbide y hasta ahora ningún funcionario sospechado renunció a su cargo.

Un editorial del diario La Voz del 13 de marzo pasado asegura

“A lo largo de los últimos nueve años, ningún político, empresario, sindicalista o personaje de cierta notoriedad ha sido ajeno al temor de sufrir una operación de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side), modelo operacional que ha generado el neologismo “carpetazo”, sobre el que no vale la pena extenderse. Y, por si ello no alcanzare, la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) siempre está en condiciones de concretar un generoso aporte a ese temor generalizado.”

Si, de eso se trata. Atemorizar y doblegar al ciudadano para someterlo al control social. Con verdades o mentiras, los miembros de la inteligencia usan nuestro ánimo o desánimo para subsistir y los políticos para perpetuarse.

Claudio Scabuzzo

@laterminalblog

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Paul dice:

    En el buen juicio de cada uno está saber separar la paja del trigo y así identificar a las noticias que intentan maniplarnos para beneficio de otros. Quienes aprovechan estos recursos de difundir mentiras son los empresarios, medios de comunicación, partidos políticos, fuerzas de seguridad, gobiernos, la Asociación de Kioskeros y muchas mas que sería largo de enumerar. Todos nos mienten en mayor o menor medida. Nosotros también mentimos: a nuestro jefe, a la vecina, a nuestra novia, esposa o a nuestros hijos. La mentira es una herramienta mas que todos, ya sean personas o instituciones, usamos en nuestro beneficio.

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