Los hechos y los medios.

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En los últimos años la mayor lucha ideológica del aparato de gobierno argentino ha sido enfrentar a los medios de comunicación tradicionales y opositores. Con la publicidad oficial repartida en forma discrecional o con normas legales cuestionables, la balística kirchnerista apuntó especialmente contra el conglomerado de medios mas grande del país, el Grupo Clarín. Desmembrarlo era más que un objetivo político, era la obsesión de quienes se sintieron traicionados y manipulados por el manejo de los contenidos de canales, radios y diarios de los “medios hegemónicos”. Las crónicas del futuro describirán detalles de esta lucha que hoy pasan desapercibidos. Algunos de los enceguecidos del presente deberán revisar sus fundamentos en el mañana, aunque ya será tarde. Sin embargo las heridas más sangrientas del país no son atendidas porque no hay tiempo ni dinero. 

El populismo con una significación peyorativa, que es la principalmente usada, es el uso de “medidas de gobierno populares”, destinadas a ganar la simpatía de la población, particularmente si ésta posee derecho a voto, aún a costa de tomar medidas contrarias al estado democrático. Sin embargo, a pesar de las características anti-institucionales que pueda tener, su objetivo primordial no es transformar profundamente las estructuras y relaciones sociales, económicas y políticas (en muchos casos los movimientos populistas planean evitarlo) sino el preservar el poder y la hegemonía política a través de la popularidad entre las masas.

http://es.wikipedia.org/wiki/Populismo

Superpobres.

Es la tradicional lucha de los comics entre el héroe y el villano. Siempre debe haber una víctima y un victimario, un culpable de las tempestades y un constructor del bienestar. La compleja Argentina ha sacado provecho de esas dualidades pero no ha buscado solución a sus dramáticas secuelas. Sabemos las causas y sus culpables, pero el estado no aborda las soluciones ni aplica la justicia con ecuanimidad.

Un tercio del país es pobre. No son cifras oficiales, sino las que nacen de quienes se oponen al gobierno, pero no es descabellado pensar que sea así. Mi sensación es que hay más pobres que un tercio, pero nos detenemos en esa cifra para imaginar la dimensión de la miseria. No es una miseria oculta, cualquiera puede notarla en los grandes poblados y en los campos impenetrables. Ellos son los que no tienen baños, agua ni comida de calidad.

Receptores de planes sociales y de promesas, amontonan sus casillas a veces junto a los proveedores de drogas ilícitas y alcohol, deteriorando aun más su presente.

Esas multitudes, de la que dicen bañarse los políticos populistas, tampoco reciben la mejor educación. Maleables por su ignorancia e indiferencia a la realidad, son la materia prima de los grandes proyectos políticos populistas.

Ese pueblo marginal que crece día a día no está en condiciones de enfrentar las picardías de los gobernantes.

Sucesión familiar.

La democracia nunca pudo alcanzar su plenitud porque fue engañada desde su seno muchas veces desde hace años y hasta el presente. Esto ha decepcionado a generaciones de ciudadanos comunes, que ven a la política una forma de enriquecerse con el menor esfuerzo, y, en general, no se han equivocado. Mientras ellos debieron doblegar sus esfuerzos para sobrevivir a los sobresaltos económicos y políticos por los desaciertos de los gobiernos, los responsables “elegidos por el pueblo”  mantenian su status o lo incrementaban, sin saberse porqué ni cómo.

Nunca me gustaron a los gobiernos que se suceden por linaje, parentesco o amistad. Llegar a  ser Presidente, gobernador, intendente o legislador en Argentina es un camino sinuoso que algunos transitaron con llamativa facilidad.

Los Kirchner se han sucedido así mismos y si bien lo hicieron bajo las normas y leyes vigentes, no debería ser “políticamente correcto” que así sea.  En otros niveles de cargos electivos la historia se recicla: Hermanos que se suceden entre sí, esposos, amigos, hijos y otros parientes que mantienen el poder como si fuese un bien de familia, heredable.

El peronismo ha sido permeable a esta cuestión de “genética política” y familias enteras han vivido del poder durante décadas. Si bien Juan Domingo Perón decía que “Mi único heredero es el pueblo”, lo cierto es que la carrera presidencial es transitada por hábiles abogados de clase alta que no dudan en poner a su familia en otros cargos cuando ellos llegan al poder y, si es posible, mantenerse en él más allá de lo razonable. El estado es apropiado sin que nadie se inmute en memoria de figuras mitológicas por sus “legítimos herederos.”

Hay una especie de credo monárquico por el control total. Incluso la destartalada justicia administra la injusticia a favor del poder.  El banquete y festín de esta aristocracia democrática es ilimitado, pero al final las cuentas la pagamos todos.

La prensa atada.

Las grandes masas de votantes son manipuladas por la publicidad política y la demagogia. Se instalan falsas incertidumbres para evitar el cambio y revitalizar el viejo dicho de que “es mejor malo conocido que malo por conocer”. Olividamos que para evolucionar debemos mudar nuestra piel.

Los políticos creen que la mejor herramienta de convencimiento son los medios de comunicación, a los que tratan de orientar con dinero y poder.  ¿Pero que ocurre cuando las voces del “periodismo independiente” no contribuyen al proyecto gobernante?.  En ocasiones ha habido tolerancia por el discenso pero en otras oportunidades fue necesario presionar a la prensa para torcer sus pensamientos. En casos excepcionales el estado se apropió de los medios para garantizar la difusión de su discurso. Todas las maniobras han sido, en ocasiones, aprobadas con euforia y avaladas juridicamente, garantizando la necesaria legitimidad democrática de medidas oscuras.

Los gobiernos kirchneristas crearon su propio pool de medios, sostenidos con el presupuesto nacional, para garantizar que los temas de interés del partido gobernante llegaran a la audiencia. Hasta las transmisiones deportivas son generadas por el estado. Sin embargo los niveles de aceptación de los programas oficialistas nunca igualaron a los de los opositores. Es decir: los medios por si solos no garantizan la implementación de un pensamiento o ideología. Quizás sea un trabajo de años, pero tambien una cuestión cultural porque el público no se siente atraído por contenidos genuflexos y necesitan encontrar en ellos la justificación de sus desdichas.

Son los medios críticos lo que exponen las debilidades del poder, desnudan sus arbitrariedades y desmanejos. Ante la ausencia de los mecanismos de control legales, la prensa opositora se transforma en denunciante y esas denuncias, en la Argentina sesgada por la mediocridad, es entretenimiento puro.

La burla y el desprestigio del enemigo parece ser una constante de esta lucha desigual. Las verdades asoman de a ratos y molestan demasiado.  Algunos quieren enlazar nuestros problemas a los medios críticos, como si los hechos fueran provocados por ellos. La teleaudiencia sería víctima de las propias pantallas y sus tenebrosos periodistas.

¿Esos barrios de lata, los chicos sumergidos en los contenedores de basura, las escuelas destruídas, la corrupción, la inseguridad, la inflación y el narcotráfico, son culpa de los medios hegemónicos?.

Cuando todo parece llegar a su fin, volvemos a empezar. Los episodios se suceden ante la perplejidad de quienes no tenemos nada que ver con ambos bandos, que solo deseamos progresar y vivir en paz.

Matones, barrabravas y bravucones son los actores de este reality show con un final previsible. Más que un ciudadano soy un espectador de la democracia desteñida y pisoteada, en un montaje mediático sin precedentes, con héroes y villanos patéticos, pero con víctimas reales.

Claudio Scabuzzo
La Terminal
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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Jose dice:

    Comparto la opinión sobre la guerra particular del Gobierno con el Grupo Clarín y no creo en las intenciones que enuncia. Por otra parte, y a pesar del Gobierno, la batalla que plantean en teoría es válida y marcará un antes y un después en el país y en todo el continente. Los medios hegemónicos (que existen sin dudas, y hasta Obama señala públicamente a la cadena FOX) están puestos bajo la lupa de la sociedad que ata cabos y concluye que, efectivamente, usurpan el lugar que corresponde a los partidos políticos de la oposición desvirtuando el juego de la democracia, buscando instalar el miedo, ocultando información y/o editándola de acuerdo a sus intereses políticos y económicos. El mérito de esta pelea es que todos hemos aprendido a leer entre líneas y a preguntarnos desde qué lugar habla y escribe cada periodista. Algo parecido a la Ley de Medios terminará aplicándose en cada país del mundo y la solución que se da en este país no es tan mala comparada con los recursos a los que apelan otros gobiernos para corregir esta distorsión mediática, el del Reino Unido, por ejemplo.

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    1. Claudio Scabuzzo dice:

      Lo que Ud. denomina “distorsión mediática” es, en ocasiones, lo que el gobierno no quiere escuchar y prefiere silenciar. Es además lo que pretenden elegir que se difunda obviando nuestra capacidad de discernir.
      Me gusta la libertad de escribir y de pensar lo que quiero. Los periodistas y los medios solo tienen la palabra para enfrentar el inmenso poder del estado, hay una enorme desventaja que la gente no percibe. No es el caso de Obama cuyo gobierno posee medios masivos culturales, pero aquí los medios estatales o afines al estado son absolutamente idénticos a los privados, utilizando los mismos métodos informativos o de entretenimiento. Si a eso le sumamos un presupuesto multimillonario en difusión y publicidad oficial, el condicionamiento hacia la opinión pública es muy importante. Así que dudo de que el estado pueda sentirse víctima de los medios que él mismo otorga en concesión, porque si no denuncia en la justicia la extorsión a la que es sometido es un cómplice de ese accionar.
      Además, los medios electrónicos regulados ahora, usen o no espectro radioeléctrico, son la antesala a regular también internet. Porque la libertad que se respira en la red se percibió en ocasiones en el dial de las radios y de la televisión, en diarios y revistas. Fueron las épocas más oscuras las que impidieron que todo lo que era necesario contarle a la gente no trascendiera. Gracias.

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  2. NORA dice:

    BUENISIMO EL ARTICULO , CLAUDIO. HASTA CUANDO TENDREMOS QUE AGUANTAR ESTOS GOBIERNOS QUE SAQUEAN NUESTRO RICO PAIS DE POBRE GENTE? SEGUI ABRIENDONOS LA CABEZA. GRACIAS . NORA

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  3. Claudio Scabuzzo dice:

    Gracias Alberto por participar. Lo único que siento de sus palabras es una descalificación a quien no piensa como Ud. No estaba en la estratósfera en el 2001/2002…. estaba despidiéndome de mi último empleo fijo en un multimedio que tiene sede en Mendoza y que coqueteaba con el menemismo, con la alianza, con los gobiernos provinciales peronistas haciendo negocios con ellos. Con plata nacida de empresas en paraísos fiscales y sin ningún control sobre el lavado de dinero esos empresarios crecieron y hoy son parte de los medios afines al gobierno, reciben una tajada importante de la pauta oficial y se pasaron la ley de medios por “ya sabe donde”. Lanata siempre fue igual, desde que lo conocí a mediados de los 80 acá en Rosario, presentando el suplemento del diario Pagina 12 para mi ciudad, hasta hoy. Su diario fue cabecera de mi generación de periodistas porque revelaba el lado oscuro del poder e investigaba, pero el periodismo tambien es un show, que en ocasiones, nos permitió sacarnos la venda de los ojos.
    Hoy en mi ciudad nadie dice nada ni investiga nada porque no te garantizan el empleo. La droga crece porque no tienen oportunidades los chicos y eso no solo es culpa de una gestión provincial sino del estado nacional que está ausente en lo más necesario: alimentación, educación, inversión social, trabajo genuino para sectores que no tienen capacitación, trabajando codo a codo con las gestiones provinciales de todo el país, sin discriminarlas….Algunos piensan que un relato cuasi publicitario e insistente tiene mas peso que los hechos. Por eso no me creo el marketing K, ni sus ideólogos de mansiones, ni los violentos que no saben historia, ni los mentirosos de números y realidad… El país necesita honestidad, transparencia y verdad, nada más.

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  4. Alberto dice:

    Derechosos, pseudo gorilaceos disfrazados de justos, ecuanimes y objetivos. En definitiva chantas sanateros q con palabras vacías de contenido y carentes de todo pragmatismo pretenden emular al Lanata de los 90. Quien no sabe q en el Chaco profundo, la selva misionera, etc. etc. hay olvido, hambre, pobreza. Se olvidan q eso sucede por allí sobre todo a partir del 1492. Son los mismo que en el 2001/2002 estaban en la estratósfera y por lo tanto no se enteraron de nada. Profetas de las desgracias incumplidas. No son más que eso.

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