Disparen contra el Gobernador.


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La corrupción política y de seguridad permitió el crecimiento de la droga en todo el país y también en Rosario, hoy señalada como un polo narco. La permeabilidad de las fronteras genera un ingreso de droga descomunal. “Pasan caravanas de 100 vehículos, con armas, y nadie los puede parar, la Gendarmería ha retrocedido” dijo Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia que emitió una resolución dirigidas a depedendencias judiciales y de seguridad nacionales pidiendo urgentes medidas en el norte del país para contener el ingreso del narcotráfico.  Mientras el secretario de seguridad, Sergio Berni, insistía en que la situación en Santa Fe es responsabilidad de sus gobernantes, la realidad demuestra lo contrario. Aquí hay muchas culpas compartidas, desde hace años.  Las autoridades nacionales abordan erráticamente el tema, lo minimizan e intentan echar la culpa a otros mientras en Santa Fe se desarrolla la mayor ofensiva contra una de las bandas más importantes dedicadas al narcotráfico. Del corazón de esa impunidad y poder ilegal salieron los disparos sobre la casa del Gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti. Este hecho es el primer atentado del narcotráfico sobre una importante autoridad pública y política.


El triple crimen, la gota que colmó el vaso.

Jeremías Trasante, de 17 años, Claudio Suárez, de 19, y Adrián Rodríguez, de 21, estaban festejando la llegada del año nuevo 2012 en esos primeros minutos de enero en un predio de Presidente Quintana y Dorrego, en la Villa Moreno de Rosario. Los tres militaban en un movimiento político y social de izquierda y  fueron asesinados a balazos por una guerra ajena.

triple crimenLa banda del “Quemado” Rodriguez,  disparó sobre estos chicos inocentes como venganza por el ataque a su hijo Maximiliano, el “Quemadito”, que resultó herido.  El enfrentamiento era con la banda del Negro Villalba, uno de cuyos integrantes, Osuna, había sido herido de ocho balazos por el “Quemadito”. Todo por la droga.  La policía intentó distorcionar los hechos diciendo que fue un incidente derivado de la pasión del fútbol y tres oficiales terminaron acusados de encubrimiento ya que tenían una oscura relación con los imputados y actuaban para que los responsables eludieran su detención.

Este incidente conmocionante, conocido como “El triple crímen de Villa Moreno” quizás haya marcado el inicio de la mayor ofensiva del estado santafesino contra las narcobandas territoriales y la corrupción policial.

El Quemado, el malogrado Quemadito (su hijo, herido pero asesinado un año después), los ejecutores de los chicos de Villa Moreno y los policías involucrados respondían a la estructura de “Los Monos”. Eran soldados del clan narcomafioso dirigido por la familia Cantero, cuyo crecimiento y poder se debe a la participación de las fuerza de seguridad en sus operaciones desde hace por lo menos dos décadas.

Asuntos internos.

Ese 8 de setiembre de 2012 era un bucólico sábado de otoño. En la zona de Boulevard 27 de febrero hacia calle Entre Ríos, Martín Paz manejaba su flamante BMW Z4 blanco con su esposa e hijita sin percatarse de que estaba siendo seguido por una moto y un auto. Paz, “el fantasma” para algunos, era una figura del clan  “Los Monos” y jamás hubiese pensado que moriría en manos de su propia familia política. Precisamente una hermana de Paz era pareja de Claudio “Pájaro” Cantero, pero ni siquiera eso lo salvaría de la ejecución.

cantero.asesinato de PazEn la moto que seguía  a Paz  iba el “Chino” González , el sicario más importante de la organización criminal de los Cantero, mano de obra armada de sus máximos referentes: Máximo Ariel “Guille“Cantero y Ramón Machuca, alias “Monchi Cantero” su hijo de crianza, ambos desaparecidos “de los lugares que solían frecuentar” pero dirigiendo sus negocios desde la clandestinidad.

En los primeros días de setiembre de 2012 cuatro asesinatos habían ocurrido en inmediaciones de “bunkers” de drogas, con la participación de González, así que su trabajo era “cargarse” los muertos de sus jefes, sin problemas de conciencia.  Precisamente “el chino” vació su cargador sobre “El fantasma”, tal como era la orden impartida. El auto hizo una loca carrera chocando con otros y terminó sobre un cordón. Paz ya no hablaría, lo harían sus evidencias, entre ellas un teléfono celular que serviría para entender la red de negocios y protección policial de los Cantero.

Paz, producto de su ambición personal, había traicionado al clan quedándose con dinero ajeno por un mal negocio (quería procesar su propia droga y venderla) y cuando la paciencia se agotó alguien ordenó una ráfaga de balas sobre  él.

Cadena de kioskos.

Los “Bunkers” también llamados “kioskos”,  son edificios de gruesas paredes y puertas blindadas con una pequeña abertura para  la comercialización de marihuana, cocaína y crack, atendidos generalmente por menores de edad, encerrados allí por los narcotraficantes. Ubicados en las zonas periféricas y en barrios carenciados, los búnkers  suelen estar custodiados por “soldaditos”, adolescentes que a cambio de droga matan sin importarle nada.

Dicen desde el gobierno nacional que son como 400 los “puestos de venta” y que recaudan 2000 millones de pesos anuales, casi 350 millones de dólares al cambio oficial, pero, aunque “políticamente” exagerada, la cifra nos dibuja la dimensión de la venta de estupefacientes en Rosario y su región, que no es para nada despreciable.

buker rosarioSi antes la mercadería era comprada lista para su consumo en el exterior, hoy  la materia prima llega atravesando dócilmente la frontera, y se procesa aquí, como si fuese un orgullo de la industria nacional. Las cocinas de drogas permitieron mayor producción a menor costo, con el uso de productos químicos legales, como la efedrina.

Los Cantero compartirían el negocio con otros apellidos del enriquecimiento fácil como Zacarías, Medina y Vázquez. Pero a diferencia de sus bandas rivales, los Cantero perfeccionaron su trabajo, ampliaron sus negocios y adquirieron armas sofisticadas, avanzando a punta de pistola sobre la competencia.

Se puede decir que algunos padres ya le compraban la droga a los mismos que hoy le compran sus hijos. Era tradicionales proveedores, del dia y de la  noche, respetados por temor.

Durante más de dos décadas los Cantero manejaron la droga corrompiendo a la policía y al poder político, o al revés. Todos sabian de su existencia pero nadie los tocaba. Incluso cuando empresarios vinculados al gobierno nacional levantaron el Casino “Citicenter” y el hotel de cinco estrellas en el territorio de los Cantero, hubo una negociación previa para proteger el emprendimiento y evitar espantar a los clientes. El enorme complejo de juegos legales se levantó a escasos metros de la casa del clan y nadie los molestó. Hubo una sinergia con el casino porque esos negocios de juegos se llevan muy bien con los préstamos usurarios de dinero, la droga y la prostitución.

Los Cantero podían gastar sin que nadie los moleste, en autos lujosos, motos de gran cilindrada, flotas de taxis, mansiones, departamentos y hasta en la transferencia de jugadores de fútbol.  Un hábil contador, Mariano Ruiz, era el supuesto gerenciador de la fortuna mal habida y Martín “el fantasma” Paz recibía sus instrucciones. Así el dinero de la droga se transformaba en bienes de lujo y placer, sin que la AFIP notara nada extraño.

Marginales pero ostentosos.

CANTERO.MANSION EN PEREZEl “fantasma” prestaba el dinero de los Cantero y hacía operaciones con testaferros que después volvían blanqueadas en flamantes autos importados “premium” que se repartían “Los Monos”.  Con 26 años, era un conocedor del negocio automotor y de las debilidades de quienes están en eso. Tras su muerte quedaron algunas cuentas pendientes por droga o autos (nunca se sabe) y aceleraron los cobros con ráfagas de ametralladora sobre distintos locales comerciales. Así fueron intimados casi todos los “prestigiosos” salones de venta de las marcas Mercedes Benz, Audi, Porsche y BMW.  La trama de los capitalistas del negocio todavía es un misterio, pero se sospecha que muchas fortunas lícitas nacieron del flagelo de la droga, la trata de personas y la prostitución.

La venganza será terrible.

El asesinato del “fantasma” no calmó los ánimos del submundo de la droga. Luis Paz, el padre del asesinado, contrató a Luis Orlando “Pollo” Bassi para que hiciera justicia sin importarle que la futura víctima era la pareja de su hija. El “pollo” requirió los servicios de dos sicarios: Milton Damario y “Macaco” Muñoz.  El 26 de mayo de 2013 frente a un oscuro boliche de Villa Gobernador Gálvez, Infinit Night, caería muerto el “Pájaro” Cantero.

Días después, las ejecuciones no se detenían en señal mutua de venganza. El dueño del local bailable donde mataron al “Pájaro”, Diego Demarre, fue asesinado por “entregador” delante de su esposa en Seguí y Maipú por Ramón Machuca. Al día siguiente Nahuel César y Marcelo Alomar fueron muertos en Acevedo y Francia, una mujer herida allí, madre de uno de ellos y de un supuesto sospechoso de la causa, quedó cuadripléjica.  Hasta hubo una recompensa secreta de un millón de pesos de los Cantero para detener a quién creían autor del homicidio.

El jefe policial detenido por supuesta colaboración con los narcos.

En los últimos meses de ese año 2012 otra historia vinculada a la política y al narcotráfico trasciende escandalosamente. El jefe de la policía de la Santa Fe, Comisario General Hugo Tognoli, es acusado de colaborar con narcos a partir de una investigación del gobierno nacional.

tognoliPara las autoridades de la provincia esta acusación, que posteriormente se transformó en detención y procesamiento, tenía un “tufillo” político y sin bien todavía no fue condenado por la justicia federal, se asegura que las pruebas no son sólidas.

El hecho cayó como un balde de agua fría sobre la gobernación socialista y fue utilizado políticamente por el kirchnerismo para desmerecerla. Más allá de las interpretaciones, debido a la enorme sospecha de corrupción sobre la policía provincial no es de extrañar que algunas autoridades pudieran ser parte de ella.

La cocina de droga más grande del país.

En setiembre de 2013, en un despliegue inédito dirigido por el propio Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, se allanó un laboratorio para procesar cocaína, ubicado en una localidad gobernada por el kirchnerismo. El operativo apuntó a un viejo conocido de los negocios ilegales, “Delfín” David Zacarías, remisero con un injustificable nivel de vida.

delfin zacariasHasta el “Profesional Country Club” se movilizó el estado nacional para mostrar su capacidad investigativa y opacar al gobierno provincial opuesto en la contienda electoral que se avecinaba. Porque había otra guerra aparte de las de los narcos con la justicia, la de los oficialistas y opositores de la política.

El detenido y luego procesado ya tenía antecedentes y su accionar torpe permitió descubrir el negocio que todos conocían.  Aparentemente cayó en desgracia y era un blanco fácil, ideal para publicitar los éxitos en la lucha contra la droga del gobierno kirchnerista.

Pero habría otros matices. El periodista Jorge Bomvaser denunció la relación que tenía “Delfín” con funcionarios nacionales y, en particular, con el ex presidente fallecido Néstor Kirchner. Según su investigación, el narco tenía vínculos con el Sedronar, Ceremonial y Protocolo de Presidencia de la Nación y el PAMI.

La droga, un delito federal.

gobernador bonfattiLos asesinatos continúan hasta hoy como si alguien hubiese removido con una rama un hormiguero putrefacto. Hay una guerra entre la justicia y los narcos que no sabemos como terminará. Las estadísticas ubican a Rosario como una de las ciudades con más muertes violentas, gran parte vinculadas al narcotráfico, y la escalada alcanzó el portal de la casa del gobernador.

El 25 de octubre de 2013 varias balas impactaron el frente y rompieron cristales de la casa particular del gobernador de la provincia Antonio Bonfatti  que estaba con su familia, sin custodios. Los motociclistas que apuntaron sus armas contra la máxima autoridad de Santa Fe estaban transmitiendo un mensaje. El hecho marca un punto de inflexión en la cuestión narco provincial y nacional, porque se trata del primer atentado contra una autoridad pública y política del nivel de Bonfatti, una actitud audaz de quienes quieren seguir con el negocio de la droga.

El paraguas protector.

Los allanamientos judiciales a las numerosas viviendas que poseían permitió recolectar gran cantidad de papeles y fotos, algunas de las cuales mostraban sus contactos sociales. Los Cantero se codeaban con funcionarios, punteros políticos y barras bravas de los dos clubes rivales de Rosario. Hacían fiestas fastuosas donde todos ellos estaban invitados. Todo pagado al contado con dinero manchado con sangre.

drogas peligrosas3Aunque políticos vinculados al kirchnerismo quisieron atar al gobierno socialista de Santa Fe con el narcotráfico, tildándolo de “narcosocialismo”, lo cierto es que la corrupción empezó mucho antes y tardíamente se comenzó a observar el asunto.

Desde el año 1995 los tribunales provinciales tienen documentos que revelan el funcionamiento de cajas negras en la policía de la provincia de Santa Fe por “los distintos peajes que se pagan para garantizar el desarrollo de comercios ilegales, desde la prostitución al narcotráfico”, así lo describía hace varios años el periodista Carlitos Del Frade, escritor de libros sobre el tema.

Mientras crecía la inseguridad pública, con robos y asaltos a ciudadanos comunes por parte de algunos delincuentes que necesitaban de dinero para comprar “merca”, la policía seguía atada a la mafia criminal, sin hacer nada. Así se creó una verdadera banda de uniformados que ampararon a los narcotraficantes y otros delincuentes, y que hoy se encuentran arrinconados.

drogaLas investigaciones judiciales se acumulan. La causa contra “Los Monos” es quizás la más importante de la historia judicial de la provincia. Hay prófugos, decenas de detenidos, entre ellos once policías y un prefecto,  pero,  la droga sigue en la calle.  Otros ocupan el lugar de los Cantero y sus bunkers siguen siendo demolidos por las autoridades y vueltos a levantar por los narcos para atender una demanda creciente.

No sabemos si la ley y el orden se impondrán en este asunto, pero el daño que los narcos y sus socios uniformados o de escritorio han provocado a la sociedad es irreparable. Han cambiado nuestra actitud frente al delito y nos pusieron en el medio de su guerra, sin importarle nada. Instalaron la droga como un estilo de vida, atraparon el futuro de la juventud y están aniquilando una generación.

Y esto recién empieza.

Claudio Scabuzzo
La Terminal
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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Jose dice:

    Veo tan negativo que el Gobierno Nacional pretenda desentenderse de el tema, delito federal efectivamente, como que los gobiernos provinciales afectados pretendan que nada tienen que ver con lo que está ocurriendo. La policía está involucrada, de eso ahora ahora hay pruebas, y las policías son provinciales en estados que están siendo gobernados por la oposición desde hace una década, por lo menos. Por supuesto que en el actual momento político es más fácil tirarle todo el fardo al Gno. Nacional pero, atención, a este gobierno le restan solo dos años. En momentos en que la sociedad mira a la oposición no debe eludir que, allí donde ejercen el poder, se muestran absolutamente ineficaces para controlar una policía provincial, ¿qué ocurriría sin tuviesen el control de las fuerzas de seguridad de todo el país? Más atención en lo que viene!

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    1. Claudio Scabuzzo dice:

      Gracias José por opinar. La relajación del estado nacional a lo largo de muchos años en el control y lucha contra el narcotráfico ha permitido que las policías provinciales asuman un rol en el asunto, cuando el delito es claramente federal. Las provincias no solo participan en la lucha contra el delito sino que terminan involucradas ante la impunidad que sienten por la ausencia de controles. ¿Que hubiese pasado si desde siempre la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y la Policía Aeroportuaria hubiesen atacado al narcotráfico en todo el territorio con firmeza y responsabilidad? No tendríamos el panorama de hoy, seguramente, y los policias provinciales corruptos estarían arrinconados. Cuando algo de las magnitud del narcotráfico sucede es porque algo fundamental estuvo ausente.

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