El santo filicidio. (Parte 1 de 3)


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La fe judeo-cristiana adora el filicidio, pero nadie se inmuta porque el sentido del acto se encuentra oculto en valores religiosos ancestrales o en la hipocresía. Los cristianos creen que Dios-padre mata a su hijo para redimir el pecado de los hombres comunes. Es, sin duda un hecho inmundo, que no se cuestiona, aunque cristianos, judíos e islamistas desprecian esa práctica pero la justifican en sus doctrinas. Matar a los hijos, sean menores o no, es un acto repudiable que se esconde en los pliegos de la cultura y que parece ser parte de nuestra esencia humana. Un viejo libro del Dr. Rascovsky sobre su obsesión, el filicidio, me inspiró para navegar libremente en estas ideas arbitrarias. Permítanme hablar de este tema impúdico y abominable en tres partes que se completarán en las próximas semanas.  Este es el primero.

Filicidio es un delito que consiste en atentar contra la vida y que es cometido por un genitor (padre/madre) hacia un hijo propio. Algunos los circunscriben solo a los menores. El término deriva del latín filius, que significa “hijo”.

Llullaillaco
Una momia inca de 5 siglos de una niña de 15 años, hallada en Salta, Argentina. Fue sacrificada por su familia y entregada a los dioses para mejorar las cosechas. El filicidio está en todas las culturas.

Nadie con sentido común puede imaginar que matar a sus hijos sea un acción natural, pero estamos rodeados de historias que son parte de nuestra cultura, de nuestra creencias y de nuestra condición humana. Incluso la práctica del aborto no deja de ser un filicidio. Existen muchas categorías que fueron estudiadas, pero todas conducen al mismo resultado.

La lucha contra el liderazgo ha condenado y perseguido a los primogénitos, pero no son los únicos. Sobre los hijos hay una constante amenaza de muerte a veces impulsada por sus propios padres biológicos, por la patria (el padre que nos contiene) o Dios (el padre eterno).

Uno de los escenarios más comunes de estos hechos deleznables son las guerras. Los hijos son llevados a la muerte por sus protectores en sendas guerras para que sean héroes. Dan la vida por sus ideas, la patria o la religión aunque la decisión sobre su sobrevivencia es ajena.

Un acto abominable que es parte de la historia.

En la mitología griega, Medea asesina a sus hijos en venganza de su esposo Jasón, quien mantenía una relación con la hija de Creonte, rey de Tebas. El patriarca Ibrâhîm o Abraham es perseguido desde antes de su nacimiento por el monarca mesopotámico Nimrod o Nemrod (el biznieto de Noé, el primer rey después del diluvio universal y creador de la Torre de Babel, según las mismas leyendas). También Abraham es engañado por dios para que sacrifique a su hijo Isaac en señal de fidelidad pero luego un ángel lo impide, reemplazando a su hijo por un cordero.

egipto plaga
“Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos.” Hebreos 11:28. El ángel exterminador llega a un hogar egipcio a matar al primogénito. Para los cristianos, la Pascua es la celebración de la resurrección de Jesús y los judíos conmemoran el Pesach  que refiere a ese supuesto hecho sangriento.

Los niños judíos primogénitos son asesinados en Egipto por el faraón cuando nace Moisés, que es escondido para que sobreviva. En el éxodo bíblico los primogénitos son condenados por un ángel exterminador enviado por dios, así los judíos logran salir de Egipto. Herodes en las crónicas sobre Jesús de Nazaret ordena otra matanza masiva de niños y el propio Jesús termina torturado en una cruz donde muere por primera vez, sin que su padre lo impida, según relatan los escritos de sus seguidores.

Estas historias de verdaderas masacres rodean la vida de ciertas figuras heroicas y míticas, quienes deben exhibir en su biografía no solo alguna profecía sobre su necesaria existencia sino también el acoso sobre su vida.

El abandono o el enfrentamiento con sus progenitores son parte de esa vida heroica que concentra la atención de quienes son receptores de esas historias fantásticas y atrapantes. Los relatos antiguos intentan insistir con esas situaciones traumáticas, donde no falta sangre ni traiciones, cuyo desenlace da nacimiento a movimientos de fe que perduran en el presente. El hijo es entregado al poderoso como ofrenda o debe morir para ser un mártir, o salvarse de un genocidio porque es la voluntad de dios.

La historia de Jesús de Nazaret recoge costumbres y leyendas de la época. La vida y muerte del hijo de dios recorre la esencia humana del momento, pero oculta el verdadero sentido de las aberraciones contra los hijos.

 

(Continuará)

Claudio Scabuzzo
@laterminalblog
Imagen principal:
The Sacrifice of Isaac by Caravaggio (1590-1610; Oil on canvas; Uffizi) Source: http://www.ibiblio.org/wm/paint/auth/caravaggio/isaac.jpg License: according to http://www.ibiblio.org/wm/about/license.html GNU-FDL or cc-by-sa-1.0 (here: PD-art) Otras imágenes: http://www.argentinasmountains.com.ar/HtMl/Menu/Llullaillaco.html
http://arcauniversalnicaragua.com/?p=2646
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