Los buitres y el dilema del prisionero.


 

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Los argentinos hemos inventado el término “buitre” para bautizar a ciertos inversionistas especulativos que reclaman que les paguen los bonos de la deuda a su valor nominal. La deuda es una condena cuya existencia la hemos trasladado a los acreedores, responsables de esa dolorosa carga que llevamos desde hace tres décadas al reclamar lo que debemos. A punto de entrar a una verdadera quiebra del estado argentino, algunos se animan a pensar alternativas en base a operaciones matemáticas y grandes conocimientos de economía. Otra forma de ver un problema complejo.

Tras perder el juicio en un tribunal norteamericano, el gobierno argentino deberá pagarle a un fondo de inversión el valor de los papeles de deuda que posee. El tema tiene aspectos complejos, incluso para mi, lo que demuestra que se trata de una cuestión de economistas avezados,, audaces y, porque no, temerarios. Dibujantes de estrategias que permiten embolsar millones a unos, y arruinar el futuro a otros. Nosotros somos los últimos. Desde hace décadas la deuda externa no es más que una cifra que engorda en ceros y que justifica nuestra condena.

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El padre de los buitres, Paul Singer, quién encabeza a los tenedores de bonos argentinos.

Paul Singer, el multimillonario norteamericano que enfrenta con sus demandas legales al gobierno de Cristina Kirchner, se eleva como un monstruo dispuesto a hundirnos, sin que notemos que la responsabilidad de este desenlace somos nosotros mismos, con nuestros “iluminados” dirigentes, muchos mas pudientes que el resto.   ¿Cómo saldremos de este problema?. El futuro tendrá la respuesta, pero, en tanto, se elaboran teorías y alternativas que entusiasman o decepcionan.

Pero hay visiones interesantes sobre esta cuestión, una de las cuales es de un destacado economista argentino, con gran proyección en el exterior.

En el blog El foro y el Bazar de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala encontré un artículo de Martín Krause, quien utilizando un clásico dilema de la teoría de los juegos explica las salidas en el complejo caso de los fondos buitres o holdhouts. 

La llamada “Teoría de Juegos” explica que en la búsqueda del éxito además de nuestras propias decisiones tienen una relevancia fundamental las decisiones que toman los demás.  Trata de estudiar y explicar el comportamiento y la interacción de los diversos agentes de un mercado, así como los incentivos que llevan a éstos a realizar sus procesos de decisión.

El conocido “Dilema del prisionero” es uno de los ejemplos más conocidos dentro de la categoría de juegos del tipo “Equilibrio de Nash”.  Precisamente John Forbes Nash, premio Nobel de Economía de 1994, fue un genio que inspiró la película “Una mente brillante” interpretada por Russel Crowe, quien desarrolló un principio que necesita la racionalidad de sus participantes. En él se analizan los incentivos que tienen dos presos encarcelados por un delito menor para delatar al otro a la policía y acceder así a beneficios penitenciarios, teniendo siempre en cuenta la decisión que podría tomar el otro.

Inspirado en esos esquemas, Krause estudia el dilema en función del fallo del juez Griessa:

La cuestión de los holdouts a la luz del dilema del prisionero

Veamos esto desde la perspectiva de la teoría de los juegos y el conocido “Dilema del Prisionero”. La confrontación entre el gobierno argentino y los holdouts parece tener esa forma:

Holdouts    

Cooperan                                     traicionan

Coopera                              1 – 1                                     5 – 0

 

Gobierno

Traiciona                             0 – 5                                     3 – 3

 

Encontré esto en la web:

Dilema del prisionero

El dilema diría que el gobierno y los buitres se encuentran en una situación en la cual el resultado futuro depende de lo que el otro haga. El gobierno enfrenta estas alternativas:

  1. Si coopero (es decir, pago) y luego los demás holdouts aceptan cómodas cuotas y los tenedores de bonos que se pagan no pueden reclamar más, entonces me encuentro en la casilla superior izquierda, con un costo bajo (1).
  2. Pero si coopero y los holdouts luego se vienen con reclamos por todos los bonos que se extienden a los que actualmente se pagan, entonces estoy en la casilla superior derecha con altos pagos que no podré realizar (5).
  3. Si traiciono (no pago), y los holdouts pierden la posibilidad de cobrar (p.je. exitosamente cambio el pago por jurisdicción local), entonces zafo  (0) y los holdouts pierden sus bonos con alto costo para ellos porque invirtieron mucho tiempo y dinero en el proceso (5).
  4. Si traiciono (no pago) y se desencadena una catarata de demandas, terminamos perdiendo todos, yo desato una enorme crisis (3) y los holdouts no pueden cobrar (3).

Parecería que les conviene negociar a ambos, ya que la casilla superior izquierda es la de menores costos totales (1-1), pero sabemos que cada uno analiza también la posibilidad de traicionar. No saben lo que finalmente el otro hará. Ése es el dilema.

Para salir de él, el gobierno sigue un análisis lógico y se plantea considerar las dos alternativas que se le presentan a los holdouts:

  1. Si los holdouts cooperan (columna izquierda), ¿qué me conviene, cooperar o traicionar? Pues me conviene traicionar (0 es mejor que 1).
  2. Y si los holdouts traicionan (columna derecha), ¿qué me conviene, cooperar o traicionar? Pues me conviene traicionar (3 es mejor que 5)

No hay dilema, le conviene traicionar. El mismo análisis hacen los holdouts y los dos terminan en la casilla inferior derecha, el resultado con más costos totales.

Ahora bien, vimos también que esto ocurre cuando se trata de una jugada aislada, y que cuando son jugadas repetidas surge espontáneamente el incentivo a cooperar (Axelrod, El origen de la cooperación). ¿Es éste un juego repetido?

Respecto al gobierno, en parte lo es porque depende de esto el destino de sus meses finales, pero como además quiere sostener el “modelo” hacia el futuro, no debería destruir su futuro traicionando y arriesgándose a terminar en la peor casilla. Pero esto es relativo, también puede pensar que su futuro se encuentra en “quedarse con la bandera”, aunque en definitiva esta sea muy pequeña, como la que viene arriba de la bocha de un helado.

En cuanto a los holdouts, tal vez no quieran lidiar con Argentina nunca más, pero tienen que seguir el juego para poder cobrar algo, aunque tienen las cartas en su mano. Es decir, puede ser un juego con jugadas que terminarán, pero por ahora hay que seguir jugando.

Tal vez esta débil sensación de necesaria continuidad es la que mantiene una esperanza en el proceso pero con continuas amenazas de “traicionar” por parte de quien ha quedado en la situación débil. Cuanto más el gobierno piense que su proyecto futuro se derrumbaría con el final del juego, más se inclinará por cooperar, o sea, negociar. (Martín Krause)
martin krauseMartín Krause es Académico Asociado del Cato Institute y profesor de Economía de la Universidad de Buenos Aires. Tiene publicados varios libros: El cuento de la economía, En defensa de los más necesitados, Proyectos por una sociedad abierta en conjunto con Alberto Benegas Lynch (h), y Democracia directa en conjunto con Margarita Molteni; capítulos de libros y numerosos artículos en revistas académicas y en periódicos de toda América. En 1998 resultó electo por concurso Profesor Titular de Economía de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Se ha desempeñado como Rector en ESEADE. Es profesor titular visitante de Proceso Económico y de Economía Austriaca I en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Obtuvo su doctorado en Administración de la Universidad Católica de La Plata. Krause ha estado dedicado principalmente a las tareas académicas y de consultoría en el ámbito de la economía. Ha participado como conferencista en seminarios y reuniones, y como observador en distintos procesos electorales en todo el mundo. Además, ha recibido varios premios y becas, entre los que se destacan el Premio de la Academia de Ciencias de Buenos Aires (Derecho y Economía) en 2007, la Eisenhower Exchange Fellowship en 1993 y el Freedom Project de la John Templeton Foundation en 1999 y 2000.
 
 
Claudio Scabuzzo
La Terminal
Fuentes:
http://bazar.ufm.edu/la-cuestion-de-los-holdouts-a-la-luz-del-dilema-del-prisionero/#sthash.Y8DskAWy.dpuf
http://eleconomista.com.mx/economia-global/2014/06/22/argentina-lleva-medios-su-guerra-holdouts
http://mundodelaempresa.blogspot.com.ar/2012/12/economia-la-teoria-de-juegos-el-dilema.HTML
http://www.elblogsalmon.com/conceptos-de-economia/que-es-el-equilibrio-de-nash
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Donato dice:

    Scabuzzo, se la hago facil muchacho…SI NO SE PAGA, NOS EMPIEZAN A EMBARGAR TODO…vamos a estar encerrados sin poder salir dentro de nuestras fronteras…prparese Aerolineas a perder cualquier avioncito que intente salir de nuestras fronteras, o sea la ruina de la empresa…embargo de cualquier suma destinada a pagar otros compromisos, etc etc etc…ni que hablar de pedir algun prestamo y los intereses…o sea…la ruina …ok?…hay que pagar y dejarse de j…no le han pagado 2000 millones de dolares a delincuentes terroristas entre los que figuran
    impresentables como la fallecida jueza Argibay Molina???…

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