Borrar la historia: La tragedia cultural de medio oriente.


EI destruye la historia 0
Las guerras y dictaduras matan personas pero también asesinan su historia. Genocidios, limpieza étnicas y religiosas, persecuciones y torturas, son atrocidades que estremecen. Detrás de esto se esconde el aniquilamiento cultural.  Las imágenes del grupo guerrillero Estado Islámico destruyendo estatuas, símbolos y edificios milenarios, sin percatarse que esa memoria histórica es parte de su propia existencia y merece ser respetada, indignan tanto como su despiadada crueldad. Su territorio, ocupado a sangre y destrucción, alberga el pasado de la civilización. A la expoliación y las armas de occidente en medio oriente se suma la propia obra destructiva de sus congéneres extremistas. La tragedia allí también es cultural.

Salafismo es la idolatría y veneración de estatuas y tumbas, algo prohibido por el Islam extremo.

El Estado Islámico (EI) es un grupo terrorista insurgente de naturaleza yihadista suní autoproclamado califato y asentado en un amplio territorio de Irak y Siria, gobernado de facto por radicales fieles a Abu Bakr al-Baghdadi, el “califa de todos los musulmanes“.

Un terrorista destruye una bella estatua asiria en Mosul.
Un terrorista destruye una bella estatua asiria en Mosul.

Su posición autoritaria es ampliamente conocida por su interés en que el mundo conozca sus exceso a través de las redes sociales y videos en HD de impactante crueldad.  Sus decapitaciones, torturas y fusilamientos de enemigos atemorizan al mundo civilizado. Pero no se limitan a eso: La cultura ancestral de esa región también es borrada, tras un mandamiento religioso contradictorio y hostil. Las guerras matan el presente, condenan el futuro y eliminan el pasado.

En verdad el EI no presenta nada nuevo. Esto ha ocurrido siempre, de la mano de las naciones más desarrolladas o sin desarrollo, porque la brutalidad de la guerra no tiene fronteras.

El pasado los perturba.

el EI ya destruyó varias mezquitas-mausoleos sunnitas (la misma rama del islam a la que ellos pertenecen), además de iglesias y monasterios.
El EI ya destruyó varias mezquitas-mausoleos sunnitas (la misma rama del islam a la que ellos pertenecen), además de iglesias y monasterios.

Los terroristas  islámicos devenidos en gobernantes ocupan una tierra rica en arqueología e historia, que va en contra de sus principios.  En esa región nació la primera civilización de la Tierra, en un fértil valle rodeado por los ríos Éufrates y Tigris, un poco antes que la civilización egipcia. Los griegos le dieron el nombre de Mesopotamia (“región entre ríos”) a ese lugar.

Los mesopotámicos, entre el 1813 a.C. y el 609 a.C., fueron grandes legisladores, astrónomos y matemáticos. Las preocupaciones jurídicas de los sumerios se plasmaron en las leyes de Urukagina. Los caldeos nos dejaron el código de Hammurabi. Los asirios, en la época de arqcaldeosSargónida, completaron con nuevas leyes las disposiciones anteriores. Fueron las normas más desarrolladas de la antigüedad con el objetivo de “poner orden a los libertinos y malos, e impedir que el fuerte oprima al débil”. Hoy esas tierras no tienen leyes tan justas.

El hombre mesopotámico tuvo gran interés por la astronomía. Elaboraron así un calendario de suma precisión: las matemáticas alcanzaron entre ellos considerable desarrollo.

La literatura fue notable, al igual que su arte exquisito. Quedan muchos textos relativos a mitos, plegarias, augurios, hechos políticos y guerreros, entre otros. Por la profundidad de su pensamiento se destaca la epopeya de Gilgamesh, rey de Uruk, que luchó por encontrar la inmortalidad.

CIUDAd de Mari sumeriosEn la arquitectura, el ladrillo tuvo gran importancia como material de construcción porque sustituyó a la piedra, permitiendo la edificación de grandes construcciones, así como la invención de nuevos e importantes elementos arquitectónicos como el arco, la bóveda, la cúpula y las columnas. Los palacios-templos de Uruk, Ur, Larsa, son ejemplos de ciudades sumerias.  Los templos de Babilonia fueron más grandes y ricos. Los palacios asirios tuvieron a su vez lujo y proporciones considerables. Se cultivó mucho el bajorrelieve, con un naturalismo y movimiento desconocidos hasta entonces.

Las guerras contra la historia.

Todas las guerras dejaron sus huellas dañinas en sitios arqueológicos y las obras de arte saqueadas o destruídas. Siempre ocurrió lo mismo, como si el hombre frente a la violencia de la guerra terina reducido a un simple animal depredador.

Jacinto Antón del diario El País de Madrid relata:

Recordemos sucesos tan notables como el bombardeo del Partenón, convertido en polvorín por los turcos, por parte de la flota veneciana del almirante Morosini en 1687, que devastó el templo, o la destrucción con artillería y cohetes de los grandes Budas de Bamiyán por los talibanes en 2001 durante el largo conflicto de Afganistán.

Uno de los budas destruido por los Talibanes en Afganistán, en 2001.
Uno de los budas destruido por los Talibanes en Afganistán, en 2001.

La propia dinámica de la guerra conduce muchas veces a que se destruya o dañe edificios históricos, museos, obras y yacimientos. Raramente los militares modifican sus planes y acciones por argumentos patrimoniales. César no pensó en el daño que podría causar a la Biblioteca de Alejandría, y a la posteridad, incendiando el puerto. Ni los alemanes, atrincherándose en ella ni los Aliados, bombardeándola en 1944 hasta arrasarla, mostraron ninguna consideración por la vieja y venerable abadía benedictina de Montecasino, una sola de las muchísimas maravillas destruidas en la Segunda Guerra Mundial. Tampoco las tropas estadounidenses dejaron de acampar sobre las ruinas de Babilonia, junto al palacio de verano de Sadam Husein, y los pesados Abrams marcharon sobre los pavimentos milenarios como émulos de los carros de los medos.

Otras veces son el revanchismo y el odio ideológico los que guían la mano destructora —al estilo de la antorcha de Alejandro en Persépolis—, como sucedió con el museo de Kabul, de nuevo víctima de la barbuda iconoclastia talibán, o la Biblioteca de Sarajevo. Provoca escalofríos imaginar lo que pueden hacer —y ya están haciendo, según algunos testimonios— los fanáticos del Estado Islámico (EI) cuyos predios corresponden a algunas de las zonas más ricas arqueológicas del mundo, como la de los cursos superiores del Tigris y el Éufrates. Basta recordar los destrozos que perpetraron otros fanáticos islamistas, los de Ansar Dine, en Tombuctú en 2012.

El expolio sigue como un tiburón la estela de la guerra. Vespasiano y Tito se llevaron a Roma los viejos artefactos sagrados de los judíos. Wellington, tras derrotar al sultán Tipu, el Tigre de Mysore, saqueó Seringapatam y rapiñó sus tesoros (hoy en el Victoria & Albert Museum). Qué decir del III Reich. El ejército israelí, por su parte, ha protagonizado episodios de destrucción interesada del patrimonio, sobre todo palestino y libanés. Los museos están entre las primeras víctimas de la guerra y sus tesoros se esparcen y desaparecen rápidamente a través de las redes oscuras del tráfico ilegal de antigüedades.

Yihadistas del Estado Islámico arremeten contra esculturas de un museo de la ciudad iraquí de Mosul.
Yihadistas del Estado Islámico arremeten contra esculturas de un museo de la ciudad iraquí de Mosul.

Estatuas asirias y sumerias del Museo de Mosul son destruidas a mazazos por parte del Estado Islámico como parte del plan  para acabar con la memoria iraquí, pero también mundial. La Mesopotamia nos delegó la escritura, las ciudades artísticas, la literatura fantástica, sus números. Los terroristas quieren demostrar su poder pero esconden su codicia porque muchos objetos están siendo traficados en el mercado negro de las reliquias, con los que obtienen suculentos dólares para su proyecto asesino.

La Fe subversiva.

La guerra del Estado Islámico es contra todas las doctrinas opuestas a la suya. Es una lucha contra el pluralismo religioso que caracterizó esa región. Miguel Pérez Pichel de la Revista Palabra de Madrid cuenta:

musulmanesPara entender el mapa religioso de Irak y Siria conviene tener claro que, aunque son países mayoritariamente árabes-musulmanes, no todos los árabes son musulmanes, y no todos los musulmanes son árabes. Es decir, aunque mayoritariamente la población de ambos países es árabe, también hay una importante minoría kurda en una región que ocuparía el norte de Irak, el norte de Siria y parte del sur de Turquía y otras minorías étnicas, como la turcomana. Del mismo modo, aunque mayoritariamente la población de Irak y Siria es musulmana (más del 90 % tanto en Irak como en Siria) también hay población árabe-cristiana, kurda-yazidí y kurda-musulmana. Ni siquiera entre los musulmanes hay unidad religiosa. En Irak el 65 % de los musulmanes es chií, y el 30 % suní, mientras que en Siria, el 15 % de los musulmanes pertenece a la rama chií-alauí. Los cristianos (270.000 en Irak y algo más de un millón en Siria) están repartidos en diferentes confesiones: católicos, ortodoxos y protestantes. Además, como ocurre en otros lugares de Oriente Medios, los católicos pertenecen a diferentes ritos: latino, siriaco, caldeo, maronita, melkita…
Junto con los cristianos y los musulmanes chiíes, la comunidad que de forma más dramática ha sufrido la persecución religiosa del Estado Islámico son los yazidíes, una pequeña comunidad religiosa de no más de 500.000 fieles que siguen una religión anterior al islam pero que incorpora elementos del cristianismo y del islam.
Otras minorías religiosas presentes en Irak y Siria son el alauísmo, una rama dentro del islam chií; el zoroastrismo, la religión politeísta traída por los persas en la antigüedad y de la que todavía pervive una pequeñísima comunidad en serio riesgo de desaparecer; el judaísmo, prácticamente testimonial, ya que casi todos los judíos iraquíes emigraron a Israel tras la guerra árabe-israelí de 1948; el mandeísmo, una religión gnóstica que considera a san Juan Bautísta como el verdadero mesías y de la que sólo quedan unos pocos miles de fieles.

ejercito islamico destruyeCasi tres milenios de historia han desaparecido ante los ojos del mundo en un video viral. Nada se hace discretamente en ese lugar: El resentimiento se difunde en formato digital. La Directora General de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) condenó lo que considera “un ataque deliberado contra la historia y la cultura milenarias de Iraq y una nueva incitación a la violencia y el odio”.

El sentido común me lleva a creer que Alá no se detiene en estas cosas, su rol trasciende las cuestiones materiales. El EI no puede representar una fe con tanto odio.

Claudio Scabuzzo
@laterminalblog
 Algunas fuentes consultadas:
 http://es.wikipedia.org/wiki/Estado_Isl%C3%A1mico_(organizaci%C3%B3n_terrorista)
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/26/actualidad/1424981260_744266.html
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/26/actualidad/1424962772_817096.html
http://www.oasiscenter.eu/es/revista-de-prensa/2014/10/23/los-dioses-del-estado-isl%C3%A1mico
washingtonst.conevyt.org.mx/colaboracion/colabora/…/sso2_u3lecc2.pdf
http://elestimulo.com/blog/la-unesco-convoca-reunion-urgente-tras-destruccion-de-estatuas-en-Mosul/
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