La amada y odiada motocicleta.

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motos portada

En Argentina se venden más motos nuevas que autos nuevos. En mi ciudad, Rosario, casi el 30% del parque automotor son motocicletas, pero pese a su importancia son mal vista por autoridades y automovilistas. Las culpan de la inseguridad y del aumento de la siniestralidad, pero no existen programas especiales de entrenamiento para sus usuarios y ni siquiera son sometidas a verificaciones técnicas obligatorias. Pese a todo merecerían ser tomadas en cuenta por su menor impacto ambiental y en el espacio público.  Una crónica sobre ser el poseedor de una moto en Rosario.

Creo que dejo claro que una moto no es un simple transporte, esquivo el tópico del estilo de vida pero sí me lanzo a aseverar que es una actitud. La de gente activa, en cierta medida valiente, a la que no le asustan los retos (que haga frío, calor, llueva o el que el autobús te cierre el paso) y le gusta compartir emociones, experiencias, paisajes e incluso penurias. Nos sentimos un poco especiales, es verdad. Puede que no lo seamos tanto, pero nos gusta pensar que sí, quizá porque somos menos, quizá porque muchos nos tachan de locos. Y todo, repito arriesgándome a ser pesado, nada tiene que ver con la máquina sino con quien la conduce, quien la vive.  Del artículo: “Rubén Amón, te cuento: ir en moto no es ser motorista”, por Raúl Romojaro, Suplemento El Motor de El País, Madrid. (https://motor.elpais.com/elretrovisor/ruben-amon-te-cuento-ir-en-moto-no-es-ser-motorista/)

moto 1Lo motocicleta, la simplificación máxima del hombre motorizado, es, sin duda, un vehículo incomprendido.  Evolucionó junto a los automóviles pero su lugar en la calle es el espacio que sobra entre ellos. Sus conductores son vistos con desdén desde los habitáculos confortables y también por algunas autoridades comunitarias que creen que las motos son la elección de los irresponsables  e inmaduros.

Así y todo, en Argentina, se venden más motos que autos. No solo por su valor económico en relación a un coche, sino porque su mantenimiento y consumos son accesibles. También porque son divertidas y seductoras.  Las hay pequeñas y enormes, baratas y muy caras. La mayoría las compran por su practicidad otros para mostrarse ante los demás.  Generan pasión, fanatismo y rivalidades. Hablaremos en general de las más populares, herramienta de trabajadores y jóvenes inquietos.

moto cubsLas “cubs” o “scooters”  de 110cc pueden consumir 5 veces menos que un automóvil y contaminan mucho menos (aunque no en la misma proporción). Ocupan estacionadas el 25% de un coche y necesitan menos espacio para circular. Sin embargo no hay carriles exclusivos para las motos, ni abundan los espacios de estacionamiento en proporción a su número. Las calles congestionadas serían más transitables si las motos pudiesen ocupar un lugar sin la invasión de otros vehículos con motor. Quizás es demasiado pedir ya que hablo de un vehículo menor, pero con condiciones inigualables en cuestiones de eficiencia e impacto ambiental.

motos estacionadasPara algunos la moto es su primer vehículo en una sociedad donde el auto sigue siendo símbolo de estatus y de gran comodidad. Los jóvenes acceden a una moto y se enfrentan a las calles con su audacia y rebeldía, y se ganan la antipatía de otros conductores. Los controles que realizan las autoridades intentan corregir esas conductas con cierta frustración y alimenta la usina de los que odian a las dos ruedas por igual, tanto sean motos o bicicletas. Algunos automovilistas creen que su porte les permite transformarse en los dueños de la calle.

Es sabido que las autoridades incentivan el uso del transporte público pero esto no ha alterado en profundidad el uso de automóviles que, ocupados solo por su conductor, atraviesan la ciudad. En Rosario no hay disposiciones sobre la ocupación del vehículo y sus limitaciones para circular. La moto, frente a la selva de atascados automotores que ni siquiera pueden estacionar donde quieran, es ideal. Versátil y rápida, aunque peligrosa si no hay conciencia ni controles.

motos delincEl auge de la moto parece haber desbordado los mínimos controles sobre su circulación y sobre los responsables del manillar. No son suficientes los frecuentes operativos sorpresivos para evitar el uso delictivo de la moto (motochorros, triste neologismo sobre los delicuentes que usan motos) ni su uso irresponsable. Fuera de esos espectaculares controles, no hay otros que desalienten a los malos motociclistas. Frente a la evidente ausencia de autoridades, lo mejor es imponer normas sobre los incautos conductores.

En los 90, en Rosario, alguna vez hubo un proyecto para prohibir la circulación de motos desde el sábado a la tarde al domingo a la noche para contrarrestar a los conductores que abordaban sus vehículos después de beber alcohol. Eso sí, los automóviles no estaban contemplados en la misma restricción.

motos diablicasEn tiempos más recientes se propusieron y, en algunos distritos se aplicaron, medidas que estigmatizan al motociclista con un delincuente. Leyendas en los cascos, chalecos reflexivos y prohibición de llevar pasajero, son algunas normas que abarcan a todos, por unos pocos.  En Rosario se cocinan algunas de estas ideas, pero por ahora no se aplican. La ausencia de controles policiales adecuados que eviten el uso delictivo de una moto se maquillan con propuestas estériles. El motociclista debe enfrentar nuevas disposiciones para satisfacer a sus detractores, que jamás abandonarán su sentimientos desencontrados.

Trámites incompletos.

Los trámites para obtener la licencia que permita el uso de una moto en el tránsito diario se transforman en otro filtro que algunos evitan. No solo no existe en Rosario un lugar para practicar con una motocicleta (que si tienen los autos), sino que el costo de tener el carnet es casi el mismo que si gestiona el de un Rolls-Royce. Además no hay un curso teórico específico para el usuario de moto ya que esas clases agrupan también a interesados en licencias de autos, pick-ups o camiones. Aquellos que abordan una moto  por primera vez y deben concientizarse de la responsabilidad sobre su vida y la de los demás, no son contemplados con mayor atención. Y como si todo esto fuera poco, en Rosario no es obligatoria la Verificación Técnica Vehícular (VTV) de motocicletas.

motos controlesSi bien un Agente de Tránsito puede sancionar e incautar un vehículo que no tenga medidas de seguridad visibles, otros aspectos puede pasar desapercibidos sin un examen técnico. Exigirlo aumentaría la responsabilidad del propietario en observar el desempeño de su vehículo y los peligros que derivan de la falta de mantenimiento.

Poner en orden los papeles de una moto tampoco es barato, aunque cada tanto se aplica un plan de facilidades para regularizar la enorme cantidad de propietarios que no pueden regularizar su titularidad por falta de documentación o por los altos costos.  Un trámite puede significar el 50% del vehículo, así que algunos lo dejan así. Equiparar una moto con un auto es inaceptable, pero las autoridades no parecen percibirlo.

Una moto no es un auto, y viceversa.

La obra pública es, en su mayoría, obras para los automovilistas y el transporte. Los costos de construcción de  calles, avenidas, rutas, autopistas y puentes son superiores a los que se destinan para escuelas, hospitales o parques.  La sociedad ha aceptado esta realidad frente a las postergaciones que sufren quienes no usan automóviles. Los motociclistas pagan impuestos para un uso menor de esa infraestructura compartida con otros vehículos de mayor porte y logran un transporte más barato y eficiente. Pero nadie lo reconoce.

¿Es la moto un vehículo peligroso?

motos accidenteSi, lo es. No hay ninguna duda que el resultado de un accidente desfavorece al motociclista. Pero su responsabilidad y habilidad para manejar el vehículo le permite disminuir las posibilidades de alguna colisión. Depende de las autoridades crear los programas que permitan mejorar la calidad de los conductores y de sus motocicletas.

El mercado seduce a los compradores con vehículos que pueden llegar a las manos incorrectas, así que debería generarse una responsabilidad de fabricantes y concesionarios antes de la venta.  El producto debe reunir las medidas de seguridad más avanzadas, pero no sucede porque las exigencias legales atrasan en años. Grueso error si se quieren evitar accidentes sobre el tipo de vehículo más vendido del país.

Las muertes por accidentes en motocicleta no son superiores a las que provoca el alcohol, las drogas, el tabaquismo, la mala alimentación o la obesidad, la falta de ejercicios, el envenenamiento o el consumo de medicamentos no recetados, los accidentes domésticos, las enfermedades de transmisión sexual y las armas de fuego. Muchas de estas tragedias son evitables, al igual que la muerte sobre una motocicleta.

Conclusión en moto.

motos 2Una maravillosa máquina de la ingeniería humana desmerecida por quienes nunca se animaron a montarla. Hay muchos motociclistas pero pocos dispuestos a poner este vehículo innovador y con futuro en el lugar que se merece. Entendamos que en la migración de los autos de combustión interna a eléctricos, las motocicletas seguirán esa evolución y mantendrán su costo accesible y mayor eficiencia. No desaparecerán en tanto el hombre necesite un transporte individual accesible.

En mi garaje, la moto está junto al auto y la bicicleta. En cada ocasión elijo el vehículo adecuado. Un auto no es una moto, ni una moto es una bicicleta, aunque todos usan la misma calle pero miran distintos paisajes.

 

CLAUDIO SABUZZO

@laterminalblog

 

 

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