La libertad de Internet excava su propia fosa.


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Los insultos,  las “fake news” y  las campañas de “trolls” contra un miembro de una red son la concesión que los gigantes de internet han otorgado a algunos para ellos poder espiar a todos. No fue la única concesión: También miraron para otro lado cuando sus sitios se llenaron de estafas, porno, pedofilia o narcotráfico. Se trata de un intercambio de libertades, bajo la llamada neutralidad de la red, donde nuestros derechos se diluyen frente al atropello de usuarios y líderes de los espacios virtuales. Todo en un entorno gratuito, pero caro para nuestro futuro.

internet 5Esta historia comienza en las aceras. Cuando los teléfonos no eran portátiles y no existían internet, el chisme fue el entrenamiento entre vecinos con el que alimentaban su tiempo hablando de los demás. Las “Habladurías” se enlazaban como un chat primitivo donde cada uno de ellos aportaba algo que desmerecía al otro. Las cuestiones morales, religiosas, físicas o raciales potenciaban el rumor que rara vez llegaba a oídos de la víctima. La campaña oculta de desprestigio de los vecinos tenía efectos desbastadores.

Del chisme al espionaje.

Esta práctica de hablar mal de otros nunca ha desaparecido: Se ha perfeccionado. Las redes sociales han sofisticado  el cotilleo  que sin la vecindad como límite, incrementa su virulencia. Los “trolls” se apoderaron del chisme y con el anonimato de las cuentas “fake” la artillería es letal.

La primera vez que me insultaron por una red social quedé atónito. Un desconocido me desacreditó de la peor manera, como si no existieran otros caminos para el debate. El tiro es certero, imaginemos a cientos o a miles disparando sus insultos contra alguien que piensa diferente. Eso sucede hoy en las redes sociales y nada parece detenerlos.  Ellas han crecido y se transformaron en corporaciones con la información más completa de los habitantes del mundo. Una “big data” apetecible por muchos, pero aprovechada por unos pocos.

internet 4Hay que aclarar algo que cada día queda más evidente. Las redes sociales, los motores de búsqueda e infinidad de aplicaciones y sitios que ofrecen pedofilia, pornografía o venta de drogas y armas, no nacieron para cubrir algún déficit de comunicación y libertad entre los humanos aunque aseguren que es así. Son en verdad un gran negocio donde sus usuarios aceptan entregar su información personal, ser observados en su comportamiento en internet y  recibir campañas de publicidad  “personalizada” sin poder evitarlo.

Estos servicios gratuitos que parecen tan inocentes son el destino más importante de la inversión publicitaria comercial y política. Lo que antes era un monopolio de los medios electrónicos (radio y televisión) y gráficos (diarios y revistas), internet y sus servicios añadidos concentran campañas de publicidad  e investigaciones sociales con fines políticos o comerciales con mejores herramientas que antaño. Ese volumen astronómico de información es vendida para fines comerciales y políticos.

internet Trump-por Federico MurroLas paradoja  es que La libertad y neutralidad de la red que tanto proclaman las dueños de los códigos de Internet abarca la libertad de sus algoritmos de espiarnos o insultarnos.  Es cierto que estas redes son parte de nuestro entramado social y han contribuido a cambiar la relación de la comunidad con el poder, y viceversa, pero sus efectos colaterales ponen en riesgo sus beneficios. Internet se cava su propia fosa.

El periodista Ernesto Tenenbaum es una de las víctimas de la crueldad de las redes sociales, en un artículo reflexionó:

Antes de las redes sociales, todo el mundo miraba la misma televisión. Ahora, cada uno se rodea de aquellos que piensan como él. Se crean “guetos virtuales” donde cada cual refuerza sus prejuicios gracias al intercambio permanente con quienes los comparten y a la exclusión de quien piensa diferente.

internet 2Si esas mini comunidades virtuales están formadas por fanáticos de cualquier causa, operan como cardúmenes, en turba: creen en la misma información, aunque sea falsa; se enojan con quienes no la reproducen. Y cuando eligen un enemigo, por la razón que sea, lo atacan. Así, personas buenas pueden recibir miles de insultos de otros que disparan sus miserias desde el anonimato.

El mecanismo.

internet6Hay verdaderas organizaciones que utilizan estas inocentes plataformas para sus objetivos ocultos. Otros aprovechan estos servicios para canalizar su desprecio y rencores nacidos de su encono social con fines oscuros. Sus aportes hacen fila en las pantallas con otros discriminadores iguales o peores, y uno a otros se potencian. Es una pequeña comunidad de infinitas otras,  porque nada es tan masivo como se cree hasta que logra trascender gracias a los medios tradicionales o sitios que con mentiras o exageraciones nutren artículos desprovistos de periodismo. Ese “contenido” intenta atraer lectores para mover la maquinaria publicitaria de internet y producir beneficios. Si, es una rueda siniestra con movimiento perpetuo que se retroalimenta. Nada más monstruoso. Sin embargo, a veces opacado por el resto, hay aportes que llevan a la reflexión, que imponen cambios y que plantean desafíos. Pero, en ese ambiente violento y de chacota, la calidad se diluye.

La ira, la burla, el insulto, la discriminación y el desprecio  son sustancias vitales de las redes sociales. Sin nada de ello no hubiesen alcanzado notoriedad. Sin fotos sexistas, retocadas hasta la falsedad o “memes” ofensivos tampoco.  El cúmulo de participantes hizo pujantes a las corporaciones de la web cuyo poder pone en desventaja a varios países del mundo.

La libertad en caída libre.

internet 3La libertad de internet comenzó a desmoronarse cuando los gobiernos o empresas privadas, con el acuerdo de las redes sociales, accedieron a leer nuestros mensajes, saber nuestra ubicación, compras o lecturas preferidas.  Con la proliferación de dispositivos conectados ya no podremos volver atrás para desarmar los encriptados códigos que rastrean nuestras acciones. Somos parte de un mundo virtual que asume nuestra representación porque así lo aceptamos al ingresar a él o nos sumaron sin nuestro consentimiento.  Los cimientos de la libertad de la red también tiemblan frente al abuso de los usuarios, a su anonimato, a sus malvadas intenciones que nadie puede poner freno.

Los gobiernos, que siempre miraron con desconfianza la amplia libertad de internet se refriegan las manos a la espera del momento de aplicar extremas regulaciones que limiten la participación e identifiquen a sus participantes. Seguramente nada será igual en el futuro porque está naciendo otra internet, la que prefieren los poderosos.

CLAUDIO SCABUZZO

@laterminalblog

 

Imagen principal Propia. Otras imágenes de la web.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Hercorando dice:

    La libertad de internet se ha utilizado abusivamente para incorporar en la web millones de fakes y páginas conspiranoicas. Es pasto libre para los terroristas de todo pelaje, las sectas destructivas, para los que creen que los tripulantes de los platos voladores les chupan la sangre a las cabras y que hay un poder en la sombra al que llaman “Nuevo Orden Mundial”, para los creen en la existencia de un grupo masón llamado “illuminatis”, para las pseudociencias varias (medicinas alternativas, parapsicología, astrología, videncia, etc.). Por cada sitio en la web que dice la verdad sobre Nostradamus hay un millón de sitios abusivos que lo muestra como un profeta que acierta en sus vaticinios.


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