El patíbulo de la vejez.

Eduardo y Omar nunca se conocieron, aunque transitaron las mismas calles. Ambos fueron jubilados, de edad indescifrable pero más jóvenes de lo que aparentaban. Me crucé con ellos cuando llegaban al final de sus existencias, apesumbrados, sin una brújula que los saque de esa realidad angustiante. Es paradójico: Habían trabajado toda la vida y entregado…