Mutilados por la ciencia.


Cuando tenía 3 o 4 años el Dr. Minetti me extirpó las amígdalas. En realidad hizo una adenoamigdalectomía, extirpación de las vegetaciones y las amígdalas a la vez. Lo mismo le sucedió a mis hermanos y a mi mamá. Igual que a millones de niños de todo el mundo, durante parte del siglo XX la ciencia indicaba esa intervención quirúrgica a pequeños para evitar otras enfermedades. Pero no era tan así. Fue una mutilación que muchos llevan en su memoria. Una profilaxis innecesaria.

Cuenta mi mamá que a mi hermano Fabián y a mí nos durmieron para operarnos. Mi otro hermano mayor, Carlos, tuvo una crisis de nervios cuando estaba siendo anestesiado y mi mamá, de niña, cerró su boca cuando el médico introducía sus herramientas, pero la alertó con una bofetada: “Estúpida, te podés quedar muda si cerras la boca”.  Una mujer de 60 años contaba que recuerda aún el tejido con sangre que le arrancaba el médico de su garganta. Es una pesadilla que vuelve en sus sueños. Recortes de recuerdos del pasado, de una traumatica experiencia que se instaló en esa memoria para olvidar que todos tenemos.

Fue una latrogenia, un acto médico dañoso, con una dosis de ignorancia y de omnipotencia cientifica. Al igual que otras mutilaciones justificadas por la cultura o la religión, como las genitales, son un atropello que no condice con el deber médico.

Sin embargo durante década gargantas sanas se exponían a los médicos para una extirpación dolorosa.

La operación de amigdalitis nació por el miedo a sufrir las terribles fiebres reumáticas del pasado. Se creía que si se infectaban frecuentemente, los anticuerpos o defensas que producen las amigdalas podían volverse contra el propio organismo y atacar las articulaciones, el corazón y los riñones.

Sin embargo se sabia que las amigdalas tienen como función filtrar los gérmenes nocivos antes de que nos provoquen infecciones en la garganta, la boca o los senos nasales. Sin embargo se retiraban poniendo en riesgo la salud futura.

Cuenta Alfred Gallart Català, pediatra de Vall d’Hebron y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona:

‘Antes se practicaban tantas amigdalectomías por el riesgo de reumatismo articular agudo. Cuando no había antibióticos, las amigdalitis de repetición o infecciones por estreptococos podían crear infecciones crónicas y derivar en enfermedad reumática’.

La penicilina y los antibióticos desalentaron su continuidad. Hoy solo se recomienda en casos especiales.

Hace unos pocos años un estudio contundente sepultó esa práctica para niños sanos.  En British Medical Journal publicó en 2004  que el Centro Médico Universitario de Utrecht, determinó que la adenoamigdalectomía en niños con síntomas leves de infección no aporta beneficios. Nada dicen de todos los niños mutilados que se prestaron a esta práctica sin poder decir que no.

Claudio Scabuzzo
La Terminal

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/119235.el-vaiven-de-las-amigdalas.html

http://books.google.com.ar/books?id=lXsYxj4zTDcC&pg=PA661&lpg=PA661&dq=la+mutilacion+de+la+amigdalas&source=bl&ots=rLe89Kg7vL&sig=CGFimWj5BxqNt7OTZ4-VlB5BwiE&hl=es&ei=EGuKTuCuIZGbtwepxMSvAw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=7&ved=0CE0Q6AEwBg#v=onepage&q=amigdalas&f=false

Foto principal: http://aspienurseboy.blogspot.com/2010/07/quiroque.html

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